4 Puntos para Estar Siempre Alegre

Cómo buscar la felicidad en el lugar correcto

Hoy en día lo menos que vemos son jóvenes sonriendo. Pareciera que todos tienen cara de divas, guardando siempre una pose.

Hoy en día nuestras vidas son bombardeadas, pasamos por pruebas y no sabemos qué vamos a hacer. Podemos ir a un retiro a la iglesia, reír, pero muchas veces nos sentimos con dolor en nuestro corazón, sentimos que nadie nos quiere y lo escondemos. Mientras estamos en grupo, estamos felices, pero, en la soledad, nuestra almohada es la única que sabe la verdad.

Dios nos ha creado para darle honra a Él. Pero, cuando nuestra vida está llena de problemas, lo que menos queremos es alabar a Dios. ¿Cómo hacerlo? Teniendo claro que nosotros hemos sido creados para alabar a Dios en todo momento. No importa lo que pasa en tu vida, siempre debe haber alabanza en tu corazón. En medio de la tormenta, Él ha sido bueno con nosotros.

“Pero que los justos se alegren; que se gocen en la presencia de Dios; que estén llenos de alegría.” Salmo 68:3 NTV


También lee: No Dejes de Correr


Hoy en día lo menos que vemos son jóvenes sonriendo. Pareciera que todos tienen cara de divas, guardando siempre una pose. Los jóvenes deben estar alegres, felices. Debe haber alegría y un tiempo de alabanza a Él. Nada debe venir a robar el gozo de Dios

“Para el abatido, cada día acarrea dificultades; para el de corazón feliz, la vida es un banquete continuo.” Proverbios 15:15

El gozo del Señor está todos los días de nuestra vida porque somos hijos de Dios. El joven que no ríe y no goza, algo tiene en su corazón, pero aquél que alaba y tiene gozo entiende lo que Dios ha hecho en su vida. “Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense!” (Filipenses 4:4).

Muchas veces tenemos que estar animando a los jóvenes diciéndoles “tú puedes”. La Palabra Dios nos manda a que no nos cansemos de sonreír, pero el diablo viene a robar el gozo de nuestras vidas.

Deja de vivir en el pasado

Olvida ese trago amargo, recuerda que en Cristo eres una nueva criatura.

No podemos seguir viviendo en los errores del pasado. Nuestros padres nos dicen cómo vivir nuestra vida, son nuestra guía desde pequeños hasta la fecha. Hay quienes tienen padres cristianos, otros no, y los consejos no siempre son coherentes con la Palabra.

Cuando crecemos, cometemos errores que lamentamos, el problema es quedarnos ahí, debemos dejar ir las cosas del pasado. No podremos ser felices jamás y tampoco haremos feliz a alguien más a menos que olvidemos el pasado. Queremos buscar la felicidad dando amor y conviviendo pero esa no es la verdadera felicidad. Todos hemos tomado malas decisiones y nos arrepentimos de eso.

Yo de joven era feo, bueno, todavía sigo siéndolo, pero antes era más feo, y todo mundo se burlaba de mí, pero algo que siempre tenía presente era la seguridad en Dios. Un día, como hijo de pastor, sentía que necesitaba hablar con las muchachas para que se sintieran alegres en la iglesia. Una chica venía a la iglesia y sus papás estaban divorciados, y yo pensé que la estaba ayudando a perdonar a su mamá, porque tenía un problema muy fuerte de rencor hacia ella. Pero, después de un tiempo, me enamoré de ella. Sin embargo, ella rompió mi corazón e intentó destruirme a mí y la relación que yo tenía con mis papás.

Claro que yo entré en una depresión y me puse más flaco de lo que estoy ahorita y dije, “jamás me voy a enamorar de otra muchacha”. Te repito, el que no pueda deshacerse del pasado no podrá gozarse, esas son cosas que nos detienen.

Debemos aprovechar el fluir del Espíritu de Dios en nosotros, pero el pasado nos impide hacer eso. Olvida ese trago amargo, recuerda que en Cristo eres una nueva criatura. Él está esperando con brazos abiertos.

Un día, un pastor predicó un sermón muy aburrido y muy simple, de hecho ni recuerdo de qué se trataba, pero sí recuerdo el llamado que hizo: “si alguien ha roto tu corazón pasa al frente”. En ese momento yo estaba en depresión, había dejado mi carrera, había dejado todo, pero esa noche pasé al frente y él oró por mí diciendo, “Dios hoy toma tu corazón”.

No te puedo explicar lo que pasó pero fue como si Dios lo hubiera borrado de mi vida. Al poco tiempo, Dios me levantó para predicar Su palabra. Fue gracias a que solté el pasado que pude vivir el propósito de Dios para mi vida. Es dificil dejar el pasado, pero es necesario.

“Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” 2 Corintios 5:17

Todas las cosas son hechas nuevas. Muchos de nosotros hemos sido perdonados por esos pecados ocultos que tenemos. Realmente Dios nos perdona pero el diablo viene a traer condenación y nos ataca. Debemos tener esa confianza y convicción de perdón, no permitas que el diablo venga a acusarte.


