Servir

Es tiempo de responder a tu llamado a servir

Dios nos salvó para compartir Su Palabra.

En octubre de 2006 tuve la bendición de llegar a esta congregación y algo de lo que Dios me ha hablado desde ese tiempo y a través de muchos mensajes es que el Señor nos ha llamado a servirle, a que seamos un instrumento para Él. Volteando a ver las experiencias que he tenido durante estos diez años, me doy cuenta que han sido anclas en mi vida que me han ayudado a recordar, en momentos de prueba, en momentos de falta de fe, lo que Dios ha hecho en situaciones pasadas.

Así que quisiera hablarte acerca del tiempo de servir. Le he puesto tiempo porque cada uno de nosotros está en un tiempo o etapa para servir al Señor, y el tema de servir lo relaciono a un mesero, porque ¿a cuántos nos gusta que nos atiendan bien si vamos a un restaurante?  Siempre buscamos una actitud de servicio y esa misma actitud es la que debemos mostrar también. Actualmente mi esposa y yo estamos sirviendo en una célula de matrimonios jóvenes y es una bendición hacerlo. Sin embargo, es posible que algunas veces nuestro líder de célula o algún hermano en la congregación nos animen a servir y no tengamos la actitud correcta para responder al llamado.

Pero, ¿qué es servir? El diccionario dice que es “ser un utensilio a propósito para un fin deseado”. Hemos escuchado de muchos hombres de Dios que nos invitan a servir, a que podamos ser instrumentos en las manos de Dios y me gustaría que hoy podamos ubicarnos y saber si estamos siendo el instrumento adecuado para servir al Señor. La otra acepción de la palabra servir es ‘estar capacitado’. Hace un momento que mencionaba nuestro líder, Raúl, acerca de los discipulados recordé que yo tuve la bendición de que él fuera quien me impartiera todos los niveles. Es importante tomar este tipo de discipulados porque nos van preparando para servir al Señor. Porque, a veces, el no conocer lo que estamos compartiendo nos ocasiona problemas. Dice la Palabra en 1 Timoteo 3:6-8 que aquél que tome responsabilidad o un cargo dentro de la congregación no debe ser un recién convertido para que no caiga en descrédito o condenación: No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo” (1 Timoteo 3:6-7). Por eso es importante prepararnos para servir al Señor.


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El mayor ejemplo que tenemos de servicio es Jesús, Él dijo:

“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Marcos 10:45

 

Una de las bendiciones que tenemos es que podamos ser instrumentos y servidores de Dios en el llamado que Él nos ha dado. Involucrarnos en las cosas de Dios. En mi caso, después de que me bauticé una persona se acercó a mí y me dijo: “Ponte a orar”. Entonces yo le platiqué a mi líder al respecto de lo que Dios me estaba hablando y él no me dijo simplemente “ponte a orar”, sino que me llevó con la líder de oración de la Congregación, la hermana Paty García, me la presentó y le comentó que yo quería orar. Así que empecé a asistir a las reuniones de oración todos los lunes, a las seis de la mañana. Luego de estar dirigiendo la oración cerca de siete meses, mi líder me invitó a abrir una célula y de ahí pude empezar como líder de célula.

Entonces, hay diferentes maneras de poder servir al Señor y es importante que como grupo de jóvenes estemos siempre sirviendo, estemos siempre integrados. No como un activismo, no se trata de llenarte de actividades sino de que tú seas útil y tú mismo empieces a vivir experiencias que vas a necesitar el día de mañana. Tú necesitas vivir el evangelio, experimentando el hecho de ir, servir, compartir. Aún te faltan muchos años por delante, y no sabemos con exactitud hacia dónde vamos, pero así como Abraham, “como viendo al Invisible” (Hebreos 11:27) vamos hacia adelante confiando en que Dios está con nosotros.

El Llamado de Dios

Veamos ahora el ejemplo de la vida de Moisés. En Éxodo 3:1-4, encontramos el llamamiento que Dios le hizo. Aquí se relata como Moisés, mientras apacentaba las ovejas de Jetro, su suegro y sacerdote de Madián, llegó hasta el monte Horeb, en el desierto. Aquí se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza la cual ardía continuamente sin consumirse. Mientras veía, Jehová llamó a Moisés por su nombre, a lo que él contestó: “Heme aquí”.

