enfoque

¡Comienza el año con el enfoque correcto!

Pon tu atención excesiva en lo importante.

Por ahí dicen que “el que a todo le tira, a nada le pega”. Si no quieres que te pase, es muy importante que este año que comienza tengas el enfoque correcto. ¿A qué le vas a dar prioridad?

Dios no nos llama a una vida con Él sólo porque sí, o sólo para caminar con Él. Por el contrario, a sus discípulos Jesús siempre les dijo que les había llamado para que dieran mucho fruto y que este permaneciera. La vida cristiana a la que estamos llamados tiene que tener sentido y dar el fruto de la vida de Dios en nosotros. Todos los hijos de Dios somos llamados a eso. Una cosa es que lo sepamos y otra es que lo vivamos.


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1. ¿Dónde está tu enfoque?

Hace tiempo un hombre se dio a la labor de investigar cuál es la clave del éxito de un grupo de gente de negocios. Encontró que todos ellos tenían en común el hábito de poner primero lo primero, esto es: saber darle prioridad a lo más importante. El problema de muchos de nosotros es que, aunque sabemos qué es lo más importante, no le damos el primer lugar.

¿Dónde está tu enfoque? ¿Qué es lo primero para ti este año? ¿Tú mismo y tus deseos? ¿O Dios y lo que Él quiere para tu vida este año?

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt. 6:24 Reina Valera Revisada 1960).

No puedes enfocarte en dos cosas a la vez. Tienes que decidir y darle prioridad a lo más importante. En los siguientes versículos (Mateo 6:25-34) el Señor hace énfasis en que enfocarnos en lo equivocado causa afán y ansiedad en nosotros.

Cuando te enfocas en Dios, Él da paz a tu corazón

¿Te ha pasado? ¿Tuviste ansiedad el año pasado? Si has sentido temor o preocupación por cosas en tu vida es porque tu enfoque ha estado en lo menos importante. Cuando te enfocas en Dios, Él da paz a tu corazón.

Cuentan que hubo un rey muy infeliz que un día se encontró a un campesino muy feliz. “Tengo a mi familia, comida y un techo y eso me hace feliz”, contestó el campesino cuando el rey lo interrogó. Con todo, el monarca no se explicaba el porqué de su propia infelicidad, comparado con aquel pobre hombre y consultó a su consejero. Este le dijo que aquel hombre no había entrado en el club de los 99. Añadió: “Llene una bolsa con 99 monedas de oro y déjela a la puerta del campesino”. Así lo hizo el rey.

Cuando el campesino encontró el paquete se sorprendió y se alegró. Pero al contar 99 monedas pensó que aquello no tenía sentido: lo lógico era que fueran 100. A partir de ese momento se angustió, preguntándose dónde se habría caído la pieza faltante. Se puso a buscarla y al no encontrarla, quiso conseguirla de alguna manera. El hombre ya no tuvo paz y se volvió muy infeliz. 

“Parece que estamos esperando toparnos con las pruebas y aprender a golpes. Jesús, por otro lado, nos dice que leamos la Palabra, creamos en Él y aprendamos.”

Debido a nuestra naturaleza caída, nuestro corazón siempre busca llenar nuestra vida de cosas y experiencias. Así quitamos nuestro enfoque de Jesús y de la realidad espiritual que Él mismo nos enseñó: “Yo soy la vida”. Puede que hayamos leído y escuchado este mensaje toda la vida, pero en realidad muchos batallamos para entenderlo. Parece que estamos esperando toparnos con las pruebas y aprender a golpes. Jesús, por otro lado, nos dice que leamos la Palabra, creamos en Él y aprendamos.  

La vida verdadera es una relación personal con Jesús

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” (Jer. 2:13). Esto es lo mismo que hacemos hoy. Las cosas, personas, logros, experiencias que buscamos coleccionar para llenar nuestra vida son esas cisternas rotas. La vida verdadera es una relación personal con Jesús. Fuiste creado para vivir en intimidad con el Creador. Es cuando quitamos nuestro enfoque de Él que nuestra vida se vuelve miserable.

