¡Cinco minutitos más!

¿Cómo administras tu tiempo?

¿Alguna vez, en medio de la apretada agenda, le hemos preguntado a Dios qué quiere que hagamos con nuestro tiempo?

“Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan.” Efesios 5:16-17 NTV


He decidido regar las plantas del jardín. Mientras abro la manguera, veo que el coche está sucio. Voy hacia mi coche y, en el camino, noto que hay correo nuevo en el buzón. Decido leer el correo antes de lavar el coche. Pongo la llave del coche encima de la mesa, tiro la publicidad al bote de basura y veo que está completamente lleno, es hora de vaciarlo. En el momento en que dejo el correo sobre la mesa me percato de una lata de refresco que olvidé hace algunas horas. La lata se está calentando, debo llevarla al refrigerador para mantenerla fresca. Mientras bajo hacia la cocina para guardar la lata de refresco, veo un jarrón de flores que necesita agua. Dejo el refresco en la mesa del pasillo y allí veo los lentes que he estado buscando toda la mañana. Decido que debo guardarlos en el cajón de la mesa, pero primero voy a regar las flores. Dejo los lentes otra vez encima de la mesa, voy a la cocina para llenar un recipiente con agua y veo el control remoto de la televisión. Alguien lo ha dejado en la mesa de cocina. Muy probablemente olvidaré dónde está el control remoto cuando quiera ver la televisón, así que decido llevarlo a la sala pero primero voy a regar los flores. Al regar las flores derramo un poco de agua al suelo. Dejo el control remoto en la mesa y voy a buscar una toalla para limpiar el suelo. Luego vuelvo al pasillo e intento recordar qué estaba haciendo. Al final del día no sé por qué no he hecho nada, pero he estado muy ocupada y estoy muy cansada. Creo que leí algo acerca del déficit de atención en algún lado. Debería investigar un poco más, pero primero voy a escribir algo para la página de Jóvenes de Brisas…

No es necesariamente déficit de atención, es sólo falta de organización. No tenemos excusa.

Conozco a personas muy metódicas y muy organizadas con su tiempo (yo no soy una de ellas). Existen entonces dos extremos: Personas muy calculadoras con su tiempo y sus responsabilidades y personas demasiado distraídas y desorganizadas con su tiempo. Ambas pueden ser muy malas. Es bueno planear y organizar nuestro día, pero no podemos aspirar a tener el control total. Es necesario tomar en cuenta a Dios y dar el espacio para que Él obre. Él sí tiene el control de todo.

Sin embargo, esto tampoco significa dejar todo a la “suerte”. El tiempo es algo muy valioso, y cada segundo que pasa es tiempo que nunca vamos a poder recuperar, debemos darle el valor que se merece. Es nuestra obligación ser responsables.

Aprovecha el tiempo

Supongo que todos, en alguna ocasión, hemos dicho, “no tengo tiempo”. Esto es un error, ya que tiempo sí tenemos, lo que no tenemos es organización.

Lo primero que debemos hacer para aprovechar nuestro tiempo al cien es saber distinguir entre lo urgente y lo importante. Por ejemplo, necesito entregar un escrito en 15 minutos pero también tengo que hablar a la casa para avisar que llegaré 30 minutos tarde, ambas son importantes, pero hay una que es urgente.

Dios espera que hagamos algo con nuestro tiempo. De hecho, nos manda a que lo usemos sabiamente. ¿Cuánto tiempo pasas en tu celular o en redes sociales? ¿Eso te distrae de tus prioridades? El Señor dice, “Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti” (Salmo 32:8)

Medita bien en estas palabras: Dios nos da una promesa, nos dice que nos va a guiar y nos va a aconsejar. Imagino que Dios a veces nos ve un poco extraviados y con estas palabras nos tranquiliza y nos dice, “¡No estás solo! ¡Estoy aquí! Vamos a hacer esto juntos”.

El mejor ejemplo a seguir

Si alguien supo hacer un buen uso de su tiempo mientras estuvo en esta tierra, fue Jesús. Él fue paciente y obediente. El tiempo previo a Su ministerio lo dedicó a prepararse. Utilizó los tres años de Su ministerio sabiamente. Nunca se desvió y nunca perdió de vista Su objetivo. ¿Y qué crees? Lanzó un movimiento mundial que ha durado más de 2 mil años. Él es nuestro Salvador; es nuestro ejemplo en todo.

