caminos

Algunos caminos no son lo que parecen

¿Qué decisiones vas a tomar?

Recuerdo muy bien la película de Todopoderoso donde Bruce Nolan (Jim Carrey) hace el papel de un reportero. Bruce enfurece al ver cómo convierten a su rival en el presentador de noticias, mismo puesto que él anhelaba obtener. Ante esto, se entera de la noticia y estalla en furia en un reportaje que realizaba en vivo en las Cataratas del Niágara diciendo cosas ofensivas contra su rival. Bruce es despedido y termina reclamando a Dios, echándole la culpa de todo lo que le sucede, diciendo que hace un mal trabajo. Al día siguiente se encuentra con Dios y Él le cede todos sus poderes para que pruebe si es capaz de hacer un mejor trabajo.


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Todos sabemos que esto nunca sucederá en la vida real. Dios es Dios en toda la extensión de la palabra. Lo que más me llama la atención de éste film es ver qué fácil el ser humano explota en ira y culpa a Dios de lo que sucede e incluso de lo que no sucede en su vida.

Dios da libertad en la toma de nuestras decisiones. Pero ante ellas, siempre hay consecuencias positivas o negativas y si es así; ¿Por qué Dios tendría culpa de algo que nosotros decidimos o provocamos? Con la intención de probarlo y comprobarle a Bruce que él no es más sabio que Dios mismo para manejar cada situación del diario vivir, vemos ficticiamente cómo Dios le cede Sus poderes para hacérselo ver.

¿Cuál crees que haya sido el resultado al terminar de ver ésta película?, ¿crees que Bruce haya podido dirigir mejor su vida sin la ayuda de Dios? Con sinceridad sabemos que no es así.

El deseo no es suficiente

Imagina que un día te levantas y sueñas tener el mejor puesto de trabajo (como Bruce), la mejor pareja, familia, casa, reconocimiento, economía, etc. No está mal anhelar alcanzar metas o poseer cosas pero, ¿qué pasaría si todo tal como lo deseas, se cumpliese? Ante esto muchos dirían: “¡Genial!, precisamente eso es lo que necesito en mi vida”. Pero no es así.

“Si obtuviéramos lo que deseamos de inmediato, solo por el simple placer de tenerlo, existe la posibilidad de apartarnos de la obra y los caminos de Dios”.

Como seres humanos pasa que, lo que anhelamos, deseamos verlo hecho realidad “ahora”. ¿Cierto? Lamentablemente, los anuncios publicitarios nos han hecho creer que todo lo podemos tener a nuestro alcance en el momento que lo deseemos. La publicidad hace su trabajo de hacernos soñar y entonces, cuando queremos un vestido, zapatos o un coche, sin tener el dinero disponible para comprarlos, sencillamente deslizamos nuestra tarjeta de crédito; nos endeudados pidiendo prestado para saciar ese deseo; pero en realidad, ¿sería correcto obtenerlo de tal manera?, ¿es de sabios no saber esperar?

Si obtuviéramos lo que deseamos de inmediato, solo por el simple placer de tenerlo, existe la posibilidad de apartarnos de la obra y los caminos de Dios. No podríamos desarrollar nuestra paciencia, nuestra esperanza, fe y relación con Él.

Si Dios cumpliese todo de inmediato, tan rápido como lo deseásemos, comenzaríamos a buscar a Dios por lo que nos puede dar y no por lo que realmente Él es. Nuestro motivo es Su sacrificio en la cruz. De no ser así, comenzaríamos a crecer en egoísmo, mirando solo por lo nuestro; por lo que queremos y no por los demás (como el papel de Jim Carrey) perdiendo el enfoque en lugar de buscar la presencia de Dios y Su propósito para nuestras vidas.


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Caminos que no son lo que parecen

Los ejemplos anteriores son algo meramente material. Lo interesante sucede cuando por no saber esperar en las cosas pequeñas, más complicado se vuelve en los asuntos importantes. Tal es el caso de esas decisiones que cambian nuestras vidas en 180 grados: algún noviazgo, un matrimonio, negocio, trabajo, etc.

En ocasiones, la ilusión o el deseo por poseer ciertas cosas, vivir otras etapas  o buscar lo que nos trae felicidad, son factores que nos mueven a tomar decisiones inmediatas; decisiones que pueden llevarnos por un camino que solo Dios sabe que no es el tiempo, y que pueden transformarse en algo que simula ser bueno pero realmente no lo es. La Biblia nos lo explica mejor en este pasaje:

Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Prov. 14:12 Reina Valera Revisada 1960).

En este versículo podemos apreciar que el ser humano debe estar constantemente en una búsqueda con Dios y pedirle ante todo sabiduría para tomar decisiones, mismas que pueden cambiar el curso de nuestra vida. Es decir, si no lo hacemos, podríamos tomar decisiones que parecieran a simple vista que tienen algún provecho y que son correctas, pero con el tiempo nos damos cuenta que no fueron las mejores y se convierten en ruina.

