Actitud Ante las Adversidades

Ante las dificultades, ¿te detienes o sigues avanzando?

Dios cumplirá el propósito en nuestra vida

La vida es un paquete lleno de momentos impresionantes que Dios nos regala. Parte de este paquete tiene alegrías y bendiciones, pero también hay dificultades. Hay temporadas que no parecieran ser las mejores, y sentimos que estamos lejos de aquello a lo que Dios nos ha llamado y ha puesto en nuestro corazón.

Habrá momentos complicados, pero Dios cumplirá el propósito en nuestra vida.

La Biblia está cargada de escenas y momentos en los cuales parecía que Dios no estaba ahí, pero, ¡oh, sorpresa!, estaba preparando un momento nuevo. Estaba preparando liderazgo, estaba preparando gente que cumplió el propósito de Dios en sus vidas. Habrá momentos complicados, pero Dios cumplirá el propósito en nuestra vida, David lo dijo: “El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida” (Salmos 138:8 NTV).


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El pueblo de Israel, aquel que tenía un llamado y una promesa de Dios, a quienes les había dicho: “No tengas miedo pues yo te sostengo de tu mano derecha”, también pasó por tiempos complicados. El libro de Jueces, capítulo 6 nos muestra que por 7 años el pueblo de Israel pasó por circunstancias en las que parecía que estaba lejos de las promesas de Dios. Durante este tiempo fueron entregados por Dios a los madianitas quienes eran crueles con ellos, destruían sus cosechas, robaban su ganado y no dejaban sus tierras hasta que quedaban desoladas y no quedaba nada que comer en Israel (Jueces 6:1-10).

Socorro en las Dificultades

Mi papá siempre me recordaba que yo estaba aquí por un propósito ya que, antes de yo nacer, él y mi madre pasaron por una situación muy difícil. Un día antes de que yo naciera mi mamá necesitaba sangre para la operación, su tipo de sangre es B negativo, un tipo de sangre raro y que es difícil de conseguir. Mi papá se dio a la tarea de buscar en muchos lugares, pero no la consiguió. Por la noche, el doctor le dijo a mi papá que se necesitaba conseguir esa sangre, ya que de lo contrario no se podría operar o podría haber complicaciones.

Mientras él terminaba de orar, llegó un joven que tocó su espalda, y se presentó como Josafat.

Ante la situación, mi papá oró a Dios por ayuda, pidió que enviara a una persona, un amigo, alguien que pudiera ayudar o tuviera la sangre que necesitaba. Mientras él terminaba de orar, llegó un joven que tocó su espalda, y se presentó como Josafat. Le dijo a mi papá que tenía la sangre que necesitaba y que estaba en condiciones para donar. El joven hizo la donación y mi papá le expresó que no tenía cómo pagarle. Josafat le dijo: “No te preocupes, lo único que necesito es que me saques de la ciudad porque te quiero enseñar algo”.

En agradecimiento lo llevó al lugar que el muchacho le indicó. En el camino, ya a las afueras de la ciudad, Josafat se bajó del auto. Mi papá se detuvo y lo buscó, pero no lo volvió a ver. Había desaparecido y, como yo estaba por nacer, mi papá regresó al hospital. Tres días después mi papá abriendo la Biblia encontró el significado de Josafat que es: “Ayuda de lo alto, socorro divino, justicia de Dios para aquellos que confían en Él en tiempos difíciles”.

“Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad.” Salmos 46:1

No hay momento en la vida en que Dios no nos vaya a ayudar. Podemos llegar a creer que todo esté perdido, pero es en los peores momentos en que Dios toma el control de nuestra vida y nos muestra Su amor.


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Actitud ante la Adversidad

Dios valora nuestra actitud ante las situaciones y adversidades. Durante el tiempo que los Israelitas eran sometidos por los madianitas podemos ver a Gedeón al que el Ángel de Jehová observaba mientras limpiaba el trigo en un lugar cerrado, en donde era más difícil hacerlo. Gedeón hacía esto para poder esconderlo de los madianitas y así llevar comida a su casa. Después de ver esto, se le apareció el Ángel de Jehová diciéndole “¡Guerrero valiente, el Señor está contigo!” (Jueces 6:12 ).

Habrá momentos en los que tendremos que esforzarnos más para salir de alguna situación aún cuando el entorno y el momento no sean propicios. Gedeón se encontraba en tiempos difíciles haciendo lo que necesitaba en un lugar que no era adecuado para limpiar el trigo. Dios abre puertas aún en la adversidad, pero nuestra actitud es la que mantiene las puertas abiertas.

