Muro del Pecado

Cómo Derribar el Muro del Pecado

No permitas que nada te aleje de Dios

Una verdad innegable es que todos cometemos errores y todos hemos cometido pecado; en ocasiones de forma consciente y en otras inconscientemente. A veces creemos que porque nadie nos vio, nadie se va a enterar y podemos pensar que no habrá consecuencias pero, ¿en realidad es así?


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Arrepiéntete y derribarás cualquier barrera

¿Has hablado mal o has hecho algo a espaldas de un ser querido? ¿Cómo te sentiste la siguiente vez que estuviste con él? Aunque él no supo lo que hiciste es probable que tú comenzaras a distanciarte un poco a causa de tu error. Quizá te sentiste avergonzado de lo que hiciste y a medida que pasó el tiempo se volvió más difícil encontrar la manera de acercarse a la persona que lastimaste. El sentimiento de culpa no se fue. Aun cuando no evitabas a esa persona públicamente, sí lo hacías con tus ojos y tu corazón.

Es probable que hayas compartido mucho tiempo y experiencias con esa persona. Ahora esa confianza que te hacía sentir “como en casa” cuando estabas con él se ha ido. Quizá no entienden por qué su relación se ha deteriorado, y el amor que se tenían está desapareciendo. Esto es porque tu error creó una barrera y no te has arrepentido. La única manera de recuperar esa relación y evitar que la distancia siga aumentando es mediante el arrepentimiento de corazón.

Sé honesto con Dios

Las bases de una relación humana son la apertura y la honestidad, y así debe de ser nuestra relación con Dios. Cuando pecamos contra Él, creamos una barrera entre el cielo y nosotros. Es probable que comencemos a dejar de buscar a Dios porque aquello que hicimos nos hace sentir no merecedores. Comenzamos a distanciarnos y a ser más superficiales.

Las barreras que hemos creado entre Dios y nosotros, nos mantienen cautivos en nuestros pecados. Regularmente estas barreras llegan a convertirse en fortalezas en las que el pecado crece y es muy complicado salir. Nuestras faltas nos mantienen oprimidos. Poco a poco esas barreras nos alejarán de su presencia atrapando nuestra alma en tinieblas.

Aun así el amor de Dios es suficiente, no sólo para liberarnos de nuestros pecados, sino también de los efectos negativos que éstos han traído en nuestra relación con Dios. En la Biblia podemos ver la promesa de Dios: “Nunca más me acordaré de sus pecados y sus transgresiones” (Heb. 10:17 Reina Valera 1960). Cada vez que pedimos perdón de corazón, nuestra relación con Dios es restaurada y libre otra vez.

Dios ofrece un perdón tan amplio y completo en el que promete no recordar lo que hicimos mal. Ha puesto el pago para cada pecado cuando pedimos perdón con un corazón arrepentido. El amor de Dios hacia nosotros es muy grande. Mientras continúa trabajando en nosotros y en nuestras actitudes, nos da una manera de mantener nuestra relación con Él, genuina y sin barreras.

Solo necesitas pagar el precio

“Dios es tan rico en gracia y bondad que compró nuestra libertad con la sangre de su Hijo y perdonó nuestros pecados. Él desbordó su bondad sobre nosotros junto con toda la sabiduría y el entendimiento” (Ef. 1:7-8 NTV).

Nadie de nosotros era libre. Había cuentas contra nosotros a causa del pecado. Pero Jesús dio el pago de nuestras deudas con Su muerte en la cruz. La Biblia dice: “Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y porque aún no les habían quitado la naturaleza pecaminosa. Entonces Dios les dio vida con Cristo al perdonar todos nuestros pecados. Él anuló el acta con los cargos que había contra nosotros y la eliminó clavándola en la cruz.” (Col. 2:13-14)

Dios paga por todas aquellas cosas que hicimos mal, cada mal pensamiento, cada palabra de enojo y cada acto malo. Lo único que nos pide es arrepentimiento de corazón por nuestros pecados y una relación con Él basada en honestidad y apertura. Jesús pagó por todos nuestros pecados con Su sangre. ¡Él nos liberó! Él pagó el precio, no sólo por los pecados que cometimos anteriormente, sino por cada pecado presente. Todos tus pecados son por siempre perdonados y olvidados.