Dios tiene todo para ti en Sus tiempos

 Dios tiene todo para darte y Él no está peleado con que lo recibas. En ese todo, incluyen tus más grandes sueños y anhelos dentro de Su voluntad; sin embargo; Él sabe el cuando y el cómo. Él tiene Sus tiempos (Ec. 3:1).

Los tiempos de Dios no son los mismos para todos pero, a pesar de eso, “Sus caminos son perfectos” (Sal. 18:30).

Imagina a un pequeño de 10 años que le pide a papá que le enseñe a aprender a conducir. ¿Qué pensarías al respecto? Como respuesta pensarías que aún no está listo para tomar una responsabilidad de esa magnitud. Lo mismo sucede con Dios. Nuestro Padre Celestial sabe cuándo estamos listos. Dios no solo tiene Sus tiempos si no también Sus caminos. Los tiempos de Dios no son los mismos para todos pero, a pesar de eso, “Sus caminos son perfectos” (Sal. 18:30).

Todas nuestras decisiones son importantes pues ellas trascenderán para bien o para mal y sabiendo esto; es probable que te encuentres en una etapa de confusión e incertidumbre sin saber qué hacer ante alguna situación en particular; llámese personal, profesional, económica, de salud o de ética y moral. Entonces, ¿cómo sabrás cuál es el mejor camino a tomar? ¿A quién le pedirás consejo?

Dios es el mejor Maestro

David, quien fue rey de Israel, anhelaba (como cualquiera de nosotros) saber qué decisiones tomar, pero Él reconocía que necesitaba a Dios para ser guiado en ellas. Él oraba así:

“Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame. Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día” (Sal. 25:4-5).

“Debemos entender que esperar es necesario para conocer los caminos de Dios para nuestras vidas”.

Pon atención en su oración. David, reconocía que necesitaba la sabiduría y verdad de Dios. El le pedía que le enseñase Sus sendas y Sus caminos; pero no solo eso, si no que el rey también menciona que “esperaba” recibir de parte de Dios qué hacer o no hacer. ¿Cuántos de nosotros nos hemos apresurado para tomar una decisión?. Debemos entender que esperar es necesario para conocer los caminos de Dios para nuestras vidas, tal como David lo hacía.

Él era un ser humano como tú y como yo, quien cometía errores, pero a pesar de eso, Dios lo amaba tanto por el corazón que tenía para con Él. Dios nunca lo dejó solo. La palabra menciona que Dios le decía a David: “Yo he estado contigo por dondequiera que has ido, y he aniquilado a todos tus enemigos” (2 Sam. 7:9).

¿Qué hacer cuando no sé que hacer?

Todos hemos estado en alguna etapa que no sabemos qué hacer. Conocer y aprender los caminos de Dios lleva tiempo. En la medida en la que experimentes intimidad con el Señor tal como lo hacía David en oración y alabanza, empezarás a tener claridad y discernimiento de lo que Él anhela para ti. No basta con asistir a la iglesia, basta que nuestra relación sea fortalecida con Dios; basta rendirnos y pedirle a Dios que nos muestre sus caminos por medio de la lectura de la Biblia.

“Él se acercará para tomar tu mano, y mostrarte un mayor entendimiento de quién es Él y Su fidelidad.”

También, debemos llegar al punto de decir: “Señor, no puedo hacer esto, toma mi vida y cámbiame para que mi corazón sea completamente tuyo. Quiero entregarte mi voluntad para que me guíes. Quiero conocerte y comprendo que para que eso suceda, debo entregar mi corazón a Ti”. Entonces, Él se acercará para tomar tu mano, y mostrarte un mayor entendimiento de quién es Él y Su fidelidad. Esa rendición a Dios, te producirá mayor sentimiento de paz y seguridad en todas las áreas de tu vida.

Los caminos de Dios son mejores que los nuestros. Aprender esto nos llevará a dejar de luchar con Él y culparlo, como veíamos en la película. Aprenderemos a confiar y a depender totalmente de Él. Esto también nos evitará mucho dolor y fracasos innecesarios y a la vez nos llevara a vivir un nivel de vida mucho más alto. Dispongamos nuestro corazón para conocer Sus caminos donde en Su presencia hay revelación y verdad tal como Dios se expresa ante Su pueblo Israel: “Te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías” (Is. 48:6).

¿Estas dispuesto a ver más allá de lo que tus ojos ven y lo que tu mente alcanza a entender y comprender?

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, dijo Jehová.. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Is. 55:8-9).

Dios está contigo en todo momento. Recíbelo, búscalo y Él te guiará.

 

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