Aumenta Tu Fe

Conoce estas 5 claves y aumenta tu fe

¿Cuál es la medida de tu fe?

Cuando una persona tiene deficiencia de un sentido, desarrolla otro sentido para ayudarse en su vida diaria. En el caso de los ciegos es común desarrollar más el sentido del oído. Hay dos ciegos que aparecen en Mt 9:27-30 (Reina Valera Revisada 1960) que no vieron a Jesús pasar pero sí lo escucharon. De todas formas se habrían dado cuenta que algo estaba pasando porque había un alboroto fuera de lo normal. Justo en ese momento su fe se activa y aumenta. ¿Cómo se aumenta tu fe?

Podemos ver en otras historias cómo las multitudes iban tras Jesús cuando compartía. No solo caminaba a lado de sus 12 discípulos, sino que había más gente siguiéndolo todo el tiempo. Seguramente esos dos ciegos empezaron a escuchar mucho alboroto cuando Jesús iba pasando. En ese momento se encendió en ellos una chispa, una emoción de saber que Jesús estaba cerca de ahí.

“Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos.” Mt. 9:27-30

¿Cuántos queremos un toque de Dios? Sabemos lo que Dios puede hacer y estos dos ciegos por fe, también lo sabían. En nosotros hace falta más fe, si quieres que Dios se manifieste en ti deberás pedirle que aumente tu fe. Sobre esto quiero destacar 5 datos que pude encontrar en esta historia.


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1. Sé Persistente

Seguramente, por el contexto, los dos ciegos estaban sentados junto al camino y mendigando. Pero cuando supieron que el mismo Jesús que podía sanarlos estaba pasando, los ciegos no se quedaron sentados. A pesar de la multitud de gente que se amontonaba, y de sentir que no valían nada, ellos fueron persistentes y lo siguieron por el camino hasta la casa gritando: ¡Ten misericordia de nosotros!

Jesús nos habla de la persistencia en Mt. 7:7-8.  En el griego original sería así: Pide y sigue pidiendo, y lo que pides se te dará; busca y sigue buscando y lo que buscas lo hallarás; llama y sigue llamando y donde llames se te abrirá. Dios tiene el poder para responder cualquier oración en menos de un segundo. Pero hay una razón por la que Dios quiere que seas persistente. La persistencia refleja la medida de tu anhelo. Lo que Dios quiere hacer en nosotros es algo muy valioso, no lo menospreciemos. La forma de demostrar que en verdad lo valoramos es siendo persistentes para alcanzar lo que Dios quiere para nosotros.

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Rom 10:17

Este versículo demuestra la realidad de estos dos ciegos. Por lo que oyeron, creyeron. Tal vez hoy tú no puedes ver. No ves un cambio, esperanza o que Dios esté haciendo algo. Pero no se trata de que lo veas; escucha y aumenta tu fe. ¿Estás escuchando lo que Dios quiere hacer en tu vida?

2. Ten Coraje

Muchos venimos a la iglesia con un corazón distanciado. Necesitas otra actitud para que Dios haga lo que quiere hacer en tu vida. Muchos quieren que Dios obre, pero no están dispuestos a demostrar cuánto lo quieren.

Estos dos ciegos tuvieron ánimo. Estaban todo el día en la calle, escuchando a todas las personas que pasaban. Escuchaban todas las noticias. Seguramente habían escuchado que Jesús sanaba y que era el Mesías, por eso le llamaron Hijo de David. Ellos sabían estas cosas, por eso cuando supieron que Jesús pasaba por ahí no les importó su orgullo, las apariencias o que los despreciaran por su enfermedad. Ellos tuvieron el valor para decir “Él me puede sanar, así que no me importa”.


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¿Bajas la cabeza frente a Dios? ¿Te vuelves a sentar en el camino y dejas de gritar? ¿Pierdes el valor para clamar que Dios toque tu vida? ¿Qué te está frenando para buscar el toque de Dios? Tal vez sientes que no vales, que no eres importante. O quizás son cosas del pasado que has hecho o que te han hecho a ti.

Cuando Jesús está presente nos da vida, y mientras haya vida y el Espíritu esté con nosotros hay una esperanza de arrepentimiento, de sanidad, de un toque.

Ellos eran dos ciegos en el camino. Nadie les daba importancia, pero eso no los detuvo, tuvieron coraje y dijeron: “no importa nada de lo que digan, lo que importa es que Jesús está pasando por aquí y Él nos puede tocar”. Eso es lo que tiene que haber en nosotros. No importa lo que hubo o pueda haber en nuestras vidas, aumenta tu fe. Cuando Jesús está presente nos da vida, y mientras haya vida y el Espíritu esté con nosotros hay una esperanza de arrepentimiento, de sanidad, de un toque. Por eso dice en Heb. 12:1 “Despojémonos de todo peso que nos asedia.”

