Dios Sabe Cómo Captar Nuestra Atención

¡Atención! Dios podría estar hablando en cualquier momento.

La realidad es que Dios sí habla y lo hace por medio de la Biblia, por medio del Espíritu Santo, por medio de otras personas y por medio de las circunstancias en nuestra vida.

“Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se extravía, ¿qué hará? ¿No dejará las otras noventa y nueve en las colinas y saldrá a buscar la perdida?” Mateo 18:12 NTV

Hace tiempo una estación de radio informó sobre el robo de un automóvil. Obviamente, la policía realizó toda una búsqueda muy intensa para encontrar el vehículo y al hombre que lo había robado. Estaban tan desesperados por encontrarlo que llegaron a poner avisos en las estaciones de radio locales para informar sobre su paradero. ¿Quieres saber por qué? En el asiento delantero del vehículo había un paquete de galletas saladas; lo que el ladrón no sabía era que a esas galletas las habían rociado con veneno. El dueño del automóvil tenía la intención de usar esas galletas como cebo para ratas. ¡Imagínate! La policía y el dueño estaban más preocupados por salvarle la vida al ladrón que por recuperar el vehículo. Pero como el ladrón no sabía nada de esto, seguía huyendo de las personas que querían rescatarlo.

¿Cuántas veces Dios ha querido rescatarnos y nos hemos echado a correr? Es muy común no querer saber nada de Dios porque eso significa seguir reglas y renunciar a tu libertad, pero lo que de verdad estamos haciendo es escapar de la única salida. Creemos que podemos jugar a las escondidas con Dios, pero eso es totalmente absurdo ya que Él sabe dónde encontrarnos y también sabe lo mal que estamos. No tiene caso esconderse de Dios, al contrario, tenemos la libertad de mostrarnos tal cual somos: Imperfectos.
¿Te has sentido avergonzado por tu pasado o incluso por tu presente? Dios sabe absolutamente todo de nosotros. Es más, sabe lo que hemos hecho, lo que estamos haciendo y lo que vamos a hacer en el futuro. Y si esto no te tranquiliza, toma en cuenta que Dios te conoce de pies a cabeza y aun así te ama. Te ama hoy de la misma manera que te amó ayer, y puedes tener la seguridad de que ese amor no va a cambiar mañana. Quizás alguna vez hemos pensado que de plano no tenemos solución, ya sabes, el típico así soy yo, como si no existiera esperanza. Pero necesitamos saber que, cuando eso sucede, Dios nos da esperanza. “Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor” (Romanos 5:5).

El que persevera alcanza.

“Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.” Juan 15:4

Tal vez piensas que creer y amar a Dios implica sacrificios y cambios en tu vida que no quieres hacer. Y, sí, tienes toda la razón. Pero esa no es la mejor manera de ver las cosas; recordemos que esto no es una religión. ¿De qué se trata todo esto? Bueno, se trata principalmente de creer y no sólo eso, sino de vivir lo que creemos. Si creemos en Jesús, por consecuencia, vamos a buscar vivir como Él quiere y en ese camino vamos a descubrir el amor más puro y verdadero que puede existir. Es ese amor el que nos va a hacer cambiar y nos va a impulsar a entregarle todo.
Y una vez que eso pasa, no podemos volver a ser los mismos de antes. El panorama se abre ante tus ojos y descubres una manera de pensar muy diferente. Te das cuenta de desarrollas talentos que ni siquiera sabías que tenías. Y, lo más importante, descubres que todo eso tiene un propósito que no imaginabas. Ahora lo que tienes ya no es para ti, sino que le entregas y le dedicas todo a ese Dios que te ha rescatado. Conoces el perdón y la libertad que tanto habías anhelado pero que buscabas en lugares equivocados. Te das cuenta que la tristeza, el enojo, la amargura y todo eso desaparece por el simple hecho de sentirse amado. Dios quiere que nos enfoquemos en Él y no en esas cosas que nos asustan o nos hacen sentir inseguros.

Dios sabe llamar nuestra atención.

“…Yo te he amado, pueblo mío, con un amor eterno. Con amor inagotable te acerqué a mí.” Jeremías 31:3

Tal vez intentamos huir de Dios pero Él va a ir tras de ti y, aunque te escondas, te va a encontrar. ¿Por qué razón Dios nos buscaría? Para empezar, porque nos ama. Y también porque necesitamos ser cambiados. Es hora de reconocer que hay cosas que hemos intentado cambiar pero no hemos podido ¿verdad?
Quizás has escuchado expresiones como “Dios me habló” o “Dios me dijo esto” y no tienes idea de lo que está pasando o a qué se refieren. Tal vez es una voz que retumba por todo el cielo, diciendo tu nombre mientras una luz desciende sobre ti. Lamento informarte que no es nada de eso; ves muchas películas. La realidad es que Dios sí habla y lo hace por medio de la Biblia, por medio del Espíritu Santo, por medio de otras personas y por medio de las circunstancias en nuestra vida. Aquí el secreto está en poner mucha atención a esos detalles.

