Mundo

Cómo estar en este mundo sin ser de este mundo

Tú puedes vivir una vida apartado del mal.

Cuando tomamos la decisión de buscar a Dios y seguir su voluntad, podríamos estar asistiendo a una iglesia y mostrar una actitud agradable sonriendo, alabando, cantando y aplaudiendo. Pero al mismo tiempo, bajo esa cara agradable, pudiéramos sentirnos tristes, solos y temerosos. Esto causa que por un tiempo estemos en la cima y otras veces en el suelo, entrando en un ciclo que provoca que no seamos realmente felices aquí, en este mundo.

Es común que como jóvenes caigamos en este tipo de ciclos, y esta falta de felicidad se convierte en una de las grandes tragedias para la iglesia y uno de las mayores tristezas de Dios.

Oponernos a la verdad nos tiene cautivos en una trampa en la que hacemos lo que el diablo quiere.

Cuando nos encontramos en esa situación debemos prestar atención a la Biblia. Ésta nos enseña que debemos aprender la verdad en ella para que Dios pueda cambiar nuestro corazón y así poder dejar atrás todo aquello que no es agradable a Él. Oponernos a la verdad nos tiene cautivos en una trampa en la que hacemos lo que el diablo quiere. Con nuestra falta de autoridad sobre el diablo permitimos que él entre y salga de nuestras vidas a placer y nos diga “No tienes el poder de Cristo dentro como para detenerme. Eres cautivo mío, y yo voy a hacer lo que quiera”.


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¡Es triste que exista esa falta de victoria en Cristo!

Cristo no murió para que hiciéramos las cosas conforme a la voluntad del diablo.

Cuando no tenemos la victoria en Cristo el diablo pone miedo, soledad, depresión o lujuria en nuestro corazón cuando él quiere. Cristo no murió para que hiciéramos las cosas conforme a la voluntad del diablo. Debemos de buscar la victoria en Él y dar testimonio diariamente de que no estamos sujetos a todos los vicios y tentaciones que nos ofrece mundo, podremos tener muchos problemas, pero debemos buscar la victoria en Cristo para poder dominar cualquier trampa del diablo.

Muchas veces tendemos a creer que nuestra infelicidad proviene de las situaciones por las que estamos atravesando, pero la verdadera razón es que nos oponemos al camino que Dios ha puesto para nosotros y buscamos hacer nuestro propio camino aun conociendo lo que Él ya ha dispuesto para nuestra vida. No hacemos lo necesario para dejar atrás todos aquellos vicios que diablo puso como trampa para mantenernos en sus lazos.

¡Ya es hora que sea el diablo quien huya de ti!

Si seguimos permitiendo que el diablo se aproveche de nuestras emociones, solamente iremos de mal en peor. El diablo usa cualquier área de nuestra vida que no hemos entregado a Cristo para poder mantenernos cautivos. Debemos tomar conciencia de la trampa en la que nos encontramos y buscar salir de ella manteniendo una comunión constante con Dios, siguiendo el propósito que Él tiene para nosotros y así a través de Él lograr salir de cualquier dolor, temor o problema en el que nos encontremos.

Lamentablemente, muchos han quedado cautivos. Esto se debe a que no tuvieron el deseo de andar con Cristo, no buscaron la santidad de Cristo. En la Biblia encontramos el ejemplo de Enoc, un hombre que día a día caminó con Dios y Dios mismo desea que cada uno de nosotros lo hagamos. Todos podemos aprender del ejemplo de Enoc. La Biblia dice “Caminó, pues, Enoc con Dios” (Génesis 5:24 RVR1960). Eso implica que Enoc subía y bajaba, entraba y salía, avanzaba y retrocedía, del brazo de Dios, manteniéndose en comunión continuamente con Él y acercándose a Él cada vez más. Enoc vivió trescientos sesenta y cinco años. En el vemos una nueva clase de creyente. Durante cada uno de sus días en la tierra, caminó hombro con hombro con el Señor. Él era su misma vida; tanto fue así que, al final de su vida, no vio la muerte:

