Crecer en la Prueba

5 Preguntas que Debes Hacerte para Crecer durante las Pruebas

¿Tiempo de prueba? Tiempo para crecer

Todo el tiempo estamos pasando por pruebas. Dios hace cosas en nuestra vida, pero gran parte de todo eso que Él hace tiene que ver con nuestras decisiones. Podemos quedarnos sin hacer nada o volverlo una oportunidad para que el Señor nos ayude a crecer.

“Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada. Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla” (Stg. 1:2-4 Nueva Traducción Viviente).


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Algo muy importante a resaltar en estos versículos es que “siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse” y Santiago nos da la indicación: “así que dejen que crezca”. Cuando somos niños, nuestro mayor deseo es crecer. Desde chicos queremos con todas nuestras fuerzas crecer físicamente. Cuando era niña, mi estatura fue un aspecto que me desesperaba, porque era muy bajita y ¡quería hacer lo que fuera para crecer! Pero, te hago una pregunta: ¿realmente ponemos nuestro empeño en crecer espiritualmente y ser cada día más como Él?

Dios usa las pruebas para crecer

Relacionamos las pruebas con tiempo de abandono, sufrimiento y dolor. Pero la definición de la palabra “prueba” es: la acción de probar a alguien o algo para conocer sus cualidades, verificar su eficacia, saber cómo funciona o reacciona, o qué resultado produce. Las pruebas no vienen a tu vida porque estés pasando un mal momento. Las pruebas son, más bien, para revelar qué hay en tu corazón.

En cada prueba tenemos que tomar la decisión de qué hacer: Retroceder, estancarte o crecer.

Cuando Dios comenzó a trabajar en mi vida estaba pasando por una situación en la que oraba pero no recibía una respuesta de Dios. Un día recibí la respuesta que tanto quería. Dios me dijo: “espera”. Dios me pidió que esperara en Él. Después de eso llegué a mi casa, agarré una botana, prendí la televisión y me senté en el sillón a esperar. Mientras estaba ahí Dios me habló otra vez y me dijo: “Mientras esperas tienes muchas cosas que cambiar, ¿qué estás haciendo?”. Una de las trampas más grandes y efectivas que el diablo usa es tenernos sin hacer nada. Podemos estar muchísimo tiempo en la misma situación y no darnos cuenta. Gran parte de lo que pasa en tu vida es por lo que decides hacer o no hacer. En cada prueba tenemos que tomar la decisión de qué hacer: retroceder, estancarte o crecer.

Busqué por todos lados un proceso específico para crecer, pero no lo encontré. Dios tiene un propósito para cada quien y, para cumplirlo, da a cada uno un proceso diferente para trabajar. No te compares. Encontré 5 preguntas básicas que nos pueden servir para averiguar si estamos haciendo nuestra parte en este proceso de crecer.


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1. ¿Estás viviendo una vida de oración?

Siempre que hablo con mi papá acerca de alguna inquietud que tengo, su primera respuesta es: “vamos a orar”. Es su respuesta para todo, tanto así que incluso llegué a sentir que no me prestaba atención. La realidad es que él está convencido de que tenemos que orar, literalmente ¡ante todo! No puedes tomar tus propias decisiones basadas sólo en tu razonamiento. Tu vida siempre tiene que estar respaldada y dirigida por Su voluntad. Es tan simple y sencillo como hablar continuamente con Dios. Es algo esencial en la vida de todo cristiano.

Constantemente leemos en la Biblia: “y se apartó a orar”, cuando habla de Jesús. Vivía orando. Todo el tiempo.

No se trata de orar por los alimentos o dar gracias a Dios por un día bonito, es importante, pero no es solo eso. Si nuestro deseo como cristianos es ser como Jesús, ¿qué otro ejemplo podemos seguir sino el Suyo mismo? Constantemente leemos en la Biblia: “y se apartó a orar”, cuando habla de Jesús. Vivía orando, todo el tiempo.

