3 Mitos acerca de la Voluntad de Dios

Necesitamos aprender a tomar buenas decisiones.

Si tú y yo meditamos, valoramos y oramos en la Palabra, ésta nos llevará a conocer y tomar decisiones de acuerdo al carácter de Dios.

Estaba leyendo una anécdota que me dio risa acerca de una muchacha a quien le llegó el tiempo de su graduación. En estos casos el típico tema tensional es qué vestido ponerse. Después de ver treinta mil y un vestidos y que ninguno le gustara, decide ir con su abuelita quien es una excelente costurera y van las dos a ver telas. Después de discutir acerca del color del vestido, el estilo y de si debería llevar mangas o no, la abuelita se avienta un vestido bruto al cual decide hacerle una sola manga. De esta manera aseguraría que el vestido le gustaría a su nieta. Hoy quiero compartir algo importante, quiero hablar acerca de tomar decisiones.

¿Cuántas veces batallamos con indecisiones en la vida? Enfrentamos decisiones de trabajo, escuela, dinero, futuro; decisiones en las que a veces no sabemos qué hacer. La indecisión no nos lleva a buenos resultados. El decidir mal nos lleva a cometer muchos errores en  nuestra vida. Todos los días nos enfrentamos con decisiones importantes y con algunas no tan importantes. Hay decisiones que no trascienden como saber qué chancla ponerse primero. Tomamos decisiones a cada rato; por ejemplo, suena el despertador y decidimos si nos levantamos o no. Hay decisiones que no tienen importancia puesto que son muy sencillas como qué camisa ponerse o si ir a un lugar o no; pero ciertamente hay decisiones muy importantes en tu vida, decisiones que van a trascender y afectar no solamente tu vida sino también la vida de otros, la vida de tus hijos, la vida de tus nietos. Hay decisiones que pueden incluso marcar tu eternidad y esas decisiones a menudo las tomamos durante nuestra juventud.

Quizás no nos demos cuenta pero una de esas decisiones es el tipo de amistades con las que convivimos. Cada persona tiene un estilo y una manera de ser y naturalmente uno se junta con el tipo de gente con la que se lleve mejor. Lo correcto es que uno sea capaz de llevarse bien con todo mundo pero la realidad es que tienes más afinidad con cierto tipo de personas. No está mal tener un grupito de amigos. El que existan los grupos de afinidad no quiere decir que no nos llevemos bien con otros. Si no escoges bien a tus amigos, la influencia de malos amigos te afectará el resto de tu vida. Si hablas con una persona que ha tenido vicios, normalmente te encontrarás con que ellos no fumaban ni tomaban sino que fueron sus amigos quienes los invitaron. ¿Alguna vez has hecho sonseras porque las hiciste con tus amigos?

Decisiones como qué vas a estudiar, qué pareja tendrás o la familia que formarás son decisiones que tomas en la juventud y afectan el resto de tu vida. Hay decisiones que son muy importantes y no las podemos dejar a la ligera así como decidiríamos qué pasta de dientes comprar. Hay decisiones que requieren tiempo, análisis y oración porque pueden afectar profundamente tu futuro y tu corazón. Es increíble cuántos jóvenes buscan la respuesta a decisiones en fuentes equivocadas y deciden equivocadamente. Muchos jóvenes consultan amigos que no tienen un amor verdadero por ellos y les aconsejan cualquier cosa. Estás en una situación o un problema con tu pareja y te dicen, “Pues, mejor ya truena”. Buscamos consejo en personas que ni siquiera son familia ni amigos sino extraños e incluso en otras cosas como el horóscopo. Vamos a ver qué es lo que la Biblia dice en Proverbios 3:5-6:

“Confía en el Señor con todo tu corazón, no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar” (NTV).

