Semilla

El Reino de Dios es como…

Dios quiere prepararnos para enviarnos a las naciones.

En la generosidad de Dios, Él ha puesto la semilla de Jesucristo en nosotros, y esta semilla puede ser puesta en cualquier persona. Cuando la semilla es puesta hay fruto en las personas. Observemos la conversación que Jesús tuvo con sus discípulos. Marcos 4 y Mateo 13 son testimonios paralelos. Hay una gran revelación en estos capítulos acerca de cómo Dios construye su reino en la tierra. En ellos no solo se dirige a las multitudes, sino específicamente a los discípulos. Aquí hay un mensaje para ti y para mí.

Mientras soñamos con ir a las naciones, los secretos del reino están en estos capítulos.

En Mateo 13 se presenta el contexto de la conversación. Era una multitud muy grande y Jesús sube a una barca para poder hablar a todos. Empieza a contar parábolas. Usar parábolas es la manera de Dios. Es una revelación profunda en la que tienes que pensar.

En esta primera parábola Jesús habla de la semilla, acerca de la Palabra de Dios. El mensaje es acerca del poder que tiene la palabra de Dios para transformar nuestra vida.

No todo corazón recibe la Palabra de Dios. Lo importante de esta parábola es que el corazón que está abierto y recibe la Palabra da fruto. Este es el poder de la Palabra de Dios en el corazón del hombre.

Cuando Jesús es puesto dentro de la humanidad él produce fruto para su reino. Lo que nosotros debemos hacer es invitarlo a nuestro corazón. Recuerda que la Palabra de Dios es una persona, es Jesús. Entre más lo invites a tu corazón, vas a ser una persona que trae fruto al reino.

Jesús hablaba en parábolas a la multitud y los discípulos le preguntaban “¿por qué estás hablando en parábolas?”. Él les dice esto porque los misterios y los secretos del reino de Dios están preparados para ustedes.

El reino de Dios funciona de manera única, ese misterio es para ti y para mí que somos seguidores de Jesús. Es la intención de Dios que nosotros entendamos cómo funciona, y crece el reino de Dios, cómo es que el reino alcanzará a cada nación. Este entendimiento es para ti, para todos, porque hemos sido llamados a extender el reino de Dios.

Después de que los discípulos hicieron la pregunta, la conversación cambió. Jesús comienza a hablarles a los discípulos acerca del poder de esa semilla. Cuando les menciona que este entendimiento es para ellos, les comienza a contar otra historia.


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El fruto de la buena semilla

En Mateo 13:24 habla de la parábola del trigo y la cizaña. El reino de Dios es como esto, la manera en que Dios opera es esta:

Puede ser comparada a un hombre que sembró una semilla en su campo, una buena semilla. Pero mientras el hombre dormía, vino el enemigo y sembró una mala semilla, así que cuando la buena semilla creció, la cizaña también creció. Sus siervos vinieron a él y le dijeron: “maestro, hiciste algo mal. ¿Qué no plantaste buena semilla? ¿Por qué estás teniendo hierba y cizaña? El maestro sabía que el enemigo lo hizo. Los siervos preguntaron si debían quitar todo, el maestro dijo: “No, dejen que crezcan juntos. La buena semilla, y la mala semilla crecerán juntas. Porque si sacan la mala semilla pueden dañar a la buena. No se preocupen por eso, al final de los tiempos los ángeles vendrán y ellos van a separar lo bueno de lo malo. Pero ustedes mis siervos déjenlos vivir juntos”.

Aquí hay un principio importante del reino de Dios. Dios mismo entiende que el poder de la buena semilla es más fuerte que el poder de la mala semilla. Jesús acaba de decir que cuando la semilla de Jesús ha sido plantada en el corazón, ésta va a rendir fruto. No estés ansioso cuando vengan los perdidos cerca de ti, porque tu semilla es más poderosa que la semilla del enemigo.

Cuando Dios se está moviendo en medio nuestro es una tentación que nos queramos alejar de la oscuridad, pero Dios nos dice que nos quedemos ahí. Que seamos visibles en medio de la oscuridad, para que algunos de los enemigos se vuelvan hijos del reino.

Jesús quiere dejar en claro la semilla del reino. Más adelante Jesús explica quiénes son las semillas del reino: somos tú y yo. El campo es el mundo.


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El plan de Dios es plantarte en el mundo

El reino de los cielos es como esto, como una semilla de mostaza. Este es el siguiente indicio. Te vas a sentir pequeño, insignificante, sin poder, pero eres la semilla del reino.

Cuando la semilla más pequeña es plantada crece para ser el árbol más grande, y cuando el árbol crece atrae a los pájaros para hacer nido en sus hojas.

El secreto es que te dejes ser plantado en el campo. Porque lo que Dios ha plantado en el corazón también quiere plantarlo en el mundo.

Déjame contarte otra historia, el reino de Dios es como una mujer que va a hacer pan y toma levadura. Pone levadura sobre la harina hasta que toda la harina se ha fermentado. Así es el reino de Dios: tú eres una semilla, que se siente pequeño, pero eres como la levadura que vas a infectar toda la masa hasta que afectes cada parte de tu ciudad. Es el secreto del reino, a través de ti va a leudar toda la ciudad, y después te mandará a las naciones.