Dios ve algo diferente

Fuimos llamados por Dios para ser “esforzados y valientes”, quizá creamos que nosotros no somos como Gedeón, pero Dios piensa diferente que nosotros. Dios transforma nuestras debilidades en fortalezas.

Mi maestra me dijo: “Usted nunca va a hablar en público”.

Mi papá siempre oraba por mí, Él siempre me decía: “Dios utiliza tus debilidades como fortaleza”. De hecho, yo tengo un problema. Cuando hay momentos de estrés y de cansancio tartamudeo mucho, pero Dios en Su gracia me ha permitido compartir sin problema. Estando en primaria en un concurso de poesía del himno nacional, me puse muy nervioso y comencé a tartamudear. Mi maestra me dijo: “Usted nunca va a hablar en público”. Hoy puedo decir que no importa lo que digan los demás porque Dios piensa totalmente diferente.


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La decepción no viene de Dios

Algo con lo que batalló Gedeón fue con la decepción. La decepción y el temor no vienen de Dios, eso es un espíritu. Dios no nos dio espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio. Después de un tiempo, si permanecemos fieles a Dios, si somos constantes buscando el reino de Dios y su justicia, esa decepción pasa y salimos de ahí.

Solo había 25 lugares y yo tenía el número 26.

Yo soy una persona que batalla mucho con la decepción. De hecho, es un enemigo que se levanta constantemente contra mi vida. Siempre tuve el deseo de ir a predicar a las naciones y cuando tenía 25 años me preparé en el instituto bíblico Cristo para las Naciones. La iglesia a la que asistía preparó un viaje a Corea del Sur, solo había 25 lugares y yo tenía el número 26; no pude ir. Tenía 25 años y no me había subido a un avión y, para colmo, no tenia novia.

A los 19 años oré a Dios y le dije que no me quería desenfocar. Yo quería que cuando fuera el tiempo de Dios, Él me pusiera a alguien. Ya tenía 25 años y aún no tenía novia, pero en uno de mis momentos de decepción ore así: “Señor, ya no la quiero con el cuerpo de Barbie, de perdido como el de Barney”. Entonces fue cuando me invitaron a predicar a una iglesia donde conocí a una muchacha y tuvimos una plática algo así:

“— ¿Cómo estás?—le dije.”
“— Muy bien, ¿y tú?—respondió ella.”
“— Pues, ¿cómo me ves?”
“—Muy guapo.”

En ese momento pensé: “está ciega o está demente”, y ahí el hormigueo comenzó a todo lo que da. Esto fue en diciembre. En enero fui invitado por una asociación cristiana a ir a Grecia, el primer país al que fui a compartir la palabra. Cuando regresé, el 14 febrero, voy a celebrar con mi amiga un pozole. Mientras comíamos ella dijo: “¡Qué delicioso.” Yo le respondí: “Más delicioso sería casarme contigo”. A la vuelta de unos meses estábamos casados. Tenemos 18 años de casados, Dios nos ha llevado a Cuba, España, Francia y a otros países.

No importa lo que estés pasando en decepción o los enemigos que se hayan levantado en tu contra. Dios cumplirá el propósito en tu vida.

“Ve con esta tu fuerza”

Cuando Dios envió a Gedeón a rescatar a Israel, no vemos que le diga que le va a proveer súper fuerza o que enviaría a alguien a que lo ayudara. Dios le dio una misión, le hizo saber que lo iba a respaldar y le dijo: “Ve con esta tu fuerza” (Jueces 6:14 Reina Valera Revisada 1960). Dios no tuvo que cambiar nada en Gedeón, porque su actitud delante de Él lo hizo una persona esforzada y valiente. Dios sacó a Gedeón de esa situación de angustia y desesperación.

Dios envió a Gedeón con su fuerza, con aquello que había formado en la vida de manera valiente y tenaz, aún ante la adversidad.

La decisión de correr un maratón se veía complicada.

Hace 4 años tomé la decisión de correr un maratón. Mi fuerte nunca fueron las carreras. Además, siempre batallé con el sobrepeso. La decisión de correr un maratón se veía complicada, por mi sobrepeso y por mi edad. Pero dije: “Voy a ser tenaz y voy a correr un maratón”. No solo corrí uno, sino que en un lapso de 3 años corrí 9 maratones.

La vida de Gedeón nos inspira a ser valientes aún en momentos y lugares que quizá no sean los apropiados, no debemos olvidar que Dios tiene un propósito para nuestra vida y es mediante estas circunstancias que Él nos fortalece y nos prepara para llegar a cumplir eso que Él ha puesto en nuestro corazón.

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