A las raíces profundas no las alcanza el frío. Si tu amor por Dios se ha enfriado es porque no tenía raíces profundas. Si Jesús no ocupa el primer lugar en tu vida, algo más lo hace, siempre. Idolatría es cualquier cosa que toma el lugar que le corresponde sólo a Dios. La tendencia es ponerse a uno mismo (egocentrismo): yo y mis planes, mis sueños, mis deseos, mis antojos, mi placer. ¿Te suena? 

¡Esto es completamente contrario a lo que Jesús predica! Muchos cristianos buscan a Dios sólo para que los bendiga. Pero Jesús dijo que si queremos ser sus discípulos tenemos que morir a nosotros mismos.

“No confíes en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación” (Sal. 146:3). El problema de poner tu confianza en ti mismo o en otra persona es que no hay salvación en ti ni en nadie, sólo en Jesús.

“Puede que sacies tu hambre, pero ¿de qué sirve tener el estómago lleno si no hay vida en tu corazón?”

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, que habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” (Mt. 6:25). ¿Qué piensas de estas palabras? El alimento es importante, es cierto. Pero si fuera lo más importante de todo, Jesús habría venido a terminar con el hambre en el mundo. No lo hizo. Él vino a resolver el problema más grande de la humanidad, y este era darnos vida eterna y salvación. Puede que sacies tu hambre, pero ¿de qué sirve tener el estómago lleno si no hay vida en tu corazón?

Tener un afán nos consume, nos drena la vida

Hay gente que empieza el año con ansiedad o preocupaciones, o incluso deprimidos. ¡No te afanes! Porque esto es darle una atención excesiva a las cosas y desatender a Dios. Tener un afán nos consume, nos drena la vida. Por eso dice la Palabra: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Prov. 4:23).

Cuando fijas tu atención en el lugar equivocado te distraes de lo que es verdaderamente importante: la vida de Dios en ti. La indicación del Señor es que pongas tu excesiva atención a lo que sí es importante. Hay quienes no manifiestan vida de Dios en ellos. Sí, aunque se congregan y conocen la teoría de la vida cristiana. No es porque Dios no quiera, tampoco por culpa de la iglesia ni de nadie, sino porque están enfocados en algo equivocado. Lo peor es que a causa de ese enfoque incorrecto ni siquiera pueden disfrutar la vida.

Un hijo de Dios debe estar bien enfocado y tener sus prioridades en orden. Nosotros hemos conocido la verdad y ha resplandecido la luz en nuestra vida. Por eso nos toca a nosotros poner nuestra mirada en esa verdad.


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2. ¿Dónde debe estar tu enfoque?

En Cristo y en Su voluntad. Tal vez ya te sepas la teoría, pero ¿lo estás haciendo? ¿Lo hiciste el año pasado? ¿En qué te enfocaste?

Jesús dijo que “ninguno puede servir a dos señores”. La frustración de muchos cristianos es que conocen la teoría y saben lo que tienen que hacer, pero siguen amándose más a ellos mismos que a Dios. Esto genera un conflicto en su corazón. Encima de ello, el diablo los acusa y condena diciendo: “¿no que muy cristiano?” La vida no puede ir en dos direcciones. No puedes vivir con dos enfoques diferentes. Debes escoger, si no lo haces, en algún momento te vas a romper.

“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:31-33). Las personas que no tienen a Cristo tienen estos pensamientos y se preocupan. Se afanan por trabajar para tener, lograr, experimentar, obtener estatus, placer, etc.

Dios no dice que está mal tener estas necesidades, sino que Él sabe que las tenemos y no se desentiende de ellas. Lo que quiere que sepas es que como tu Padre, es Él quien las va a suplir. Deja de querer alcanzar las cosas tú, o de querer resolver tus problemas o asuntos tú. Por eso en el versículo 33 nos ordena buscar que Él reine en nuestra vida. Ese debe ser nuestro enfoque.

