¿Cuál Es Mi Armadura?

Dios te ha dado habilidades únicas.

La única manera de descubrir tu propia armadura es descubriendo tu identidad, pero eso solo se logra siendo llenos del Espíritu Santo.

En una ocasión fui a España, y cuando llegas, lo primero que te interesa conocer es todo el rollo de los castillos. Cuando pude entrar a un castillo, lo segundo que llamó mi atención, después del lugar en sí, fueron las armaduras de los caballeros. Cada armadura era diferente y tenía algo en particular. Me di cuenta que Dios me habló diciendo que yo también tenía una armadura y pensé en la historia de David y Goliat.

David era pastor de ovejas, y cuando su papá lo mandó por algo, pasó por un lugar y escuchó a Goliat blasfemar contra Dios. David dijo: “¿Quién es este filisteo pagano, al que se le permite desafiar a los ejércitos del Dios viviente?” (1 Samuel 17:26). David sabía que algo estaba mal y que él podía enfrentar esa situación, así que él fue con el rey para decirle que quería pelear contra el gigante. David era un simple pastor de ovejas, pero tenía algo especial, aparte de la valentía, era lleno del Espíritu Santo. A pesar de ser muy pequeño, el rey accedió y le colocó su armadura, sin embargo, era muy pesada. David se dio cuenta de que no podía moverse bien y de que no le servía para nada lo que le habían dado, así que toma cinco ridículas piedras y una honda porque sabía que solamente lleno del Espíritu podría enfrentar al gigante.

Nos enfrentamos a gigantes todo el tiempo. Nuestro error al hacerlo es que queremos resolver todo a nuestra manera. De pronto toda nuestra vida empieza a colapsar: te dejó la novia o el novio, tus papás se están divorciando, te sale acné y buscas una solución afuera, pero nunca oras a Dios.

David reconoció que lo que le habían dado no era útil para él. Dios quería usar a David porque solo había un David que podía enfrentar al gigante. Este tema tiene que ver con la identidad. La única manera de descubrir tu propia armadura es descubriendo tu identidad, pero eso solo se logra siendo llenos del Espíritu Santo.


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Perforando Pozos

“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”. Juan 7:37

La tierra donde estaban es un lugar desértico, es ahí donde Jesús dio esta declaración cultural. Es como si alguien dijera en México: “Si alguien tiene necesidad de aire acondicionado venga y sígame”. Lo que Jesús declaraba era culturalmente entendible porque se trataba de un desierto, y las ciudades se establecían cerca de pozos de agua.

El tema de los pozos era algo socialmente sensible. De hecho, era motivo de guerras, ya que si alguien se atrevía a tomar de tu pozo, era delicado. Entonces Dios dice “si alguno tiene sed, venga a mí y beba”. Jesús no solo quiere saciar tu sed, porque pareciera que la vida cristiana es solamente tener problemas y que Dios los resuelva. No es así, se trata no solo de resolver problemas, sino de resolverlos para caminar en tu asignación.

Jesús no solo quiere que las cosas en tu casa cambien, más bien necesita que cambien para que la armadura que te dio, esa armadura que solo tú tienes, la emplees en el momento crucial de la batalla. Pero tal vez las circunstancias han minado tu vida espiritual y no has tenido los recursos para enfrentar tus problemas, y el diablo te tiene frenado para que no alcances tu propósito.

Había muchos problemas en casa y el primer año en Cristo fue complicado porque me hablaban del amor pero yo no entendía, ya que en mi casa pasaba todo lo contrario. Jesús dice: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” ¡Que preciosa promesa! No estamos sólo para ser saciados, si crees que la vida cristiana es solo resolver problemas, no estás entiendo la totalidad del evangelio. Dios no solo quiere quitarte la sed, quiere que de tu interior corran ríos de agua viva. Cuando eso pasa, entonces estás en el nivel dos y ya no estás sobreviviendo, estás viviendo y caminando en Su propósito.

