4 Cosas que Estancan Tu Vida

Cómo movernos en victoria

Hay que buscar a Jesús diariamente. No hay manera de ser creyente y estar estancado.

“Ya han estado vagando lo suficiente por esta zona montañosa; ahora diríjanse al norte.” Deuteronomio 2:3 NTV

Quiero hablarte acerca de lograr nuestras metas. Llegó un momento en el que el pueblo de Israel estaba dando vueltas en el mismo lugar por desierto. Dios había prometido llevarlos a una tierra especial donde fluía leche y miel. Él habla y les dice, “Ya basta, es tiempo de agarrar rumbo”.

A veces nos encontramos así en nuestras vidas, dando vueltas y vueltas. Vamos a la iglesia, somos bendecidos, pero salimos y vivimos igual; andamos en círculos. Satanás es quien quiere que no avances, quiere que te quedes donde mismo. Pero la Biblia dice que “el camino de los justos es como la primera luz del amanecer, que brilla cada vez más hasta que el día alcanza todo su esplendor” (Proverbios 4:18).

No nos podemos quedar estancados. No podemos depender de un retiro para marchar el resto de nuestras vidas como cristianos. Hay que buscar a Jesús diariamente. No hay manera de ser creyente y estar estancado.


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Hace un tiempo en mi casa ocurrió algo. Llovió bastante fuerte y notamos que el agua empezaba a rebasar la banqueta y subirse a la cochera, pronto llegaría hasta la casa. Al final, el agua retrocedió, pero nos dimos cuenta de que había áreas donde el agua se había estancado.

Se veía muy bonita, era agua de lluvia. Pero el agua nunca se fue, ahí se quedó por días hasta que empezó a oler muy mal. Tuvimos que sacarla nosotros mismos. Estar estancado significa no avanzar, debemos luchar para seguir avanzando y marchando. No puedes ser un hijo de Dios sin que esté sucediendo algo nuevo en tu vida diariamente.

Cada mañana debemos gozar las promesas de Dios y lo que Dios es en nuestras vidas. No esperes a que tu pastor venga e imponga manos sobre ti para tener un encuentro con Dios. En el evangelio no hay tiempo para el aburrimiento. Hay jóvenes que no sonríen, que siempre están tristes y aburridos. La vida en Cristo no es así, no hay lugar para la rutina.


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Mi esposa y yo damos consejería a matrimonios jóvenes. Vi un caso en el que un matrimonio de dos años tenía problemas. La mujer decía que el amor que su esposo le tenía había cambiado. Antes le traía flores, le abría la puerta y le sonreía. Ya no es así. “A veces está lloviendo y vengo yo cargando bolsas y al bebé y me grita; se queja de que se está mojando”, decía ella. La rutina hace que caigamos en un aburrimiento. Si nos quedamos estancados, el matrimonio sufre.

Si tú, como joven, no avanzas, te vas a convertir en alguien aburrido. Yo quiero decirte hoy que debemos tener una mentalidad de conquistadores. El joven cristiano tiene la mentalidad de conquistador. No estamos dando vueltas en el desierto, nosotros salimos de Egipto y sabemos que vamos hacia la tierra prometida.

Los autos de carrera tienen unos motores y fuerza impresionantes. Son carros veloces y potentes. Un día veía una carrera por televisión y me di cuenta de algo. Todo ese potencial se utilizaba simplemente para dar vueltas en una pista. Así están algunos cristianos. Tienen tanto potencial en Cristo y lo único que hacen con todo ese poder es dar vueltas en círculos.

Conocí a un jóven que siempre decía que ya iba a cambiar y dejar sus malos hábitos. “Mañana”, decía siempre, “mañana”. Después se vio vuelto en problemas, crímenes y terminó en la cárcel. El “mañana” nunca llegó. Algunos políticos prometen que harán muchas cosas “mañana” y esas cosas nunca ocurren. Solo son palabras, pero Dios no está buscando eso. Dios busca acción.

¡Agárrate de la mano de Dios! Él quiere llevarte de gloria en gloria.

No podemos conformarnos con lo que tenemos. Lo mejor de tu vida queda aún por delante. Un retiro no es todo, aquí no se acaba. Satanás vendrá con todo para robar lo que recibiste de Dios. Quizás recibirás una llamada o comentarios negativos. ¡Agárrate de la mano de Dios! Él quiere llevarte de gloria en gloria.

La mentalidad conformista no viene de parte de Dios. “Yo sé que donde estoy hoy no voy a estar mañana, me buscarás pero no me encontrarás porque estaré en un lugar diferente”. En otras palabras, mañana estaré en otra dimensión, en otro nivel espiritual. Quizás ahora estés llorando o estés cabizbajo, pero no estarás ahí mañana. Jehová, en Su misericordia y en Su amor, pone nuestra frente en alto.

A las personas estancadas les pasa lo que a la mujer de Lot que, por mirar atrás, se convirtió en una estatua de sal (Génesis 19:26). De joven, yo era muy popular. Todos me conocían por ser el hijo del pastor. Lo que yo hacía, todos los demás jóvenes lo hacían. Pero recuerdo que cometí muchos errores de los que después me arrepentí. Si yo me quedara enfocado en las cosas que hice ayer, no podría avanzar. Vemos nuestras malas decisiones del ayer cuando Dios ya ha borrado nuestro pasado. Jesucristo vino a hacer todas las cosas nuevas. Ya no tenemos que ver hacia atrás, hay que ver la meta que está en frente.