La relación correcta

Debemos entender que ser guiados por Dios no nos quita la responsabilidad de actuar.

¿Alguna vez, en medio de nuestra apretada agenda, le hemos preguntado a Dios qué quiere que hagamos con nuestro tiempo? Una vez escuché que cuando estamos en el Espíritu, es decir, buscando a Dios al orar y leer Su palabra, entonces vamos a tomar decisiones conforme al Espíritu. Recuerda: cuando estamos llenos de Dios no queda espacio para nada más. Nuestros pensamientos están en sincronía con Él. Esto lo cambia todo.

“Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada” (Filipenses 2:13). Todavía hay mucho en qué trabajar. Debemos entender que ser guiados por Dios no nos quita la responsabilidad de actuar.

¿Qué nos corresponde hacer?

Te contaré una historia. Al llegar por primera vez al grupo de Jóvenes de Brisas, conocía de Dios y creía en Él; sin embargo, no tenía un compromiso ni una relación profunda. Este momento coincidió también con mi primer año de graduada, era algo así como un año sabático.

En el grupo no conocía a nadie (sí, a todos nos pasa), pero tomé la decisión de ir y dar el primer paso. Recuerdo que le dije a Dios, “Este año es tuyo, dime qué hacer y cómo hacerlo. No te voy a decir que no”. Para no hacer el cuento largo, ese año Dios me dijo, “Vas a ir al retiro”, y obedecí (ya viene el siguiente retiro, deberías animarte a ir). También dijo, “Vas a servir en un grupo de teatro”, y lo hice. Me dijo, “Vas a ayudar en los campos de verano” y, a pesar de mis protestas (Dios sabe cómo moldear nuestro carácter), también lo hice. Durante los últimos meses volvió a hablarme, “Vas a terminar el año yendo a GES”.


También lee: 15 Motivos para No Perderte el Retiro de Jóvenes


Para quienes no lo saben, GES (Generación Escogida) es un viaje anual al que asisten cerca de 500 jóvenes, con un evento que incluye payasos y dramas, todo con el fin de dar a conocer el mensaje de Cristo. Yo me oponía a ir porque ninguna de mis nuevas amistades iba a poder ir, además me repetía a mí misma: “No estás lista”. Pero Dios trajo a mi mente lo que habíamos hablado, así que fui.

Te puedo confesar, sin exagerar, que ha sido una las mejores experiencias de mi vida. ¿A dónde quiero llegar con todo esto? Lo mejor que puedes hacer con tu tiempo es entregárselo a Dios.

Queremos que Dios nos hable pero no estamos preparados para escucharlo. He ahí la importancia de ser espiritualmente sensibles; es muy importante distinguir la voz de Dios y saber el cuándo, el cómo y el porqué de los tiempos. ¿Qué tenemos que hacer nosotros? Escuchar y obedecer.

¡Organízate!

Es nuestra obligación saber aprovechar las horas de trabajo, y las de descanso también. La productividad no se refiere al tiempo que trabajamos sino a lo que hacemos con el tiempo que tenemos disponible.

Para lograr eso, necesitamos organizarnos. Probablemente has querido aprender un segundo o tercer idioma o aprender a tocar algún instrumento. Quizá has querido tomar un taller de fotografía, pero no lo has logrado. ¿Por qué? Muchas veces es porque no separamos el tiempo para hacerlo.

Si evaluamos en qué invertimos el día, podremos identificar cualquier actividad que esté consumiendo nuestro valioso tiempo y no esté aportando realmente nada a nuestra vida (cuidemos el tiempo que pasamos en nuestro celular). Una vez que tengamos bien definidas las cosas más importantes y las que más nos quitan tiempo, nos daremos cuenta qué cambios necesitamos realizar.

Por último recuerda algo: invertir tu tiempo en las cosas de Dios nunca será en vano y siempre dará frutos. Necesitamos preguntarle a Dios todos los días cuál es la mejor manera de usar cada segundo que nos regala. Porque el tiempo que tenemos es eso: un regalo.

Categorías
Crecimiento Espiritual
¡Sé el primero en comentar sobre este artículo!

Deja Un Comentario

¡Entérate!

Suscríbete a nuestro correo semanal.

*Que no se te pase.