Entonces Jesús empieza a hablar sobre algo diferente, cómo la semilla del reino produce a través de la Palabra de Dios que ha sido plantada en el corazón. La Palabra de Dios es Jesús implantado en el corazón del hombre. Es algo que se llama la semilla del reino, es una semilla poderosa. No temas cuando el enemigo trate de rodearte de oscuridad, porque tú tienes el poder para cambiar la oscuridad. La meta es que te permitas ser visible. No te desanimes ni te sientes pequeño, sigue imitando la palabra de Dios en tu corazón. Haz de tu persona un estudiante de Jesús, no importa qué tan pequeño te sientas, serás un gran árbol del jardín.

Eres la vida, eres la luz, eres la sal y Dios quiere infectar la oscuridad.


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El depósito de Dios en las naciones

“El reino del cielo es como un tesoro escondido que un hombre descubrió en un campo. En medio de su entusiasmo, lo escondió nuevamente y vendió todas sus posesiones a fin de juntar el dinero suficiente para comprar el campo”. Mateo 13:44 (NTV)

 

Jesús habla del valor del campo y de lo que está escondido en el campo. El campo son las naciones, los barrios de nuestra ciudad. ¿Sabías que cada campo tiene un depósito de Dios que está escondido? Pero nosotros no iremos a las naciones hasta que veamos el depósito que Dios ha puesto en cada nación.

Necesitamos ojos para ver el mundo y ver el depósito de Dios. Si el depósito está en las personas, lo puedes ver cuando veas dentro de las personas. Cuando ves a las personas de todas las naciones ves la imagen perdida de Dios.

El reino de Dios es como un hombre que entra a estos campos y cuando ve, ve el depósito de Dios. Así es como ven los misioneros, ellos ven el depósito de Dios.

Cuando veamos el depósito de Dios, venderemos todo para simplemente comprar lo que le pertenece a Dios. En Apocalipsis 5:9 dice “Tú eres digno de tomar el rollo y de romper los sellos y abrirlo. Pues tú fuiste sacrificado y tu sangre pagó el rescate para Dios de gente de todo pueblo, tribu, lengua y nación”.

Aquí la palabra es “redimir”, no solo es el campo que tiene que ser redimido sino también las perlas. Nos va a costar todo para ir a las naciones, pero cuando veamos todo, entonces el gozo será mayor.

“También el reino del cielo es como una red para pescar, que se echó al agua y atrapó toda clase de peces”. Mateo 13:47

 

Para el reino de Dios necesitamos una red muy grande, no podemos hacer distinción de persona, debemos recoger todo tipos de peces. Dios mismo es el que separara lo bueno de lo malo. En el versículo 52  agrega “Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas”.

Un escriba es el que está anotando la historia de la Palabra de Dios. La escritura dice que si tú eres uno de los que va a escribir la historia de Dios, debes ser un discípulo del reino y debemos saber cómo trabaja el reino. Si vamos a ser discípulos del reino de Dios, debe haber un patrón en nuestras vidas, no solo hablamos testimonios antiguos, sino que estamos avanzando a lugares nuevos y nuevos tesoros.

Después en Marcos 4:35 el pasaje habla de lo que caracteriza a los que son discípulos del reino de Dios. La intención de Dios no es que solo saquen tesoros antiguos sino tesoros nuevos. En el versículo 35 les ordena que deben ir al otro lado, al este del mar de Galilea donde vivían los gadarenos. Esta región es parte de Siria, Jesús sabía que debía ir al otro lado allá donde no eran judíos y acostumbraban cuidar cerdos.

No temas cuando Dios te mande al otro lado, donde la semilla no se ha sembrado. Tenemos que ir al otro lado, tenemos que alcanzar más territorio.


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Jesús te quiere enviar al otro lado

Es tiempo de llevar el reino al otro lado. Mientras van pasando el mar, una tempestad y olas comienzan a golpear la barca. Mateo 4:37-40 ¿Por qué Jesús reprendió la tormenta? Porque no provenía de Dios sino del enemigo. Cada vez que queramos ir al otro lado, ir a nuevas naciones, donde el reino no ha sido plantado, el enemigo va a traer una tormenta en tu contra. Serás llevado a clamar a Dios en la tempestad y pensarás que Dios está durmiendo.

No te preocupes, Dios puede calmar la tormenta, Dios puede ordenar paz en tu vida. Permite que Dios te haga visible en medio de la oscuridad. Tú no puedes producir fruto en medio de la oscuridad. Pídele a Jesús más de su palabra, de su vida, porque vas al otro lado y no puedes hacerlo en tus fuerzas.

Cuando Dios ve esto en nosotros el produce fruto, al 100 por 1. Simple y sencillamente debes pedir más a Dios, no quedarte satisfecho hasta que cada tribu, lengua y nación tengan la semilla de la Palabra plantada.

No hay precio sino tener la revelación del valor del reino, entonces pagarás cualquier precio, caminarás por cualquier camino, venderás todo, para redimir la imagen escondida de Dios en las naciones.

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Viviendo en Cristo
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