Atravesando la Oscuridad

Dios nos quiere enseñar cosas que no se ven a la luz.

“¿Por qué un hijo de Dios pasa por tinieblas, oscuridad e incertidumbre?”

¿Cuál será la pregunta que más le hacemos a Dios? Pistas: “¿Por qué mi familia es así?, ¿Por qué no encuentro trabajo?, ¿Por qué mi negocio no despega?, ¿Por qué aquel fue sanado y yo no?, ¿Por qué a mí?, ¿Por qué me deja en visto?” Bueno, la última es de broma. ¿O no?

Todos alguna vez hemos hecho preguntas similares cuando de repente como que se nos apaga la luz y no sabemos a qué se debe, qué hicimos mal. Ya sean problemas económicos, un despido, una traición… Nos saca de onda e incluso pensamos: “¡Pero si he hecho todo bien! He cumplido la palabra, he obedecido, ¡siento que voy bien! Mas de repente atravieso por una profunda oscuridad, ¡no entiendo! ¿Por qué un hijo de Dios pasa por tinieblas, oscuridad e incertidumbre?”

El tema de hoy es la oscuridad. No aquella que sucede por nuestra desobediencia,  pecado ni por la obra del diablo, me refiero a esos momentos que a veces atravesamos en los que no sabemos qué pasa, no entendemos el por qué. Quiero hablar sobre esos tiempos en que debemos estar firmes sin saber lo que sucede alrededor nuestro.

A los seres humanos nos gusta saber, entender todo porque nos hace sentir seguros, no nos gusta la incertidumbre. ¿Te ha pasado que preguntas “por qué” y esperas, y esperas…? Pero Dios no nos muestra todo a propósito, para que nuestra confianza no esté puesta en nuestro conocimiento de las cosas sino en Él.
¿Qué hacemos cuando se nos apaga la luz? Me gustaría compartirte unas cosas que Dios quiere que sepas.


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Los que buscamos a Dios de todo corazón conoceremos la oscuridad profunda.

“Entre ustedes, ¿quién teme al Señor y obedece a su siervo? Si caminan en tinieblas, sin un solo rayo de luz, confíen en el Señor y dependan de su Dios.” Isaías 50:10

Isaías no está hablando de alguien lejano a Dios sino de los que temen a Dios, aquellos quienes obedecen a Su voz. Hay una idea entre la gente de que ser cristiano es vivir sin problemas, que es pura miel y nada de abejas. Pero nosotros sabemos -porque Jesús nos lo dijo- que mientras estemos en el mundo tendremos aflicción.

Juan el Bautista, quien vino a preparar el camino del Señor, quien predicaba el arrepentimiento y la venida del Mesías y que Jesús es el Mesías, estando encarcelado pasó por un momento de incertidumbre tal que mandó a dos de sus discípulos con Jesús para preguntarle: “¿Eres tú el Mesías a quien hemos esperado o debemos seguir buscando a otro?” (Lucas 7:20).

También encontramos en otros pasajes de la Biblia expresiones de incertidumbre por parte de hombres de Dios: “Hasta cuándo debo pedir ayuda, oh Señor? ¡Pero tú no escuchas! “¡Hay violencia por todas partes!”, clamo, pero tú no vienes a salvar. (Habacuc 1:2). “Dios ha cerrado mi camino para que no pueda moverme; hundió mi senda en oscuridad.” (Job 19:8) Juan el Bautista, Habacuc, Job… Todos los hombres y mujeres de Dios han pasado por oscuridad, ¿por qué tendríamos nosotros que ser la excepción?

Los hombres y mujeres de Dios desarrollan su fe en los tiempos de oscuridad.

“Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado”. Salmos 23:4

La fe es como revelar un rollo de fotos (sí te acuerdas, no te hagas). Se revela mejor en la oscuridad.
Podemos dar fruto durante estos tiempos si confiamos en Dios, en Sus promesas, en Sus tiempos y no en nuestras expectativas porque lo que para nosotros no tiene sentido, para Dios sí. Donde la razón no puede navegar, la fe debe nadar. Nuestra tarea es mantenernos firmes en la palabra de Dios porque Él no cambia, ¡Él es fiel! Sigamos buscándolo, llevémosle acciones de gracias y alabanza porque Sus promesas son “Sí” y “Amén” así llueva, truene o relampaguee.

Sólo Dios puede ver con claridad en nuestra oscuridad y sabe que no necesitamos una explicación, por lo que a veces hace a un lado las respuestas para entregarse Él mismo y que podamos depender de Él.

Hay cosas que se ven en la oscuridad que no se pueden ver a la luz.

“El Señor Soberano me ha dado sus palabras de sabiduría, para que yo sepa consolar a los fatigados. Mañana tras mañana me despierta y me abre el entendimiento a su voluntad.” (Isaías 50:4)

Las estrellas, aunque siempre están en el cielo, se ven sólo de noche. Durante el día podemos tener los pensamientos más brillantes y aprender más de otros, mientras que de noche surgen los pensamientos más profundos y aprendemos más de nosotros.