Pozos Equivocados

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua”. Jeremías 2:13

Este pueblo buscaba a Dios en su juventud, pero con los problemas se alejaron. Empezaron a solucionar el problema en sus fuerzas, en lugar de buscar a Dios. Cuando estás en sequía espiritual en lugar de buscar pozos de Dios, buscas pozos para ti, los cuales pueden ser amigos, noviazgos, placeres. Cuando estás en un pozo equivocado, dentro de ti no corren ríos de agua vivía. Cuando una cisterna está rota, toda el agua se va, se pierde. El agua estancada se pudre.

Pensamos que con poca agua es suficiente. Lo que no se mueve se muere. Jesús no dijo que tendríamos lagos, dijo que tendríamos ríos de agua viva. Una de las razones por la cual la gente no se atrevió a enfrentar al gigante era porque le temían. Pero David estaba lleno del Espíritu Santo. David no tenía temor al gigante, él no calculó tamaños ni lógica; sabía que lo vencería porque estaba lleno de Dios.


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El Propósito de la Armadura

Tu armadura no solo fue creada para la guerra, fue creada también para ciertas circunstancias de la vida como la compasión y la misericordia. En tu armadura hay botones que no sabes para qué sirven. Vives amargado o resentido y tienes necesidad de perdonar. Dices que no sabes cómo hacerlo pero en realidad sí sabes; necesitas hacerlo a través de Cristo. ¿Sabes por qué te ahogas? Porque has olvidado que tienes una armadura lista y preparada, no para enfrentar a las personas sino para transformarlas.

Dios te quiere a ti y solo a ti para conquistar esos gigantes.

Sabes que tienes una armadura, sabes que eres especial y estás equipado para cualquier circunstancia y tienes un propósito. Yo soy el primero de mi casa que conoció a Cristo, y me di cuenta que tenía todos los aditamentos necesarios para alcanzar a esas personas.

Quiero que entiendas que cuando tú vienes al Padre y dices “ya no puedo más”, Dios te responde: “Yo puse en ti una armadura equipada y potente para enfrentar todo esto”. Quizás has empleado mal tu armadura. Aquella armadura que fue diseñada para la conquista, la has ocupado para la fiesta, para el pecado, para la venganza y para irle al América (bueno, eso último es broma). Pero tal vez todo el potencial, todo lo que tenías para glorificar a Dios en tu manera de vivir, lo has empleado para mal porque no eres lleno del Espíritu. No puedes ver que solamente a ti, de entre todos los demás, se te ha dado esa armadura en especial. Dios te quiere a ti y solo a ti para conquistar esos gigantes.

Tu Armadura Es Única

Tú no tienes que ser como nadie más, al único que debes imitar es a Jesús.

Hay cosas que tienes que entender de tu armadura. Una vez que queda claro que es irrepetible y única, que solo tú la tienes y que Dios solo te la dio a ti, debes preocuparte porque la armadura cumpla su propósito real. La armadura de Dios no tiene clones y nadie se repite. Solo hay uno como tú. Porque, si alguien es creativo, ese es Dios. Pero algo que me da tristeza: ver clones baratos que quieren imitar a otros. Ya dijimos que tu armadura es única, por lo tanto, Dios quiere que la uses para los gigantes que a ti te tocaron. Tú no tienes que ser como nadie más, al único que debes imitar es a Jesús.

Nadie tiene una armadura mejor o peor, solo son diferentes y con fines distintos. Puede ser que no la uses porque no te estás acercando a Dios y porque no estás en el lugar correcto. Los botones de nuestra armadura no necesariamente van a funcionar para pastorear o predicar. Aquí hay una cosa muy clara: Dios quiere que estemos seguros de dónde estamos plantados y para qué. Y de esa manera, aunque tu casa sea un desastre, tú puedes tener la certeza que estás ahí para hacer la diferencia.

Dios te puso ahí porque quiere usarte para transformar. Recuerda que no se trata de huir sino de luchar. Las cosas no van a cambiar nada más porque escuchas música cristiana o ves programas cristianos, sino por cómo vives y por quién eres en Jesús. No hagas una copia de nadie, sé tú mismo.

