El No Decidir Es Tomar una Decisión

Seguir a Cristo es la decisión más importante.

Seguir a Cristo es “sí” o “no”, Jesús no te llama a una media decisión.

La vida es una serie de decisiones. Cuando escogiste tu carrera, o a qué te ibas a dedicar, ¿lo pensaste mucho, o eres de los que persiguieron y alcanzaron su sueño de la niñez? ¿Alguna vez sentiste que tal vez esa escuela, ese trabajo no era para ti y que deberías renunciar y comenzar de nuevo en otro lado?

En nuestra juventud decidimos algunas de las cosas más importantes de nuestra vida: qué carrera estudiar, aceptar un puesto o no, mudarte a otra ciudad, dar un paso adelante en tu relación de pareja, tortilla de harina o de maíz. Y, ¿qué me dices de tus amigos? Tal vez en el pasado reconociste que una persona no era una buena influencia para ti y decidiste tomar un camino separado del suyo.

Todos estos son momentos cruciales en nuestras vidas, ahora bien, la decisión más importante que podemos hacer es si entregamos nuestra vida a Dios o no. ¡En serio! Te diré por qué.


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Blanco o Negro

Para comenzar, tenemos que saber que es blanco o negro, no hay gris. Hay personas que piensan que podrían vivir en un punto medio, pero si leemos bien la palabra y escuchamos el corazón de Dios, seguir a Cristo es “sí” o “no”, Jesús no te llama a una media decisión.

¿Podemos ir a la iglesia y vivir sin Cristo? . El hecho de que asistas frecuentemente a la iglesia, a retiros y que sirvas en tu congregación no significa que lo estás haciendo por Cristo.

“Pero si te niegas a servir al Señor, elige hoy mismo a quién servirás. ¿Acaso optarás por los dioses que tus antepasados sirvieron del otro lado del Éufrates? ¿O preferirás a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ahora vives? Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor.” Josué 24:15 NTV

Josué se caracterizó por ser un hombre decidido a seguir a Dios y fue usado para destruir a treinta y un reinos, tomar la tierra y repartirla entre su pueblo, al cual le dice al final de su vida: elige.
¿Por qué Josué dice “yo y mi familia” en vez de “mi familia y yo”? Porque primeramente él tomó la decisión de creer y servir a Dios sabiendo que por consecuencia su casa sería salva.

En estos tiempos parece que está de moda la tolerancia: ser bueno, aceptar a todos, la ecuanimidad, el humanismo, el “ser lo que quieras ser”… pero sin Cristo. El hombre puede intentar ser bueno sin Cristo, pero no lo es. Nuestro corazón se corrompe fácilmente cuando nuestro fundamento es nuestra propia satisfacción o bienestar pero si en el centro está Dios y nuestro deseo es agradarle, lo tomamos en cuenta en nuestras decisiones y buscamos valorarlo, honrarlo, que sea exaltado.

El Decidir Es Diario

“Elías se paró frente a ellos y dijo: ‘¿Hasta cuándo seguirán indecisos, titubeando entre dos opiniones? Si el Señor es Dios ¡síganlo! Pero si Baal es el verdadero Dios, ¡entonces síganlo a él!’. Sin embargo, la gente se mantenía en absoluto silencio.” 1 Reyes 18:21

Tenemos dos opciones: la manera de Dios o la manera del mundo. Para los que buscamos agradar al Señor, la decisión de seguirlo es a diario y no sólo del día en que le abrimos el corazón.
¿Y por qué Dios me pide que decida? Porque no decidir es tomar una decisión. No tomar acción hacia Dios es no considerarlo, no hacerlo parte de esto en mi vida.

Pero, ¿por qué Dios le da tanta importancia a mis decisiones? ¡Porque nuestra vida depende de ellas! Mi vida, mi futuro, mis generaciones y hasta mi eternidad serán afectadas por las decisiones que tomo hoy. No puedo vivir pensando: “Pues, a ver qué pasa”, “YOLO” porque Él nos creó a cada uno con un propósito eterno, no para ver qué pasa.

Tomar una decisión incorrecta en un momento crucial de mi vida puede traer un fruto de amargura, rencor, tristeza o resentimiento y eso no es lo que Dios quiere para mí.


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Dos Caminos

“Solo puedes entrar en el reino de Dios a través de la puerta angosta. La carretera al infierno es amplia y la puerta es ancha para los muchos que escogen ese camino. Sin embargo, la puerta de acceso a la vida es muy angosta y el camino es difícil, y son solo unos pocos los que alguna vez lo encuentran.” Mateo 7:13-14

Hay dos caminos, uno ancho y otro estrecho. El camino que hemos escogido es seguir a Cristo y la verdad es difícil de andar, no es fácil ser cristiano, nadie te va a aplaudir por ello y hasta serás criticado, a veces incluso por la misma gente de la iglesia.

