Equipo

Dios Te Equipa para Servir

Él puede hacer mucho con poco.

¿Sabías que, en las manos de Dios, lo poco se vuelve mucho? Quiero hablarte acerca de estar equipado para servir al Señor.

En el año de 1972, la NASA envió al espacio una sonda llamada Pioneer cuya misión primordial era llegar a Júpiter. Su propósito era que al pasar por el planeta pudiera recabar información acerca del mismo y su atmósfera y mandarlos a la Tierra. Hasta ese momento ninguna sonda había viajado más allá de Marte. Para completar su misión, la Pioneer tenía que atravesar un cinturón de asteroides que hay entre el planeta rojo y Júpiter, lo cual hizo exitosamente llegando al objetivo planteado. Pero no solo logró eso, sino que en noviembre de 1973, impulsada por la misma gravedad del gigante Júpiter, la sonda recorrió el espacio hasta Plutón. En 1997, 25 años después de haber comenzado su viaje, la Pioneer ya estaba a 10 billones de kilómetros del sol, fue entonces cuando se perdió contacto con ella hasta enero 23 del 2003. ¡Treinta y un años después!


También lee: Escogido entre la Multitud


Se sabe que la trayectoria que lleva la sonda espacial la llevará a la estrella Aldebarán. Considerando la velocidad a la que viaja, eso ocurrirá en dos millones de años. Te cuento esto porque me llamó la atención una declaración que hizo un vocero de la NASA: ‘Lo más interesante es que las señales que esta sonda mandaba a la Tierra provenían de un transmisor de 8 watts.’ Es decir, se usó un transmisor muy pequeño para transmitir información muy importante desde muy lejos. Lo que me sorprende es que se pudiera hacer tanto con tan pocoDe la misma manera, quiero decirte que Dios puede hacer mucho con muy poco.

¡Somos Tan Pequeños!

“Oh Señor, ¿qué son los seres humanos para que te fijes en ellos, los simples mortales para que te preocupes por ellos?”. Salmos 144:3 (NTV)

Leí también acerca de un  astronauta que fue al espacio y contaba su experiencia al respecto diciendo: ‘En un momento, desde el espacio, pude ver la Tierra y, desde esa distancia, podía taparla con mi dedo pulgar. Y me di cuenta lo insignificante que soy, me di cuenta de que todo lo que conozco lo podía tapar con un dedo’.

¡Nosotros somos insignificantes comparados con Dios, comparados con su creación! Aunque el hombre pueda creerse impresionante, o muy sabio, o lo que quiera creerse, no somos nada en comparación con la creación de Dios. Sin embargo, Dios nos ama. En el ser humano hay mucho orgullo y a veces cree ser lo que no es. La realidad es que somos muy limitados.

No tenemos nuestra vida ni nuestros días contados, no sabemos cuánto vamos a vivir, no sabemos nada. Pero en la Biblia encontramos esta hermosa declaración: “Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás” (Efesios 2:10).

Simples Discípulos

Fuimos creados en Cristo Jesús con un propósito. No somos un accidente, no somos un error, no somos sólo fruto del amor de nuestros padres, somos resultado del propósito de Dios y Él nos creó para buenas obras. Cuando Dios alcanza tu vida y tú decides entregarle tu vida a Cristo, tienes un propósito en Dios. Aunque somos insignificantes, aunque somos pequeños y no tenemos gran capacidad por nosotros mismos, Dios, a través de Cristo, tiene un propósito hermoso para cada uno de nosotros. Creo que esa es la razón por la cual Jesús escogió a quienes escogió para ser sus discípulos.


También lee: Querido Universo: Los Accidentes No Existen


Jesús siendo Dios y andando aquí en la tierra, pudo haber elegido a los mejores hombres para conformar su equipo. Él pudo haber hecho sus ‘Avengers’, pudo haber conformado su propio equipo con los más fuertes, los más inteligentes o los más capaces; sin embargo, Jesús va y toma a Pedro, a Juan y a otros hombres que algún asesor empresarial, de haberlo visto, le habría dicho que estaba reclutando mal a su gente; que necesitaba un departamento de Recursos Humanos para aplicar exámenes psicométricos y seleccionar bien a su fuerza de trabajo porque los hombres que estaba eligiendo no tenían la capacidad requerida para la obra.

“Estos hombres que no eran hombres preparados llegaron a deslumbrar al Sanedrín”.

 

Sin embargo ellos, sin ser hombres preparados llegaron a deslumbrar al Sanedrín -una asamblea de sabios. En Hechos 4:13 dice: ‘Los miembros del Concilio quedaron asombrados cuando vieron el valor de Pedro y de Juan, porque veían que eran hombres comunes sin ninguna preparación especial en las Escrituras. También los identificaron como hombres que habían estado con Jesús’.

Estos hombres a quienes no los hubieran contratado en ningún lugar, habían sorprendido a los maestros de la ley. Sabiendo esto, ¿tú crees que Dios puede usarte a ti? ¡Claro que Dios puede usarte! Siempre y cuando pases tiempo con Jesús. Dios quiere usar nuestras vidas para ser de bendición a otros y, por ello, Dios quiere equiparnos para que seamos útiles en nuestra casa, en nuestra ciudad, para que seamos de influencia en nuestra universidad, en nuestro trabajo y en nuestra sociedad.

Imagínate si le hubieran puesto a Moisés una prueba de orientación vocacional. Sus resultados hubieran sido algo como: malo para hablar en público, tartamudea. Si le hubieran puesto la prueba a Gedeón: miedoso. Si le hubieran puesto a Pedro una prueba de personalidad: impulsivo, no sigue instrucciones. Sin embargo, cada uno de ellos fue usado por Dios de una manera súper poderosa. El problema de muchas de ese tipo de pruebas es que te dicen lo que puedes hacer con base a tus habilidades y capacidades presentes, pero no te dicen lo que Dios puede hacer a través de tu vida. Y lo que Dios puede hacer a través de tu vida es mucho mayor de lo que te imaginas.