Inquietud

Creo que a todos nos ha pasado que hay noches en las que no podemos dormir o tenemos esa inquietud o ansiedad y no sabemos muy bien por qué. Hace mucho tiempo, antes de Cristo, existió un rey llamado Asuero el cual, una noche, no podía dormir (para que veas que el insomnio existe desde hace mucho), por lo que ordenó que le leyeran los registros reales. Fue entonces que descubrió que Mardoqueo, el tío de Ester, le había salvado la vida. En agradecimiento a Mardoqueo, el rey, sin darse, cuenta puso en marcha una serie de eventos que causaron el fracaso de la aniquilación de los judíos. Exacto, incluso mucho antes del Holocausto ya habían intentado exterminar a todos los judíos. En este caso, la nación judía fue salvada porque el rey estuvo alerta cuando fue inquietado por Dios. Es una historia muy interesante, te recomendaría que la leyeras toda, está en el libro de Ester a partir del capítulo seis.

A través de otras personas

Muchas veces Dios capta nuestra atención a través de algo que otra persona nos dice. Por ejemplo, hace también mucho tiempo había un sacerdote llamado Elí, y para darle un mensaje, Dios despertó a Samuel llamándole por su nombre (1 Samuel 3:4-8). Al principio, Samuel no se dió cuenta que era la mismísima voz de Dios (algunos de nosotros así estamos), por lo que Elí tuvo que enseñarle a que escuchara con atención lo que Dios tenía que decirle. Samuel no conocía tanto a Dios como Elí. De la misma manera muchos de nosotros no conocemos muy bien a Dios y no entendemos muchas cosas. Por eso hay gente a nuestro alrededor que sabe más, conoce más y puede enseñarnos. Debemos estar dispuestos a escuchar.

La oración sin respuesta

Si leemos 2 Samuel 12:16-18 podemos ver un poco de la vida del rey David quien, en esta ocasión, pedía a Dios que salvara la vida de su hijo recién nacido, pero al final el niño murió. Tal vez este sea un tema muy delicado pero es necesario hablarlo. Ya habrás escuchado alguna vez que Dios tiene un propósito para todo, y es verdad, pero también necesitamos destacar que, además de eso, Dios nos ama a todos por igual. No olvidemos nunca eso. En este caso la muerte del niño fue usada para captar la atención de David ya que ese bebé fue producto de un acto de adulterio el cual desencadenó un asesinato. En pocas palabras, David se equivocó y hubo consecuencias muy malas pero Dios, en Su amor, usó esa situación para hablarle. El pecado es una razón por la que Dios usará la oración sin respuesta para captar nuestra atención. Necesitamos a Dios en cada paso que damos.

Circunstancias extraordinarias

¿Te gusta lo extraordinario? Bueno, Dios también puede usar cosas o circunstancias poco comunes para llamar nuestra atención. Otro ejemplo aparece en Éxodo 3:2 (sí, ya sé que hay una película con el mismo título). Moisés ve una zarza cubierta en llamas pero, a pesar del fuego, esta no se consumía. Esto despierta la curiosidad de Moisés y, cuando se acerca a revisar, Dios le habla desde el fuego. ¿Has escuchado que los libros son mejores que las películas? Pues esta no es la excepción. Te vas a sorprender cuando leas Éxodo.
Si nosotros podemos creer, tomar en cuenta a Dios en todo y estar atentos, vamos a poder encontrar esas pistas o huellas que Él deja por todas partes a nuestro alrededor. Es algo así como ser un Sherlock Holmes espiritual.

Derrota

A nadie le gusta perder. Hay otra historia en Josué, capítulo 7, donde, después de una victoria apabullante que Dios le concedió a los israelitas sobre Jericó, se aproximaron a la pequeña ciudad de Hai con exceso de confianza (¿a cuántos nos ha pasado eso?) y, básicamente, se olvidaron de Dios y confiaron más en ellos mismos y no siguieron Su plan de batalla. Entonces Dios captó la atención de Josué dejándolo fracasar de una manera lamentable.
Debemos saber que no es lo mismo fracasar que ser un fracasado. Es posible que una derrota sea tan solo un escalón más grande hacia el éxito.

“Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante.” Romanos 8:18

Si ponemos atención a la voz de Dios, podremos ver que Él está constantemente enviándonos mensajes de distintas maneras y solamente está a la espera de que nos pongamos las pilas y respondamos a Su llamado.

 

Categorías
Crecimiento Espiritual
¡Sé el primero en comentar sobre este artículo!

Deja Un Comentario

¡Entérate!

Suscríbete a nuestro correo semanal.

*Que no se te pase.