3. Aumenta Tu Fe

No sé cómo los ciegos pudieron llegar a Jesús entre la multitud que estaba ahí, pero estoy seguro que se tuvieron que esforzar mucho considerando que eran ciegos. Pero llegan, y Jesús les hace una pregunta “¿Creéis que puedo hacer esto?”. ¿Por qué Jesús pregunta esto? Vienen corriendo entre toda la gente, gritándole que tenga misericordia, le llaman “Hijo de David”, llegan a donde está Jesús y Él les pregunta: “¿Crees?”. Claro que creían, Jesús lo sabía. La pregunta es para que ellos afirmen su fe, pues como dice en Rom. 10:10: “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.

Puedes creer que Dios es poderoso, que te ama y es misericordioso, pero cuando Él te pregunta directamente hay una confrontación. Dios quiere que lo confieses. Que tus palabras y tu fe vayan acordes.

Ponle palabras a tu fe. No lo vas a sentir, no lo vas a ver. Lo tienes que creer.

La palabra que se usa en el versículo 28 para “Señor” es “Curius” que significa Autoridad Suprema. Tienes que reconocer quién es Dios y quién eres tú en Dios para cambiar tu manera de hablar, de pensar y que Él pueda hacer algo en ti. Si sigues declarando lo negativo, diciendo que no se puede, que vas a fracasar, que no vas a hacer nada en la vida, que te vas a perder, entonces no esperes que pase lo contrario. No está en Dios, está en ti. Lo que los ciegos hicieron fue ponerle palabras a su fe. Tienes que ponerle palabras a tu fe. ¡Dios va a obrar en mi corazón, en mi mente, en mi cuerpo y en mi familia! Ponle palabras a tu fe. No lo vas a sentir, no lo vas a ver. Lo tienes que creer.


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4. Verás la Respuesta de Dios

Jesús responde, no tarda. Dios pide un solo requisito: cree. El que Dios obre en nuestra vida depende de algo muy simple, pero nosotros lo volvemos muy complicado cuando agregamos nuestro razonamiento. Por eso Jesús dijo que tenemos que ser como niños. Me gusta ver a mi hijo cuando me pide algo, porque si él se acerca a mí y me pide que vayamos a un restaurante, al instante en que yo le digo “Sí, vamos a ir” se emociona y sale corriendo, saltando de emoción porque vamos a ir. No cuestiona si hay dinero para ir o si la última vez que dije “sí” no fuimos. A él no le importa eso porque su padre ya le dijo que sí y al instante creyó. Aumenta tu fe, tienes que creer que Dios quiere responder. La única pregunta que Dios te hace es: ¿crees?

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).” Ef. 2:4-5

¿Te has sentido muerto por tus pecados? Estos dos ciegos clamaron por misericordia pensando que tal vez tenían que forzar a Jesús para que tuviera misericordia. Tal vez sientes que tienes que convencer a Dios, pero tienes que darte cuenta que Él es rico en misericordia. Él quiere tocarte.

5. Recibe Lo Que Dios Te Da

“Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho”. Los ciegos siguieron a Jesús para ser sanos. Jesús pudo haberles dicho “recibe la vista” y ellos hubieran visto. Eso era lo que ellos buscaban: ver. Sin embargo, Jesús los tocó. Quizá vienes a Dios con una necesidad y Dios la va a suplir, pero no es lo que a Él le interesa hacer. Dios quiere tocarte.

Yo veo a mi hijo cuando viene y se recarga en mí, él no me pide nada. Simplemente el toque. Él podría venir y pedirme algo, pero no lo hace, me toca. El toque del Padre te abraza, te afirma, te fortalece, aumenta tu fe, te levanta, te hace sentirte aceptado. Dios no solo cumplió con lo que ellos buscaban. Jesús quería tener contacto con ellos. La mayor bendición no es el milagro de devolverle la vista a los ciegos, la verdadera bendición es el toque de Jesús.

No tienes que esperar a Dios, Dios está esperando que creas.

Lo que Dios va a hacer hoy en tu vida depende del tamaño de tu fe. “Conforme a vuestra fe os sea hecho”. Aumenta tu fe porque si crees con fuerza y te aferras a eso, algo grande va a pasar. No hay límite. ¿Estás cansado? No tienes que esperar a Dios, Dios está esperando que creas. Lo único que estos ciegos necesitaron fue la fe suficiente para recibir el toque de Dios. Conforme a lo que tú crees Dios va a obrar. ¿Crees que Dios lo puede hacer?

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Viviendo en Cristo
Hay un Comentario sobre este artículo
  • MARIBEL PANUCO MARQUEZ
    4 junio 2017 at 8:43 pm

    infinidad de veces han dicho que creer es el acto de la fe, es algo dificil cuando no vez, la realidad, pero he estado experimentando cada paso de creer y pudiera decir que la fe si es algo que se vera algun dia, no se cuando, no se como no se en donde,,,,,,,,chispas CREO que no se mucho pero lo creo, que mi anhelo sera cumplido

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