Apariencia

¿Cristiano Genuino o en Apariencia?

Es tiempo de volver tu mirada a Dios.

Cuando estamos llenos de pasión, lo expresamos de diferentes maneras, a veces gritando, cantando, brincando o celebrando de tal manera que exponemos públicamente dichos sentimientos hacia las demás personas. Pero, cuando se trata de nuestra relación con Dios, ¿realmente todos estos saltos y apariencias son sinceras o solamente son una careta ante los demás y una emoción que se desborda sin razón o conciencia? Cabe mencionar que Dios es el único que conoce realmente nuestro corazón y las intenciones de éste, y en ningún momento podrá ser burlado o engañado por nuestras apariencias. Él conoce tú corazón.

El autor de Hebreos nos hace, al inicio del capítulo 12, una comparación de la vida cristiana con una carrera; cada uno de nosotros estamos corriendo una carrera personal. Si observamos el caminar de ciertas personas en su vida cristiana, veremos que muchos tienen un compromiso genuino y están tomando decisiones que los llevan a vivir en una vida plena y bendecida en servicio y comunión con Dios. Pero es triste ver que para muchas personas esto es solamente una emoción pasajera y, al final, vuelven al mismo estilo de vida, alejados completamente de la voluntad del Señor.

“Actuarán como religiosos pero rechazarán el único poder capaz de hacerlos obedientes a Dios”. 2 Timoteo 3:5

Es importante saber que cada uno de nosotros va a dar cuenta de su propio corazón. La salvación y la vida cristiana es personal. Tú y yo podemos estar dando una apariencia de piedad pero negando la eficacia de ella en nuestra vida. Lamento decirte que, si no has tomado decisiones que te lleven a vivir en obediencia al Señor y no has dado fruto de esas decisiones, quizá solamente estés dando una buena actuación; solamente estás siendo un buen actor o una buena actriz. Quizá haya algo que no estamos haciendo bien.


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Despojémonos de Todo Peso y del Pecado

En ocasiones hay situaciones, relaciones o cosas en tu vida que te impiden correr libremente. La Biblia las describe como“pesos”, y probablemente tienes situaciones que están pesando en tu corazón: alguna situación en tu vida pasada o consecuencias de decisiones pasadas que no te dejan avanzar. Sin embargo, es una realidad que también hay cosas en tu vida que se llaman pecado, de las cuales te tienes que arrepentir y despojar por que no te están dejando avanzar en tu caminar y te pueden traer consecuencias dolorosas.

Necesitamos Crecer

Todos somos llamados a crecer. No es natural que un joven o un adulto siga balbuceando o gateando. De la misma manera, no es natural que un cristiano siga teniendo prácticas que no sean naturales a su crecimiento en Cristo, y en muchas ocasiones hay cristianos que ya deberían de estar corriendo pero siguen gateando en su vida espiritual. Dios nos llama a todos a crecer.

Al llevar una vida cristiana así, podríamos pretender estar bien y aparentar estar creciendo, pero las bendiciones de Dios no vienen si tenemos solo una apariencia. Necesitas confrontarte a ti mismo. ¿Crees que puedas mantener esa apariencia delante de Dios sin que Él sepa la realidad de tu vida? De ningún modo podrás sostener esa actuación el día que estés delante de Él cara a cara.

Puestos los Ojos en Jesús

Todos nosotros tenemos una alerta (una notificación) de parte de Dios. A través de la Biblia podrás comprobar que si realmente quieres avanzar en tu vida, cambiar tu corazón, tomar decisiones correctas y ser real en tu conducta, deberás poner tus ojos, tu atención y tu corazón en Jesús. Él es el Dios a quien amamos y en base a quien decidimos todas las cosas. El problema es que seguimos tomando decisiones según lo que nosotros creemos o sentimos que es correcto y terminamos considerándonos solamente a nosotros mismos. Pero una persona que ha conocido auténticamente al Señor está dispuesta a tomar decisiones de acuerdo a lo que le agrada a Dios y teniendo un deseo de vivir para Él.


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Si Oyeres Hoy Su Voz

¡Qué importantes son los anuncios y señales que nos advierten o nos brindan información! A menudo las vemos mientras vamos manejando o caminando dentro de edificios para poder llegar a algún lugar; pero en muchas ocasiones no les ponemos atención. A veces en nuestra vida cristiana queremos que Dios mande un ángel y nos diga claramente las cosas. La verdad es que Dios nos habla claramente en Su palabra pero no queremos ver las señales que Él nos da. Necesitas aprender a escuchar la voz del Señor.

