4 Propósitos Realistas para el Nuevo Año

El que a todo le tira, a nada le pega.

Es tiempo de dejar el 2015 atrás y alcanzar lo que Dios tiene para ti este año, sin embargo eso no va a venir por casualidad, más bien va a venir por las decisiones que tomemos.

Un año nuevo es una buena oportunidad para corregir y pensar en lo que hiciste y cómo lo hiciste el año pasado, para de esa manera evaluar qué repetir y qué no. Depende de nosotros como nos vaya este año ya que las decisiones que tomemos van a afectar nuestro año y nuestra vida. Quiero que sepas que es bueno tener un propósito (aunque a veces no lo cumplas) como esa famosa dieta, hace ejercicio o tal vez leer más la Biblia, orar más, etc.

Es bueno tener un propósito, pero el que a todo le tira a nada le pega. Es importante ir en la dirección correcta. Quiero compartirte 4 propósitos que es importante que tomes en cuenta para este año.

Es tiempo de dejar el 2015 atrás y alcanzar lo que Dios tiene para ti este año, sin embargo eso no va a venir por casualidad, más bien va a venir por las decisiones que tomemos. La salvación es algo gratuito, pero es algo que tuvo un costo: la sangre de Cristo. Eso ya fue pagado, pero las bendiciones no son gratuitas. Aquí nosotros tenemos que pagar un precio y arrebatarlas, necesitamos tomarlas para nuestra vida. Hacer eso implica coraje, entrega, compromiso y disciplina. Para las cosas malas es igual, en muchas ocasiones vienen porque nosotros solitos nos metimos en eso, pero de la misma manera podemos tomar las decisiones correctas y hacer bien las cosas.

Aquí están 4 propósito de año nuevo que te van a ayudar a vivir y recibir lo que Dios tiene para tu vida.


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Perdónate por tus errores pasados

“…pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante”. Filipenses 3:13 NTV

Pablo no habla de que olvides el pasado o actúes como si nada hubiera pasado. Sabemos que, para resolver las cosas que están en nuestro corazón, debemos enfrentarlas y no permitir que el pasado nos mantenga atados. La verdadera sanidad es aceptar y reconocer nuestros errores y dejarlos atrás para que no nos impidan avanzar hacia lo que está por delante.

¿Sabes por qué Dios nos da ese consejo? Porque no quiere que vivamos prisioneros del pasado, eso es una de las cosas que nos mantienen limitados. ¡No puedes vivir así! Necesitas perdonarte. No hay nadie aquí que sea perfecto porque todos fallamos en algo, y el 2015 no fue la excepción. La pregunta aquí es si vas a dejar que esos errores en tu vida te mantengan esclavo, atado y te impidan avanzar.

Quizás tienes recuerdos tristes, tal vez una relación o amistad fallidas, alguna mala experiencia en el trabajo. Tal vez ofendiste a alguien que amabas, tal vez fallaste, tal vez pecaste. Pero quiero que veas el amor de Dios aquí. Él nos dice: “Esfuérzate en la gracia” (2 Timoteo 2:1 RVR1960). Es difícil avanzar cuando sabes que has hecho mal, ¿cierto? Pero Dios tiene misericordia y gracia si nos arrepentimos de corazón.

Olvida lo que está atrás y enfócate a lo que está adelante.

No te quedes estancado ahí. Dios no quiere que eso te frene y te impida avanzar. Esta es una buena oportunidad para dejar el pasado atrás con ayuda de Él. Es el momento perfecto para decir: voy a dejar de juzgarme y voy a aceptar el perdón de Dios. Porque si Jesús murió en la cruz fue para eso, para perdonarte y para que tú también te perdones a ti mismo.

