palabra

Una palabra que puede cambiar tu vida

La Palabra de Dios verdaderamente transforma

El día de hoy estamos viviendo un tiempo de abundancia de la Palabra de Dios. ¡En la historia de la humanidad nunca había corrido la Palabra por el mundo como el día de hoy! “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo” (He. 1:1 Reina Valera Revisada 1960). Sin embargo, es posible que aunque estemos expuestos a la abundancia de la Palabra nuestra vida no esté siendo transformada.

La Biblia nos muestra momentos específicos en los cuales la Palabra de Dios escaseaba, pareciera que no había suficientes profetas; también habla de otro periodo al que los historiadores llamaron “los 400 años de silencio”, esto fue antes de que Jesús llegara al mundo y fue un tiempo en el que Dios no habló a su pueblo. A pesar de vivir en el periodo de abundancia nuestra actitud no siempre es la correcta al recibir la Palabra de Dios. 


También lee: Esto ocurre cuando alguien decide escuchar a Dios


 Formas incorrectas de reaccionar a la Palabra de Dios:

Ya me lo sé

Pensar que lo sabemos todo, es una trampa del enemigo para evitar recibir lo que Dios tiene para nuestras vidas. Al pensar de esta forma levantamos una barrera en nuestra mente que nos impide vivir a la manera que Dios quiere que vivamos. La Palabra de Dios dice que hay tesoros viejos y tesoros nuevos. Un tesoro nuevo es algo fresco que Dios te está revelando. Los tesoros viejos son cosas que Dios vuelve a traer a tu vida. Puede ser que hayas leído tu Biblia de pasta a pasta pero si tú vienes con un corazón correcto, Dios te va a dar algo nuevo, algo que transformará tu vida.

Espíritu crítico o de juicio

Dios habla de muchas maneras y Su gracia es multiforme. Mucha gente se acercaba para escuchar lo que Jesús decía, sin embargo, se acercaban para criticar a Jesús y su mensaje. Hoy en día no estamos muy distantes de eso; la crítica y el juicio nos impiden ser tocados por Dios y vivir en su abundancia. Debemos tener cuidado, porque esto también puede suceder en el pueblo de Dios. Dios habla de muchas maneras y Su gracia es multiforme; por esto mismo tenemos que tener siempre un corazón abierto y dispuesto para lo que Dios quiere hablarnos y recibirlo con un corazón manso y humilde.

Menospreciarla

“Puedes hablar de poesía y filosofía y no les molesta, pero si les hablas de Dios hay una resistencia.”

“El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (Jn. 12:48). Hay gente que no quiere escuchar acerca de Jesús; puedes hablar de poesía y filosofía y no les molesta, pero si les hablas de Dios hay una resistencia. Esto se debe a que existe un espíritu que está en contra de la Palabra de Dios. “Porque a la verdad, dicen, las cartas son duras y fuertes; mas la presencia corporal débil, y la palabra menospreciable” (2 Co. 10:10). Si nuestra actitud no es correcta, aún si el mismo Apóstol Pablo viniera y nos predicara, seríamos capaces de menospreciar el mensaje que Dios tiene para nosotros. ¡Esto es una actitud de rechazo hacia lo que Dios habla!

Espíritu de superioridad, de orgullo o falta de humildad

Una persona con un espíritu altivo no puede recibir la Palabra de Dios. “Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él” (Hch. 7:54). En este versículo nos damos cuenta cómo la gente estaba enojada por la palabra que Esteban les estaba compartiendo. Ellos creían tener la razón y su corazón no estaba dispuesto a recibir lo que Dios quería hablarles. Por esto mismo, debemos tener humildad siempre para recibir la Palabra, pues esta tiene poder para transformarnos.

El que escucha sin entendimiento

La parábola del sembrador hace referencia a un tipo de persona que escucha la Palabra pero no la entiende; esto lo podemos ver en Mt. 13:18-22. Cuando esto sucede, el enemigo arrebata lo que fue sembrado en el corazón de esa persona. Podemos venir a la iglesia por 5, 10, 20 años y seguir batallando con lo mismo, porque no hemos entendido el mensaje. Necesitamos ponerlo en práctica. Si solo somos oidores, pero no hacedores, no sirve de nada.