Dios también usa nuestras aflicciones para que podamos consolar a otros que están pasando por lo mismo; y entonces tu experiencia en manos de Dios se convierte en una fuente de salvación y de vida. ¡Gloria a Dios por los tiempos de oscuridad porque es ahí donde Él se nos revela a nosotros! Hasta deberíamos decirle: “Señor, ¡pásame por más pruebas!” ¿A poco no?

Claro que a veces llegamos al punto en que decimos: “¡Ya no más, hasta aquí!” Es una tentación salir corriendo. Pero de hacerlo nos perderíamos de toda la bendición que nuestro Padre nos tiene preparada. Si queremos ver Su gloria necesitamos aprender a perseverar durante la prueba.


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Es mejor servir al Señor en la oscuridad que estar sólo en la luz de los hombres.

“Pero tengan cuidado, ustedes que viven en su propia luz, y que se calientan en su propia fogata. Esta es la recompensa que recibirán de mí: pronto caerán en gran tormento.” (Isaías 50:11)

Es una realidad que durante los tiempos de lucha somos tentados a encender nuestra propia luz: actuar en nuestras fuerzas y confiar en nuestro razonamiento; pero la luz de los hombres es incierta. Si Dios ordenó oscuridad, es mejor esperar en ese tiempo, no queramos deshacer lo que Él quiere hacer. ¿No será que quiere tratar algo en mi vida? Si creemos en Dios en la calma y en la luz, entonces busquemos respuesta dentro de Su presencia durante la oscuridad y la confusión. No está mal recibir apoyo o consejo de familia y amigos, sin embargo las estrategias para salir adelante deben venir de Dios.

Pablo dijo que quería predicar en Asia, pero que el Espíritu de Dios se lo impidió. ¡Qué admirable capacidad de discernir la voluntad del Padre! ¡Sí! Porque cualquiera pensaría que el diablo quiere hacer de las suyas; pero Pablo sabía identificar cuando algo era del enemigo y cuándo era de Dios y esa es una cualidad que nosotros necesitamos ejercitar.

¿Estás pagando el precio de haber encendido tu propia lámpara en el pasado?

La Biblia dice: “Tu palabra es una lámpara que guía mis pies” (Salmos 119:105). ¿Sabes? Las lámparas de aquel entonces no eran tan potentes como las de ahora y sólo iluminaban unos metros de camino frente a los pies. Entonces, de la misma manera que en una noche oscura uno no podía ver más que lo necesario del camino para dar el siguiente paso, el Señor no nos muestra la totalidad de Su plan: no puedo ver todo el camino pero sé que este paso es de Dios porque Él me lo reveló.

Un buen ejemplo de querer encender fuego propio es Abraham. Dios le prometió un hijo cuando él y su esposa Sara ya estaban entraditos en años. En vez de esperar el cumplimiento de esa palabra, decidieron encender su propia lámpara y “echarle una manita” a Dios. Abraham engendró a Ismael de su sierva Agar, y hasta el día de hoy existe un conflicto entre los descendientes de Ismael y los de Israel. ¿Estás pagando el precio de haber encendido tu propia lámpara en el pasado?

No hay oscuridad eterna para los que confían en el Señor.

“El camino de los justos es como la primera luz del amanecer, que brilla cada vez más hasta que el día alcanza todo su esplendor.” (Proverbios 4:18)

A veces somos como Moisés, que clamaba a Dios pidiendo ver Su rostro. Dice la Biblia que Dios lo puso en la hendidura de una peña y lo cubrió con Su mano. Cuando la quitó, Moisés alcanzó a ver las espaldas de Dios, no toda Su gloria porque habría muerto, más tuvo un vistazo de Su carácter. Nosotros no lo vemos, pero todo el bien de Dios ya está pasando. Él está obrando en los que están firmes sobre la Roca. Dios es fiel para los hijos que le aman.

“Señor, ¡quiero verte en medio de mi situación, muéstrame Tu rostro!” Pedimos y no escuchamos respuesta. ¿Hay algo que no entiendes? ¿No ves el “por qué? ¡Mantente firme en Cristo, nuestra Roca! Y un día nuestro Padre quitará de encima de ti Su mano y verás algo que jamás te habrías imaginado, y lo escucharás decir “Yo estuve ahí contigo en medio de esa prueba, ¡este Soy Yo!” Te tengo una maravillosa noticia: Dios se glorificó en la vida de Moisés y se va a glorificar en tu vida. Un día veremos al Señor cara a cara y caeremos de rodillas ante Su presencia. No habrá más llanto ni dolor. Tampoco habrá sol porque Él será nuestra luz para siempre.

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Viviendo en Cristo
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