Sabemos que Dios no aprueba el pecado, pero aunque no lo aprueba, Él mismo lo perdona. Un ejemplo claro es el de la mujer adúltera, a quien querían apedrear y Jesús les dijo a esos que la condenaban que quien estuviera libre de pecado, lo hiciera. Al final, uno a uno se fueron retirando hasta que no quedó nadie, y fue cuando Jesús le dijo, “¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó? (…) Yo tampoco. Vete y no peques más” (Juan 8:10-11). Dios espera que dejemos lo que está mal y que nos alejemos del pecado. Él está esperando que nos levantemos y avancemos en el nombre de Jesús.


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Renuncia al rencor

“Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros”. Colosenses 3:13

Si quieres vivir libre este año, es importante que puedas perdonar a otros. No podemos entrar al 2016 cargando rencores hacia las personas. Dios espera que perdonemos.

Un rencor es un resentimiento permanente y profundo en nuestros corazones contra otra persona, y es algo que nos lleva a tomar acciones vengativas. Es destructivo, destruye familias, amistades, y destruye la obra de Dios. Y debido a esa destrucción, Dios nos dice que renunciemos al rencor y perdonemos. ¿Acumulaste rencor el año pasado? ¿Hay alguien en tu vida a la que no has podido perdonar? No puedes cargar con eso porque te va a torcer y te va a destruir.

Estaba leyendo sobre una pareja. El esposo tenía guardado un rencor muy profundo contra un hombre. La pareja le mandó una carta explosiva (literalmente) a esa persona, quien tuvo que ser hospitalizado y finalmente murió. La pareja al final se suicidó. El esposo había estado guardando ese rencor desde la escuela y lo transmitió a su esposa. El final fue trágico.

Si tienes algo contra tus padres o alguien más, déjame decirte que el rencor no te va ayudar en nada, solo te va a destruir. La manera correcta de no guardar rencor es perdonando. Dios no te está pidiendo que ignores ese sentimiento o seas indiferente, sino que perdones y quites ese efecto negativo que te provoca. Necesitamos renunciar al rencor y a los resentimientos. No puedes cargar con eso. Un buen propósito de año nuevo es perdonar.


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Arregla tu relación con otros

“Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos”. Romanos 12:18

Dios nos reta a hacer todo lo posible. Es muy común decir que estoy mal con alguien por su culpa; “Es que ella me dijo”, “Es que él me hizo”. Dios no le echa la responsabilidad a la otra persona; te dice que hagas todo lo posible. No esperes que esa persona tome la iniciativa, debemos esforzarnos por restaurar nuestras relaciones, hacer lo posible por restaurar la amistad.

Aunque a la otra persona no le interese, Él nos dice “lo que puedas hacer, hazlo”. Si existe un distanciamiento con alguien, tienes que tomar la decisión de obedecer la palabra de Dios y hacer lo posible para que en nuestro corazón no haya nada malo y restaurar la relación. Yo tengo una responsabilidad delante de Dios. La realidad es que muchas de nuestras amistades se han afectado por culpa nuestra, y es muy fácil culpar al otro. Tú haz lo posible.

A mi hijo le gusta agarrar el iPad de mi esposa para jugar. En esta ocasión ella le dijo que le daba permiso para jugar un juego solamente. Otra de mis hijas llegó y le quitó el iPad. Entonces él se enojó y fue con mi esposa. Ella le respondió que habían acordado un sólo juego y ya, por lo que no lo dejó volver a usar el ipad. Mi hijo hizo berrinche y le llamó mala.

Cuando me enteré de eso le dije, “Ven. ¿Le dijiste mala a tu mamá? ¿Tu mamá es mala? ¿Vas a llorar y enojarte con tu mamá por un juego de fútbol?”. A lo que él me contestó que no. Le dije que tenía que ir con su mamá a pedirle disculpas, darle un abrazo y decirle que la ama. Fue con ella pero se tardó mucho para pedirle perdón, hasta se retorcía de la pena. Después de disculparse, le hablé y le expliqué que no era correcto hacer sentir mal a su mamá, y que un juego en el iPad no es más importante que amar a su mamá. Lo que vemos aquí es lo mismo que tenemos nosotros: nos cuesta pedir perdón. No sabemos reconocer que estamos mal.