Deja de pensar que son otros los que tienen que conquistar, eres tú. Dios quiere usar tu vida. Si tú crees en el poder de Dios y Su palabra Él te llevará a nuevos lugares. Cuando vas a la iglesia, para Dios ninguna persona es más importante que otra. Todos tenemos el mismo potencial en las manos de Dios. Él quiere usarte para que logres los sueños que Él ha puesto en ti.


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Tal vez tú sueñas con tocar un instrumento, actuar o escribir. Satanás viene a decirte que no puedes, que solamente alguien más lo podría hacer. Dios hoy te habla a través del Espíritu Santo y te dice que tú lo puedes lograr. ¿Qué cosas son las que nos impiden triunfar?

La vagancia

Hay jóvenes que son vagos. Cuando hablo de la vagancia, me refiero a que hay personas con tanto talento para hacer cosas y nunca las hacen. ¿Por qué? ¡Porque son vagos! En el trabajo somos los mejores empleados, en la escuela somos los mejores estudiantes pero cuando estamos en la iglesia no hacemos nada. Somos vagos.

Cuando se trata de las cosas de Dios no tenemos la fuerza, el talento o la habilidad, pero para otras cosas sí. Hay jóvenes que van a la iglesia solamente para ver qué personas nuevas hay, para conocer muchachas o muchachos. Van con todas las motivaciones, menos buscar a Dios. Están vagando espiritualmente.

“Los perezosos ambicionan mucho y obtienen poco, pero los que trabajan con esmero prosperarán” (Proverbios 13:4). Cuando tú buscas a Dios de corazón, Él te dará lo mejor de tu vida. “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten” (Mateo 6:33).

Cuando estaba joven, mis amigos y yo éramos terribles en la iglesia. Los diáconos no nos soportaban y los maestros de escuela dominical lloraban con nosotros. No me enorgullece decirlo. Pero llegó un momento en mi vida en que Dios me hizo entender que yo tenía que dejar muchas cosas, malas costumbres, malas compañías.

A veces tenemos “muletas espirituales”. En cierto momento, David lo tenía todo. Fama, éxito, el pueblo lo aclamaba, tenía todo lo que quisiera; eran sus “muletas” que lo sostenían. Dios tuvo que levantar a Saúl para perseguirlo hasta que tuviera que esconderse en una cueva. Así aprendió David a depender de Dios.

El Temor

El temor nos paraliza, no nos permite hacer nada. Cuando somos llenos de la gracia y del amor de Dios, todo temor sale de nuestras vidas. En Estados Unidos querían pasar una ley para que el alcalde tuviera control sobre todas las predicaciones en las iglesias. También se proponía una ley para encarcelar a aquellos pastores que se negaran a casar a homosexuales.

Las personas que promueven esto son guiadas por el temor a ofender a alguien. Los pastores se quedan con sus bocas cerradas por temor a una demanda. Nosotros debemos prevalecer sin importar cómo el mundo o el gobierno se tuerzan. No podemos desperdiciar el tiempo permitiendo que el temor detenga nuestra conquista.

La Obstinación

Hay muchos jóvenes que tienen su mentalidad, su manera de pensar y por nada la cambian.

¿Qué es la obstinación? Es mantenerse firme en una razón equivocada. Las personas obstinadas son como dinosaurios, están destinadas a extinguirse. Hay muchos jóvenes que tienen su manera de pensar. ¿Recuerdan el vestido que nadie sabía de qué color era? Todo mundo tenía su opinión.

Estamos perdiendo el tiempo en opiniones cuando hay gente en Israel muriendo a causa de ataques terroristas. La obstinación nos distrae. Hay muchos jóvenes que tienen su mentalidad, su manera de pensar y por nada la cambian. “Pero al morir el juez, la gente no solo volvía a sus prácticas corruptas, sino que se comportaba peor que sus antepasados. Seguía a otros dioses: los servía y les rendía culto. Además se negaba a abandonar sus prácticas malvadas y sus tercos caminos” (Jueces 2:19).

Después de que has recibido el toque y la bendición de Dios es imposible regresar a como eras antes. Cuando el rey David peleaba contra los filisteos, el Señor le daba siempre una estrategia distinta para vencer. Los jóvenes renovados y cambiados por Dios están atentos a Su voz y a Su instrucción.

La Duda

La duda es fin del ánimo. A mí me gusta mucho el básquetbol. Me ofendo cuando juegan soccer en una cancha de básquetbol. Un día, estando ya grande, fui a jugar con unos amigos e hice algo que nunca había hecho: no jugué ni en posición ofensiva ni defensiva. Me quedé con las manos sobre las rodillas la mayor parte del juego porque no tenía fuerzas.

Mi esposa ya preparaba agua y unos plátanos porque sabía que aquello terminaría mal. Acabé saliendo de la cancha porque no podía mantener el ritmo del juego y me senté en las gradas. Estaba pensando que nunca más volvería a jugar. Al siguiente juego me invitaron, pero no acepté la invitación. Permití que la duda entrara a mi mente. Veía que los demás jóvenes se burlaban de mí y pensé que todo había acabado. Por mucho tiempo dejé de jugar.

¿Te ha entrado la duda de que no puedes? Tú sabes que puedes, pero no lo haces. ¡Eso es lo que el diablo quiere! Quiere que la duda venga y te detengas. Al poco tiempo se formó un equipo de softball en la iglesia. La duda no se hizo esperar, “¿No recuerdas lo que pasó la útima vez?”. Pero esta vez no le hice caso.

Dios nos da la oportunidad de que lo intentemos otra vez. Tú puedes alcanzar todas las metas que Dios te ha puesto si crees en aquél que te ha llamado.

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Viviendo en Cristo
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