Cuando alguien te importa lo frecuentas y tratas de hablarle constantemente. Si no tienes oportunidad de ver a esa persona, le envías un mensaje. Lo mismo pasa con Dios. Recordemos que orar es hablar con Dios. ¿Realmente estamos interesados en hablar con Él o no nos importa? ¿Te importa lo suficiente tener una relación con el Señor como para buscar hablar con Él? ¿Realmente queremos estar cerca de Dios o por qué no estamos respondiendo como deberíamos?


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2. ¿Estás leyendo la Biblia como deberías?

Si nuestra meta es cambiar y ser como Jesús, remover lo que está mal y ser transformados, ¿cómo nos vamos a dar cuenta qué tenemos que cambiar si no leemos la Biblia? Es como un espejo de dos caras, que tiene por un lado un espejo común y por el otro lado uno con aumento, que cuando te ves te asustas porque expone los detalles. Hasta que lees la Biblia puedes verte realmente como eres, con todas tus imperfecciones.

Toda mi vida crecí en la iglesia, en la escuela dominical, en un colegio cristiano y aun en mi casa escuchando de la Biblia a diario. Pero por muchos años no viví nada de eso. Fue hasta mi último año de preparatoria cuando decidí tener una relación personal con Dios.

Puedes vivir mucho tiempo en lo mismo y no hacer nada para cambiar.

Así que hice la oración de fe como todos, llegué a mi cuarto súper emocionada y cuando abrí la Biblia lo primero que pensé fue: “¿cómo se lee esto?”. No es que no supiera leer, sino que la Biblia es un libro que no puedes entender a menos que sea por revelación de Dios. Decidí leer la Biblia en la noche, pero llegaba la noche, tenía sueño y no la leía. Le pedía perdón a Dios porque esa noche no iba a leer la Biblia y le prometía que la noche siguiente sí la iba a leer. Llegaba la “siguiente noche” y no la leía. Esto pasó por cerca de dos años. Puedes vivir mucho tiempo en lo mismo y no hacer nada para cambiar.

3. ¿Estás siendo honesto contigo mismo?

Llegó un día en mi vida en que me cansé de orar lo mismo y dije: “Dios, es la última oración que voy a hacer del tema. Perdóname por orar tantas veces lo mismo. Ya voy a hacer algo”. Tenía que hacer algo. Mi problema era que yo soy una persona despistada. Lo que hice fue programar muchos recordatorios en mi celular, para no olvidar leer la Biblia. Tienes que darte cuenta de tus debilidades. Tienes que señalar los puntos en los que fallas y hacer algo por corregirlos. Piensa en qué cosas estás dándole vueltas, cosas que ya sabes que haces mal, ni siquiera necesitas revelación de Dios; cosas que sabes que tienes que cambiar para crecer.

Cualquier cosa que quite a Dios como tu prioridad, inmediatamente se convierte en algo malo.

Dios nos habla constantemente y muchas de las cosas que nos dice son cosas que tenemos que cambiar. Hay cosas que parecen inofensivas, por ejemplo, a mi me encanta ver películas. Llegaba de la universidad y si tenía tiempo libre mi primer pensamiento no era leer la Biblia, sino ver series o películas. Cualquier cosa que quite a Dios como tu prioridad, inmediatamente se convierte en algo malo. Quizá no porque sea malo en sí, sino que se vuelve malo cuando desplaza a Dios del primer lugar. Quizá son hábitos, gustos, cultura o cosas internas que tenemos en nuestro corazón. Son cosas a las que no ponemos atención, pero que Dios quiere quitarlas de nuestro corazón. Haz a un lado los pensamientos de “así soy yo” o “todos lo hacen”. Dios va revelar lo que tienes que cambiar en la medida en que tengas una comunión con Él.


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4. ¿Estás dejando que los demás sean honestos contigo?

