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¿Por quién te dejas influenciar?

La verdad es que raramente escogemos nuestras amistades. Simplemente nos relacionamos con aquellas personas con quienes nos identificamos.

Dos amigas llegaron a cargar gasolina a su coche. Habiendo llenado el tanque, se dieron cuenta de que no traían dinero. Habían olvidado sus bolsos y carteras en otra parte. La dueña del coche se fue en este a conseguir dinero mientras que la otra esperaba a manera de garantía humana. Su amiga se quedó esperando por un buen tiempo, pero la otra nunca regresó. Tuvieron que llamar a la policía y la muchacha que se quedó se vió en un gran aprieto. ¿Qué harías si tu mejor amigo te hiciera eso?

“Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades” (Proverbios 13:20 NTV). Es interesante que este proverbio no dice que el que se junte con necios se hará necio. Desgraciadamente hay influencias en nuestra vida que no son buenas. Escoger nuestras amistades tiene una importancia tremenda. Las amistades ejercen una influencia sobre nosotros. Debemos escoger con mucho cuidado a las personas de las que nos rodeamos diariamente; la Biblia nos lo dice muchas veces.

La verdad es que raramente escogemos nuestras amistades. Simplemente nos relaciones con aquellas personas con quienes nos identificamos. Estás en la universidad, empieza el semestre y no conoces a nadie. Empiezas a ver con quién juntarte, empiezas a hacer juicios con la mirada. No escoges a los amigos, decides iniciar una relación con alguien porque se caen bien o tienen algo en común. Es importante hacer esto bien porque para un cristiano una amistad nunca puede ser más importante que su amistad con Jesús.


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No estamos llamados a agradarnos entre nosotros, sino a agradar primeramente a Dios. Tener amigos equivocados puede llegar a ser doloroso. Algunas amistades te llevarán a donde no quieres ir y te harán terminar donde no quieres estar. “Sin embargo, si no expulsan a los habitantes de la tierra, los que se queden serán como astillas en sus ojos y espinas en sus costados. Los acosarán en la tierra que habitan” (Números 33:55). La instrucción de Dios al entregarle a Su pueblo la tierra que les había prometido era expulsar al pueblo que ahí habitaba porque la mezcla de principios y formas de pensar iban a desviarlos del camino y la correcta honra a Dios. Tú y yo tenemos que entender un principio: Nuestra primera responsabilidad es nuestra fidelidad a Dios.

He visto a jóvenes apartarse o vivir una vida cristiana mediocre porque se dejaron influenciar por las personas equivocadas. Yo mismo me he visto en la necesidad de terminar amistades porque su influencia comprometía mi fidelidad completa y sincera a Dios. Un verdadero amigo no te va a desviar de serle fiel al Señor; un verdadero amigo te va a exhortar para que seas fiel a Dios.

Vivir en Sodoma

Finalmente, Lot llegó a vivir en Sodoma. Pero esto ocurrió poco a poco.

Un buen ejemplo es el de Lot, sobrino de Abram.”Entonces Abram se estableció en la tierra de Canaán, y Lot movió sus carpas a un lugar cerca de Sodoma y se estableció entre las ciudades de la llanura” (Génesis 13:13). Lot no se metió a Sodoma, pero estaba cerca. Estas ciudades estaban marcadas de ser depravadas y perversas; tenían una terrible reputación. Aún sabiendo de esa mala fama, Lot puso sus tiendas, no ahí, pero cerca. Lot no era un chavito. Él tenía ya toda una comunidad a su cargo. Apesar de que él era un hombre justo, no tuvo suficiente sabiduría. Su falta de entendimiento se demostró al decidir exponerse a una mala influencia. Empezó a llevar su vida cerca de Sodoma.

Finalmente, Lot llegó a vivir en Sodoma. Pero esto ocurrió poco a poco. Él no se iba a dejar influenciar a la primera. Igualmente, las influencias equivocadas en nuestra vida llegan poco a poco. Tengo años de ser líder de jóvenes y he visto que así es. En algún tiempo llegaron a la congregación unos jóvenes de otro lugar a plantar malas semillas entre los nuestros. Empezaron a sembrar chismes y murmuración. El día de hoy ya no están aquí ni ellos ni a los que influenciaron.

No solamente llegó Lot a morar en Sodoma, sino que, ya viviendo ahí, se adentró en su sociedad. “Al anochecer, los dos ángeles llegaron a la entrada de la ciudad de Sodoma. Lot estaba allí sentado” (Geneis 19:1). Hay algo de particular sobre la entrada de una ciudad en aquellos tiempos: Ahí era donde se juntaban los líderes. Lot era cercano a la gente influyente de Sodoma. Quizás pienses que Lot estaba siendo levantado por Dios para ser de influencia en aquellos pueblos perversos, como Daniel. Pero hay una gran diferencia entre los dos y es que Daniel supo guardarse limpio.

La mala decisión de Lot no estuvo en ese momento. Su mala decisión estuvo desde el momento en que se dejó influenciar por Sodoma.

