Decisiones Que Impactan

¿Qué heredarás a tu generación?

Nosotros como jóvenes estamos tentados a pensar solamente en el “ahora”.

Una vez escuché la historia acerca de un hombre que tenía el sueño de encontrar oro, por lo que decidió comprar un terreno para excavar. Después de trabajar con su pico y pala durante un tiempo, finalmente lo logró ¡Encontró oro! Era tanta su emoción que decidió comprar una máquina excavadora, sin embargo, ya no volvió a encontrar nada más. Pasó el tiempo, se desanimó y decidió abandonar su sueño, así que vendió todo. El nuevo dueño del terreno contrató a un ingeniero que descubrió el lugar exacto donde debía excavarse, ¡Ese lugar estaba a tan solo 2 metros de donde el primer dueño había detenido su excavación! Y fue así como este terreno olvidado se convirtió en una de las minas más importantes de Colorado. ¿Puedes creerlo?


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Esta historia nos muestra a un hombre que decidió seguir un sueño y comprar un campo. Pero a mitad del relato toma otra decisión y lo abandona. Si él hubiera perseverado un poco más, habría descubierto la mina. Esto no solo impactó su vida, sino que seguramente trajo consecuencias para sus hijos y nietos.

Desde que despertamos todo el tiempo estamos tomando decisiones, unas triviales como: ¿Qué voy a desayunar?, ¿Qué ropa usaré hoy ? Y otras más importantes como: ¿Qué carrera voy a estudiar?, ¿Con quién me voy a casar?, ¿Me voy de intercambio?, ¿Debo aceptar esta propuesta de trabajo? Y muchas más.

Nosotros como jóvenes estamos tentados a pensar solamente en el “ahora”. Lo peligroso del asunto es que podríamos llegar a tomar las decisiones importantes de nuestra vida muy a la ligera, o incluso tomar la opción equivocada y con esto afectar nuestro futuro, hijos. Cada paso que damos tiene un impacto en nuestras futuras generaciones, y también cada paso dado por nuestros antepasados han tenido consecuencias en nuestro presente.

Una mejor Herencia

Aunque no lo creas nuestra vida es afectada por la suma de pequeñas y grandes decisiones, ya que las que tomamos en el pasado nos trajeron al lugar en donde estamos hoy, y las decisiones que tomemos hoy afectarán nuestro futuro. Imagina que tuviéramos una cuenta bancaria espiritual, donde todas nuestras buenas elecciones, como vivir en integridad, ser humildes, perdonar, tener fe, acumulan bendiciones para nuestras generaciones. Pero por otro lado, las cosas malas como el orgullo, la mentira, los malos hábitos, el egoísmo y falta de perdón son pecados que también se acumulan e impactan el futuro de nuestra descendencia.


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Cosas grandes

Los planes de Dios son muchísimo mejores que los nuestros, y lo grandioso es que no solo tiene planes para ti, también los tiene para nuestra descendencia. Tal vez en este momento estás soltero, pero es importante pensar que Dios tiene un propósito grande. Nunca te conformes, ponte metas para alcanzar ese propósito y bendecir a otras personas.

“Haré de ti una gran nación; te bendeciré y te haré famoso, y serás una bendición para otros” Génesis 12:2 (NTV)

Iremos construyendo hoy poco a poco. Como diría mi mamá: “Pesito a pesito se va llenando el jarrito”. Cada buena decisión irá sumando en el futuro de bendición que queremos construir.

Paga el precio

El deseo de Dios es bendecirnos y formarnos, por eso nosotros tenemos que poner de nuestra parte y esforzarnos. Debemos ser diligentes, manteniendo el enfoque y la visión de que toda buena decisión que tomamos, toda tentación que resistimos, cada vez que honramos a Dios y elegimos hacer lo bueno, nos llevará a otro nivel. Sin embargo, esto no quiere decir que nosotros veamos el fruto de lo que estamos sembrando. ¿Qué quiere decir esto? Habrá sueños o metas que tú no logres cumplir, pero si sembramos bien, serán nuestros hijos quienes lo alcancen. Dios nos pide que dejemos el egoísmo a un lado, y veamos no solamente por nosotros, sino por aquellos que vienen después de nosotros. En muchas situaciones nos va a tocar pagar ese precio, pero ¿no te gustaría dejar una mejor herencia para tu gente? Tu vida misma es el resultado de lo que otros sembraron. Pensemos más allá.

No te rindas

Un cambio no se hace de la noche a la mañana, requiere paciencia y perseverancia ¡No te rindas! Toma la firme decisión de cortar con esas cosas que no suman en tu vida. Cada día que Dios te regala, cada paso que avanzas, todo eso es parte del proceso y del propósito de nuestro Creador para alcanzar algo que nos sobrepasa. Tal vez en nuestra familia suele haber un problema de carácter, y nos acostumbramos a eso, “así somos los González”. Pues todos esos problemas o asuntos generacionales pueden romperse. Es una lucha y una decisión diaria, pero si realmente nos enfrentamos a todas las cosas negativas que venimos cargando del pasado y decidimos cambiar, esto traerá un beneficio a las personas con las que vivimos, y a nuestras futuras generaciones. Aunque nosotros no vivamos para verlo.

Cada vez que le dices sí a Dios y le sigues, te acercas un poco más a quién eres en realidad, perseverando, siendo fiel, incluso volviéndolo a intentar si te caes. Es difícil derrotar a quien nunca se da por vencido. No desperdiciemos la oportunidad que Dios nos da para sembrar buenas semillas, tener buenos amigos, mejorar nuestro carácter, vivir sin adicciones, evitar las cosas que nos lastimen, tener más fe, y estar más cerca de Dios. Todo esto es para nuestro bien personal pero sobre todo, para aportar un grano de arena a las generaciones que vendrán.
¡Esfuérzate! Dios quiere que alcances cosas grandes.

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Crecimiento Espiritual
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