Aunque no nos guste, en muchas ocasiones Dios usa a otras personas para hablar a nuestra vida sobre las cosas que tenemos que cambiar, por lo general son los más cercanos a nosotros como nuestra familia o amigos. Quizás sea porque cuando pasamos más tiempo con ellos comienza a salir tu verdadero yo y salen a relucir todas tus características. La verdad es que pasamos más tiempo negando lo que nos dicen los demás sobre nuestras fallas que reflexionando sobre lo que nos dicen y tomando acción cuando es necesario.

Parte de crecer es aprender a abrir nuestra mente y nuestro corazón para recibir lo que los demás tienen que decir.

¿Cuanto tiempo llevas escuchando lo mismo? Nadie dijo que crecer no duele. Escuchar nuestros defectos le duele a nuestra humanidad. Parte de crecer es aprender a abrir nuestra mente y nuestro corazón para recibir lo que los demás tienen que decir. Muchas veces las demás personas se pueden dar cuenta de lo que nosotros tenemos. ¿Estoy dejando que los demás sean usados por Dios para cambiarme?

5. ¿Realmente crees que Dios te ama?

Puedes creer en Dios, tener toda la vida en la iglesia y aún así no creer en Su amor. Mientras leía la Biblia en mi cuarto esa duda vino a mi mente. Estaba segura del amor de Dios para la humanidad pero no creía en el amor de Dios para mí. Era algo muy arraigado en mi corazón, pero muchas veces como cristianos pensamos que expresar nuestra duda acerca de Su amor sobre nuestra vida puede ofenderle. Esto es lo que detiene nuestro crecimiento. Sin embargo, aunque no lo expresemos, Él ya lo sabe. La única forma de hacer a un lado esos pensamientos es decírselos a Dios con la humildad que Él merece.

Me acerqué a mis papás y les platiqué que creía en Dios, en un Dios de milagros, de poder y en Su amor por todos, pero no en Su amor por mí. Entonces mi papá me dijo: “A lo largo de tu vida muchas personas te han herido, ¿verdad? Tú crees haberlo sanado, pero no es así. Haz puesto una barrera para que no te hieran, te estás protegiendo. Eso también bloquea el amor de Dios para ti”. Cuando me dijo esto me di cuenta que aunque sabía en mi mente que Dios no falla, en mi corazón no lo sabía y esa barrera me protegía en caso de que Él fallara. Pero Él no falla.


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Haz tu parte para que Dios haga la suya

En toda la Biblia Dios hace cosas sobrenaturales, imposibles. Pero en las cosas posibles, Él espera que nosotros las hagamos. Dios siempre está esperando que hagamos algo. El poder para obrar es Suyo, pero si queremos un cambio real en nuestras vidas tenemos que tomar acción. Tal vez sea un proceso lento mientras Dios trabaja en ti e incluso puede doler. En nosotros no está el poder para hacer un cambio, entonces nos queda hacer lo que Dios nos pide para que Él pueda obrar. No se puede quedar en el saber o en el querer.

No se trata de prometer a Dios lo que vas a hacer. Tienes que disponer tu corazón para hacer un cambio en tu vida y pedirle que te dé fuerzas para tener la voluntad de cambiar lo que tengas que cambiar y para crecer en Su voluntad.

¿Cuánto tiempo llevas sin hacer nada?

¿Crees realmente en el amor de Dios para ti?

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Viviendo en Cristo
2 Comentarios sobre este artículo
  • Anónimo
    1 agosto 2017 at 11:33 am

    Gracias Dios x el privilegio de leer este tan lindo mensaje

  • Miguel Angel López Valencia
    1 agosto 2017 at 12:35 pm

    Hola gracias por este artículo realmente es notorio el cambio cuando dispones tú corazón a confiar en Jehová Dios y no en tu propia prudencia deja que el espíritu Santo de Dios por medio de Jesús obre en ti y sabrás,si realmente eres o no un discípulo de Jesús.Dios te bendiga y te dé fuerzas para crecer Amen

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