En Navidad queríamos que nuestros hijos cantaran canciones cristianas para nuestros familiares quienes no conocen de Dios, pero no pudimos. Mi hija no quiso hacerlo. Entonces, hace poco Dios me habló de la parábola de los talentos y le expliqué a mis cuatro hijos acerca de eso. Les dije que Dios nos pedirá cuentas de nuestros dones. Y le dije a mi hija “Dios te va a preguntar por qué no cantaste para la familia”, y con esto ella se puso muy sentimental y se sintió mal.

Traje eso todo el día. Aunque tenía razón en lo que trataba de decirle no fue la manera correcta. Incluso intentaba justificarme por lo que le había dicho, pero al final me acerqué a ella y le pedí perdón por hacerla sentir mal. Al final ella se fue muy diferente y contenta. No se trata de esperar a que la otra persona me pida perdón, se trata de pensar qué hice mal yo y pedir perdón. Es imposible no fallar y no ofender, por eso debemos estar dispuestos a pedir perdón y perdonar. Así que este año toma la iniciativa de arreglar esas relaciones.


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Renuncia al pecado

“No permitan que el pecado controle la manera en que viven; no caigan ante los deseos pecaminosos”. Romanos 6:12

Después de la guerra civil en Estados Unidos, fue abolida la esclavitud en aquél país. Sin embargo, muchos de esos esclavos decidieron seguir viviendo con sus amos. A pesar de ser libres, tomaron la decisiones de seguir en esclavitud. Y así hay muchos cristianos a los que Dios ya hizo libres pero deciden seguir viviendo bajo el pecado.

Pecar es permanecer en el pecado y no arrepentirse. Dios nos pide que renunciemos a eso para que el pecado no nos domine. Hay pecados que no podemos dejar atrás fácilmente, y el problema aquí es que el cristiano vive una doble vida. ¡Dios no quiere eso! Como no lo vencemos y parece ser más fuerte que nosotros, decidimos dejar ese pecado ahí y nos entregamos a eso. Pero Dios nos dice que somos libres, que no volvamos a ser controlados por la maldad.

No hay pecado invencible, porque Dios ya venció todo pecado en la cruz.

Necesitamos renunciar a la vida pasada para alcanzar lo que Dios tiene para nosotros. Yo debo poner límites, dar pasos y ser activo, porque eso es reconocer mi debilidad y no alimentarla. Someternos a las reglas es reconocer nuestra debilidad. Es mejor tumbarnos en la presencia de Dios que levantarnos en el orgullo. Tengo que aprender a reconocer mi debilidad, porque si me arrepiento Dios me perdona. Insisto, toma límites, ponte reglas, y que nada venga a controlar tu vida porque ya eres libre. Jesús nos hizo libres, en Él hay vida y libertad.

¿Tienes que perdonarte a tí mismo? ¿Perdonar a otros? ¿Restaurar una relación? ¿Renunciar al pecado? El día es hoy. Tal vez no cumplas tu dieta ni hagas ejercicio, pero que este año no sea solamente cambiar la hoja al calendario, sino que sea un año nuevo y que podamos, al menos, aplicar estos cuatro puntos. Pide a Dios el poder para cumplir estos propósitos y que el 2016 sea un año verdaderamente diferente.

“El Espíritu de Dios, quien levantó a Jesús de los muertos, vive en ustedes; y así como Dios levantó a Cristo Jesús de los muertos, él dará vida a sus cuerpos mortales mediante el mismo Espíritu, quien vive en ustedes.” Romanos 8:11

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Viviendo en Cristo
Hay un Comentario sobre este artículo
  • Olga Lucia
    13 Enero 2016 at 3:56 pm

    Hola, Dios le bendiga y gracias por este mensaje que ha edificado tanto mi vida espiritual y mi relación con Dios y con los que me rodean.

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