Dios te está hablando más de lo que tú crees. Él está hablando a tu corazón, a tus pensamientos y te está llamando a que vivas la vida que Él quiere para ti. Pero las cosas del mundo, los deseos del corazón, nuestra carne, nuestra vanidad y la sociedad nos terminan por distraer. Es necesario estar concentrados y enfocados únicamente en Él.

¡Despójate de todo peso! Necesitamos tener un corazón de discípulo. Si oyes Su voz, no endurezcas tu corazón. ¿Puede enojarse Dios contigo? ¿Puedes provocar a Dios? Tal vez llegamos a pensar que, porque el Señor nos ama, soportará todas nuestras fallas. La respuesta a ese pensamiento es: “sí” y “no”. En Hebreos 3:9-10 se nos explica que el pueblo de Israel tentó y puso a prueba a Dios, a pesar de haber visto Sus milagros durante cuarenta años. Por tal motivo, el Señor se enojó con ellos.


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Dios puede disgustarse y poner distancia contigo. La razón pudiera ser que tu corazón está tentando a Dios y vagando en sus propios caminos. ¿Cómo está tu corazón en este momento? ¿Tu corazón esta vagando en pensamientos y deseos personales? ¿Tienes tu corazón concentrado completamente en Él y rendido a Jesús? ¿Es Dios es el centro de tu vida? Cuando decidimos amar a Dios en verdad, nos esmeramos en no hacer ninguna cosa que no le agrade a Él.

Cuando un cristiano se encuentra sano en su caminar, verás que todo trabaja armoniosamente en su conducta: su manera de hablar hace sentido con su manera de pensar, y su manera de vivir con su manera de seguir al Señor. Pero cuando se encuentra mal, podrás percatarte de que hay cosas que no embonan: sus amistades no corresponden a la vida que dice vivir; su hábitos no corresponden a alguien que dice creer y seguir al Señor. Debemos buscar ser realmente genuinos.

Vagando en el Corazón

Uno de los problemas de esta generación es que el corazón de muchos jóvenes cristianos sigue vagando a pesar de que van a la iglesia. Esto quizás se deba a que no han conocido los caminos del Señor; se les dificulta o simplemente no pueden discernir qué es de Dios y qué no lo es. ¿Has conocido verdaderamente a Dios?

Hay algunos cristianos que viven apáticos, sin bendición y en tristeza. Este tipo de personas comienzan a echarle la culpa al Señor por las situaciones en su vida, pero permíteme preguntar: ¿es realmente culpa de Dios? La verdad es que no. La realidad es que, en algún momento de sus vidas, comenzaron a vagar en su corazón y en sus propios caminos y poco a poco dejaron de sentir la presencia de Dios y a experimentar la vida de bendición que Él tiene para los que le aman y le obedecen. No es bueno distraernos y alejarnos del Señor.

Este es un mensaje duro de digerir, pero ¿de qué otra forma podríamos reaccionar? Muchas veces es un trato duro lo que nos hace despertar. Dios en realidad no disfruta eso. Uno como padre no quiere llegar a ese punto. Dios como Padre nuestro no quiere llegar a ese punto, pero lamentablemente algunos están solo tentando a Dios y están viendo hasta dónde logran llegar, tal cómo lo hacen los niños pequeños.


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Los niños pequeños son así, te quieren llevar hasta el límite como papá. Un ejemplo clásico es cuando un niño se encuentra saltando en la cama. El padre le da la orden: “No brinques ahí”, pero el niño sigue brincando. El padre vuelve a decir: “No brinques ahí por que te puedes golpear y te voy a dar una tunda”, pero el niño sigue haciéndolo. Llega un momento en el que el padre se da cuenta de que realmente la acción de su hijo ya no es solamente un juego sino desobediencia.

Entonces ocurre el castigo. La pregunta es: ¿Por qué el padre lo está corrigiendo? ¿Será simplemente porque el niño estaba brincando? No, fue por que no obedeció. ¿Sabes por qué razón el padre corrige a su hijo? Por que lo ama y no quiere que le pase nada malo ni que crezca con malos hábitos en su corazón.

