Decisiones

Esta guía práctica te ayudará a tomar decisiones correctas

¡Deja tus cargas a Dios!

“—Papá, ¿qué pensabas cuando te pedía algo que no planeabas darme? —le pregunté a mi padre.”

“—Pues, pensaba que eras una chiflada —contestó él.”

“—¡Papá, esto es serio! —respondí.”

“—Bueno —continuó—, me desesperaba, y me frustraba.”

“—¿Entonces qué hacías?”

“—En ocasiones terminé cediendo a eso que deseabas. Entendí que tenía que dejarte crecer y que tarde o temprano aprenderías por ti misma el por qué de muchos “no”, pero nunca estuvo dentro de mis planes darte algo que pudiera hacerte daño y alejarte de mí.”

Recuerdo bien esta conversación entre mi padre y yo hace unas semanas. A la edad de 15 años era común que buscara convencer a mi padre de concederme algo que deseaba o anhelaba. Desafortunadamente, todos hemos deseado en más de una ocasión cosas que no traerán beneficio a nuestras vidas, sino por el contrario, sufrimiento y dolor. Aún así, Dios tiene paciencia para con nosotros. Su deseo es bendecirnos. ¡Claro! Él busca proveer para todas nuestras necesidades, pero la Palabra nos exhorta a dejar a un lado nuestro afán y poner nuestras peticiones en Sus manos:

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Filipenses 4:6 RVR1960

Gracias a la verdad escrita hace miles de años, podemos tener una guía práctica para enfrentar cualquier situación con sabiduría y ser bendecidos durante el proceso.


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1. Comencemos orando

A pesar de que Dios conoce todas nuestras necesidades, Él anhela tener una cercanía con nosotros y esa cercanía se logra únicamente a través de la oración. Jesús enseñó a Sus discípulos que la oración es un estilo de vida, no sólo una actividad en la que uno participa. Si estás atravesando una situación en particular y te sientes abrumado por tal circunstancia, no necesitas esperar hasta llegar a tu hogar, ir a una iglesia o esperar los “domingos” para hacer una oración. La oración es la única manera de cambiar la dirección de nuestra mente y corazón. Céntrate en Jesús, quien es la única fuente de esperanza; Él es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6).

2. Reconozcamos nuestra necesidad y nuestras cargas

¿Qué pasa en los centros de rehabilitación cuando llega un nuevo integrante al grupo? Cualquiera que sea el problema, en primera instancia ellos deben reconocer la condición por la que están atravesando para que avancen en su rehabilitación. Así, de manera similar, cada uno de nosotros pasamos por situaciones y circunstancias que nos sobrepasan y una manera de aligerar nuestras cargas es reconocer nuestra necesidades y  entregárselas a Dios para que haga Su perfecta voluntad en ellas.

3. Busquemos la dirección de Dios

“Deléitate en Jehová y Él concederá los deseos de tu corazón”. Salmos 37:4

Estamos conscientes de que así como un alumno logra aprender de su maestro, de igual manera nosotros como seres humanos necesitamos la dirección de Dios en nuestro caminar. La manera de buscar la dirección es mediante Su Palabra y la oración. También es necesario aprender a distinguir si lo que estamos pidiendo son necesidades, pues a menudo podemos caer en necedades o deseos propios. Tal vez, si Dios nos diera eso que “deseamos”, nos desviaríamos de nuestra comunión con Él. Muchos dirán: “Bueno, entonces, ¿Dios nunca concederá mis deseos?”. ¡Claro que sí! Siempre y cuando sean Su voluntad.

4. Estemos dispuestos a esperar

Lamentablemente, hoy en día nuestra generación siente una necesidad de hacer realidad lo que tanto anhelan o desean y a causa de esto se precipitan actuando como si el tiempo se les agotara. Dios conoce nuestros tiempos y sabe dónde deben suceder tal y cual cosa; entonces ¿por qué nos desesperamos? Nuestro Dios anhela que esperemos solamente en Él. La Biblia nos enseña en el libro de Lamentaciones 3:25 que “bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca”. Entonces, toma las cosas con calma y recuerda que hay un tiempo para todo.

5. Agradezcamos a Dios de antemano por Su provisión

Porque yo honraré a los que me honran”. 1 Samuel 2:20

Ser agradecidos con Dios por Su provisión y fidelidad es un indicador de que estamos sometidos a Su voluntad. Puede ser que las circunstancias de la vida no salgan como pensamos pero Dios siempre tiene un plan mejor. Conocer el corazón de Dios es saber que Él siempre tiene algo fructífero para nosotros y si confiamos de antemano en esto, El nos librará de todo mal, y nos honrará.