No se trata de saciar tu sed, sino que de ti corran ríos de agua viva para que otros se acerquen y a través de ti beban de Él. Se trata de que en donde estás o donde trabajas o estudias, haya suficientes pozos en un mundo sediento de Dios. Si tú vives para ser saciado no has entendido nada. Él busca que te llenes porque hay otros sedientos esperando a ser saciados. Di: “yo soy el instrumento de Dios”.

Dios se desarrolla en operaciones únicas. Los métodos de Dios no se repiten. Solamente una vez abrió el mar, solamente una vez mando maná. Solamente una vez Jesús hizo que un muerto se levantara de su tumba. Solamente una vez Jesús murió en una cruz por nosotros. Él no repite nada.

Tenemos un Dios infinito. No tienes que tratar de reproducir lo que otros hicieron aunque sean personajes de la Biblia. La Biblia te va animar a actuar, pero tienes que ser sincero y distinguir qué es lo tuyo y qué no. A mí me sucedió que me la pasaba de viaje ministrando en varios países y estaba cansado, así que decidí regresar a México. Cuando llegué, le dije a mi esposa que por todo un año no viajaría más. Le dije que tenía que reencontrarme con mi armadura. Tuve que parar (y te está hablando alguien con dieciséis años sirviendo a Dios de tiempo completo).

No se trata de que “fluya”, se trata de la llenura del Espíritu y que sepamos cuál es nuestra asignación. Se necesita discernimiento para saber cuál es mi propósito. Cuando decidí quedarme en México, esa iglesia que había estado creciendo, la hice pedazos. Fue cuando Dios me dijo que me había hecho para viajar, pero yo había decidido quedarme. Entonces le pregunté a mi esposa (quien es como la secretaria del Espíritu Santo) para qué era bueno. Ella me dijo: “tú predicas bien y eres bueno para alcanzar a tu generación”. Yo estoy seguro que estoy aquí porque Dios me trajo a este momento específico, con un propósito, porque mi armadura es útil en este instante.


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Todos Tenemos Algo Que Hacer

Jesús tenía un plan. Dios tiene un plan, pero ¡qué triste es ver a jóvenes sin planes ni sueños! Jóvenes cuyo único sueño es casarse, tener hijos y un perro. Tu sueño no radica en lo que desees o en lo que hagas, sino en que realices lo que te tocó, tu asignación. No se trata de hacer cosas grandes o no, sino de hacer tu parte y ponerte en la posición en el cuerpo de Cristo donde Él decidió ponerte.

Las circunstancias de Dios son irrepetibles. Él tiene un tiempo para lo que va a hacer y revela Sus dones a quienes están llenos del Espíritu. Tú debes discernir cuándo es el momento de actuar y usar tu armadura. ¿Cuántas veces has querido la grandeza de Dios y Él sólo te ha respondido con algo pequeño e insignificante? Entonces te dice que con eso es suficiente.

Los que están viviendo en tentación sexual y dicen: “no puedo”, la realidad es que sí pueden pero no quieren. Puedes vencer la tentación porque tu armadura está hecha para eso. Se puede vivir en virginidad hasta el matrimonio. Yo hice un pacto de virginidad, y al principio no quería. Me resistía porque no me creía capaz, pero finalmente estuve seguro del amor que le tenía a Dios, y eso fue suficiente. Con un anillo que había comprado, hice ese pacto. Tiempo después conocí a quien hoy es mi esposa, ella tenía dieciséis años y un escudo contra el que se le acercara. Cuando me atreví a saludarla, me dijo: “Mira, hay dos cosas. La primera es que hice un pacto con mis papás de no tener novio hasta los 18 años. Y la segunda, es que yo hice un pacto de virginidad con Dios”. Cuando ella dijo eso, yo saqué mi anillo de poder y le dije “yo también tengo un pacto”. ¡Jamás pensé que ese anillo me iba a ser útil algún día! Dios es justo, nunca es injusto. Injustos son los hombres que lo llaman injusto. Este es el momento de descubrir si de verdad estamos llenos del Espíritu, y la única forma de hacerlo es de rodillas ante Dios.

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Viviendo en Cristo
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