El otro camino es la manera fácil de vivir: querer ir al cielo pero no querer morir. Muchos quieren vivir un cristianismo fácil y se excusan en la gracia: “Hago lo que quiero al cabo Dios me ama y ya me perdonó, Él es tardo para la ira”. A este camino lo llaman “cerrado”. “No seas tan cerrado. ¡Qué intolerante! No seas religioso, sigue la corriente y, si Dios existe, Él te comprende. Un poco de Jesús es bueno pero tú te pasas”. Escuchamos estas cosas y más y peores pero nosotros sabemos que la vida cristiana es de decisiones radicales y que en todas las cosas debemos vivir para nuestro Señor.

Antes era claro que un hijo de Dios no consumía alcohol, se alejaba de los vicios y de los placeres mundanos, sin embargo hoy en día se han abierto discusiones en torno a si no podríamos ser un poquito permisivos al respecto y ampliar el camino angosto. Parece que no pasa nada, que un permiso no es trascendente pero ten por seguro que, a través de un camino más amplio, pueden y van a entrar otras cosas como la tentación, el pecado y la muerte espiritual.

“¡Que la gente vea que los cristianos también nos divertimos!” ¡Pero si nuestra alegría es otra! ¡Nuestro gozo está en el Señor! Y no, no podemos ganar al mundo si nos perdemos en él.

“Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero.” Mateo 6:24

Vivir un cristianismo “light” es menospreciar a Dios. Claro que hay algunas decisiones más difíciles que otras, sin embargo Dios nos dio Su Espíritu para que podamos escoger lo correcto.

“Esto dice el Señor: ‘Deténganse en el cruce y miren a su alrededor; pregunten por el camino antiguo, el camino justo, y anden por él. Vayan por esa senda y encontrarán descanso para el alma. Pero ustedes responden: ‘¡No, ese no es el camino que queremos!’”. Jeremías 6:16

Me gustaría detenerme en 2 puntos dentro de este versículo.

1.- No puedes tomar dos caminos al mismo tiempo.

Detente en el cruce y define tu rumbo. Piensa en tu vida diaria, en tus amigos, tu trabajo, tu dinero, tu tiempo; ¿Dios es parte de tus decisiones en esas áreas? ¿Qué tal tu relación con Dios? Todo el tiempo se nos atraviesan distracciones para que no asistamos a la iglesia –o para que no prestemos atención aunque estemos ahí-, para que no oremos, no leamos la Biblia, no compartamos; en todo esto ¿a quién estás obedeciendo? ¿A Dios o a tu comodidad o a tus emociones?

A veces no es que no sepamos qué hacer, ¡sí sabemos! El problema es que no estamos dispuestos. Nos da pena lo que digan; pues te diré que yo decidí que si al mundo no le avergüenza hacer lo malo, ¡a mí no me avergonzará hacer lo bueno y lo que deleita a Dios! Que no te dé pena compartir, llevar tu Biblia, alabar al Rey.

Claro que el camino es angosto: a Jesús le costó Su vida. Ser cristiano requiere de valor, determinación y verdadero amor por Dios. No es fácil ser transformado ni vivir justamente, hay que saberlo y aceptarlo. Pero al final, Dios exalta al que decide por Él. La recompensa vale la pena.

“Qué bendiciones les esperan cuando la gente os odie y los excluya, cuando se burlen de ustedes y los maldigan, como si fueran gente maligna, porque siguen al hijo del Hombre.” Lucas 6:22

2.- Pregunta por el camino correcto.

No seas sabio en tu propia opinión y pide consejo a alguien que ya pasó por lo mismo que tú estás pasando. Acércate a tus líderes y amigos en la iglesia, a tus pastores, a las personas que a lo mejor ya se dieron de topes y aprende de sus errores. Y ora antes de tomar una decisión.

Dios nos ha dicho “Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!” (Deuteronomio 30:19). El deseo del Padre es bendecirnos abundantemente, pero Él no nos obligará a caminar por Su camino sino que nos deja la elección a nosotros.

Hay gente que se queda en el cruce pensando que así no queda mal ni acá ni allá. No decidir también es una decisión: elegirte a ti antes que a Dios. La palabra dice: “Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz y seguirme. Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás” (Mateo 16:24-25). No podemos vivir para nadie: o vivimos para Dios o vivimos para nosotros mismos.

¿Qué decisiones tienes qué hacer? ¿Contra qué estás luchando? Jesús dijo “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). No hay más.

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Viviendo en Cristo
Hay un Comentario sobre este artículo
  • Laura
    6 Abril 2016 at 12:47 pm

    Gracias Dios por tu Palabra… y sigues hablando aún en este tiempo. Gracias.

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