Creer

Creer en Lo Que No Ves

Algo bueno está en camino

La fe no se trata solamente de creer o decir que crees en algo, sino de actuar conforme a eso. Si tus acciones no son coherentes con lo que dices ¿realmente estás convencido de tus creencias? Debemos ir aún más allá de creer; debemos esperar.

Pues derramaré agua para calmar tu sed y para regar tus campos resecos; derramaré mi Espíritu sobre tus descendientes, y mi bendición sobre tus hijos. Isaías 44:3 NTV

 

Un deportista que se prepara para ganar, a la hora de la competencia no está pensando ni actuando como si fuera a perder ¿cierto? No tendría mucho sentido salir a competir si no actuamos para ganar. Lo mismo sucede con la fe.

Todos tenemos sueños, Dios mismo nos los ha dado. Todos tenemos cosas o metas por las que sentimos esperanza. Así como tenemos sueños y metas, también tenemos obstáculos y dificultades que se presentan en nuestras vidas. Aquí es donde se pone en práctica la fe. Si estás batallando económicamente nos toca esperar y creer que Dios tiene el control de todo y el poder de sacarnos de ahí. Si estás enfermo, Dios es poderoso para sanar. Nos hace falta comenzar a actuar conforme a lo que creemos y sabemos de nuestro Creador. Él quiere bendecirnos.


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No Es Magia, Es Fe

“Si tú permaneces cerca de Dios, inevitablemente vas a recibir bendición”

Muchas veces, para conseguir algo, decimos que creemos en Dios, sin embargo con nuestras acciones demostramos todo lo contrario. Confiamos más en lo que vemos a nuestro alrededor, cuando deberíamos confiar en lo que no vemos; esa es la fe. ¿Cuántas veces hemos dicho que muy seguramente nos vamos a enfermar de tal o cual cosa? Hasta que finalmente sucede. Dios no desea eso para ti. Él te quiere bendecir. ¿Puedes creer eso?

No se trata solamente de declarar algo para que suceda, esto no es magia. Estamos hablando de conocer a Dios y creer en quién es Él. Es como la lluvia; si tu sales a la calle cuando está lloviendo, inevitablemente te vas a mojar, porque así es la lluvia. Con Dios sucede algo parecido; si tú permaneces cerca de Dios, inevitablemente vas a recibir bendición, porque así es Él. 

Si tú estás enfermo y conoces que Dios puede sanarte, entonces declaras eso en tu vida. La Biblia está llena de promesas para que podamos creerlas y hacerlas nuestras. Esto no sucede porque somos buenos y lo merecemos, esto sucede porque Él es bueno y nos ama a pesar de nuestra humanidad.


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Lo Malo No te Toca

“Aunque caigan mil a tu lado, aunque mueran diez mil a tu alrededor, esos males no te tocarán.” Salmos 91:7

Este tipo de promesas son las que Dios nos ha regalado. Declarar es hacer nuestra esa palabra y creer. Dios nos ha prometido que estamos bajo Su protección. Si las circunstancias a nuestro alrededor nos tienen hundidos, Dios en Su palabra nos dice que quiere bendecirnos.

Nosotros vamos contra la corriente, contra las estadísticas, contra lo que la mayoría nos dice. Tenemos un Dios sobrenatural que puedo lograr lo imposible. Tristemente es mucho más fácil creer en lo negativo que en lo positivo. Nos da miedo creer en algo bueno y que al final no suceda, pero te pregunto ¿eso es fe? No.

Creer también es estar conscientes de que Dios es soberano, y pase lo que pase Él sigue siendo Dios. Él en Su soberanía ha elegido bendecirnos ¡qué regalo tan grande! ¡Es real! Vamos a tomarle la palabra a Dios y comencemos a cambiar nuestra manera de pensar, hablar y actuar. Vivamos conforme a lo que Dios nos ha prometido.

Ya basta de hacer tuyas las enfermedades o cualquier otra circunstancia negativa. La fe siempre se ejerce en el presente. Nos toca levantarnos todos los días y no confiar en la realidad que estamos viendo, sino en la promesa que sabemos que viene en camino.


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Creer Y Actuar

No te pongas de acuerdo con las voces equivocadas para hacer planes de fracaso. Cuando vas a la escuela, haces planes para cuando te gradúes de tu licenciatura y puedas ejercer tu carrera ¿cierto? No creo que entremos a la universidad y hagamos planes para no graduarnos y no trabajar nunca. ¿Por qué va a ser diferente cuando se trata de la vida espiritual? No hagas planes para la derrota.

Actualmente todo mundo se queja de todo. No seamos como ellos. Tenemos motivos para estar alegres ¡somos muy bendecidos! Ya hay demasiada gente débil en este mundo ¿no crees? Es hora de creer en todo lo bueno que Dios tiene para nosotros y vivir de acuerdo a eso. Esto nos hará más productivos durante el tiempo que estemos aquí, antes de que Dios nos llame para ir a casa.

Dame Otra Montaña

“Es un hecho que las circunstancias pueden ser difíciles pero ¿estás dispuesto a creer?”

En el antiguo testamento, cuando Caleb tenía ochenta años, dijo: “Dios, dame otra montaña”. ¿Qué quiso decir con esto? Que él, a sus ochenta años, lejos de tirar la toalla estaba dispuesto a seguir luchando. Caleb bien pudo haber dicho: “Dios, solo deja que me retire. Me duele la espalda, ya casi no veo y mi seguro médico no cubrirá esa última prescripción”. Puedes estar seguro que no importa cuál sea tu edad, Dios tiene planes importantes para ti.

Es un hecho que las circunstancias pueden ser difíciles pero ¿estás dispuesto a creer? Si en nuestra mente sabemos que Dios desea bendecirnos ¿cómo va a actuar nuestro corazón? Mejor comencemos a quitar los pensamientos y declaraciones negativas, reemplacemos eso por las promesas de Dios que encontramos en la Biblia. Aunque todo parezca derrumbarse sobre nosotros, Dios tiene un propósito.

¡Es hora de cambiar! Recuerda que no podemos obtener resultados diferentes si seguimos haciendo lo mismo. Es tiempo de pensar distinto y cambiar la estrategia. No podemos prepararnos para la derrota y esperar la victoria. ¡Levántate! ¿En tu familia hay enfermedades hereditarias? Declara sanidad en tu vida y en tus generaciones. Tu vida puede ser transformada y bendecida. ¡Es hora de creer!


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Dios No Tiene Límites

Dios es el Creador de todas y cada una de las cosas. Él puede dar vida con su aliento. Él puede dar una orden y con Sus palabras, crear el sol, la luna, el universo. Creemos en un Dios que no tiene límites, entonces ¿por qué limitarlo? Sin importar las circunstancias, Él sigue siendo Dios. ¡Él proveerá!

No olvidemos que creer no es suficiente. Necesitamos acompañar la fe con acciones. Haz todo lo que puedas, no te quedes de brazos cruzados. Cambia de actitud y también cambia tus palabras. La palabra de Dios es todo lo que necesitamos para ser transformados. En Su palabra Él nos muestra Sus promesas. Esas promesas son reales y son tuyas. Nunca olvides que Él desea bendecir a Sus hijos, porque Él es bueno.

 

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