Amor Real

4 Cosas que NO son amor real (#2: El amor no es romance)

Hollywood te mintió

Qué padre sería que de repente te toparas con la persona ideal para ti. Está ella sentada en un Starbucks, abres la puerta y algo mágico sucede en el ambiente mientras se escucha un coro angelical diciendo: “¡Ella es!”. Por otra parte, las mujeres se imaginan que van caminando por la universidad y de repente todo se oscurece, excepto él. Eso es lo que las películas y la televisión nos venden hoy en día: el amor instantáneo. En realidad el verdadero amor en una relación, e incluso en lo relativo a la amistad, es mucho más que simplemente un “clic”, es mucho más que un amor a primera vista o caerse bien.

Dios nos hizo con la necesidad de amar y ser amados. Génesis nos relata cómo Dios creó los cielos, la Tierra y los animales. Hasta este punto, Dios había calificado a todo lo que existía como “bueno”. Sin embargo, la primera vez que el Señor opinó lo contrario fue después de haber visto la situación en la que se encontraba el hombre : “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18 RVR1960). No podemos negar esa necesidad. Pero lo que en realidad necesitamos son relaciones profundas: un amor verdadero, conforme a la Palabra de Dios.

Nadie inicia una relación con la intención de fracasar.

Todos necesitamos un amor para siempre. Ese es el sueño de todos. Nadie inicia una relación con la intención de fracasar. Es por eso que siempre vemos en las películas que las parejas terminan en un “y vivieron felices para siempre”. Sin embargo, solamente se nos muestra la etapa del enamoramiento. ¿Y qué pasó después? Hollywood nunca nos lo dirá. Sin la ayuda de Dios no podemos entender cómo es ese verdadero amor que perdura sobre cualquier cosa.

Para muchas personas esta búsqueda del verdadero amor se ha vuelto un camino doloroso, duro, difícil. Tal vez ella nunca te presta atención o tal vez tú nunca le prestas atención a ella y cuando al fin le pones atención, a ella ya no le interesas, y viceversa. Un problema que existe en esta generación es que se confunde el amor real con experiencias y relaciones. Por ejemplo, tal vez pienses que por el hecho de tener cosas en común con una persona ya están los dos hechos el uno para el otro, cuando no necesariamente es así. Esto puede confundirnos cuando tomamos una decisión. Por eso es importante definir qué es y qué no es el amor.


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¿Qué NO es el amor?

1. El amor no es lujuria

Según el diccionario, la lujuria es el deseo sexual desordenado, excesivo o descontrolado. El mundo nos muestra que el amor en una pareja se expresa mediante el deseo sexual. En las películas vemos que dos personas se conocen, platican y en menos de treinta minutos ya están en la cama. Eso no es amor.

Todos fuimos creados con una necesidad sexual, pero no somos animales; somos hijos de Dios. Tal vez el mundo te diga que “vienes del mono”. Si adoptas esa visión, podría tener sentido que te comportes como un animal. Pero nosotros creemos en un Dios que nos amó y que nos hizo sus hijos (no sus animales). Si tú eres un hijo de Dios, compórtate como tal.

Bajo los términos del mundo, el sexo es para el placer propio; bajo los términos de Dios, el sexo es para la satisfacción de la otra persona dentro del matrimonio.

En las películas de hoy en día se presenta a las mujeres como el objeto sexual de hombres lujuriosos. El verdadero amor no tiene nada que ver con eso, el sexo no debe expresarse así. El sexo nos fue dado por Dios exclusivamente para el matrimonio. Bajo los términos del mundo, el sexo es para el placer propio; bajo los términos de Dios, el sexo es para la satisfacción de la otra persona dentro del matrimonio. Podemos tener control de nuestros deseos sexuales sin negarlos. Podemos esperar, porque Dios nos ha dado dominio propio.

El amor da, la lujuria quita. El amor valora, la lujuria usa. El amor permanece, la lujuria se aburre.

2. El amor no es romance

El amor verdadero no es sentir mariposas en el estómago. En una relación siempre debe de haber emoción por la otra persona, pero el amor real no es la emoción en sí. El amor va mucho más allá de eso. Las emociones se sienten muy bien pero no duran para siempre. Algunos se emocionan con cualquiera y se emocionan por cosas que no son fundamentales.

El romance y la emoción son buenos, pero no son más que sentimientos. El amor real no es un sentimiento; es algo que no se acaba. El amor real es una decisión; es un compromiso. Si vas a entrar en una relación, debes estar convencido y decidido de que amarás a esa persona para siempre. Si tomas tu decisión basándote en emociones o romanticismo, llegará el día que tendrás que decidir, aunque suene feo, si seguirás amando a esa persona aún sin sentirlo.


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3. El amor no es pasión irracional

“No puedo vivir sin él” es una frase que en realidad no expresa un amor genuino. El amor real no es adictivo o irracional. Está mal depender de la otra persona para que tu vida funcione. Hay personas a las que se les acaba el mundo porque las dejó su pareja; eso está mal.