1. Dios te llama

Hoy tú estás leyendo este mensaje, pero alguna vez me tocó estar en tu lugar y el llamado de Dios es el mismo, el que dice: “Involúcrate, intégrate. Necesitas ir dejando cosas de tu vida que te estorban para que puedas servirme, para que te dejes moldear y usar por mí”. En este primer punto vemos que Moisés estaba trabajando, estaba en sus actividades. Es importante que sepamos que Moisés había huido de Egipto luego de que el había sido segundo del Faraón. Moisés, al haberse enterado que era hebreo quiso defender a uno de los de su pueblo y mató a un egipcio, más tarde fue confrontado por uno de los hebreos que le cuestionó quién lo había puesto por juez. La respuesta de Moisés fue huir y duró 40 años fuera de Egipto. Mientras está fuera de Egipto, Moisés conoció a la que sería su esposa y, en esta parte de la historia, Moisés se encuentra trabajando con su suegro Jetro.

Moisés estaba trabajando cuando él vio una señal de Dios que lo llenó de curiosidad.

Moisés estaba trabajando cuando él vio una señal de Dios que lo llenó de curiosidad. Tal vez a ti te pasó lo mismo cuando te comenzaron a hablar de Dios o te invitaron a la congregación, tuviste curiosidad y te acercaste. Cuando Dios vio que Moisés se acercó al monte, que representa el lugar de la presencia de Dios, Dios lo llama y le dice por su nombre: Moisés, Moisés. Este es el primer paso en este proceso de servir, Él te llama por tu nombre, te empieza a buscar para llamar tu atención para que tú puedas integrarte en Su propósito eterno y para que no te distraigas con ladrones de tiempo que hagan que te pierdas el mover de Dios. En muchas ocasiones empezamos a servir al Señor y comenzamos a olvidar el propósito por el cual estamos sirviendo en un ministerio, en un célula, en el sonido o dirigiendo en la alabanza.

2. Dios te muestra la necesidad

“Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias”. Éxodo 3:7

 

 

 

El Señor dice que Él mostró a Moisés la necesidad. Cuando hablamos de servir muchas veces lo primero que viene a nuestra mente es ir a las naciones, nos imaginamos yendo a otros países. Pero la realidad es que podemos empezar en donde estamos. Es posible que veamos gente que está haciendo de todo en la congregación porque se necesita gente sirviendo y tú no te animas a servir. Necesitas despertar, abrir tus ojos y apoyar, tal vez puedas comenzar sirviendo en tu célula llegando temprano, pasando por alguien o llevando algo de comer para compartir. Tú puedes involucrarte y salir de una actitud pasiva. Aún en tu trabajo puedes marcar una diferencia esforzándote en cerrar más rápido los pendientes,  ser disciplinado, atento, porque esto te hace ser ejemplo a otros. 

En el grupo de jóvenes de nuestra iglesia siempre ha habido un mover muy fuerte de servir y en el tiempo en que estuve en este grupo muchas veces nos tocó llevar la palabra a gente que está en hospitales. En una de esas ocasiones tuvimos un contacto que nos permitió subir a terapia intensiva a compartir con los pacientes y hay casos tan severos en los que te preguntas: “¿Qué le voy a compartir?”. Pero Dios da palabra y te guía para hacerlo. ¡Compartir al Señor es algo que tienes que vivir! Vale la pena hacerlo y no te vas a arrepentir de ponerte en las manos de Dios para ser un instrumento. Cuando sales de hacer un servicio así te das cuenta de cuán real es la necesidad y hay algo que se enciende que te anima a seguir compartiendo del Señor.


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3. Dios te envía.

El Señor te dice: “Ve, intégrate. Cumple con el propósito de compartir, de llevar las Buenas Nuevas”. Para esto nos alcanzó el Señor, para vivir en lo sobrenatural pero, ¿qué es lo sobrenatural? ¡Que la gente se convierta! Eso no sucede ni con el mejor curso de ética y valores universales que pueda existir. La única manera de que suceda es a través de la obra del Espíritu Santo y Dios nos llama a vivir en la esfera de lo sobrenatural.

