Alguien Te Está Observando

Cristo está esperando que hagas de Él tu refugio

Si Dios tiene cuidado de toda su creación, con mayor razón Él tendrá cuidado de Sus hijos.

¿Te has sentido sólo? ¿Te has sentido incapaz de avanzar? ¿Has sentido que nadie te conoce? Sabes, todos necesitamos atención y, sobre todo, afecto. Buscamos llenar esa necesidad con muchas cosas y personas. Nos rodeamos de amigos, de conocidos, de familia; muchas veces queremos satisfacer esa necesidad con alguna relación amorosa o bien simplemente buscamos mantenernos ocupados. El asunto es que, aún con todo eso, siempre vas a estar en busca de algo más; es decir, nunca vas a estar realmente satisfecho. Pero existe alguien que llena esa necesidad y pone atención a cada mínimo detalle de ti y de tu vida.

“Si haces al Señor tu refugio y al Altísimo tu resguardo, ningún mal te conquistará; ninguna plaga se acercará a tu hogar. Pues él ordenará a sus ángeles que te protejan por donde vayas. Te sostendrán con sus manos para que ni siquiera te lastimes el pie con una piedra.” Salmo 91:9-12 NTV

Dios con esto te dice: “Yo estoy contigo”. Pero quiero que reflexiones en esto: El Creador de todo el universo está diciéndote que, dentro de Su inmensa creación, te está viendo a ti y está cuidándote. Él te ama tanto que está dispuesto a recibirte cuando vengas corriendo a Él en busca de refugio.

¿Con quién vas cuando necesitas consuelo o consejo? Si Dios se convierte en tu centro, en lo más importante, puedes tener la seguridad de nunca estar solo.

“Mi corazón te ha oído decir: «Ven y conversa conmigo». Y mi corazón responde: «Aquí vengo, Señor». No me des la espalda; no rechaces a tu siervo con enojo. Tú siempre has sido mi ayudador. No me dejes ahora; no me abandones, ¡oh Dios de mi salvación!” Salmos 27:8-9

Dios no va a darte la espalda cuando llegues con un corazón sincero. Dios no va a fallarte jamás.


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Sin Máscaras

A pesar de todo lo que somos, Él está listo para recibirnos y limpiarnos del pasado.

En la Biblia podemos encontrar relatos como aquél que está escrito en el libro de Juan, en el que nos cuenta acerca del hombre ciego, ¡Imagínate! Ese hombre estaba acostumbrado a que no le prestaran atención, a ser ignorado e incluso discriminado. Era un hombre que mendigaba para vivir, un rostro más entre la multitud, pero Jesús lo vio. Ese fue el primer milagro de la historia. De hecho, las primeras palabras de este relato dicen que, a su paso, Jesús lo vio.

Por supuesto que Jesús tenía lugares a los cuales ir, pero de entre tanta gente eligió ir con el hombre ciego y prestarle atención aún cuando nadie más lo hacía, porque para Jesús era importante y lo amaba. Dios se fijó en personas que nadie tomaba en cuenta, personas que eran despreciadas, personas comunes como tú y como yo, que quizás alguna vez fueron subestimadas, juzgadas de manera equivocada, seres humanos.

Jesús tomó en cuenta a un cobrador de impuestos, prestó atención y mostró compasión por una mujer adúltera y sanó a personas que se perdían entre la multitud. Él reconoció a un niño a quien todos querían hacer a un lado. Cristo puede ver todo. Él puede ver cuando tú y yo somos seducidos por el pecado, cuando hacemos caso a nuestro orgullo o a malos consejos. Él sabe cuando elegimos ignorarlo.

El Señor conoce todos tus temores e inseguridades y delante de Él no existen las máscaras, aún cuando quieras pretender, Dios sabe todo lo que hay muy dentro de tu ser. Está esperando que te armes de valor y confieses; está esperando que hagas de Él tu refugio. Esto, lejos de traer más temor o condenación a nuestra vida, es un descanso. Gracias a esto podemos liberarnos de las apariencias y ser genuinos ante Él. Claro que hay cosas que quisiéramos que Él no notara, pero cuando entendemos que en Dios hay perdón de pecados y un amor incondicional, no nos queda más que dar gracias porque, a pesar de todo lo que somos, Él está listo para recibirnos y limpiarnos del pasado.