También lee: Luces en la Oscuridad


En Éxodo 3 y 4 encontramos la conversación de Dios con Moisés. El Señor había ordenado a Moisés que fuera al faraón para sacar al pueblo de Israel de Egipto. Sin embargo, Moisés no estuvo inmediatamente dispuesto porque sabía que tenía dificultades para hablar. Dios responde de una manera impresionante: ‘Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar’ (4:12, RVR1960). ¡Mira qué hermosas palabras! Es como si Dios te preguntara cuál es tu debilidad y te dijera que estará con tu debilidad. Es decir, que Él se hará cargo de aquellas cosas que tú no puedes hacer.

Dios lo que dice es: ‘No me importa tu currículum o tus habilidades, yo te estoy escogiendo para servirme y yo te voy a equipar. Sin importar si sabes o no, si puedes o no’. Es más, tu habilidad le estorba a Dios. Porque a veces piensas que porque tienes la habilidad sabes más que Dios. Limitamos a Dios en nuestras vidas porque creemos que tenemos la habilidad, cuando lo que Él quiere es que nos hagamos a un lado para que Él se manifieste a través de nuestras vidas.

‘Y ahora, que el Dios de paz —quien levantó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas,
y que ratificó un pacto eterno con su sangre— los capacite con todo lo que necesiten para hacer su voluntad’. (Hebreos 13:20-21, NTV)

¿Te das cuenta lo que dice este versículo? ¿Quién es el que te capacita? Es Dios. ¿Para que hagas qué? Su voluntad. No quieras hacer en tus propias fuerzas Su voluntad, permite que sea el Señor quien la haga en tu vida. Ese es el plan de Dios: equiparnos.

¿Cómo Nos Equipa Dios para Servir?

Con Su Palabra

‘Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto’. 2 Timoteo 3:16

Si tú no lees la Palabra, no te estás equipando. No es suficiente con que vayas a la iglesia y escuches una predicación. Ni tampoco leyendo libros cristianos de diversos autores. Tú tienes que leer tu Biblia. La Biblia nos enseña, nos corrige, nos entrena, nos hace aptos para la obra de Dios, nos revela el corazón de Dios, nos da sabiduría y nos da respuesta.


También lee: El Objetivo de las Pruebas


La Palabra transforma. Cuando la lees, te cambia, te moldea, te incomoda, te confronta y sabes que tienes que cambiar tu vida. Si leemos la Biblia y la vivimos, va a producir en nosotros un fruto.

A través de Otros

‘Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros’ Efesios 4:11

La obra del ministerio es de todos. Dios ha levantado a pastores, líderes, gente alrededor de ti para equiparte, para ayudarte, para aconsejarte, para guiarte, para regañarte, para exhortarte, para animarte y para muchas cosas más. Déjate moldear, déjate equipar por la gente que Dios ha levantado. Él ha puesto muchos recursos a tu alcance, las reuniones en la iglesia, la amistad que tienes con otros jóvenes cristianos, la relación de unos con otros, esos roces que suceden, todo eso Dios lo ha puesto para prepararte.

‘Como el hierro se afila con hierro, así un amigo se afila con su amigo’. Proverbios 27:17

 

 

Dios nos equipa a través de su Palabra y a través de otros que están a nuestro alrededor, pero tenemos que hacer algo con eso. Si vas a crecer es para hacer algo con eso. Dios le dijo a Abraham: ‘…serás una bendición para otros’ (Génesis 12:2).

Volviendo a los discípulos, ellos andaban con Jesús pero en un principio no habían hecho todavía nada fuera de lo común. Sin embargo, vemos a Andrés que fue y trajo a Pedro; Mateo, después de seguir a Jesús, hizo una reunión en su casa, con su familia y amigos para que Jesús fuera, es decir, hicieron algo, y esto fue: pasar la voz, compartir, invitar a otros para decirles que habían encontrado al Cristo, al Mesías. Así que lo básico que tú y yo podemos hacer con lo que Dios nos ha dado, es compartirlo.

Luego, Jesús empezó a enviar a los discípulos de dos en dos para anunciar que llegaría a una ciudad y entonces al ir los discípulos oraban por la gente, compartían con ellos las buenas nuevas y lo que sucedió es que empezaron a ver sanidades y a echar fuera demonios.  

Estos hombres estuvieron tres años con Jesús, si tú llevas tres años de seguir a Cristo y no te has involucrado en compartir a otros, en servir, entonces necesitas analizar tu corazón porque algo no anda bien. Dios quiere que actúes puesto que con Su salvación y Su Palabra ha invertido mucho para equiparnos. ¡Pon manos a la obra!

Muchas iglesias sufren del 80-20, es decir, el 20% de las personas hacen el 80% del trabajo. Yo creo que podemos romper eso compartiendo del amor de Jesús a otros. A veces no nos involucramos porque pensamos que Dios quiere que hagamos algo muy espiritual y complejo o pensamos que no tenemos la capacidad para hacer la labor, pero la verdad es que Dios nos quiere usar así tal cual somos. La única condición es que nos dejemos equipar por Él, leyendo Su Palabra, empapándonos de Su presencia y que se pueda decir de nosotros como de los discípulos: ‘los identificaron como hombres que habían estado con Jesús’.

Categorías
Viviendo en Cristo
¡Sé el primero en comentar sobre este artículo!
¡Entérate!

Suscríbete a nuestro correo semanal.

*Que no se te pase.

¿Quieres Más?