5 "Nuncas"

Nunca hagas estas 5 cosas y podrás alcanzar el propósito de Dios para tu vida

¿Estás haciendo alguna de ellas?

El kilómetro 38 de un maratón (faltando 5 para terminar) es uno de los momentos más difíciles en toda la competencia. También es llamado “el muro”. Es un tramo en el que tu cuerpo deja de quemar grasas y empieza a utilizar otros tejidos del cuerpo. Aún los profesionales pueden quedarse ahí, a 5 kilómetros de la meta. ¡No te des por vencido! La voluntad de Dios es que nunca te quedes estancado. Él quiere que te atrevas a soñar; Él ha prometido que siempre estará contigo.

Hay palabras que se vuelven rutinarias. A veces menospreciamos lo que no es nuevo. Decimos: “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13 Reina Valera Revisada 1960). Conocemos cantos y versículos de memoria de tal manera que podemos olvidar su poderoso significado. Dios quiere que le creamos a Su palabra.


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Es hora del siguiente paso

“Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.” Jos. 1:8

Este es un momento complicado en la historia de Josué. Tal vez tú has pasado por tiempos difíciles que desearías no estar viviendo. Cuando Dios le da esta noticia a Josué, el Señor básicamente está diciendo: “Yo tengo control sobre todas las cosas”. Dios no le está diciendo esto para desanimarlo, sino para anunciarte que vienen nuevos tiempos. Quizás estás pasando por un tiempo de lágrimas, pero Dios quiere convertirlo en un estanque. Habrá tiempos nuevos y lo que Dios prometió, Él lo va a cumplir.

1. Nunca te quedes inmóvil

Ningún sueño en la vida va a venir a nosotros; nosotros tenemos que caminar hacia ellos. El pueblo de Israel llevaba cuarenta días llorándole a Moisés, pero ya era hora de que avanzaran a lo que Dios tenía para sus vidas.

En Juan, capítulo 5 vemos la historia en la que Jesús se encontró con un paralítico. Cuando Jesús le preguntó si quería ser sano, él puso todo tipo de excusas. Cada año venía un ángel para mover las aguas del estanque y el primero que se zambullía era sano. El hombre se quejaba argumentando que siempre estaba muy lejos del estanque y no había nadie quien le ayudara a acercarse. La pregunta es, ¿por qué no se movía un poco cada año hasta quedar al filo? De esa manera, cuando el ángel llegara, le sería más fácil entrar primero.

Necesitamos permanecer en la frontera, necesitamos movernos un poco cada día y prepararnos en todas las áreas del conocimiento para estar listos en el momento de la gran oportunidad. Prepárate con idiomas y prepárate con ciencia. ¡Permanece al filo!

Ten cuidado con la zona de confort. La zona de confort es al final una zona de muerte. Avanza hacia lo que Dios tiene para ti.

2. Nunca te des por vencido

Alcanzar lo que Dios tiene para nuestra vida jamás será fácil. Requiere de mucho esfuerzo y tenacidad. No ocurre de la noche a la mañana ni por casualidad. Jesús fue preparado por 30 años para un ministerio de 3 años; Josué fue preparado por 40 años en el desierto para un ministerio de 40 años en la tierra prometida. Se requiere paciencia, pero nunca debemos darnos por vencidos.

Esta generación se da por vencido muy rápido.

Esta parece ser una generación que tiene todos los recursos de su lado pero no se esfuerza. He escuchado acerca de jóvenes que desean quitarse la vida. Una muchacha con quien hablé me dijo que quería quitarse la vida debido a una decepción amorosa. Ella tenía 15 años. ¡15 años! Esta generación se da por vencido muy rápido.

Tal vez no te dieron el trabajo que esperabas, o la que tú querías se casó con otro. ¡No te des por vencido! Si no logras las cosas, debes al menos intentarlo. Dios ha prometido estar siempre contigo.

Un día tuvimos la oportunidad de ir a Cuba con la asociación del Dr. Dobson a repartir 10,000 libros en la isla. Yo había estado ahí con mi esposa unos años antes y pudimos conocer a varios pastores.

En esta ocasión las cosas fueron complicadas. Durante el viaje nos quitaron el dinero que traíamos y también nuestro equipaje. Mi esposa no me acompañaba porque tenía siete meses de embarazo en aquél momento. Por un momento pensé que sería mejor quedarme ya que faltaba muy poco tiempo para el parto, pero ella insistió en que yo fuera diciendo: “No podemos decir ‘no’ a las oportunidades que Dios nos da”.

Ocho días después veníamos de regreso cuando el Señor me dio una palabra sorprendente en Salmos 41: “Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová” (ver.1).

Me encontraba ya en la Ciudad de México cuando recibí una terrible noticia: el parto se había adelantado. Me apuré tanto como pude pero fue muy difícil salir de la ciudad. Fue hasta el día siguiente que me dirigí a La Paz y de ahí a Ciudad Constitución, donde se encontraba mi esposa.

Teníamos un 5% de probabilidades de que la niña se salvara.

Estando en el hospital nos dijeron que el panorama era oscuro. Teníamos un 5% de probabilidades de que la niña se salvara. “Haremos todo lo posible”, nos dijo la doctora. En ese momento comencé a tener pensamientos de remordimiento como dardos de fuego del maligno, pero me cubrí con el escudo de la fe y me aferré de la palabra que Dios me había dado.

Yo le dije a Dios que no me daría por vencido y le pedí ayuda. No reclamé, no declaré, solo pedí ayuda. Entonces me acordé de una canción que mi madre me cantaba: “Nunca, nunca Cristo me ha dejado. Nunca, nunca me ha desamparado”.

