Enfócate

Dios está llamando tu atención: ¡Enfócate!

¿En dónde tienes puesta la mirada?

“Él sabe que si le pones atención, va a bendecirte. ¿Tú lo sabes también?”

“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz” (Mateo 17:1-2 RVR 1960).

Trata de imaginarte la escena descrita en este pasaje. Pedro, Jacobo y Juan nunca habían visto a Jesús de esta manera. El rostro de Jesús resplandeció como el sol y Su ropa se emblanqueció como la luz. En el mismo lugar y en ese momento, apareció Moisés y Elías hablando con Jesús (Mateo 17:1-8). En la Biblia hay referencias de que ninguno de los dos (Moisés y Elías) hayan muerto. Entonces, que aparecieran hablando con Jesús es algo que nadie esperaría.

Entonces Pedro le dice a Jesús lo bueno que es para ellos (Pedro, Jacobo y Juan) estar ahí y le ofrece hacer tres enramadas, una para cada uno de ellos tres. Sin embargo, mientras Pedro hablaba, se escuchó al Padre decir que Jesús era Su hijo amado. Al oír esto, los discípulos tuvieron gran temor.

El Señor planeó este momento con un propósito para la vida de los tres discípulos: marcar la vida de cada uno de ellos. Los hizo estar presentes en la transfiguración de Jesús, les permitió ver a Moisés y Elías y escucharon hablar al Padre. Sin embargo, ellos estuvieron pensando solamente en ellos mismos. Le comentaron a Jesús lo bien que era para ellos estar ahí. Interrumpieron a Jesús para ofrecerle hacer tres enramadas (¿era el momento?) y hasta el mismo Padre, con Su mensaje, les hizo ver que no estaban enfocados. ¿Te suena parecido esto? ¿Acaso has estado como estos discípulos?


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De este pasaje hay tres puntos para tu vida:

1. Dios quiere llamar tu atención

¿Estás de acuerdo en que Jesús pudo haber hecho esto solo? No tenía necesidad de llevar los tres discípulos, sin embargo, los involucra con un propósito: captar su atención y dejar una marca en sus vidas. Él quería que esta experiencia marcara sus corazones.

Este acontecimiento captó tanto así la atención de los discípulos que tanto Juan como Pedro dejaron este momento grabado como lo vemos en algunos pasajes de la biblia. Juan habla acerca de la luz que es el Señor ya que él lo vio transfigurado. Pedro también relata que fue testigo de este momento estando en el monte, donde vio a Jesús y escuchó la voz del Padre. Dios capto la atención de ambos. De hecho, Él captó la atención de estos tres discípulos. De la misma manera, Dios siempre está queriendo captar tu atención.  

“Estad atentos, y oíd mi voz; atended, y oíd mi dicho.” Isaías 28:23

Dios te está diciendo que estés al pendiente de lo que tiene por decirte. No habla de un plazo específico de tiempo por lo que siempre, en todo momento, todos los días debes estar atento. Cuando vas a algún servicio a la iglesia, o a algún estudio bíblico al que te invitan, o a alguna actividad de la congregación a la que asistes, debes ir con una actitud de querer oír la voz de Dios. Es necesario estar atento a escuchar lo que el Señor quiere hablar a tu vida. ¿Estás dispuesto a que Dios te hable? ¿Lo estás buscando? ¿Vas con esa actitud?

“Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres” (Deuteronomio 7:12).

Si pones atención, Dios te bendecirá. Él guardará contigo el pacto y la misericordia que prometió. Dios quiere bendecirte a manos llenas. Dios te ama. Él sabe que si le pones atención va a bendecirte. ¿Tú lo sabes también?


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2. Es posible poner la atención en cosas equivocadas

“Es necesario que Dios hable a tu vida y te enfoque.”

Dios quiere llamar tu atención, pero también puedes distraerte con otras cosas. Tu puedes ir a la iglesia, servir en algún ministerio o en alguna actividad, pero puede ser que dejes de prestar atención en lo realmente importante.

“Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.” Mateo 17:4

¿Puedes creer lo que Pedro estaba haciendo? Pedro tenía enfrente de él a Jesús transfigurado hablando con Moisés y Elías. Al mismo Jesús siendo transfigurado en ese mismo instante frente a tus ojos. ¡Al mismo Jesús! Pedro luego le pregunta si quiere que haga tres enramadas: una para Jesús, otra para Moisés y otra más para Elías. Viendo la gloria de Dios en su máximo esplendor, ¿le preguntas si quiere unas enramadas? ¿Tu le hubieras preguntado lo mismo? ¿Qué hubieras hecho tú?