Muchos cristianos se comportan como niños pequeños con Dios, comienzan a tentarlo y a desobedecerlo para ver hasta dónde Dios les va a pasar su pecado o maldad. No obstante, olvidan que el castigo de Dios es distinto. El trato de Dios para que aprendas es duro y en ocasiones puede tomarte años. Durante ese proceso, podrías perder muchas cosas en tu vida, solo por no haber obedecido. Dios puede meterte en un desierto a propósito para tratar con tu corazón, porque te ama.

Muchos se enojan en ese desierto por el trato de Dios. Otros se entristecen, huyen y se apartan de Él y terminan por morir espiritualmente. No consiguen llegar a la tierra prometida y todo por vagar en su corazón y no conocer los caminos de Dios.

Déjate Exhortar Hoy

Lo que genera no querer corregir nuestras vidas proviene de un endurecimiento de nuestro corazón. Tu vida cristiana no se mide por la cantidad de asistencias que tienes a la iglesia (aunque hay que asistir). Tu vida cristiana se mide por cuánto obedeces y entregas el corazón al Señor; se mide en las decisiones que tomas cada día de tu vida, en lo público y en lo secreto. Pregúntate este día: ¿Estoy enfocado en Jesús o estoy enfocado en mí mismo? Hay algunos que ya están acostumbrados al desierto porque no han alcanzado a palpar y a conocer la plenitud de la vida en Cristo. Dios no quiere eso, sino que tú y yo crezcamos y que conozcamos Su plenitud en nuestras vidas. ¡Él quiere que entremos en Su reposo!

Retoma el Enfoque Correcto

Quizá perdiste el enfoque o el rumbo. Dios puede meterte al desierto, pero es tu decisión el evitar ese proceso; o si ya te encuentras en él, puedes tomar decisiones para salir pronto de ahí. Quizá te estás auto-engañado pensado que el desierto es lo máximo. Eso hace a uno pensar: “Yo estoy bien; son los demás los que están mal. Yo tomo mis propias decisiones y nadie me va a decir qué debo hacer”.

Quiero decirte que tú puedes seguir ahí si así lo deseas, o puedes salir del desierto si te re-enfocas, si pones tus ojos en Jesús y reavivas tu pasión por el Señor. Vuelve tus ojos a Jesús, cambia tu mente y admite que tus pasos no son los mejores. Reconoce que probablemente las experiencias por las que has pasado te han llevado a enfocarte en cosas que no son las correctas. Dios te está llamando a que vuelvas tus ojos a Él y que puedas gozar de la vida que Él tiene para ti: Una vida llena de amor y de verdad.

Quizá para algunos esto sea solamente una alerta o un “friendly reminder” de que el Señor quiere que no te pierdas y que tengas cuidado de tu corazón porque viene un tiempo de prueba para tu vida. Tal vez vengan tiempos en los que tendrás que demostrarle al Señor si Él es verdaderamente lo más importante para ti.

Afirma tu corazón y afirma tus pensamientos. Cuida lo que tienes y cuida de no auto-engañarte. Mira dónde estás y cuida la posición que tienes; no pierdas lo que Dios te ha dado. Jesús fue preparado en el desierto, y volvió en el poder del Espíritu.

Quizá estás comenzando a entrar en un desierto porque has perdido el enfoque y estás vagando. ¡Es necesario que reacciones y que dejes de auto-engañarte! Pídele a Dios que libere tu corazón de esas ataduras y de la pasividad que pueda existir en ti. Te invito que el día de hoy le digas al Señor: “No voy a distraer mi mirada de donde debe de estar. Ayúdame, Dios, a no hacer mi voluntad sino a entender que Tu voluntad es buena y mejor que la mía. Ayúdame a humillar mis deseos para ponerlos por debajo de los tuyos. Ayúdame a ser sincero y a rendirme a ti íntegramente”.

No provoques a Dios, a Su disciplina y a Su castigo. No provoques el desierto. Frena ahora mismo y escucha Su voz. Escucha lo que Él te ha estado hablando, reacciona y obedece. Responde hoy a Su Palabra. Deja de luchar contra el Señor ya que ahora sabes que Él te hace pasar por el desierto porque te ama. Vuelve hoy tu mirada a Dios.

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