Cómo Hablarle a Alguien de Jesús

Conviértete en un obrero del Reino de Dios.

Quizás no todos han sido llamados a ser predicadores o pastores, pero hay algo a lo que no podemos sacarle la vuelta, y eso es a ir y compartir acerca de quién es Dios de manera personalizada.

“Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de estos hombres que, al oír lo que Juan dijo, siguieron a Jesús. Andrés fue a buscar a su hermano Simón y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías» (que significa «Cristo»). Luego Andrés llevó a Simón, para que conociera a Jesús. Jesús miró fijamente a Simón y le dijo: «Tu nombre es Simón hijo de Juan, pero te llamarás Cefas» (que significa «Pedro»).” Juan 1:40-42 NTV

“Si fuera absolutamente egoísta y no me importara otra cosa que mi propia felicidad, escogería, si pudiera hacerlo, con consentimiento de Dios, ser un obrero personal; porque nunca conocí felicidad perfecta, rebosante, inefable, del orden más puro y ennoblecedor, hasta que supe de uno que había buscado y hallado al Salvador gracias a mi diligencia”- Charles Haddon Spurgeon.

Quizás no todos han sido llamados a ser predicadores o pastores, pero hay algo a lo que no podemos sacarle la vuelta, y eso es a ir y compartir acerca de quién es Dios de manera personalizada. Es decir, dedicarnos a enseñar y a guiar espiritualmente a una persona. A esto se le conoce como “obrero personal”.


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¿Por qué debemos ser obreros personales?

Por Amor. Nuestra razón y motivación principal debe ser el amor que Dios tiene por Su creación. Necesitamos conocer el valor de un alma; Jesús la compró con Su sangre, creo que eso nos da una idea.

“Si alguien se avergüenza de mí y de mi mensaje en estos días de adulterio y de pecado, el Hijo del Hombre se avergonzará de esa persona cuando regrese en la gloria de su Padre con sus santos ángeles».” Marcos 8:38

Porque el Infierno es Real. Si fueramos realmente conscientes de que el mundo, e incluso gente a la que amamos, están condenadas a sufrir eternamente, créeme que seríamos más insistentes al respecto. Se escucha muy fuerte, y lo es. Por eso es importante dar a conocer a Jesús.

Por la cruz. Jesús sufrió y murió para que aquellos que no lo conocen tengan una esperanza y crean en Él. Cristo no sufrió en vano.

Por el vacío que hay en el mundo. Vivimos en un mundo que nos ofrece saciarnos pero que a final de cuentas nos deja vacíos. El único que puede saciarnos es Él.

Por nuestra familia. Todos nosotros anhelamos que nuestra familia pase toda una eternidad con El Creador.

Las glorias del cielo. El mismo amor de Dios es suficiente. Es un amor imposible de contener, necesita salir a la luz.

¿Qué necesito para ser un obrero personal?

Creer. Se necesita creer y tener la seguridad de que Jesucristo es El Salvador y Señor de tu vida.

Ser un ejemplo. Vivir una vida de acuerdo a Cristo. Esto no quiere decir que vamos a ser perfectos, sino que realmente tenemos un deseo de agradarle y temor de fallarle.

Conocer la Biblia y saber cómo utilizarla. Yo entiendo que muchas veces el no conocer la Biblia por completo puede ser usado como una excusa, pero no lo es. Es necesario para nuestro espíritu que nos alimentemos a diario de Su Palabra. Como consecuencia, ese alimento nos va a hacer crecer. No hay excusas.
“Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla.” Santiago 1:5

Orar. Necesitamos reconocer que nosotros no somos quienes convencemos a las personas, sino depender totalmente de Dios. La oración nos enseña eso.

Poder. Ese poder que necesita nuestra vida solo podemos encontrarla a través del Espíritu Santo. Necesitamos una comunión con Dios.
“No se emborrachen con vino, porque eso les arruinará la vida. En cambio, sean llenos del Espíritu Santo.” Efesios 5:18

Pasión. ¿Qué es lo que más te apasiona? Nuestro corazón debe arder por aquellos que no conocen quién es Jesús, por aquellos que no conocen el significado de la cruz.

¿Cómo podemos hacerlo?

“Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha.” Salmo 126:5-6

Primero que nada, no podemos esperar a que la persona venga y nos pregunte quién es Cristo. Nosotros debemos tomar la iniciativa de ir, conversar, interesarnos en las personas y enseñarles lo que representa que Jesús haya muerto por nosotros.

