Cosas Grandes

Estás en este mundo para hacer algo grande

Lo que tienes es suficiente para lograrlo

Tú fuiste diseñado y traído a este mundo para hacer proezas

En el Segundo Libro de Samuel (23:20-23 Nueva Traducción Viviente) encontramos la biografía de Benaía. Lo primero que veo es que él era un hombre esforzado. A veces vamos en contra del esfuerzo, pero cuando Dios habló con Josué, lo primero que hizo fue redireccionarlo en la Palabra: Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley…” (Jos. 1:8 Reina Valera Revisada 1960). Pero también le dijo: “Esfuérzate y sé valiente” (Jos. 1:6). Tú sabes que hay cosas que no se hubieran logrado si no hubiera habido un esfuerzo de por medio. Se trata de esfuerzo, pero cuando viene la demanda de esfuerzo, algunos se hacen para atrás.

Tal vez te ha costado mucho esfuerzo llegar aquí. A algunas personas les va a costar más que a otras. Algunos están a punto de tomar decisiones que saben que les va a costar la vida, que les va a costar esfuerzo; tienen que ir más allá. La Biblia dice: Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas (…)  Is. 40:29-31 Así que ¡anímate!

Si estás estudiando o trabajando, y tal vez no te pagan lo que quisieras ganar, ¡esfuérzate! Tal vez te cuesta trabajo venir a la reunión o asistir a la célula pero esfuérzate. Dios nos ha traído hoy para escuchar que Él está con nosotros para ayudarnos y darnos esfuerzo. Nada de volver atrás porque tú y yo no somos de los que retroceden para perdición sino que avanzamos para vida eterna. Recibe hoy las fuerzas de los que esperan en el Señor.


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Algo Grande

Yo quiero decirte que tú fuiste diseñado y traído a este mundo para hacer proezas en Cristo Jesús. “En Dios haremos proezas” (Sal. 108:13).  Tú harás cosas que no te imaginas, cosas que si alguien en este momento te dijera que vas a estar haciendo dentro de unos meses, no le creerías. Tal vez estás pensando: “tú no sabes cuán lejos estoy de lo que estás diciendo”. El Señor me ha traído para decirte que en Dios harás grandes proezas porque Él pondrá a nuestros enemigos debajo de nuestros pies.

 Esta generación está más enfocada en el placer que en el compromiso

Este pasaje dice también que Benaía mató a dos leones, pero ¿cómo podemos aplicar esta enseñanza en nuestra vida? Todos los que estamos aquí, aunque hemos dedicado nuestra vida al Señor tenemos una lucha constante con el mundo. Entonces hay cosas que el mundo nos ofrece en nuestro diario vivir, la forma de pensar, hablar, actuar, dirigirse. Hoy en día todo parece estar a favor del sexo libre, sin responsabilidades. Hoy estamos viviendo un tiempo como el que se vivió en Génesis, cuando tenía que nacer de la tribu de Judá el salvador del mundo, pero los hijos de Judá querían más el placer que el compromiso. Esta generación está más enfocada en el placer que en el compromiso que Dios ha establecido acerca del sexo en el matrimonio, que es la única institución respaldada y bendecida por Dios.

Podemos encontrar en la Biblia que “el que es nacido de Dios vence al mundo.” Tal vez has sido vencido por la tentación y caíste, pero quiero decirte que Dios da oportunidades, “porque  si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17). Una de las áreas que debemos vencer es el mundo y sus deseos.

¿A quién estás alimentando?

Estamos programados para todo lo que se contrapone en el plan del Señor, es una lucha constante

Tú y tu generación serán retados y desafiados como si se tratara de un león respecto a la pureza sexual. Pero dice la Biblia que “mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo” (1 Jn. 4:4). Así que pidamos al Señor que nos guarde en pureza sexual. Otro león es la carne, ¿a qué se refiere? A los deseos que hay en ella. Estamos programados para todo lo que se contrapone en el plan del Señor, es una lucha constante. Por eso es importante nutrirnos espiritualmente.

Tal vez has escuchado esta historia, se trata de un hombre que llegaba a un pueblo y se paraba en la plaza principal con dos perros: uno era de raza pitbull, que tan solo de verlo asustaba; el otro era corriente y no asustaba mucho. Este señor le decía a la gente que habría una pelea y los animaba a apostar por uno de los dos. La gente apostaba por el pitbull, que se veía más feroz, sin embargo, el perro mestizo era el que vencía. El señor hizo esto varias veces y nunca le ganaron la apuesta. Le preguntaron cómo es que siempre sabía cuál era el perro que iba a ganar, a lo que él contestó: “es muy sencillo, el perro que quiero que gane es al que le doy de comer, y al perro que quiero que pierda no le doy de comer en dos días”.

Cuando tú buscas a Dios estás alimentando tu espíritu y estás siendo fortalecido. Sin embargo, a veces lo que más alimentamos es nuestra alma, nuestros sentimientos. Pareciera que hoy nuestro primer movimiento del día es tomar un teléfono y el último movimiento del día es dejarlo. Nos estamos intoxicando de la carne del mundo. Pero quiero animarte una vez más porque has sido llamado a “ser más que vencedor en Cristo” (Ro 8:37).