En el verdadero amor debe haber equilibrio. Si afecta tu vida diaria y tus relaciones con los demás, no es amor real. Puede sonar muy romántico pero en realidad es un peligro. Por su puesto que una persona a quien se ama se le debe dar el lugar que se merece, pero eso no debe afectarte en cuanto a tu familia, escuela o trabajo.

4. El amor no es sexo

La intensidad sexual no es lo mismo que la intensidad del amor entre dos personas. El amor y el sexo son dos cosas distintas. Si te piden una “muestra de amor”, diles del amor que Jesús mostró en la cruz. Esa es una verdadera muestra de amor. El amor real es un proceso mientras que el sexo es un acto. El amor es algo que se aprende y que crece mientras convives con esa persona. Por eso es importante conocerse bien antes de empezar una relación. La base para una relación fuerte es la amistad.

Amistad larga, noviazgo corto, matrimonio para toda la vida.

En mi experiencia como líder de jóvenes he visto cómo parejas echan a perder su relación por tener sexo antes del matrimonio. El sexo fue creado para una etapa específica y al practicarlo antes de tiempo se puede experimentar vergüenza, temor, inseguridad y remordimiento. Este es el primer paso para estropear la relación. Aparentemente empiezan a pelearse y disgustarse por cualquier tontería, pero detrás de todo eso se esconden el pecado, el desorden y las tinieblas.

Entonces, ¿qué es el amor real?

El amor real es mucho más que lo que hemos mencionado, algo mucho más profundo y perdurable. El amor real es el que viene de Dios y es algo que debemos buscar en la relación que tenemos o deseamos tener.

Todos queremos tener a esa persona especial con quien podemos contar, que nos escuche y con quien compartamos hermosos momentos. Todos queremos amar y ser amados y Dios también quiere eso para ti. Él no quiere que el hombre ni la mujer estén solos. Él quiere que seas una persona de bendición para tu pareja y que se edifiquen mutuamente.

En un noviazgo correcto, como debe de ser, debe haber orden y límites.

Pero para lograr eso debemos eliminar de nuestra mente sentimientos equivocados, tales como el querer ser posesivos con una persona o desear estar con alguien solamente para satisfacer un deseo sexual. En un noviazgo correcto, como debe de ser, debe haber orden y límites. Un ejemplo de un límite sano en un noviazgo es tratarse como hermanos (buenos hermanos, no de los que se pelean todo el tiempo). Abrazarías a tu hermano o hermana, quizás le acariciarías el cabello, pero, ¿se besarían en la boca? ¡Claro que no! Tampoco le tomarías de la cintura diciéndole: “¡Vente para acá!”. El comienzo de una relación sexual es el beso en la boca. Las relaciones sexuales fuera del matrimonio son fornicación, y los fornicarios no heredarán el reino de Dios (1 Corintios 6:9). ¡No te expongas a eso!

Quiero mencionarte ahora las características que hay en una relación basada en el amor real, el amor de Dios.

En la Biblia encontramos la historia de Abigail. A pesar de que se menciona muy poco acerca de ella, lo que se menciona es muy interesante. Cuando David conoció a Abigail, ella era una mujer casada. La situación fue muy peculiar ya que un tiempo después Abigail quedó viuda y, tan pronto como David se enteró, mandó a traerla para casarse con ella. ¿Qué habrá visto David en ella? ¿Qué le habrá hecho decir: “Vénganos tu reino”?


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El Ejemplo de Abigail

En la Biblia no encontramos que David haya mostrado algún interés por Abigail antes de que quedara viuda. No andaba detrás de ella ni le daba “me gusta” a todas sus publicaciones. Pero evidentemente algo hizo ella que llamó su atención.

Tras la muerte de Samuel, Saúl, rey de Israel, persiguió a David para matarlo. Mientras huía, David se encontró con Nabal, esposo de Abigail. Él era un hombre rico, pero también descrito en este pasaje como necio. David se había mostrado bondadoso anteriormente con los pastores de Nabal y pensó que en esta ocasión podría pedirle algunas provisiones como favor. Sin embargo, Nabal se negó a proveerle de cualquier ayuda y David, enfurecido y con espada en mano, se dispuso a vengarse.

Abigail, al enterarse del pleito, se dirigió al encuentro de David sobre un asno, cargada de alimentos y lista para abogar por su marido. Al verlo, ella se postró y suplicó misericordia para su casa. En aquellos tiempos, el postrarse era una señal de sumo respeto.

En el amor hay respeto

Si tú quieres encontrar el amor real, debes ser una persona que sabe respetar a los demás. Si no tratas a alguien con respeto, no hay amor. El mantener el respeto durante un noviazgo bendice grandemente a las dos partes de la relación y permite pasar a una nueva etapa como matrimonio en bendición, sin cargas en el corazón o remordimiento de lo que no debió haber sucedido. El respeto debe existir no solamente en el aspecto físico, debe también haber respeto social y respeto intelectual.

Hay noviazgos que parecen matrimonios porque se la pasan todo el tiempo juntos.