Después de 45 minutos regresó la doctora para informarnos sorprendida que un milagro había ocurrido. ¡La niña y mi esposa estaban fuera de peligro! ¡No nos dimos por vencidos!

3. Nunca aparentes que llevas una vida espiritual

Haz lo que dice la Biblia y hazlo de todo corazón. Ofrece adoración como dice la palabra y trae tus diezmos y ofrendas como dice la palabra. ¡No aparentes! La sencillez y la integridad son principios que Dios quiere ver en nosotros. Dios mira al altivo de lejos. No aparentemos que las cosas están bien cuando no lo están. Vivamos en integridad, de una manera que agrade a Dios porque las cosas que hacemos en secreto serán honradas por nuestro Padre en público.


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4. Nunca te aferres al pasado

El pasado es algo que no podemos cambiar. Hacia lo único que podemos correr es el futuro. Si nos aferramos al pasado, simplemente no vamos a avanzar. Josué envió personas a examinar la tierra prometida. Diez hombres llegaron con un reporte muy negativo. Estamos hablando de una generación que había visto 16 generaciones anteriores nacer y morir como esclavos.

Solamente Josué y Caleb, quienes tuvieron un espíritu diferente, fueron capaces de poseer la tierra. Ellos no se habían desanimado por los reportes. Ellos decidieron celebrar pues estaban confiados en lo que Dios estaba a punto de hacer.

Hay cosas que esperas en tu vida y que parecen postergarse, como si nunca fueran a llegar. ¡Alégrate! Viene un tiempo de crecimiento en tu vida; vienen cosas grandes para ti. Es hora de creer en lo que Dios va a hacer.

5. Nunca dejes de soñar

“…Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” (Jos. 1:9)

No estoy hablando acerca de dormir. En nuestra vida debemos creer que Dios estará con nosotros. A mí me enseñaron desde muy chico a soñar y que Dios siempre estaría conmigo.

En cierta ocasión, cuando mis papás eran pastores en La Paz, tuvimos un tiempo de gran escasez. Un día 27 de septiembre (lo recuerdo perfectamente) hacía un calor impresionante. Mi hermano y yo estábamos jugando en un cuarto y mi mamá estaba en la cocina. No sé en realidad qué hacía ella ahí porque no había nada de comida que cocinar. Mi hermano le pregunté a mi madre: “¿Cuándo vamos a comer?”, y ella contestó: “Cuando el Señor y quiera”. Sin pena le pregunté: “¿Y cómo a qué hora irá a querer?”.

Entonces nos tomamos de las manos y mi madre hizo una oración: “Señor, no venimos a reclamarte nada. Venimos a clamar a Ti porque Tu palabra dice que claman los justos y Jehová oye. Te pedimos, por favor, que proveas de alimento de la manera que Tú quieras”. Mi hermano incluso se atrevió a pedir una soda para acompañar. Mi madre, lejos de ignorarlo, le pidió a Dios que no simplemente le concediera el refresco, sino que lo hiciera a manera de dólares, para que el niño creyera. Mi papá, quien siempre quería arreglar todo cantando, entonó alegremente: “Si Él cuida de las aves, cuidará también de mí…”.
Entonces llegaron unos señores en un automóvil y preguntaron a mi madre por un orfanato. Ella no supo qué contestarle; no sabíamos de ningún orfanato cerca. Ellos se fueron, pero un poco después regresaron porque no lo habían encontrado. Ellos dijeron, “No encontramos el lugar y queremos dejarles estas cosas que planeamos donar”. Mis padres aceptaron.

Yo estaba emocionadísimo, no podía creerlo.

Ellos empezaron a descargar costales de arroz y muchos alimentos, casas de campaña y bolsas para dormir. Yo estaba emocionadísimo, no podía creerlo. Entonces la señora se acercó a mi hermano y le preguntó: “¿Tú eres el mayor?”. Él asintió. Ella se acercó mientras le daba un billete de $5 dólares diciendo: “Ten, para que te compres un refresco”.

En un momento que volteamos ellos ya no estaban ahí. ¡Se habían ido sin dejar rastro! Mi papá afirmó con gran seguridad: “Hemos sido visitado por ángeles”. Entonces mi hermano le dijo a mi padre: “¡Mira! La señora olvidó su bolso”. Lo revisamos y no había nada en este nada más que una carta. Abrimos la carta y decía: “Claman los justos y Jehová oye”. Estábamos completamente impactados. Fue un momento que marcó mi vida.

Tres días después, el 30 de septiembre, Baja California fue azotado por Liza, el ciclón más agresivo que ha llegado a esta zona. ¡Mató diez mil personas! Desaparecieron casi ocho colonias y siete quedaron desamparadas. Desde ese día, la casa pastoral se convirtió en un “centro de abastecimiento” para todas las personas en necesidad. Entonces entendimos para qué eran las casas de campaña y las bolsas para dormir. Vivimos el milagro de la viuda y Elías, pues los alimentos no paraban de multiplicarse. Duraron por tres meses, hasta el 27 de diciembre cuando las carreteras fueron restauradas.

Yo aprendí esta lección desde muy pequeño y la aprendí en casa. Tenemos un Dios que nos permite soñar. Tenemos un Dios que nos dice que Él estará con nosotros todos los días a dondequiera que vayamos, hasta el fin del mundo. Mayor es lo que Dios tiene para nosotros que lo que nosotros le podamos pedir. ¿Puedes recibir esta palabra?

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Viviendo en Cristo
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