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Tu arma más fuerte

Continúo con la historia de Benaía. En el pasaje encontramos que luego venció a un egipcio, un hombre que tenía proporciones más grandes de las que tenía Benaía y que, además, tenía herramientas más poderosas. Pero eso no limitó a Benaía, porque si entendemos que él había sido enseñado y entrenado por David, él sabía que el Señor le iba a entregar a sus enemigos. Así que, aún en contra de toda posibilidad, este valiente enfrenta al gigante egipcio solamente con un palo.

No es lo que tienes en las manos lo que te da la victoria sino en las manos de quién estás

Cuando vemos lo que tenemos que enfrentar, lo que hay en nuestras manos pareciera insignificante. Debes saber que no es lo que tienes en las manos lo que te da la victoria sino en las manos de quién estás. Es decir, en las manos de Dios. Este hombre tenía el Espíritu de Dios, así que el palo solo fue una herramienta. Tal como con Moisés, cuando el Señor le dice que extienda la vara para abrir el Mar Rojo; no se trataba de la vara sino del respaldo de Dios. Como cuando Sansón tomó una quijada y mató a muchos filisteos; no se trataba de la quijada sino que Sansón estaba en las manos de Dios. Igualmente, lo que tú tienes en la mano: la capacidad, las habilidades, lo que has estudiado, esa es tu herramienta para enfrentarte. Estás en las manos de Dios y con su ayuda harás proezas.

Puedes dejar una huella en el mundo

Te cuento que en un punto de mi vida, decidí que yo tenía que hacer algunas cosas que marcaran la vida de las personas. Cuando me vaya de esta tierra, pensé, quiero que la gente diga: “él me ayudó, él hizo una escuela, hizo un centro de rehabilitación.” Así que me determiné a hacer algunas cosas. Un día me invitaron a un campamento a Cd. Juárez. Estando ahí me di cuenta que una muchacha, graduada de una escuela de renombre y con un buen trabajo, había decidido dejarlo. En su lugar eligió ir a ayudar a los rarámuris, también conocidos como la etnia Tarahumara.

Los rarámuri tienen de cinco a seis hijos por familia. Como no pueden mantenerlos a todos exponen a algunos, es decir, solo alimentan a tres pequeños y abandonan a los otros tres; es muy común que mueran. Esta muchacha tiene un albergue que se llama “El encuentro”. Ahí ayudan a niños rarámuris que son traídos de comunidades que están a, por lo menos, dos horas de distancia del albergue. Los tienen ahí de lunes a sábado para darles alimento y educación. También hay grupos cristianos comunitarios que vienen de diferentes partes a apoyar. Conozco a varios niños cuyas vidas han cambiado y están siendo preparados. ¿Qué es lo que queremos hacer con ellos? Pues ellos son los nuevos Moisés. Dios los está preparando en un lugar para regresarlos a su pueblo para que Él lleve consuelo y libertad. 


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Lo que tienes es suficiente para algo grande

Un día, fuimos a la Sierra y el pastor envió a un muchacho muy grande para ayudarnos. El joven medía 2 metros de altura, con una espalda muy ancha pero muy lento. Yo me pregunté para qué lo habían mandado sabiendo que era tan lento, y además ocupaba no solo uno sino ¡tres lugares! Realmente era grande.

Llegamos todos apretados y comenzamos a bajar las cosas. Había llovido toda la noche, tanto que el arroyo que teníamos que cruzar estaba impresionantemente crecido. Uno de los hombres que nos acompañaba nos indicó que él cruzaría y nos ayudaría a pasar usando una cuerda. Él pudo pasar, sin embargo, cuando una de las chicas lo intentó, casi muere por la fuerte corriente. Yo pensé que no lograríamos pasar. Entonces, el joven del que te hablé comenta: “pastor, a la mejor para eso me mandó Dios. No soy muy hábil pero tengo una espalda muy grande.” Así que nos subió en su espalda y nos ayudó a cruzar el río a todos.

Sea lo que sea que Dios te ha dado, eso es lo que quiere que uses.

A la mejor Dios te ha dado habilidades, talentos o una gran espalda. Sea lo que sea que Dios te ha dado, eso es lo que quiere que uses. Así como a Benaía, que solo tenía un palo. Que no se te pase la vida pensando en lo que harías si tuvieras tal cualidad o habilidad, si hubieras nacido en otras circunstancias o tuvieras unos padres millonarios, ¡NO! Quiero decirte que lo que tú tienes Dios te lo ha dado y con eso vas a poder vencer.

Dios te ha diseñado para esta hora. De parte de Dios te digo que hay cosas que tienes en las manos que tal vez te parecen insignificantes, pero te repito: no es lo que tienes en las manos sino en las manos de quien estás. Lo que tú tengas en la mano utilízalo, deja de menospreciarlo e ignorarlo. Ya deja de estar afligido. Hay cosas que no van a cambiar pero estás en las manos de Dios y Él derrotará a tus enemigos.

Hay gente que va a ser bendición a las naciones, gente que le va a cambiar el destino eterno a muchas personas. Existen proyectos que Dios ha puesto en ti y por los cuales tienes que esforzarte para hacerlos realidad. Pero no es lo que tú tienes sino el respaldo de Dios. Benaía fue alguien de renombre. Yo declaro que tu nombre será conocido en muchos lugares del mundo porque tú eres una persona que está en las manos de Dios.

   

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Viviendo en Cristo
Hay un Comentario sobre este artículo
  • amazias
    20 Agosto 2017 at 2:30 pm

    Hermoso mensaje .q edifica. .gracias por esas palabras alentadoras

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