El respeto social existe cuando hay equilibrio en el tiempo que se pasa juntos. Hay noviazgos que parecen matrimonios porque se la pasan todo el tiempo juntos. Eso suena padre, pero en realidad también es necesario pasar tiempo con la familia, pasar tiempo con las amistades y pasar tiempo a solas. De igual manera es necesario pasar tiempo como pareja junto con los amigos y con la familia. Debe haber un balance.

Hay respeto intelectual cuando no se intenta ridiculizar a la otra persona por lo que no sabe. Cuando hay respeto, uno no intenta quedar como el más estudiado o el más inteligente en cada discusión. Se busca respetar la opinión de la otra persona.

En el amor hay fe

Otra cosa que podemos notar en la conversación durante el encuentro entre Abigail y David es que se menciona repetidamente al Señor y Sus propósitos. Ambos compartían su fe en Dios.

El Señor tiene que ser una parte fundamental en una relación. Una relación está en problemas desde el primer momento cuando no se tiene en común la fe en Dios. La fe tiene que ser la conexión entre las dos personas para que haya una relación sana.

No porque alguien diga ser cristiano significa que Jesús sea el centro de su vida.

Para llegar a esto existen dos puntos clave: tener uno mismo una relación profunda con Jesús, y segundo, que la otra persona tenga igualmente una relación profunda con Jesús. No solamente se trata de ir a la iglesia y orar por los alimentos, eso no garantiza nada. No porque alguien diga ser cristiano significa que Jesús sea el centro de su vida; no todo lo que brilla es oro. Es necesario conocer bien a la persona: cómo habla, cómo viste, cómo se comporta con sus padres, cómo alaba.

Por eso es que Pablo exhortó a los corintios diciéndoles: “No se asocien íntimamente con los que son incrédulos” (2 Corintios 6:14 NTV). No se trata de tener cada quien sus reglas y cada quien jalar para su lado para ver quién gana. Seguramente, el que tenga más fuerza jalará al otro. Pero lo que Dios quiere es que ambos jalen para el mismo lado.


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En el amor hay preocupación genuina

Por último, vemos a Abigail persuadiendo a David de perdonar a Nabal no para beneficio de su familia solamente, sino para cuidar la reputación y la consciencia de él. En una relación sana debe haber una preocupación genuina por el otro.

Desde luego que Abigail también estaba cuidando su propio pellejo, y eso está bien. Ella convenció a David de que no se vengara, pues si bien él solamente pretendía matar a los hombres, ella sufriría perdida de igual modo. En una relación sana debe haber equilibrio. Uno se debe preocupar por la otra persona sin dejar de preocuparse por sí mismo. Hay personas que sufren y ceden ante una persona y pierden el respeto por sí mismos.

El primer mandamiento es amar a Dios; Él es la única persona a quien debemos de amar más que a nosotros mismos. El segundo mandamiento es amar al prójimo como a uno mismo. Una relación sana es aquella en la que procuras el bien de la otra persona tanto como el tuyo.

“Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia”. Efesios 5:28-29 RVR1960

Notemos las palabras “sustenta” y “cuida”. Un concepto importante que Dios señala en la relación de pareja es la preocupación por que la otra persona esté bien física, emocional y espiritualmente. Debes ayudarla a crecer al mismo tiempo que tú creces. El amor real no abusa emocional ni físicamente de la otra persona, sino que la cuida y la protege. El amor real no presiona ni obliga; no te aparta de Dios ni te hace caer en pecado.

A mí me bendijo mucho la manera en que mi esposa se comportó durante el tiempo que fuimos novios. Yo participaba desde joven en muchas actividades en la iglesia y en ocasiones, cuando la visitaba, me daban ganas de quedarme todo el día con ella. Aún así, ella me decía que fuera a la iglesia porque esa era mi responsabilidad. Por otra parte, hay noviazgos en los que se toman actitudes y comportamientos que incitan al pecado. Si te preocupas genuinamente por tu pareja, no harás nada que la aleje de Dios.

Dicho todo esto, no es ninguna sorpresa que al quedar viuda Abigail, David haya querido casarse con ella. Por otra parte, Abigail no fue tarda ni perezosa al aceptar la propuesta de David. A fin de cuentas, se había ganado todo a partir del respeto, la fe y la preocupación que había mostrado hacia él.

¿Es ese el corazón que tienes para tu pareja? ¡Olvídate de las novelas! Si tienes un corazón dispuesto a mostrar respeto, si tu relación está fundada sobre Jesús como primero en todas las cosas y si procuras el bien físico, espiritual y emocional de tu pareja, entonces estás listo para un amor real.

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Viviendo en Cristo
3 Comentarios sobre este artículo
  • Alejandro
    14 Marzo 2017 at 3:18 pm

    Excelente artículo para los jóvenes y los papás de los jóvenes, lo felicito y lo compartiré con el grupo de muchachos de la iglesia.

  • Alejandro BARRÓN
    14 Marzo 2017 at 3:20 pm

    Excelente artículo para los jóvenes y los papás de los jóvenes, lo felicito y lo compartiré con el grupo de muchachos de la iglesia.

  • Anónimo
    22 Mayo 2017 at 9:38 am

    Me encanto este artículo !

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