Dios Te Quiere en Su Equipo

El Señor nos ha hecho libres para servir.

Dios no quiere espectadores ni calienta-bancas; Dios quiere jóvenes que se involucren en Su propósito eterno.

Nunca olvidaré las palabras de Dios cuando me llamó a servirle. Quiero decirte una  cosa: ahí donde estás trabajando, Dios te está llamando a un propósito eterno. No te limites a vender, a enseñar, o a cualquier otra cosa. Es bueno realizar estas actividades pero nada se compara con el supremo llamamiento del Señor Jesucristo. En Éxodo 3:10 Dios le dijo a Moisés, “Ahora ve, porque te envío al faraón. Tú vas a sacar de Egipto a mi pueblo Israel” (NTV). ¿Por qué Dios tuvo que llamar a Moisés para liberar a Su pueblo? ¿Acaso no podía Dios hacerlo solo? Desde luego que sí; sin embargo, Dios decidió levantar a Moisés. Dios no nos necesita.

Cómo se afirma en Salmos 8:4 “¿qué son los simples mortales para que pienses en ellos, los seres humanos para que de ellos te ocupes?”. Él es Todopoderoso pero Su corazón es involucrarnos. Si algo necesitamos en nuestra generación es descubrir nuestro propósito. Qué padre es encontrate con Cristo y darte cuenta de que eres parte de un propósito eterno. Jesús dijo, “Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre” (Juan 14:12). Quizás lo primero que se nos viene a la mente al escuchar estas palabras es Jesús alimentando a cinco mil o sanando a los enfermos. ¿A poco esas cosas? Lo primero en lo que pensamos es en las cosas espectaculares como levantar muertos pero Dios nos llamó para mucho más que hacer cosas apantallantes; hay algo más profundo y no es precisamente milagros impresionantes. “En cuanto a Felipe, un ángel del Señor le dijo: Ve al sur por el camino del desierto que va de Jerusalén a Gaza” (Hechos 8:26). Ahora, yo tengo una pregunta: ¿a Felipe quién le habló? Felipe partió camino a Gaza sin saber que se encontraría a un etíope a quien le compartiría y bautizaría. ¿Por qué el ángel no le comparte al etíope? No, le dice a Felipe y éste va. Conocemos la historia en la que Jesús se aparece en el camino a Saulo y le pregunta “¡Saulo, Saulo! ¿Por qué me persigues?” (Hechos 9:4). Después de presentarse, Jesús lo envía con Ananías el cuál le predica. ¿Por qué Jesús no le predicó a Saulo? ¿Por qué le manda a decir con alguien más que lave sus pecados? Porque esto es lo que Jesús quiso decir cuando dijo que cosas mayores harían los que creen en Él. Dios quiere usarnos para guiar a otros para que sus pecados sean lavados y que tengan una relación personal con Dios, a traerlos a los pies de Cristo. ¿Tú crees que Dios nos necesita? No, el Señor no nos necesita, pero Él quiere hacernos parte. Quizás tú te preguntes cómo puedes llevar a otros a Cristo. La verdad es que eso no puede llevarse a cabo si no hay un deseo en nuestro corazón de hacerlo. Dios quiere involucrarte en Su obra, Dios quiere que te pongas a chambear. Muchos jóvenes solamente quieren recibir las cosas buenas del Señor pero no quieren trabajar, no quieren aportar, no quieren servir. El Señor nos ha llamado para servirle. Inmediatamente después de llamar a Saulo, Jesús le dijo lo que tenía que hacer: predicar el evangelio entre los gentiles. Dios no quiere espectadores ni calienta-bancas; Dios quiere jóvenes que se involucren en Su propósito eterno. Moisés tenía más que una excusa, un verdadero problema: tenía una dificultad para hablar. Jehová se molestó con Moisés no por sus debilidades, sino por su desobediencia. Dios viene a Moisés sin realmente necesitarlo y lo llama para hacerlo parte de Su propósito; sin embargo, Moisés lo rechaza. Por eso fue que se enojó Dios con él. Ciertamente podemos ver que Dios nos provee de todo lo necesario para llevar a cabo Su obra.

  1. Dios te da un amigo.

Dios le provee a Moisés un compañero para trabajar: su hermano Aarón. Cuando te juntas con una persona que quiere compartir y que tiene pasión por el Señor podrán alcanzar a su generación juntos. ¿Cómo son las personas con las que te juntas? ¡Vamos a trabajar juntos para el propósito de Dios por el cuál nos ha puesto en esta ciudad! Hay que hacer amigos con propósito. Amigos para mucho más que salir juntos al cine o irse de rol, para alcanzar y transformar vidas. ¿No te gustaría ver transformado el lugar donde estás por la Palabra de Dios? ¡Amplía tu visión, no seas escaso!

  1. Dios se encarga de tu debilidad.

“—Ahora vuelve a meter la mano dentro de tu manto —le dijo el Señor. Así que Moisés metió la mano de nuevo, y cuando la sacó, estaba tan sana como el resto de su cuerpo” (Éxodo 4:7). Dios tiene poder para manifestarse aún en nuestras debilidad más profundas. No hay nada que nos impida involucrarnos y servir al Señor porque aún en las cosas más pequeñas Él puede limpiar y transformar. “Si debo jactarme, preferiría jactarme de las cosas que muestran lo débil que soy” (2a Corintios 11:30).

  1. Dios puede tomar nuestras vidas y hacer algo glorioso a través de nosotros.

“Entonces el Señor le preguntó: —¿Qué es lo que tienes en la mano? —Una vara de pastor —contestó Moisés” (Éxodo 4:2). La vara de Moisés representaba no solamente lo que tenía sino todo lo que él era. Era su profesión, su responsabilidad, su sustento. Pero una vez que esa vara estuvo en manos de Dios fue utilizada para cosas gloriosas. Dios le manda a Moisés a tirar la vara y ésta se convierte en una culebra. Lo que Dios le quiere decir a Moisés es que Él puede tomar lo que tenga y convertir el Nilo en sangre, partir las aguas o vencer a los Amalecitas. Una simple vara se convirtió en un instrumento para manifestar la gloria de Dios. ¿Cuál es tu vara? ¿Qué es lo que posees? No importa quién seas o lo que hagas, entrégaselo al Señor y deja que Él te use en tu trabajo o en tu escuela. No trabajes simplemente por ganar dinero, no estudies solamente por hacer una carrera. ¡Olvídate de eso! Él que quiera salvar su vida la perderá. Todos los días entrégale al Señor lo que haces y pídele a Dios que te use para hacer Su propósito y te vas a sorprender de la manera en que Él obrará. ¡Qué vida tan más mezquina es trabajar para uno mismo cuando Dios nos llama para su propósito eterno, aún sin necesitarlo!

Algunos jóvenes dicen que quieren dejar todo por servir al Señor, y eso está bien. Pero hay que asegurarse de que no es solamente una emoción. No todos podemos ser servidores de tiempo completo pero todos somos cristianos de tiempo completo. Tal vez Dios no te llegue a enviar a la selva en el África pero Él definitivamente quiere que te internes en la “selva” de tu oficina. Necesitas entregarte por completo y apreciar el supremo llamado que tenemos de ser parte de la obra de Dios. ¡Involúcrate para servir! ¡Invita, comparte! Cambia tu vida poniéndola en las manos de Dios.

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Viviendo en Cristo
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