También lee: ¿Y Qué Hago con Esta Culpa?


Sin embargo, muchas veces el paso más difícil es perdonarnos a nosotros mismos. Cuando Dios restauró mi vida, en ese llamado que te conté, recuerdo que pude experimentar la plenitud de Su amor y Su gracia. Esa misma semana me preparaba para regresar a la iglesia y, ya cuando estaba ahí, sentía que todos me veían como un fracasado. Yo no entendía que ya había sido restaurado y caí en ese engaño. Me tomó tiempo entenderlo: yo no me perdonaba. Necesitamos perdonarnos.

Deja de guardar rencor

Las personas amargadas permanecen así hasta que ellos deciden.

Tu no podrás ser feliz a menos que aprendas a perdonar a los demás. Hasta que lo hagamos, seremos libres. Dios sana y rompe toda cadena de resentimiento, pero hay que soltar el enojo. Si alguien te lastima o se va de tu vida, ¡anímate! Dios te dará algo mejor.

Recuerda que el rencor te va destruyendo poco a poco, pero en Cristo nos mantendremos de pie. ¿Para qué angustiarnos? Lo que te quita la vida, Dios te lo regresa el doble; no lo tomes como algo negativo, más bien confía en el propósito de Dios. No podemos guardar resentimiento y no podemos estar siempre enojados.

Muchas veces las decepciones amorosas nos amargan la vida, pero no podemos permitir que eso haga nido en nuestro corazón. Las personas amargadas permanecen así hasta que ellos deciden. Cuando estás amargado, no recibes nada, no recibes palabra, no recibes consejo, no recibes ánimo.

Nuestra amargura incluso alcanza el Facebook y hasta parece que lo queremos presumir. Si Dios nos ha perdonado nosotros debemos perdonar a los demás. La gente te puede decir que no vales nada, pueden dejarte solo, pueden lastimarte, pero para Dios tú vales mucho.

“Cuando estén orando, primero perdonen a todo aquel contra quien guarden rencor, para que su Padre que está en el cielo también les perdone a ustedes sus pecados.” Marcos 11:25

Tenemos que aprender que, antes de orar, tenemos que perdonar. Otro detalle: también perdona a quienes te han ofendido indirectamente. Muchas veces ni se dan cuenta cuando lo hacen.

Deja de buscar felicidad donde no la hay

La felicidad está donde buscamos a Dios.

Siempre tratamos de buscar la felicidad en internet, con amigos, en el trabajo. Pensamos que podemos ser felices gracias a las cosas materiales, pero esas cosas son pasajeras, son momentáneas. La felicidad solamente está en Jesucristo. Si enfocamos nuestra felicidad en la gente, necesitamos saber que las personas nos van a fallar y nosotros también vamos a fallarles, pero Jesús nunca falla. No pongas tu confianza en la gente alrededor, ni siquiera en tu familia o amigos.

No todo el que está a tu lado goza cuando todo está bien en tu vida. Yo tuve un amigo que siempre se comparaba conmigo, intentando competir. Eso no es amistad. Queremos tener más que los demás para ser felices, y con eso tal vez podemos vivir felices momentáneamente, pero al final del dia estamos vacíos. No estamos saciados, queremos más.

No podemos buscar la felicidad donde no la hay. La felicidad está donde buscamos a Dios. ¿Por qué gastamos nuestro tiempo buscando allá afuera cuando Dios tiene todo aquí dentro en Su presencia? La felicidad no la vamos a encontrar en el banco, ni en el trabajo, ni en una carrera profesional, ni en la familia, la felicidad solo está en Cristo.

La gente no te puede hacer feliz si tu no eres feliz. Aunque te juntes con el payaso más grande de Monterrey, no vas a ser feliz. Vas a reír, eso sí, pero a solas vas a seguir ahogado en la tristeza. No culpes a otros por tu tristeza. Siempre queremos culpar a alguien, pero debemos reconocer que si estamos tristes o infelices es por nosotros mismos. Necesitamos reconocer urgentemente que necesitamos buscar a Dios.

“El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante.” Juan 10:10

“Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.” Romanos 6:23

Deja de compararte con los demás

Bueno, ya no me quiero alargar mucho, así que seré breve. No te compares con otros, Dios te ha creado así tal cual con un propósito. Si te la pasas comparándote con las personas, te vas a amargar la vida porque siempre vas a encontrar gente mejor que tú y, sí, también vas a encontrar personas que son peores. Eso no nos hace para nada mejores personas.

Si vamos a compararnos con alguien, debería ser el mismo Jesucristo, para llegar a ser cada día más como Él. Deja de ver lo que los demás tienen o no, sé alegre así como Dios te hizo: alto, bajito, rubio, moreno, con ojos azules o no. Dios te ama así como eres. Él es tu creador. En este mundo no hay nada que nos pueda hacer felices como lo hace Dios.

Categorías
Viviendo en Cristo
¡Sé el primero en comentar sobre este artículo!

Deja Un Comentario

¡Entérate!

Suscríbete a nuestro correo semanal.

*Que no se te pase.