Dios está interesado en que tú tomes decisiones sabias; Él quiere que sigas Su dirección y la Biblia fue escrita, entre otras cosas, para que vivamos bajo Su dirección, para que vivamos bajo el consejo de la Palabra de Dios. Leí acerca de una señora que conducía su automóvil por las montañas de Denver, Colorado cuando se vino una fuerte tormenta al punto de que la mujer ya no podía ver a través del parabrisas. Se acercó una camioneta con una pala para ir removiendo la nieve y la mujer continuó manejando detrás de esta. El conductor de la camioneta se bajó y le preguntó a la señora a dónde iba. Después de que la mujer le indicara su destino, el hombre le responde que jamás llegará ahí ya que él se dirigía a otra parte. A veces buscamos consejo en todas partes cuando el que trazó el camino de nuestras vidas es Dios. Él sabe tu futuro, tu destino; Él te creó y sabe cuál es tu propósito. Dios sabe por dónde llevar nuestra vida y sabe qué es mejor para nosotros; y para alcanzar el propósito en nuestras vidas es necesario que andemos por el camino correcto. A veces pensamos que Dios anda “jugando a las escondidas”. Sentimos que se queda callado sin responder y que nos suelta de poco en poco sin querer revelarnos toda Su voluntad; pero eso en realidad es una mentira. “Si necesitan sabiduría, pídesela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla” (Santiago 1:5). Dios quiere darte abundante sabiduría para tomar decisiones. Él quiere guiarte y revelarte Su sabiduría y Su voluntad en cada momento. Dios no se está escondiendo; Él está dispuesto a escucharte. Jesús dijo que el Espíritu Santo vendría para “guiarnos a toda verdad” y para mostrarnos todo “lo que ha de venir” (Juan 16:13 RVR1960). Dios quiere que vivamos sabiamente. Por lo general, nos encontramos con tres mitos acerca de la voluntad de Dios.

Mito 1: La voluntad de Dios es difícil de saber.

Muchos luchamos con esto, luchamos porque pensamos que es difícil saber cuál es la voluntad del Señor pero Él nos ha demostrado muchas cosas de Su carácter a través de la Palabra. Si tú y yo meditamos, valoramos y oramos en la Palabra, ésta nos llevará a conocer y tomar decisiones de acuerdo al carácter de Dios. Por ejemplo, la Palabra de Dios dice que no debemos robar. Entonces te encuentras en el trabajo un teléfono celular olvidado y te viene a la cabeza el pensamiento de “¡Quédatelo!”. ¿Es conforme a la Palabra de Dios? Y todavía lo pensamos. Si tu abres la Palabra, lees la Palabra y te deleitas en la Palabra, vas a decidir conforme a la Palabra. La Biblia fue escrita para dirigirnos y para guiarnos.

Mito 2: Dios me va a decir todo mi futuro.

“Señor, revélame ya qué van a estudiar mis bisnietos”. Quisiéramos estar sentados en un Starbucks con un caramel macchiato mientras esperamos a que Dios nos revele todo lo que deseamos saber. Si Dios nos quisiera revelar todo de un golpe entonces la fe ya no tendría sentido. Ya no buscaríamos Su consejo ni escucharíamos Su voz. Dios no es como un brujo que te revela el futuro; Él no está interesado en revelarte el futuro. Él está interesado en formar una relación contigo y cuando nos acercamos para buscar Su consejo formamos esa relación con Él. Eso no significa que no nos deba importar el futuro, sino que tenemos que confiar en que Dios nos tiene planeada una eternidad con Él. “Porque por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7). La gente del mundo se basa en lo que pueden ver: conveniencia, modas, sentimientos, experiencia. Pero nosotros estamos llamados a basarnos en Dios, porque Él puede vencer cualquier estadística. Está bien que tú y yo aprendamos de la experiencia de otros pero debemos recordar que somos hijos de Dios. “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3:8). Jesús dijo esto porque somos guiados por Él, no por lo que otros piensan. Dios no te revela todo de golpe para que puedas confiar en Él día tras día.

Mito 3: La meta de Dios de hacerte feliz.