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Prioridades

Créeme, a Dios no se le olvida que necesitas comer o dormir. Es bastante consciente de eso; es tu Creador.

“Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y Él les dará todo lo que necesiten.” Mateo 6:33

A veces, o muchas veces, estamos tan preocupados por las cosas cotidianas que hacemos a Dios a un lado, pero aquí nos está diciendo que si Él se convierte en lo más importante, todo lo demás se va a alinear, es decir, no te va a faltar nada. Pero nosotros elegimos preocuparnos y desgastarnos por las cosas terrenales en lugar de buscar a Dios en todas y cada una de las cosas que hacemos.

¿Has visto a las aves? ¿Nunca te has preguntado por qué no se mueren de hambre o cómo le hacen para conseguir comida? Jesús utiliza este ejemplo para darnos a entender una cosa: si Dios tiene cuidado de toda Su creación, con mayor razón Él tendrá cuidado de Sus hijos. Nos enseña que realmente somos valiosos para Él y que conoce nuestras necesidades. Créeme, a Dios no se le olvida que necesitas comer o dormir. Es bastante consciente de eso; es tu Creador.

No tiene caso preocuparnos por las cosas de mañana cuando necesitamos enfocarnos en el presente. Cada día tiene su afán, así que solo nos queda confiar en Él. Si Dios creó todas las cosas, y sabe todo y es perfecto, creo que no hay motivos para desgastarnos por cosas vanas. ¿Cuáles son tus prioridades?


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Ahora Te Toca a Ti

No vamos a poder escuchar a Dios ni prestarle la atención necesaria hasta que guardemos silencio.

Entendemos que vivimos en una rutina muy cargada, en la cual muy apenas tenemos tiempo para nosotros o para ir al cine, salir a cenar, ver futbol ¿me equivoco? Claro que el tiempo siempre va a ser una excusa, pero está comprobado que cuando queremos hacer algo, encontramos ese tiempo. Van a existir muchísimas distracciones, por lo tanto esto va a representar un reto constante, pero debemos luchar e insistir en lo siguiente: poner toda nuestra atención en Dios.

Supongo que alguna vez te sucedió que mientras estudiabas, pasó una mosca y te distrajo, o te daba hambre y tenías que pararte por alguna botana. ¿Recuerdas la disciplina? Necesitamos ponerla en práctica. Nuestra propia naturaleza se va a oponer a Dios y no vamos a querer luchar, pero necesitamos insistir.

Algo muy necesario es la quietud. Por lo general, con el ritmo del día, estamos acelerados, estresados, preocupados e incluso enojados. Nuestra mente está muy ocupada con demasiada actividad, poco descanso, muchas responsabilidades, demasiado hablar, pero necesitamos poner eso a un lado y calmarnos. No vamos a poder escuchar a Dios ni prestarle la atención necesaria hasta que guardemos silencio.

Toma ese tiempo para estar quieto y sin hablar, simplemente disfrutando de Su presencia. Una vez, un niño se acercó a preguntarme “¿Qué es la presencia de Dios?”. Sinceramente, esa pregunta me tomó por sorpresa, pero en ese momento me puse a meditarlo y llegué a la conclusión de que Su presencia es Él mismo, estar con Él a solas y conversar, sin nada que estorbe. Es ese lugar donde todo lo demás desaparece y hay una paz sobrenatural. Para entrar a ese lugar necesitamos hacer un alto y quedarnos quietos.

“… Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos.” Mateo 28:20

Dios ya te ha prestado toda Su atención, te ha dicho lo valioso y amado que eres para Él, ahora nos toca a nosotros tener esa misma atención con esas personas que parecen pasar desapercibidas pero que Dios puede ver y a quienes quiere hablar. No menosprecies a nadie, porque todos somos importantes para Dios. Vivamos agradecidos por esa atención personalizada que recibimos de Él y busquemos Su presencia todo los días. No permitas que la rutina te robe ese valioso tiempo con tu Creador.

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Crecimiento Espiritual
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