Compasión

Buscando Compasión

¿Estás dispuesto a enfocarte en las necesidades de otros?

Voltea a tu alrededor. Por donde quiera vemos noticias de guerras, ataques, asesinatos, violencia doméstica, o de cualquier tipo. La vida hoy en día se ha convertido en un campo minado y pareciera que estamos acostumbrados a ello. No existe la compasión.

No parece interesarnos realmente lo que todas esas personas están sintiendo, no somos empáticos. Pareciera que estamos limitados a dar un “me gusta” o compartir noticias en lugar de movernos de la comodidad en la que vivimos y actuar. Nuestra sociedad se ha enfriado. ¿Te has detenido a pensar qué podemos hacer?

La compasión se define como: “Sentir lo que otras personas sienten, tener cuidado de algo o de alguien, mostrar lo mismo”. Si bien es cierto que no tenemos el poder para detener una guerra nosotros solos, hay algo que podemos mostrar y regar por todo el mundo: compasión.

“Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran”. Romanos 12:15 NTV

Suena muy insignificante, pero para una madre desesperada por encontrar a su hijo, para una mujer que acaba de perder a su esposo, para un hombre que ha sido víctima de la guerra, para todos ellos, un corazón dispuesto a escucharlos, amarlos, consolarlos, es algo muy valioso. ¿Sabes por qué? Porque pocos están dispuestos a hacerlo, y pocos se atreven a compartir ese dolor con alguien.


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 Una Búsqueda Desesperada

Vemos casi a diario en redes sociales a personas desesperadas, pidiendo ser escuchadas, con la urgencia de ser tomadas en cuenta. El mundo está buscando a alguien que pueda mostrarles amor y compasión. Lo que muchos no saben aún es que Dios es amor, así que involuntariamente, en esa desesperación, lo que realmente están buscando es a Dios.

Cualquiera puede hacer lo correcto delante de la gente, y aunque las buenas acciones son muy útiles y necesarias, lo que realmente va a impactar la vida de alguien es el amor y el interés genuino. Dios nos ha dado la capacidad de llenar nuestro corazón de compasión, la decisión de hacerlo y ser obedientes es nuestra. ¿Vamos a elegir seguir el amor o ignorarlo?

“El amor consiste en hacer lo que Dios nos ha ordenado, y él nos ha ordenado que nos amemos unos a otros, tal como ustedes lo oyeron desde el principio”. 2 Juan 1:6

 No podemos dar algo que no tenemos.

Es un hecho que poseemos la capacidad de amar desinteresadamente, pero el único que puede detonar toda esa bondad y compasión es Dios en nosotros. El conocimiento de quién es Él y de lo que ha hecho, despertará nuestro corazón y nos brindará una capacidad de amar abundantemente a otros.


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 Falta de Compasión

Este es un problema común en nuestra sociedad. No está en nosotros preocuparnos por las necesidades de otros, porque antes de todo y de todos estoy yo. Estamos negados a renunciar a nuestra comodidad por alguien que necesita una palabra de ánimo, un abrazo, un poco de tiempo de calidad.

Estar cerrados a la compasión es cerrarle también la puerta a los milagros que Dios quiere mostrarnos. Detrás de esa puerta se esconden aventuras inimaginables, pero sólo podremos vivirlas si tenemos el valor suficiente para interrumpir nuestra rutina y comodidad. Hay personas allá afuera esperando, y Dios quiere usarte a ti para suplir una necesidad en sus vidas.

 Abre los ojos. ¡Hay mucho por hacer!

“Cuando Jesús lo oyó, se detuvo y dijo: «Díganle que se acerque». Así que llamaron al ciego. «Anímate —le dijeron—. ¡Vamos, él te llama!»”. Marcos 10:49

Jesús nunca puso como excusa su apretada agenda o sus múltiples ocupaciones, Él siempre estuvo ahí, dispuesto a acercarse al necesitado y escucharlo. Jesús siempre mostró compasión. Él no solamente iba caminando y repartiendo milagros, sino que realmente se tomaba el tiempo de estar cara a cara con ellos para mostrarles amor, para limpiar sus lágrimas y escuchar sus angustias.

Parece que queremos escondernos detrás de una máscara, de un personaje que aparentemente da a los demás pero no se involucra con ellos. Queremos extender la mano pero sin ser tocados.

No podremos vivir plenamente si solo nos enfocamos en nosotros mismos. Es hora de levantar la vista y darnos cuenta de algo: Podemos ser útiles. En Dios tenemos la certeza de que, si nos ocupamos de las necesidades de otros, Él siempre se encargará de las nuestras.

 Aprendiendo a Escuchar

“—Por favor, señor —le dijo la mujer—, ¡déme de esa agua! Así nunca más volveré a tener sed y no tendré que venir aquí a sacar agua”. Juan 4:15

En ocasiones olvidamos mostrar compasión y juzgamos a las personas de manera equivocada por no saber escuchar. Una vez más, Jesús nos enseña la paciencia y el estar atentos a lo que otros tienen que decir. Cuando aprendemos a guardar silencio, es más sencillo prestar atención.

Sucede muy seguido que, cuando permanecemos en silencio y dejamos que la otra persona nos abra su corazón, somos más útiles, y resulta de más ayuda que un consejo. No intentemos dar nuestra opinión tan deprisa, más bien tomemos el tiempo de conocer a esa persona y escuchar lo que hay dentro de su ser. Tal como Jesús lo hacía.

 ¡No te detengas!

Siempre habrá personas en necesidad. Es nuestra responsabilidad estar atentos y sensibles al mundo que nos rodea. La mejor manera de hacer crecer el amor que Dios ha puesto en nosotros, es compartiéndolo.

No tengamos miedo de mostrarle compasión a un desconocido en medio de un centro comercial o un parque. Dios muchas veces nos va a llevar a otro nivel y tenemos que estar dispuestos y listos para saltar. No se trata de hablar con todos, es cierto que necesitamos aprender a escuchar la voz de Dios; es Él quien nos mostrará el momento perfecto para actuar.

Te contaré un secreto: Muchos pensamos que cuando extendemos el amor hacia otra persona, lo hacemos para su beneficio, cuando en realidad Dios siembra y hace crecer esa compasión en nosotros para beneficio de ambos. En pocas palabras, ayudar a otros nos ayuda a nosotros. ¿Cómo? Este es un amor sobrenatural que nos acerca más al carácter de Cristo, y esa es nuestra meta: Ser cada vez más como Jesús.

Probablemente haya situaciones que no podamos cambiar, pero si algo falta en este mundo es amor y compasión por aquellos que odian y son odiados, por aquellos que sufren y hacen sufrir. Todos por igual necesitamos ese amor que solamente encontramos en Jesucristo.

Voltea a tu alrededor. ¿Qué harás al respecto?

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Crecimiento Espiritual
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