El espíritu cerrado literalmente

Algunos piensan cosas como “a mí nadie me va a cambiar”, “nadie me va a decir lo que tengo que hacer”. Esto es porque no hay espacio en el corazón de la gente para recibir la Palabra. Su espíritu se encuentra cerrado y no son capaces de recibir lo que Dios quiere hablarles. Tal como lo menciona Zacarías 7:12, su corazón se encuentra endurecido: “y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu…”


También lee: Obediencia significa aceptar la autoridad de Dios sobre tu vida 


Formas correctas de reaccionar a la Palabra de Dios:

Con disposición

El Señor siempre hablará a un corazón dispuesto a escuchar y obedecer. El libro de Hechos menciona a un grupo de personas en la Ciudad de Berea, que tuvo la actitud correcta para recibir la Palabra de Dios: “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hch. 17:11). Un corazón así enciende el deseo de seguir buscando y conociendo cada vez más a Dios y Su Palabra. ¡Esto es precisamente lo que Dios anhela de Su pueblo!.

Con entendimiento y fruto

Debemos ser personas que anhelan el cambio y la transformación en nuestras vidas.

Cuando viene el entendimiento, entonces viene el fruto. “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno” (Mt. 13:23). Pasamos a otro nivel cuando entendemos lo que Dios habla en Su Palabra. La gente puede escuchar muchos mensajes; sin embargo si este no da fruto, no sirve de nada. Por ejemplo ¿Qué sucedió con la Palabra que Dios le dio a los Colosenses? “que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad…” (Col. 1:6). ¡Hubo un cambio maravilloso! Debemos ser personas que anhelan el cambio y la transformación en nuestras vidas.

Con gozo

“La Palabra de Dios es vida para nosotros”

David, aún en medio de dificultades reconocía la importancia de mantener una actitud de gozo y alegría, por eso podía expresar “¡Oh cuánto amo yo tu ley!” (Sal. 119:97). Ese gozo proviene de una revelación de la Palabra, porque la Palabra de Dios es vida para nosotros. “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo” (1 Ts 1:6).

Con respeto

Es importante que recibamos la Palabra con respeto; ya que es la máxima autoridad en nuestra vida. “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Ts 2:13). Él actúa a través de Su Palabra, toca vidas y corazones. Dios está hablando a través de ella.

Con fe

Podemos pasar el resto de nuestras vidas escuchando un sin fin de mensajes, pero si el oír no viene acompañado de fe, será en vano. “…Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.” Jn. 17:8 Nuestros corazones necesitan creer verdaderamente lo que Dios está hablando y poner en acción Su Palabra para que haya fruto.


También lee: Pruebas Que Transforman


 5 razones para recibir correctamente la Palabra de Dios en nuestra vida:

Nos limpia

“Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Jn. 15:3). El Señor usa la Palabra para limpiar nuestra mente, nuestros corazones y nuestras vidas. Necesitamos la Palabra de Dios para mantenernos limpios y puros delante de Él.

Nos transforma

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Ti 3:16-17). No se trata de un encuentro emocional, se trata de ser transformados. Dios está haciendo algo perfecto en nuestra vida.

Nos da sabiduría.

“…y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti 3:15). La Palabra de Dios nos hace sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

Es vida.

“El deseo de Dios es avivar nuestras vidas a través de Su Palabra.”

“Éste es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos” (Hch. 7:38). Dios quiere impartir vida en los corazones de cada uno de nosotros, el deseo de Dios es avivar nuestras vidas a través de Su Palabra.

Incluye todas las promesas que necesitamos para vivir

El apóstol Pedro (2 Pe. 1:4) menciona que Dios nos ha dado preciosas y grandísimas promesas para disfrutar de la naturaleza divina. “…Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios” (2 Co. 1:20). ¡Somos bienaventurados cuando creemos y confiamos en Su Palabra! Y todas y cada una de ellas, se cumplirán.

Estamos en un momento en el que abunda la Palabra de Dios. Este es un tiempo para disponer tu corazón y poder recibir Su enseñanza. Ora a Dios para que haya un anhelo dentro de ti de conocer más su Palabra y seguir siendo transformado.

¿Y tú, verdaderamente anhelas un cambio en tu vida?

Categorías
Viviendo en Cristo
¡Sé el primero en comentar sobre este artículo!
¡Entérate!

Suscríbete a nuestro correo semanal.

*Que no se te pase.

¿Quieres Más?