Necesitamos compasión. ¿Realmente nuestro corazón sufre por aquellos que no aún no creen? “¡Cuidado! Recuerden los tres años que pasé con ustedes —de día y de noche mi constante atención y cuidado— así como mis muchas lágrimas por cada uno de ustedes.” Hechos 20:31.

Sólo necesitamos la Palabra. Si pensamos que con argumentos y filosofías personales la gente va ser convencida, estamos en un error. Ya mencionamos que el único que tiene ese poder es el Espíritu Santo, y éste se va a mover cuando Su Palabra sea predicada, porque realmente hay poder en eso. ¿Lo crees? ¿Te ha pasado que de pronto un versículo te pega y penetra en tu alma? A veces eso es todo lo que se necesita, un versículo. No dependemos de nosotros mismos, dependemos de la Palabra.

Los resultados están garantizados. No todos a los que les hablemos de Cristo van a creer, pero puedes tener la seguridad de que más de uno va a ser transformado por Él, y ver pasar eso delante de tus ojos es la mejor experiencia. No te rindas, no tires la toalla con esa persona, sigue orando y sigue hablándole de Él. Cada vez estás más cerca.

Conocer a Jesús y entregar tu vida a Él es indescriptible, pero es totalmente superado por la experiencia de ser usado por Dios para alcanzar a otras personas.

¿Alguna regla o consejo?

Busca la oportunidad y ora por eso. Y cuando se presente la ocasión de actuar, no lo dudes y no tengas miedo. ¡Hazlo!

No debemos perder el enfoque. El propósito de hablar con otras personas es llevarlas al conocimiento de Jesús y que a través de Su Palabra ellos puedan reconocerlo como Su Salvador.

Seamos educados. Muchas veces por nuestra insistencia podemos llegar a ser autoritarios. No olvidemos que estamos conversando y muchas veces las personas quieren y necesitan ser escuchadas.

No tomemos una confianza excesiva con las personas. Habrá a quienes les guste pero a muchas personas les incomoda. En muchas ocasiones, las personas abren su corazón a nosotros y nos cuentan aspectos muy delicados de su vida. Guardemos siempre esos secretos, no es necesario divulgar algo tan personal. “Pueden estar seguros de que quien haga volver al pecador de su mal camino salvará a esa persona de la muerte y traerá como resultado el perdón de muchos pecados.” Santiago 5:20

No discutas. Debemos entender que pueden existir barreras muy fuertes al momento de hablar de Dios, y quizás haya momentos que se presten a discusiones. No caigamos en eso. Esos detalles solo nos alejan del verdadero objetivo: dar a conocer el amor de Dios a través de Jesús.

No se trata de ti. No confiemos en nuestra experiencia o en nuestro poder de convencimiento. Necesitamos estar orando incluso mientras conversamos con las personas. Esto nos va a ayudar a estar en sintonía con Él.

No te desesperes. En una decisión tan fuerte y tan importante se van a presentar obstáculos. Sabemos que seguir a Jesús es dejar todo lo demás. Es una obra sobrenatural de Dios en nosotros.

Humildad ante todo. Todos necesitamos de Dios, y el hecho de conocer a Cristo hace una diferencia en nuestro corazón pero no nos hace superiores o inferiores a otros. Tenemos la misma necesidad que un no creyente.

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Crecimiento Espiritual
3 Comentarios sobre este artículo
  • Víctor Meza
    16 diciembre 2015 at 9:31 am

    Buen post.
    En lo personal, algunas veces siento algo de ansiedad cuando estoy hablando acerca de la palabra con un no creyente; y esa misma ansiedad me ocasiona olvidar pasajes que servirían para complementar mi predica. Hasta el mismo concepto de fe se me ha olvidado en tales momentos.

  • Jonno Alvarez
    16 diciembre 2015 at 11:36 pm

    Es cierto, Victor. Por eso es muy importante la memorización de la Palabra de Dios. Sin embargo no hay que olvidar que nosotros nunca vamos a convencer a nadie por nuestros comentarios sino que es el Espíritu Santo quien vindica la revelación de Jesús. Saludos.

  • sANDRA aRANDA
    17 diciembre 2015 at 9:51 am

    Muy cierto Víctor, creo que, como se mencionó también en el artículo, vamos a encontrarnos con barreras a la hora de hablar de Jesús. Por eso es importante orar mientras compartimos, porque como dice Jonno, el Espíritu Santo es el que convence, muchas veces Dios puede usar una palabra muy simple para impactar una vida. Hablar de Jesús es un deleite. Saludos.

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