“Pues mediante esa única ofrenda, él perfeccionó para siempre a los que está haciendo santos” (Heb. 10:14 Nueva Traducción Viviente).

La Biblia nos dice: “Pues a Dios, en toda su plenitud, le agradó vivir en Cristo, y por medio de él, Dios reconcilió consigo todas las cosas. Hizo la paz con todo lo que existe en el cielo y en la tierra, por medio de la sangre de Cristo en la cruz. Eso los incluye a ustedes, que antes estaban lejos de Dios. Eran sus enemigos, separados de él por sus malos pensamientos y acciones; pero ahora él los reconcilió consigo mediante la muerte de Cristo en su cuerpo físico. Como resultado, los ha trasladado a su propia presencia, y ahora ustedes son santos, libres de culpa y pueden presentarse delante de él sin ninguna falta” (Col. 1:19-22).

Fuimos hechos justos a los ojos de Dios mediante la fe, y tenemos paz para con Dios a través de nuestro Señor Jesucristo: “pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores” (Ro. 5:8). A los ojos de Dios y desde su perspectiva, nosotros ya somos libres de pecado. En nuestras vidas el pecado ya solamente tiene un poder temporal. Una vez que Dios comienza su obra en nuestras vidas, la continúa día a día, removiendo todas las barreras que nuestros pecados han levantado entre él y nosotros.

No porque Dios perdone nuestros pecados quiere decir que los acepte. Él espera que seamos santos. Él sabe que mientras exista temor para acercarnos no lograremos llegar a la santidad, ¡porque solo Él es Santo! Consecuentemente nos ha perdonado y reconciliado consigo mismo a través de Jesucristo. La sangre del sacrificio de Cristo ha pagado las deudas para cada alma que, a través del arrepentimiento y fe en Jesús, sinceramente busca compañerismo con Dios.


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No lo olvides, el Señor dijo: “no me acordaré”.

Es difícil entender que hemos sido perdonados de manera indefinida. Quizá te preguntes ¿Cuántas veces me perdonará Dios? La respuesta es tantas veces como se lo pidas, siempre y cuando hayas decidido seguirle de corazón. Pero, ¿te perdonará por el peor pecado que puedas pensar? ¡Sí! Aunque tendrás que vivir con las consecuencias de tu error. Pero el poder del perdón de Dios es tan grande que ve más cosas de valor en tu vida que Él reclama. En cuanto al pecado, si te arrepientes profunda y sinceramente, no sólo te perdonará, sino que lo borrará de Su memoria.

Dios es fiel

Dios es y ha sido fiel a Su promesa: “no me acordaré de sus pecados”. Debemos creer en el perdón de Dios, aunque nos cuesta creer que lo hará. Lo dice en la Biblia “Llevó nuestros pecados tan lejos de nosotros como está el oriente del occidente” (Sal. 103:12).

Cuando no aceptamos el total y perfecto perdón de Dios, estaremos cargando con culpas y limitaciones que nos mantendrán aprisionados y nos alejará poco a poco de Dios. En la Biblia dice: “yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré más de tus pecados” (Is. 43:25). Dios es tan grande y su amor es tan maravilloso hacia nosotros que Él pagó a través de su único hijo por nuestros pecados. ¡Dios es nuestro salvador!

No dejes pasar un día más, perdona a aquellos que te han ofendido, busca el perdón de Dios de todo corazón y con arrepentimiento genuino por cada uno de tus pecados. Él perdonará cada una de tus deudas y no se acordará más de ellas. Ya ha puesto la manera para que nos acerquemos a Él, viviendo en Santidad lograrás una relación libre con la gracia de Dios.

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Crecimiento Espiritual
Hay un Comentario sobre este artículo
  • Anónimo
    5 agosto 2017 at 8:08 am

    Es un maravilloso mensaje, estas palabras son verdaderas son con cectos de Dios hacia nosotros solo tenemos que serle fieles​ a Dios y guardar sus mandamientos y entregar nuestros Corazones a El y El se encarga del resto

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