Hay cierta verdad en que Dios desea nuestra felicidad aunque la realidad es que cuando seguimos a Dios, encontramos la felicidad. Pero la meta de Dios no es hacernos felices porque eso es lo que nos dice la cultura egoísta en la que vivimos. Dios no está tan preocupado por tu felicidad como por tu santidad. Dios está más comprometido con nuestra pureza que con nuestro placer. Su meta es santificarnos, por eso es que a veces Él permite que pasemos por pruebas y dificultades, para formar nuestro carácter. “Ya no aguanto a esta compañera de trabajo. Esto no es de Dios. Si el Diablo tiene esposa, ha de ser ella”. ¿Y si Dios la puso enfrente para tratar con tu carácter? ¿No te has puesto a pensar que, si la voluntad de Dios es que seamos como Jesús, nos hará pasar por algunas de las mismas dificultades que él pasó? “¡Alégrense! ¡Estén contentos, porque les espera una gran recompensa en el cielo! Y recuerden que a los antiguos profetas los persiguieron de la misma manera” (Mateo 5:12 NTV). Nadie quiere sufrir ni padecer pero aquí vemos que a veces es necesario y la realidad es que en muchas ocasiones el tomar decisiones conforme a la voluntad de Dios nos hará sufrir. Muchas veces los amigos, la familia y aquellos en el trabajo nos critican por tomar la decisión correcta. ¿Qué debo hacer para tomar decisiones correctas?

  1. Confía en el Señor con todo tu corazón.

“Confía en el Señor con todo tu corazón, no dependas de tu propio entendimiento“

(Proverbios 3:5). ¿Confías en que Él es poderoso para obrar en tu familia y en tu trabajo? El versículo no dice que confíes en Dios a medias, sino completamente. Algunos queremos comprometernos solamente un poquito con Dios pero no lo buscamos ni confiamos en Él.

  1. Deja de tener el control.

¿Te gusta tener absolutamente todo bajo control? Si es así, necesitas cambiar. “No te dejes impresionar por tu propia sabiduría. En cambio, teme al Señor y aléjate del mal” (Proverbios 3:7). ¿Por qué no debemos apoyarnos en nuestra propia sabiduría? Porque nuestro conocimiento es limitado; nos ponemos en una posición en la que creemos que sabemos todo. Quizás te ha pasado que tomas decisiones creyendo que estás en lo correcto y después te das cuenta de que no sabías nada; como cuando le pides a un maestro que corrija un supuesto error en un examen y después te das cuenta de que tu respuesta en realidad estaba mal. “Los que confían en su propia inteligencia son necios, pero el que camina con sabiduría está a salvo” (Proverbios 28:26). ¿Por qué me pasa esto siempre? ¡Por necio! Tú y yo tomamos decisiones con información limitada pero Dios toma decisiones con información ilimitada. Dios sabe todo y está dispuesto a ayudarte.

  1. Reconócelo en todos tus caminos.

Hay situaciones que creemos que son insignificantes y pensamos que no tenemos que involucrar a Dios en ellas; pero Dios debe formar parte de todo lo que hacemos, debemos orar todo el tiempo. Incluso aquellas cosas que pensamos que podemos hacer solos. La hermosa promesa si hacemos esto es que “él te mostrará cuál camino tomar” (Proverbios 3:6). Cuando se construye una carretera se planea para que sea hecha de la mejor manera posible, y aún así tendrá curvas, subidas, bajadas y desiertos. Así es nuestra vida.

“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará” (Salmos 23:1-2 RVR1960). A veces solamente queremos los pastos verdes, nuestro “laguito personal”. Salimos corriendo para buscar nuestro bienestar pero no la voluntad de Dios. Aunque la decisión sea difícil, toma siempre cada decisión guiándote por la voluntad del Señor. No hay excusa; siempre podemos tomar buenas decisiones.

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Viviendo en Cristo
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