instrucciones

Dios te ha dejado instrucciones ¡Aprende a seguirlas!

No cometas los mismos errores una y otra vez

¿Te gusta seguir instrucciones? Probablemente no. Para la mayoría de personas es todo un reto. Quizás te has encontrado en una situación donde recibes un consejo o una instrucción que te cuesta trabajo entender. Inmediatamente surge la pregunta ¿por qué?, y la idea de obedecer a alguien que te está diciendo qué hacer suena poco atractiva.

Si lo piensas bien, no es una tendencia nueva. Entre los 2 y 3 años cada niño empieza a bombardear a sus padres con preguntas y retos. Algunos nunca dejan de hacerlo. La acción de cuestionar viene de una lucha interior en nosotros, de una serie de dudas que están siempre presentes: ¿es correcto lo que me están enseñando? ¿puedo confiar en quien me está dando esta instrucción?

Pero, ¿cuál es la voluntad de Dios para todo esto? ¿de qué forma desea Él que reaccionemos ante la enseñanza? Pues bien, podemos empezar revisando qué significa en realidad ser instruido.


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Instruir es la acción de proporcionar conocimientos, habilidades, ideas, o experiencias a una persona; algo así como la manera en que los padres guían a sus hijos, respondiendo sus preguntas y enseñándoles cómo actuar ante cada situación. De esta misma forma, Dios está buscando instruirnos con el propósito de formar nuestro corazón de acuerdo a Su palabra, a fin de que sus enseñanzas se manifiesten en nuestra conducta y estilo de vida.

Seguir instrucciones trae beneficios

Entre los beneficios de ser una persona que sabe seguir instrucciones, podrás encontrar los siguientes:

  1. Demuestra tu madurez.

Probablemente te cueste seguir instrucciones en tu trabajo o escuela, y esto te haya traído dificultades en el pasado. Para poder crecer y avanzar en los planes de Dios, necesitas aprender a seguir instrucciones.

  1. Das un buen ejemplo a quienes te están siguiendo.

Tal vez haya personas que caminan tras de ti, y se guían por tu ejemplo. A veces los padres piden a sus hijos seguir reglas que ellos mismos rompen. Quienes están tras nosotros aprenden de nuestro ejemplo mucho más que de nuestras palabras.

  1. Aprendes a confiar en otras personas.

Al seguir una instrucción implícitamente estás confiando en lo que te están diciendo; en otra persona que tal vez tenga más capacidad o experiencia que tú en ese momento, y pueda guiarte en la mejor manera de actuar.

  1. Eres más efectivo en el trabajo en equipo

Podrás lograr muchas cosas en tu vida, y en los proyectos de Dios, cuando puedas ponerte de acuerdo con otros, y mutuamente respeten las reglas pactadas. Seguir instrucciones es determinante para que un liderazgo sea efectivo y el equipo pueda alcanzar sus metas de forma satisfactoria.

Por otra parte, si das un vistazo en la Biblia encontrarás muchos pasajes que pueden darte una visión más amplia de diferentes aspectos de la instrucción, como los siguientes:


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Todos necesitamos instrucción

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Ti. 3:16-17, Reina Valera 1960).

Él puede levantarte cuando te ha pulido y enseñado, porque tu corazón ha sido moldeado para ser obediente a su dirección.

Dios usa su Palabra para enseñarnos y prepararnos de tal forma que podamos cumplir con los planes que tiene para nosotros aquí en la tierra. Así como Dios levantó a Abraham para ser padre de una nación (Ver Génesis 17), Él puede levantarte cuando te ha pulido y enseñado, porque tu corazón ha sido moldeado para ser obediente a su dirección.

La actitud correcta ante la instrucción

“Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre” (Pr 1:8).

No cometas el error de ignorar la instrucción de tus autoridades, para verte después en problemas. El Señor usa sus vidas para traer consejo y dirección a tu vida. “Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista” (Mt. 4:8) En ocasiones una persona nos enseñará a hacer lo malo en vez de lo bueno, por lo mismo no olvides poner la dirección de Dios por encima de cualquier otra enseñanza o instrucción.

“¿Por qué no escuché a mis maestros? ¿Por Qué no presté atención a mis instructores? He llegado al borde de la ruina y ahora mi vergüenza será conocida por todos” (Pr. 5:13-14 Nueva Traducción Viviente). No seguir la sabia instrucción también tiene consecuencias para tu vida.

Dios nos da instrucciones directamente

“Le halló en tierra de desierto, y en yermo de horrible soledad; lo trajo alrededor, lo instruyó, lo guardó como a la niña de su ojo” (Dt. 32:10 Reina Valera Revisada 1960). El Señor habla, Dios nos da instrucciones directamente, utilizando sus siervos o su Palabra. Él puede hablar a tu vida, y brindarte una nueva oportunidad. Él puede enseñarte cómo vivir correctamente, para que puedas tener bendición. 

“Porque su Dios le instruye, y le enseña lo recto” (Is. 28:26). Dios no te llama a una religión, sino a tener una relación con Él, en donde permitas que Él te dirija, y aprendas la forma correcta de actuar en tu vida diaria.

“Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto” (1 S. 12:23). De la misma forma en que Dios usó a Samuel para guiar al pueblo, El Señor pone personas en tu vida para enseñarte el camino correcto. No menosprecies su dirección.


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“Y los sabios del pueblo instruirán a muchos” (Dn 11:33). Dios levanta personas que se han dejado instruir por Dios, para llevar dirección a otros. Cuando dejas que el Señor te transforme, tu vida puede ser de testimonio y ejemplo para los demás.

“A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mt. 10:5-6). En ocasiones la dirección de Dios tendrá el objetivo de probar tu obediencia hacia Él, y tu respuesta será más importante aún que la instrucción que te dio en un principio. ¿Eres un discípulo de Jesús? El Señor te dará instrucciones con el propósito de que madures y crezcas en Él.

¿Qué pasa si cambiamos las instrucciones?

Jehová le dijo a Abraham “Te voy a dar un hijo”, y Sara cambió las instrucciones, alterando para siempre los resultados. (Ver Génesis 18). No te desvíes de la dirección de Dios, sigue Sus instrucciones tal como las recibas, y entonces verás bendición en tu vida. (1 Co. 11:2, 1 Ts. 4:2, Lc. 1:4, Hch 18:22).

“Camino a la vida es guardar la instrucción; pero quien desecha la reprensión, yerra” (Pr. 10:17) Si has decidido seguir a Dios, pero no prestas atención a su dirección, cometerás errores que afectarán su vida. Por otra parte, el resultado de guardar la instrucción es vida; lo mejor que puedes hacer es guardar sus instrucciones y de esta forma notarás el cambio: vivirás una vida diferente, y caminarás de acuerdo al propósito del Señor. (Ver también Pr. 12:1, Sal. 94:12, Pr. 6:23).

¿Porqué es importante seguir instrucciones?

Obedecer una instrucción correcta traerá beneficios a tu vida, mientras que el ignorarla o seguir la dirección equivocada puede traer consecuencias serias a tu vida.

Tanto en tu vida personal, como en la sociedad, gobierno, iglesia, necesitas seguir instrucciones. Al armar un aparato nuevo, o instalar una computadora; cuando estás enfermo y vas al doctor, cuando estás aprendiendo algo nuevo, cuando vas a cocinar. En todas estas ocasiones y más, necesitarás seguir una dirección para poder llegar al resultado esperado. Las instrucciones son parte de la vida diaria.

Asimismo, en la vida espiritual también hay instrucciones, y si buscas ser bendecido es vital que aprendas a escucharlas. Necesitas comprender, analizar, y descifrar cada mensaje, de otra forma no podrás aplicarlo correctamente.

Obstáculos que impiden la correcta comprensión de las instrucciones

  1. Búsqueda de lo fácil. Tal vez te sientas tentado a buscar atajos, pero muchas veces la respuesta fácil terminará siendo un obstáculo para tu bendición futura.
  2. Pensar que no cambiar parte de la instrucción no afectará el resultado final. Volviendo al ejemplo de Abraham y Sara, cambiar parte de la instrucción sí tiene consecuencias. (Gn. 7)
  3. Distraerse fácilmente. La vida diaria puede distraerte de lo que Dios está hablando a tu vida.
  4. Prejuicios. A veces tu percepción de la persona te impide escuchar su consejo.
  5. Atención fingida. No puedes seguir instrucciones si no hay un verdadero interés.

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Los resultados de obedecer

Ahora bien, seguir o no seguir la instrucción de Dios tendrá resultados respectivamente. Estos son algunos de los posibles resultados de seguir la instrucción de Dios:

  • Ver milagros
  • Ver el respaldo de Dios en tu vida
  • Avanzar conforme al plan de Dios
  • Sentirte satisfecho de los resultados
  • Ver la provisión de Dios sobre tu vida
  • Ver la victoria de Dios sobre tus enemigos

Los resultados de no seguir la instrucción de Dios

  • Lamentarte de los planes que no se dan como tu pensabas
  • No aprender de los golpes y piedras con los que sigues tropezando
  • Vivir frustrado, anhelando que las cosas cambien
  • Tener resentimiento por todo aquello que no funciona en tu vida

El Señor está buscando enseñarte a seguir sus instrucciones en todas las áreas de tu vida, de tal forma que puedas vivir en bendición.

Si no vives de la manera correcta, siguiendo la dirección de Dios, nunca podrás tener los resultados correctos. El Señor está buscando enseñarte a seguir sus instrucciones en todas las áreas de tu vida, de tal forma que puedas vivir en bendición. Moisés aprendió la lección, de tal forma que después de un tiempo pudo decir: “Si tu presencia no va conmigo, no nos saques de aquí” (Gn. 33:15).

Quizá has experimentado fracasos en el pasado, por no obedecer la instrucción correcta. Muy en el fondo sabes que no has estado siguiendo la dirección del Señor. El día de hoy tienes una nueva oportunidad, para cambiar tu manera de pensar y actuar. No cometas los mismos errores una y otra vez. Decídete a hacer las cosas a la manera de Dios en vez de la tuya. ¡Escucha y obedece la voz de Dios! Verás el resultado en una vida de bendición.

 

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