negativo

Deja de ser negativo y comienza a creer en Dios

Que tu negativismo no sea falta de fe.

Dos personas contemplan la puesta del sol, uno ve los rayos deslumbrantes de luz mientras que al otro le molesta el destello del sol. Alguien ve el vaso medio lleno y el otro medio vacío. El uno habla sobre las alegrías de la naturaleza, mientras que el otro se queja de las moscas. ¿Te suena parecido esto? Piensa, ¿quién eres tú? ¿eres quien ve el vaso medio lleno o medio vacío? ¿eres el negativo? Sé honesto.

“La muerte y la vida están en poder de la lengua…” (Pr. 18:21 Versión Reina Valera Revisada 1960).

Estoy completamente seguro que en tu grupo de amigos, reconoces a esa amistad que siempre ve el lado negativo de todo. Es más, nunca falta alguien así en un grupo de amigos. En algunas ocasiones puede ser quien adereza las charlas, pero cansa estar remando contracorriente. En general, la sociedad está infectada con lo negativo, y con su primo hermano, el fatalismo. Espero que tú no seas la persona negativa que nunca falta.


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Nuestras palabras afectan a los demás

Cuando hablas algo negativo, esto tiene un efecto tanto en tu vida como en las de los demás. Si no me crees, te contaré la historia de Elimelec. Dicha historia la puedes encontrar en el libro de Rut.

Elimelec era un hombre de Israel que vivía en Belén. Sin embargo, algo sucedía con él. No se sabe si la vida lo trató mal, si lo mandaron muchas veces a la friendzone o si lo llamaban godinez en la oficina. Quizá era al que escogían al último cuando formaban los equipos de fútbol durante el recreo en la escuela. Algo había sucedido con Elimelec. Algo traía este muchacho.

Elimelec llegó al punto de llamarles a sus hijos Mahlón y Quelión. Sí, leíste bien. No están mal escritos. Mahlón y Quelión. Te imaginas escuchar a lo lejos a tu vecino gritar: ¡Mahlón, ya vente a comer¡ o ¡Quelión, baja el volumen al televisor! Sí, al igual que tú, muchos no conocíamos esos nombres. Sin embargo, si de por sí son nombres que no están muy bonitos, su significado es lo que más debería importar. Mahlón significa enfermizo y Quelión moribundo. ¿Puedes creerlo? ¿Quién le llama así a sus hijos? Alguien quien, definitivamente, la ha pasado mal. Alguien negativo y quien no ha superado lo que le ha pasado hasta el punto de arrastrar a sus hijos a ese mismo sentimiento llamándolos así. ¿Quién en el mundo nombra a sus hijos enfermizo y moribundo? ¿Quién?


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Cuida lo que dices

Una persona negativa suele tomar decisiones equivocadas. Y  Elimelec no solo lo demuestra con los nombres que le puso a sus hijos. Hubo hambre en la tierra de Israel y en lugar de esperar la provisión de Dios, se desesperó, no tomó en cuenta al Señor y decidió mudarse de ciudad. Moab fue su destino, aún cuando la tierra de Moab era una tierra maldita por el Señor. Elimelec dejó Belén (que, por cierto, significa casa del pan) para ir a una tierra prohibida por Dios, Moab. Primero los nombres de sus hijos y luego el cambio de ciudad.

Poco después de llegar a Moab, le fue peor a Elimelec, porque falleció en ese lugar. Mahlón y Quelión se casaron con mujeres extranjeras (algo también prohibido por Dios) y después, sí, aunque no lo creas, estos muchachos también murieron.

A pesar de que el libro de Rut trata sobre lo que el Señor hizo en su vida, comienza con la triste historia de alguien negativo como Elimelec. Si tú ubicas a algún familiar o amigo que es muy pesimista y que hasta en sus hechos te puedes dar cuenta que lo es, necesitas hablarle de Jesús. Si tú eres como Elimelec, es hora de que te pongas a cuentas con Dios y le pidas que te cambie.

“Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos” (Prov. 18:20-21).

Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Rom. 9:10).

¿Recuerdas alguna ocasión donde tuviste una actitud negativa y las consecuencias de la misma?


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Si insistes en ser negativo, olvídate de tener la victoria

Números 13:25-33 narra la historia de Moisés y la misión que les dio a los doce espías de reconocer la tierra que aún no habían conquistado. Los doce espías volvieron diciendo que realmente en esa tierra fluía leche y miel y que el fruto era precioso.

Sin embargo, diez de los doce espías complementaron su reporte agregando que el pueblo que ahí habitaba, era un pueblo fuerte. Además, comentaron que difícilmente el pueblo de Israel podría derrotarlos. Estos espías terminaron su reporte refiriéndose los que habitantes de esa tierra como gigantes y ellos como langostas.

Tres características: a) el pueblo que ahí habitaba era uno fuerte, b) eran como gigantes y el pueblo de Israel como langostas a un lado de ellos, y c) no iban a poder vencerlos. Negativismo, complejos y derrotados. ¿Te fijas como una actitud negativa te hace ver las cosas lo peor posible? ¿Crees que con esa actitud, el Señor te dará la victoria? Los diez espías trajeron un reporte con el que ya iban perdiendo el partido 3 a 0 y aún no comenzaba. ¿Dónde está el poder de Dios y la fe en Él?

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Tim. 1:7).

Sin embargo, Josué y Caleb (Números 14) llegaron con una actitud diferente. Ellos dos comentaron lo mismo que sus compañeros acerca de lo buena que era aquella tierra, pero siempre pusieron en alto el nombre de Dios y descansaron en Él. Confiaron primeramente en Dios, en que si era la voluntad de Él, los llevaría hasta esa tierra, se las daría y les daría la victoria.


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Ataca la realidad con palabras de fe

“Si Jehová se agradare de nosotros, Él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis” (Num. 14:8-9).

Lo importante aquí es que Josué y Caleb no negaron la presencia de los gigantes, la confirmaron pero confesaron que Dios era más grande y poderoso que ese pueblo.

Solo dos de los doce espías hablaron palabras de fe. Sin embargo, el pueblo de Israel, lamentablemente, solo creyó las palabras de los otros diez espías. El pueblo comenzó a murmurar y a quejarse contra Moisés. La ira de Dios se encendió contra ellos y juró que esa generación no entraría en la tierra prometida, sino que tendría que caminar cuarenta años en el desierto y así fue.

Que tu negativismo no sea falta de fe. Acércate con el Señor. Confía en Él. No te dejes llevar por los gigantes de problemas y dudas con los que te estás enfrentando. Aférrate del Señor. Tómate de su mano. No permitas que el negativismo te robe las promesas que el Señor tiene preparadas para tí. Él ya las ha prometido y las tiene listas para tí pero está esperando que deposites toda tu confianza en Él.

¿Quieres las promesas que el Señor tiene para ti? ¡Tú decides!

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Crecimiento Espiritual
2 Comentarios sobre este artículo
  • Anónimo
    27 septiembre 2017 at 5:26 pm

    Maravilloso

  • wildel
    6 octubre 2017 at 2:54 pm

    Mi Copa, Esta Rebosando y así me siento en más bendiciones de las que Mi Pápa Dios me da, y no solo eso, yo cofieso con mi boca, que tiene bendicones que aun yo todavia no la se y todavia no se la he pedido, (pedid y se os dara) ello por que el escudriña nuestros corazones y ve lo que esta oculto en nuestro ser

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