El Regalo Perfecto

¿Qué estás esperando esta Navidad?

Hoy por la tarde pasé al Starbucks y junto a mí estaban dos muchachas platicando. No sé la situación por la que estaba atravesando una de ellas, pero me llamó la atención lo que le comentaba a la otra, “Me siento la mujer más deprimida del mundo, en realidad me siento sola”. Me hizo pensar en que, como dicen, “Caras vemos y…”

En lo exterior todos nos vemos muy bien y cuando preguntamos a alguien en el trabajo o en la escuela, “¿Cómo estás?”, todos decimos, “¡Bien!”. Pero la realidad es que hay un vacío en el corazón de muchas personas, una falta de paz verdadera. Hay quienes viven atados a cosas en su vida, en su corazón. Quizás tú tengas luchas en tu interior de las que no has podido se libre. Todos necesitamos algo más, algo que el dinero no puede ofrecer. Las posesiones y los vicios nos pueden ofrecer contentamiento pero sólo en apariencia y por un breve momento. ¡Nunca podrán llenar nuestra vida de forma verdadera!

¿Que estás esperando esta Navidad?

No caigas en otra Navidad igual. Muchos esperan estas fechas para obtener buenos regalos, ir de compras o ver a los tíos que nunca ven. Te animo a que este año no sea como los anteriores, esperemos algo más de Dios.

La Biblia nos habla de dos personas, Simeón y Ana, quienes esperaban el cumplimiento de la promesa del Mesías quien salvaría al mundo. Un día, movidos por el Espíritu Santo, fueron al templo y conocieron a Jesús.

Esperaban a aquél que traería redención y la libertad de ataduras de pecado, aquél que supliría nuestra necesidad de ser libres de una cautividad del corazón y quien traería consolación al ama y la paz verdadera. Es a través de la persona de Jesucristo que todas estas necesidades son suplidas en tu vida y en mi vida. Él es el Salvador que vino a rescatarnos.

“Él es una luz para revelar a Dios a las naciones, ¡y es la gloria de tu pueblo Israel!”. Lucas 2:32 NTV


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La razón de la Navidad no son los regalos, ni la comida. Celebramos a una persona, el nacimiento de Jesús quien nació para darnos consolación y redención. Hay 3 cosas que necesitamos hacer para recibir esta consolación en nuestras vidas:

Déjate maravillar por Jesús

“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”. Mateo 1:23 RVR1960

Asómbrate de quién es Él. Jesús es Emmanuel, que significa “Dios con nosotros”, tal como Isaías profetizó. Cristo es la persona que trae salvación y paz a tu alma, lo que nadie va a hacer y nadie podrá comprender. No caigas en la tradición de una Navidad más, asómbrate y maravíllate del regalo de Dios que es la persona de Jesús.

Déjate mover

“Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1: 12

Simeón y Ana fueron movidos por el Espíritu para ir al templo en el momento justo. De igual manera, unos sabios fueron movidos por Dios, viendo una estrella, para viajar y llevar presentes al Señor.

Igual que ellos, hay una voz en tu interior que te mueve a buscar a Dios. Tal vez la rutina nos ha ahogado de manera que no le buscamos, pero todos tenemos necesidad de Dios en nuestra vida.

Dios envió a Jesús para todos, pero no todos van a recibir la salvación. En el tiempo en que Jesús estuvo en la tierra, mucha gente creyó en Él y muchos otros lo rechazaron. Hoy en día es igual: muchos creen y otros lo niegan. No es para todos, es para los que creen y lo reciben.

Déjate usar

“(Ana), presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén”. Lucas 2:38

Ana hablaba del niño a todos. Estas fechas son una oportunidad para que te conviertas en un mensajero. No se trata solo de recibir regalos, se trata de anunciar el mayor regalo de todos que fue el que nos dio el Señor a través de Su Hijo, Jesús. Yo le digo a mis hijos que el darnos regalos es un símbolo de lo que Dios hizo por nosotros. Nada podrá jamás compararse al regalo que recibimos en la persona de Jesús.


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Quien tiene al Hijo lo tiene todo

Para finalizar el mensaje te contaré una historia. Hace muchos años, había un hombre rico que tenía muchas pinturas. Este hombre tenía un único hijo que, lamentablemente, murió en la guerra. Una noche de Navidad, tocó a la puerta un joven pintor amigo de su hijo y le regalo un retrato de él.  El hombre quitó los cuadros que tenía y colocó el retrato de su hijo. Pasó toda la noche de Navidad viendo la pintura en la pared.

Después de un tiempo, el hombre murió y su colección de pinturas pasó a ser subastada. Muchas personas llegaron para comprar las valiosas piezas. El hombre dejó un testamento en el cual indicaba que su voluntad era que la primer pintura subastada fuera la de su hijo.

Nadie quiso comprarla, todos la menospreciaron. Entre los asistentes se encontraba un vecino que, a manera de honra a su amigo, compró la pintura en cien dólares. Una vez terminada la compra, pasó al frente el organizador y dijo, “Lo siento, la subasta ha terminado”. La voluntad de este hombre en su testamento era que quien comprara la pintura de su hijo se llevara también el resto de sus cuadros.

El que tiene al Hijo tiene la vida. Este es el mensaje de la Navidad: Quien tiene al Hijo lo tiene todo. Probablemente tú esperas muchas cosas en esta Navidad pero recuerda que el único regalo que perdura y que traerá paz a tu vida es el nacimiento de Jesús en tu corazón.

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