“Tal vez quieras cosas buenas, pero si tu atención se concentra sólo en ellas, esto te puede causar ansiedad.”

Está bien que quieras esas cosas, pero que tu excesiva atención esté en que Dios esté reinando sobre tus deseos y pensamientos. Entonces todas tus necesidades, tus deseos y anhelos te serán añadidos. Tal vez quieras cosas buenas, pero si tu atención se concentra sólo en ellas, esto te puede causar ansiedad.

¿De qué te sirve perseguir algo que está fuera de la voluntad de Dios?

El mundo entero está enfocado en sí mismo y se entrega al éxito, las riquezas y placeres. Está bien tener determinación, pero nosotros estamos llamados a perseguir el reino de Dios en nuestra vida. ¿De qué te sirve perseguir algo que está fuera de la voluntad de Dios?

Frank Sinatra fue en su juventud un cantante y actor al que se le conoció como “La voz”, por su gran talento. Su hija Tina cuenta que él siempre tuvo la ilusión de terminar su vida de una manera espectacular, sin embargo no fue así. El artista se negaba a retirarse porque quería seguir haciendo dinero. Lejos de lograr su objetivo, al final de su carrera vivió momentos muy vergonzosos pues se le olvidaba la letra de sus canciones a causa de su salud deteriorada.

¿Qué debemos perseguir? “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col. 3:1-2).

Según palabras de Jesús, todas las cosas que afanan al mundo te serán añadidas. Renuncia a buscarlas tú. Entrégalas al Señor y permite que Él se glorifique. Espera en Dios y Él lo hará. “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Sal. 37:4)Si alguien te conoce, es Dios y si Él nos dio a Su Hijo, ¿cómo no nos dará con Él todas las cosas? 

“Cuando pasas por los peores momentos es cuando más tienes que aferrarte a confiar en que Él está en control”

Tenemos que confiar en la soberanía de Dios. En que Él es poderoso para obrar en nuestra vida de manera sobrenatural para proveer cualquier cosa que necesitemos. Si crees esto, vas a poder esperar, si no, vas a tratar de hacer las cosas tú.  Cuando pasas por los peores momentos es cuando más tienes que aferrarte a confiar en que Él está en control, si no te puedes amargar y hasta dudar de Él. Siempre va a haber problemas, y es en esos momentos que tienes que declarar que Dios es poderoso para obrar. 

Para los cristianos no hay accidentes o buena suerte. Todas las cosas ayudan a bien para los que amamos a Dios, para los que conforme a Su propósito fuimos llamados. Nuestro Dios puede tomar cualquier cosa que venga a nuestra vida y transformarla en bendición. 

El problema es cuando queremos entender todo. Queremos que Dios nos dé explicaciones, que un ángel se aparezca y nos muestre el por qué de las cosas. La verdad es que el Señor no tiene por qué hacerlo y no lo va a hacer. En cambio, Jesús sólo espera que confíes en Su soberanía, y en que está obrando a favor tuyo aunque no lo puedas ver en el momento. 


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3. ¿Qué debes hacer para arreglar tu enfoque?

a) Comprométete a leer la Palabra de Dios: ¡llénate de ella!

b) Separa tiempo a solas para orar. Incluye apagar tu celular o ponerlo en silencio. 

c) Limpia tu corazón.

d) Corre con paciencia. No te desesperes. Dios tiene un tiempo hermoso para el cumplimiento de cada promesa en tu vida.

Este año, proponte entregar toda tu vida a Jesús. Él es el único que puede transformarte. Tal vez tú puedas hacer algunos cambios por algún tiempo, pero sólo Jesús puede cambiar tu vida para la eternidad.

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Viviendo en Cristo
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