Los ángeles habían llegado a la ciudad para advertir a Lot que esta sería destruida por orden del Señor. En ese momento, Lot no sabía que aquellos hombres eran ángeles y los invitó a quedarse en su casa. Estando ahí, todos los hombres de la ciudad se acercaron con la intención de abusar de ellos sexualmente. Con tal de proteger a sus invitados, Lot les ofreció a sus dos hijas vírgenes a cambio de dejar a los viajeros en paz. ¿Te parece correcto? La mala decisión de Lot no estuvo en ese momento. Su mala decisión estuvo desde el momento en que se dejó influenciar por Sodoma. Si tu no sabes apartarte de la mala influencia, te vas a mezclar y en los momentos de decisión escogerás mal porque estarás mal influenciado.

¡Hasta donde llegó el daño! Los ángeles le ordenaron a Lot que huyera con toda su familia sin mirar atraś. Pero su esposa miró a hacia atrás y se convirtió en estatua de sal. Sodoma, junto con Gomorra, quedó completamente destruida. Dice la Biblia que, al darse cuenta las hijas de Lot de que no había posibildades de que tuvieran un marido, emborracharon a su padre y se embarazaron de él. ¿A quién se le ocurre? Todo acabó en desastre. Lot no escogió bien a la gente con la que se rodeó. Aún un hombre justo y aún un buen cristiano puede terminar mal si no sabe escoger bien sus relaciones.


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Somos Influenciables

La comunión es una unión en común.

Necesitamos humildad para reconocer que somos influenciables. Los que más te deben influenciar son tus padres, tus pastores y tus líderes. La verdad es que la mayoría de las veces estamos influenciados por personas cuya prioridad no es servir a Dios.

“No se asocien íntimamente con los que son incrédulos. ¿Cómo puede la justicia asociarse con la maldad? ¿Cómo puede la luz vivir con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14). La comunión es una unión en común. ¿Qué unión puede haber entre alguien que tiene a Cristo y otro no? No digo que debas alejarte de las personas que no sean cristianas, pero no debes dejarte influenciar. No puedes identificarte con alguien que no tiene a Jesús. Nuestra responsabilidad es agradar a Dios. ¿Acaso pueden ir dos en un barco en diferentes rumbos? ¿Qué dirección llevan tus amistades? Si vas a tener amistad con alguien, debes estar seguro que quieres ir a donde esa persona va. Si quieres tener un noviazgo, tienes que estar seguro que quieres ir a donde esa persona va. Hay muchos cristianos que están tan preocupados por tener un noviazgo que terminan andando con quien sea y no se preocupan por su futuro. ¿Dónde está la unión con Cristo?

Cuando el Señor me llamó a servir de tiempo completo, yo apenas tenía unos meses de novio con Claudia quien es ahora mi esposa. Yo oré y le dije al Señor que tenía que ser honesto con ella y decirle en qué dirección iba mi barco. Yo trabajaba en un banco y estaba por irme a servir a Dios sin seguridad de un sueldo. Yo fui a hablar con ella y me contestó que oraría por tres días antes de responderme. ¡Tres días sonaba como una eternidad! Al cabo de este período, ella me contestó que no se sentía preparada para algo así, pero que estaba completamente dispuesta. Ella estuvo dispuesta a subirse a mi barco, pero no sin antes consultarlo con Dios.


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En el libro de Gálatas, Pablo les indica que las personas que llevan una vida de pecado no heredarán el reino de Dios. ¿Por qué tiene que escribirles esto? Porque había el peligro de una mala influencia, de personas que querían desviar su barco.

Es mucho más fácil desviarse de las cosas de Dios que adentrarse.

Imaginen que una persona se encuentra de pie mientras que otra está también de pie pero sobre una silla. La persona sobre la silla representa a un cristiano que mantiene una relación con Dios. El que está sobre el piso representa una mala influencia. Difícilmente podrá la persona sobre la silla levantar al otro a su nivel. Sin embargo, a la persona sobre el piso le bastará un jaloncito para hacer caer al otro hasta el suelo.

Es mucho más fácil desviarse de las cosas de Dios que adentrarse. Muchos se están cayendo de su silla espiritual por una mala influencia. Muchos están pasando quebrantos y sufrimiento por permitir malas influencias, por estar apapachando las cosas que saben que están equivocadas, por ser condescendientes con el pecado. Estamos como Lot, poniendo poco a poco nuestras tiendas cerca de quienes no debemos hasta que terminamos morando ahí y todo termina en un gran desastre. Si no es en este momento, lo arrastrarás a tu matrimonio y lo transmitirás a tus hijos. Yo conozco a muchos matrimonios cuyos hijos ahora no quieren saber nada de Dios y es porque los padres, en lugar de ser apasionados por Dios, se han dejado influenciar por pensamientos equivocados.