Moisés representa toda la ley del Antiguo Testamento. Elías representa a los profetas. Para los judíos es tan importante la ley como los profetas. Tanto Moisés como Elías son representantes de dos temas sumamente significativos para el pueblo de Dios. En ese sentido, Jesús siendo transfigurado y que estuviera hablando con Moisés y Elías es un momento que, de presenciarlo, podría marcar la vida de cualquiera. Sin embargo, Pedro estaba preocupado por las enramadas. Y no solo eso, estaba poniendo a Jesús al mismo nivel que Elías y Moisés. Pedro estaba poniendo su atención en Moisés y Elías, en algo que no era tan importante como Jesús.

No seas como Pedro. Es necesario que Dios hable a tu vida y te enfoque. Sí, que bueno que vayas a la iglesia y sirvas en algún ministerio, pero lo que el Señor quiere es que pongas los ojos en Jesús. Quien brilla más es Jesús. Lo más importante es Jesús. Él es quien debe resplandecer en tu vida más que cualquier otro rostro. Él es la vida.


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3. Dios tiene el enfoque correcto

¿Te ha pasado que estás en algún evento con tus amigos o familia y de repente agarras el teléfono celular para tomar una selfie? O quizá eres quien toma la cámara fotográfica y les pides a los demás que se acomoden para tomarles una foto. Tomas el lente, lo mueves de un lado a otro hasta que la imagen que quieres se ve clara. Yo he tomado fotos con esas cámaras. Si tú no, quizá hayas usado unos binoculares y el ejercicio es el mismo, empiezas a enfocar o a ajustar el lente y todo se ve claro. Bueno, pues Dios es el que sabe cuál es el enfoque correcto para tu vida.

Retomemos el pasaje inicial en Mateo 17. Mientras Pedro presenciaba el momento glorioso de la transfiguración de Jesús, él estaba pensado en las enramadas. ¿Puedes creerlo? Hasta el Padre, cuando habló, lo interrumpió porque lo que estaba diciendo no era lo más importante; ¡Jesús, el mensaje y la voz del Padre era lo más importante! ¿Cómo andas en tu vida como cristiano?  No pierdas el enfoque. ¿Por qué vas a la iglesia? ¿Porque eres cristiano?

El Padre tuvo que interrumpir a Pedro. Dios tuvo que tomar el lente de Pedro y enfocarlo. El pasaje menciona que cuando los discípulos escucharon la voz del Padre les dio temor. Una de las cosas que debe producir Jesús en tu vida es el temor, pero temo de tener respeto a Él.  El temor a Dios debe generar que te enfoques. Que busques primero las cosas que son de Él. 

¡Se trata de Jesús!

Este acontecimiento fue casi al final de los tres años de ministerio de Jesús. Jesús estaba cerca de ser crucificado. Los discípulos llevaban casi tres años de andar con Jesús y, la verdad, todavía salían con este tipo de actitudes. Andaban desenfocados los muchachos.

No importa cuánto tiempo tengas de ir a la iglesia o de congregarte. Es posible que estés en las cosas de Jesús y, al mismo tiempo, estar desenfocado. ¿Hay cosas en tu vida que no escuchas?  ¿Estás escuchando al Padre cuando hay tentación en tu vida? ¿Cuando estás a punto de caer? Quizá sirvas en muchas actividades o estás muy involucrado, pero aún así no es garantía. Nada es garantía. El enfoque es Jesús.

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”  Hebreos 12:2

¡Pon atención en Jesús! Él te ama y es quien te va a dirigir en la dirección correcta. Dios te alcanzó para glorificarse en tu vida, no dejes que el enemigo te hunda. El propósito principal que tiene Dios para ti es transformarte como a Jesús, en obediencia, en santidad y en su integridad. Transformarnos a la imagen de Jesús es poner tus ojos en Él más que en cualquier otra cosa en tu vida.

¿A quién están viendo los demás en ti? ¿Quieres ser cambiado y transformado? Paga el precio. Busca a Jesús. Enfócate en Él.

 

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Viviendo en Cristo
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