Cuando los planes salen mal

Cuando los planes salen mal, Dios te sorprende

El dolor y el fracaso pueden traer cosas buenas

¿A quién no le ha ido mal? ¿Cuántas veces te ha pasado que tus planes no salen como esperabas? Cuando las cosas salen mal te frustras, te da tristeza, te duele. Seguramente tienes experiencias qué contar de situaciones que no salieron bien y no entiendes el por qué del resultado negativo.


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¿Tus planes no salieron bien?

Como seres humanos siempre queremos encontrarle la razón a todo; y más si las cosas no salieron conforme a la expectativa. Después de todo, no esperabas que te pasara a ti y le preguntas a Dios: “¿por qué a mí?”. No eres el único, créeme. Todos pasamos por momentos difíciles y queremos liberarnos rápidamente del dolor, injusticia, frustración, enojo, tristeza y más sentimientos que nos invaden en esos momentos de incertidumbre.

Quizá estás pasando por un momento así, ya te sucedió o vas a pasar por ahí en un futuro. En medio de toda esa situación me gustaría que recordaras algo importante: “Dios no es ajeno a lo que te pasa”. Dios siempre saca bien del mal. Dios te conoce, sabe cómo puedes sentirte, conoce tus sentimientos y es sabio para permitir situaciones en tu vida que sabe formarán carácter en ti. Lo más importante es que quiere que aprendas a descansar y confiar en Él.

Todos los que un día decidimos entregar nuestro corazón a Jesucristo y decidimos ser enseñados por Él pasaremos por situaciones dificiles y seremos probados.

Quizá sientes que no sales de un problema cuando ya estás entrando a otro. Quizás cuanto más te esfuerzas por hacer las cosas bien y hacer a Dios parte de tus decisiones, más empeoran las cosas; o como dice un refrán mexicano: “ya no ves lo duro sino lo tupido”; es decir, vas de una situación difícil a otra igual o más complicada. Déjame decirte que no estás solo o sola. Todos los que un día decidimos entregar nuestro corazón a Jesucristo y decidimos ser enseñados por Él pasaremos por situaciones dificiles y seremos probados. Ojo: seremos probados, no tentados.

No existen atajos

Muchas veces pensamos que porque oramos o buscamos a Dios ya no tendremos problemas y siempre nos irá bien, pero la realidad no es esa. No hay atajos en el sufrimiento ni manera fácil de atravesar problemas que Dios permite. Así como: Jehová es nuestro Pastor y nada nos faltará (Sal. 23:1). No faltarán problemas ni dificultades en tu vida, pero tampoco te faltará ayuda ni cuidado de Dios. La fe y esperanza en Dios es lo único que necesitas para descansar en que Él tiene cuidado de ti. Con la prueba, te dará también la salida (1 Cor. 10:13).

Cuando pases por esos momentos malos lee y recuerda lo que el rey David escribió en el Salmo 37, verso 7 al 10: Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí” (Reina Valera Revisada 1960).

Como verás, habrá momentos en que la vida no será fácil. Decisiones que te dolerá tomar, planes a los cuales habrá que renunciar, heridas que tendrán que sanar y personas a quienes confrontar. Incluso habrá dolor a causa de personas cercanas a ti, a quienes creías conocer o a quienes más amas. Lo cierto es que en medio de todo lo malo, Dios tiene buenas perspectivas, buenos planes y resultados gloriosos que mostrarte.


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Un Grito de Auxilio

Otro Salmo que fue escrito para momentos como los que antes se describen es el Salmo 55, versos del 1 al 6 y del 12 al 13. David escribió: “Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica. Está atento, y respóndeme; clamo en mi oración, y me conmuevo. A causa de la voz del enemigo, por la opresión del impío; porque sobre mí echaron iniquidad, y con furor me persiguen. Mi corazón está dolorido dentro de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído. Temor y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha cubierto. Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría.”

¿Te imaginas qué situación tuvo que haber pasado David para que escribiera eso? Lo cierto es que en cada situación difícil David siempre se refugiaba en Dios. Solo en la presencia de Dios podía encontrar descanso de todos sus problemas.

Cada situación difícil moldea nuestra vida. Ciertamente no seremos los mismos una vez que concluya el problema por el que estemos pasando. Nuestro corazón tendrá una fe y confianza mayor en Dios. Seremos más pacientes y más fuertes y entendidos en los planes de Dios para nosotros.

Dios prometió estar contigo todos los días de tu vida y lo cumplirá.

Nada se escapa de la atención de Dios, ninguna situación por la que pases. Dios está atento a la oración que hagas y a tu grito de auxilio. Aunque no entiendas lo que pasa y no conozcas la respuesta a todos los por qués, ten la certeza de que Dios sí los conoce y los entiende. Lo importante es buscar a Dios en medio de esas pruebas, buscar Su ayuda. Dios nunca pasa por alto la injusticia ni las obras malas, no hay momento en que Él esté lejos. Aunque creas que no está actuando, Él está ahí. El diablo querrá hacerte creer que Dios se ha alejado pero eso no es verdad. Dios prometió estar contigo todos los días de tu vida y lo cumplirá.

Un final feliz

Nuestro panorama es limitado, no tenemos entendimiento ni conocimiento de todas las cosas. Por el contrario, Dios sí. Él permite situaciones porque sabe los planes que tiene para nosotros, cada experiencia en tu vida es el escalón que necesitas subir para ir de victoria en victoria.

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jer. 29:11).

Cuando intentes entender los caminos y formas de Dios, mantén tu mente abierta y expectante al futuro que Él tiene para ti. Una visión limitada solo querrá tener respuestas hoy y ya. Pero tratar de ver con los ojos de Dios, cambiará el modo en que respondes a cada situación y prueba.

¡Aprende a confiar y descansar en Dios! Él tiene conocimiento de todo y Sus planes son mejores que los nuestros.

 

 

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