Lo Malo Se Pega

Un estudio llevado a cabo en Massachusetts por la Universidad Brown reveló que las probabilidades de que un matrimonio se separe se incrementan en un 75 por ciento cuando las parejas tienen amigos cercanos que se han divorciado. Incluso el presenciar la ruptura del matrimonio del amigo de un amigo incrementa las posibilidades de divorcio en el propio en un 33 por ciento. La profesora Rose McDermott afirma que esto no se trata de un fenómeno geográfico sino emocional.

El divorcio no es un virus que se propague, las malas actitudes sí. Esto lo podemos comprobar diariamente en nuestras relaciones personales. Cuando dos amigos tuyos empiezan a tener conflictos entre sí, pueden hacer que tú también te enojes aún sin tener nada que ver con el problema. “Las malas compañías corrompen el buen carácter” (1 Corintios 15:33). ¡Cuidado con lo que platicas con tus amigos! ¡Aléjate del chisme, la critica y la murmuración! ¡Cuidado con lo que nos divide! El diablo anda buscando puertas por donde entrar.

Conocí a una muchacha que estaba teniendo problemas en su corazón. Ella pidió consejo a una amiga supuestamente cristiana. Su amiga era de esas personas que dicen que no necesitan ir a la iglesia. Muchos jóvenes ahora traen esa onda pero están equivocados. Si bien el simple hecho de ir a la iglesia no te convierte en un buen cristiano, es verdad que un buen cristiano asiste a la iglesia. La Biblia nos dice que la iglesia viene del corazón de Dios. “…Cristo amó a la iglesia. Él entregó su vida por ella” (Efesios 5:25). Esta muchacha terminó mal por buscar consejo en el lugar equivocado. Se dejó influenciar por la persona equivocada.

La Influencia Correcta

El misionero Milton Cunningham se encontraba en un vuelo de Dallas a Atlanta sentado al lado de una niña con síndrome de Down. Cuando Cunningham se disponía a leer su periódico, la niña le interrumpió para preguntarle si se había lavado los dientes ese día. Sorprendido, él respondió que sí. “¡Qué bueno!”, respondió ella, “Todos debemos lavarnos los dientes”. Posteriormente la niña le interrumpió de nuevo para preguntarle si fumaba. “No, no fumo”, contestó él. Ella respondió, “¡Qué bueno! Nadie debe fumar”. Una vez más, la niña le hizo una pregunta aunque ahora mucho más relevante. Ella le preguntó si amaba a Jesús. Cunningham respondió con una sonrisa, “Sí, lo amo mucho. De hecho soy misionero”. “¡Qué bueno!”, dijo ella alegremente, “Todos debemos amar a Jesús”.

Unos momentos después se sentó a su lado un hombre de traje y corbata. La niña tocó el hombro del misionero para pedirle que le preguntara al hombre si él se había lavado los dientes. En ese momento Cunningham se negó, explicando que era muy vergonzoso hacer semejante pregunta. Sin embargo, después de mucha insistencia aceptó hacerlo. Un poco apenado, le indicó al hombre que la niña quería saber si se había lavado los dientes. Entendiendo la situación, el hombre respondió amablemente que sí.

A continuación, la niña le pidió al misionero que le preguntara a aquél hombre si fumaba. “No es apropiado hacer esa clase de preguntas”, respondió él. Ella insistió hasta que Cunningham aceptó. El hombre de la corbata respondió con una sonrisa que no fumaba y que nunca le había interesado.

“Pregúntale si ama a Jesús”, dijo la niña nuevamente. El misionero respondió que ese tipo de preguntas no se debían hacer cuando se conoce a alguien, pero ella insistió. Él aceptó. “Señor, sé que sigo molestándolo pero la niña desea saber si usted ama a Jesús”. Para su sorpresa, el hombre respondió, “No, no lo conozco. Pero precisamente hoy quería visitar una iglesia para ver si alguien me podía explicar quién es Él”. Fue en ese momento que el misionero compartió su testimonio y guió al hombre en oración a recibir a Jesús en su corazón. ¡Una influencia correcta puede tener grandes resultados!

¿Eres una buena influencia?

No solamente debemos fijarnos en quienes nos influencian sino que también necesitamos preocuparnos por ser buena influencia para otros. Debemos motivarnos unos a otros a servir y participar en la iglesia. Esa debe ser la influencia entre nosotros. Tenemos que invertir nuestras vidas en lo que vale la pena. ¿Eres una buena influencia para tus amigos? Algunos se están convirtiendo en estatuas de sal por mirar atrás. El mirar hacia atrás no significa solamente voltear los ojos; significa voltear el corazón hacia el pasado, hacia la vida sin Cristo. ¡Ya no hay nada que buscar allá! “Los justos dan buenos consejos a sus amigos, los perversos los llevan por mal camino” (Proverbios 12:26). Tú y yo estamos llamados a ser justos, a ser guías. Estamos llamados a invitar a otros a hacer lo correcto delante de Dios, a hacer lo que nos edifica. ¿Estás dispuesto a ser una buena influencia?

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Viviendo en Cristo
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