Cuando al final todos compartíamos los testimonios nos dábamos cuenta de cómo realmente Dios nos ha llamado para llevar Su Palabra.

A veces, te acercas a una persona y basta con decirle: “El Señor tiene un propósito para tu vida” para que la persona se interese en escuchar más. Durante mucho tiempo estuvimos compartiendo la Palabra en una colonia cerca de aquí y cuando pasaba alguna persona le decíamos: “Oye, ¿sabes que Dios te ama?”. Y de repente comenzaba a llorar la persona y se abría para contar algún problema por el que estaba atravesando. Cuando al final todos compartíamos los testimonios nos dábamos cuenta de cómo realmente Dios nos ha llamado para llevar Su Palabra.

Dios te llama, Dios te muestra la necesidad y Dios te envía. Es decir, no es algo que hagas de manera independiente tú solo sino que hay una autoridad espiritual que te debe de enviar. Tal vez sientas carga por compartir a la gente que está en la cárcel pero no por ello te vas a ir tú solo a predicarles, debes hablarlo con tus autoridades espirituales y esperar a que ellos te confirmen.

4. El hombre responde

“Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová”. Éxodo 4:1

 

 

 

La respuesta de Moisés era natural porque él había huido de Egipto y ahora Dios le dice que regrese y que le diga al pueblo hebreo que él es su libertador. Entonces, en su lógica él pensó que no le creerían.  Esa fue la primera barrera de Moisés. Tal vez tú pienses lo mismo de ti, es decir, que la gente no te creerá que eres cristiano porque antes eras diferente. Pero esa barreras deben caer para que podamos levantarnos, avanzar y servirle. Es tiempo de salir de la defensiva e ir a la ofensiva, de caminar en el propósito de Dios y hacer a un lado cualquier barrera mental.

La segunda cosa que Moisés le dice al Señor es que él no sabía hablar.

“Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua”. Éxodo 4:10

 

 

 

Nosotros también ponemos este tipo de barrera ante la necesidad que Dios pone delante de nosotros. Sin embargo, no siempre va a tratarse de hablar, tal vez Dios te lleve a hacer algún acto de amor hacia alguna persona en necesidad y a través de ese servicio la gente podrá sentir el amor de Dios. Estas experiencias te ayudarán a anclarte en el Señor porque la realidad es que el día a día, el confort nos aleja de vivir el ministerio de la forma en que Dios quiere que lo vivamos. Entonces tú necesitas involucrarte, vivir estas experiencias y tal vez Dios no te envíe a lugares lejanos (aunque si te llama, no dudes en ir, Él te va a acompañar) pero sí debes tener la pasión por conocer y vivir esas experiencias de servir al Señor.


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 “Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar.” Éxodo 4:13

 

 

Así como Moisés, tal vez estés pensando que esto no es para ti y que Dios debería enviar a otra persona en lugar de enviarte a ti. Pero quiero decirte: Esto sí es para ti. Sí es para ti el servir al Señor porque para esto Dios te trajo, Él te alcanzó para usarte.

Otras barreras que tal vez estén en tu mente son:

Tengo problemas“. Pero Jesús nos advirtió que en el mundo tendríamos aflicción. Sabemos que todos pasamos por pruebas pero eso no debe detenernos de compartir el mensaje de salvación.
No sé muchas cosas“. Tal vez aún no sepas mucho de la Biblia pero tu testimonio puede ser un ejemplo para compartir a otros.
Me da vergüenza que me vean“. Quizá temes a la reacción de la gente de que te conoce y sabe cómo eras antes pero no hay razón para sentirte avergonzado.
No es para mí“. Probablemente pienses que lo tuyo es tocar la guitarra o servir en otro ministerio, pero no compartirle a la gente, pero quiero decirte que esto sí es para ti.

Aparte de que puedas tener un ministerio de alabanza o en la escuela dominical, es muy importante que compartas la Palabra, para eso te salvó Dios. Tal vez otra barrera sea: “Tengo mis planes”. Debes recordar que los planes de Dios no se ponen en contra de tu bendición. Lo mejor que puedes hacer es rendir tus planes a Él y permitir que haga las cosas a Su manera. Créeme, vale la pena.

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