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Un filtro para las decisiones importantes

Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella”. Deuteronomio 30:15-19

Imagina que delante de ti se muestran dos caminos. Antes de entrar a uno de ellos, aprecias en que el derecho muestra ciertos detalles que prometen mucho sin aún saber que son exactamente pero que manifiestan paz y esperanza. Por otra parte, en el otro extremo, se encuentra un camino que manifiesta confusión, miedo y desconfianza. El primero está lleno de promesas para tu vida terrenal y eterna mientras que el segundo no puede ofrecerte algo que trascienda, sino algo pasajero.

Así pasa en nuestra realidad. Si escogemos el camino lleno de esperanza, que es Cristo, sabremos que en Su presencia se encuentran todas las promesas para tu vida terrenal y eterna: bondad, paz, amor, paciencia, fe, gozo, benignidad. Sin embargo, una vida sin Cristo será todo lo contrario.

Los beneficios de seguir la voluntad de Dios, y las consecuencias de ignorarla, tendrán un gran impacto en nuestra vida, es por esto que es vital que consideres las siguientes preguntas para tomar decisiones correctas.

1. ¿Está relacionada con la Palabra de Dios?

Si estamos en una situación en donde no sabemos cómo actuar, busquemos pasajes en las Escrituras que indiquen cual es el camino correcto a seguir. En caso de no encontrar un caso parecido al nuestro, podremos buscar verdades aplicables a nuestro caso.

La Palabra de Dios está llena de principios para la vida, y un sólo pasaje puede ofrecer sabiduría que se puede aplicar a muchas circunstancias. En Salmos 3:11 dice: “El consejo de Jehová permanecerá para siempre”.

En otras palabras, la Biblia es una guía llena de consejos de Dios, pero para que ésta pueda ser útil y de bendición, debe leerse y aplicarse en nuestro diario vivir.

2. ¿Es una decisión sabia?

“Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; No la dejes, y ella te guardará; Amala, y te conservará”. Proverbios 4:5-6

Para contestar a esta pregunta, debemos hacernos otras como por ejemplo: ¿Cuáles son las consecuencias a futuro de mis decisiones? ¿Me estoy apresurando? ¿Le hará daño a alguien? ¿Agradaré a Dios? Al comenzar estas preguntas, el Espíritu Santo dará testimonio a nuestro espíritu de lo que está bien o está mal. Solo contestando estas preguntas con honestidad podremos saber si estamos actuando con sabiduría.

3. ¿Tengo gozo y paz con respecto a esto?

Colosenses 3:15 dice: “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones…”

¿Qué significa tener paz? La paz es la ausencia de perturbación, inseguridad, angustia e insatisfacción. Algunas personas “oran” por sus decisiones sin darle a Dios una oportunidad para responder. Simplemente hablan acerca de sus propios deseos y asumen que Dios está de su lado con una o más decisiones, pero eso no es buscar la voluntad de Dios. La paz no es algo que podemos forzar, pero sí podemos saber cuándo es auténtica.

Dios nos guiará a la dirección correcta cuando consultemos con Él lo que debemos hacer pero también debemos tener la disposición para oír ante lo que Él tiene que decirnos y ponerlo en práctica. Nada que no sea de Dios nos dará paz.

4. ¿Mis decisiones le dan honra a Dios?

No solo Dios observa nuestro comportamiento, si no también la gente que nos rodea, entre ellos, quienes no creen en Cristo; y si nosotros no hacemos lo que Dios nos demanda como creyentes, ellos observarán falsedad en nuestro caminar; por tal y cual motivo es importante que nuestro corazón refleje el carácter de Él, para que a través de nosotros, Cristo sea honrado y glorificado.

Recuerda que en todas las decisiones que tomemos, Cristo debe ser exaltado. Donde hay obediencia se encuentra la bendición. “Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios” (Deutoronomio 28:2).

Éstas preguntas sencillas son una guía que podrán llevarte a buscar la voluntad de Dios en tu vida. Si las consideras con honestidad sabrás si lo que estas haciendo son deseos tuyos o del Señor. Una vez que meditemos en la Palabra y la pongamos en práctica veremos la mano del Señor en nuestra vida. La pregunta de hoy es: ¿Estoy dispuesto a hacer lo que Él anhela para mí? Seguir a Dios nos puede costar, y mucho, pero al obedecerlo sabremos que seguirlo nos mantendrá en una paz y gozo pues nunca saldremos de Su cobertura.

 

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Crecimiento Espiritual
Hay un Comentario sobre este artículo
  • Anónimo
    19 agosto 2017 at 3:03 pm

    Me encanta por prático.

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