“Fue por la fe que Enoc ascendió al cielo sin morir; desapareció, porque Dios se lo llevó. Pues antes de ser llevado, lo conocían como una persona que agradaba a Dios. De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad”. Hebreos 11:5-6 (NTV)

Al igual que Enoc, cuando vivimos en comunión con Dios, Él nos pone fuera del alcance del diablo, somos alejados de su reino de tinieblas y puestos en el reino de luz de Cristo: “Pues él nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado” (Colosenses 1:13). Ahora mismo nos hallamos trasladados, fuera de la trampa del diablo, y llevados al corazón mismo de Jesús. La palabra griega trasladado sugiere que Cristo viene personalmente y nos lleva lejos del poder del diablo y nos coloca en un lugar celestial. Dios traslada sólo a los que caminan con Él, como Enoc.

Enoc no tuvo que esconderse para andar en santidad.

Los que permanecen cautivos a la voluntad del diablo no pueden ser liberados de las tinieblas. Podemos decirles a todos que somos cristianos. Hasta podemos orar, llorar, y leer Su palabra. Pero si no andamos cerca de Él cada día, nunca vamos a cambiar. Vamos a caer cada vez más hondo en la esclavitud. Enoc aprendió a vivir delante de Dios agradándole en medio de una sociedad malvada. Siendo un hombre común con los mismos problemas y cargas que nosotros soportamos. No era una persona que vivía escondida en una caverna lejos del mundo; llevaba una vida normal, con esposa, hijos, obligaciones y responsabilidades. Enoc no tuvo que esconderse para andar en santidad.


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No te escondas…

Hoy muchos cristianos desearían estar apartados de las cosas que ofrece el mundo para no contaminarse, pero como cristianos Dios nos envía a ser de testimonio para la vida de otras personas, si nos escondemos para alejarnos de todas las tentaciones y de la maldad no podremos ser de bendición para aquellos que aún están atrapados por las trampas del diablo. Debemos de comprender que somos parte de este mundo y que al caminar constantemente de la mano de Dios nos despegamos más de las cosas que nos ofrece el mundo y nos acercamos más a la gloria.

“De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial.” Mateo 5:16

No sigas la corriente del mundo

Como cristianos debemos asumir nuestras responsabilidades. Con nuestra familia, escuela, trabajo y nuestro servicio a Dios. Ninguna exigencia o situación de la vida debe de interponerse entre nosotros y Dios. Elías fue otro profeta en la Biblia que al igual que Enoc, Dios se lo llevó sin morir. Elías y Enoc tenían algo en común: ambos aborrecen el pecado y se pronunciaban en su contra.

Debemos ser firmes en este aspecto, no podemos seguir la corriente del mundo y aceptar aquellas cosas con las cuales no glorificamos a Dios, no podemos seguir estando con personas que maldicen a Dios, porque entonces no estamos agradando a Dios, solamente lo avergonzamos.

Sé cómo Dios

Aun cuando vivamos rodeados de maldad, y las personas a nuestro alrededor se alejen cada vez más de Dios, debemos volvernos más como Dios . Si decidimos seguir a Cristo debemos cuidar no volvernos apáticos, poco receptivos y egoístas. Tenemos que mantener una comunión constante con Cristo para evitar caer en antiguos hábitos que harán que poco a poco dejemos de orar, de leer la Biblia y de congregarnos. Esto traerá como consecuencia alejarnos de Dios. Sabemos que alejados de Dios fácilmente caeremos ante los engaños del diablo.

Dios desea que cada día le busquemos, que caminemos con Él. Solo caminando con Él podemos alcanzar vivir en la santidad que desea ver en cada uno de nosotros. Enoc cumplió con sus responsabilidades, pero amó más caminar con el Creador. Vivir la santidad que Dios quiere para cada uno de nosotros es lo único que nos puede garantizar ser plenos.

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Crecimiento Espiritual
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