¿Estás Viendo Aún el Retrovisor?

Olvida el pasado y mira hacia adelante.

Comienza un nuevo año pero eso no significa que sea borrón y cuenta nueva.

Estamos en el mes de enero, aún pensando hacia atrás, viendo qué hicimos en el 2015. Analizamos cuáles fueron logros o fracasos, si tuvimos problemas personales o si hubo planes que no se cumplieron. Quizá haya cosas que sucedieron durante el año pasado de las que no te enorgulleces. Tal vez hiciste enemigos o te peleaste con alguien. Estamos entrando a un nuevo año pero nos damos cuenta que aún pensamos en cosas del pasado, las arrastramos hacia este 2016.

Comienza un nuevo año pero eso no significa que sea borrón y cuenta nueva. El calendario marca un nuevo año pero nosotros seguimos cargando cosas o experiencias del pasado.

¿Qué ves cuando miras hacia el 2015? ¿Te alegras, te agüitas o no te acuerdas de lo que quedó atrás? En Filipenses 3:12-13 dice el apóstol Pablo: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante” (RVR1960).

Hoy quiero decirte cuatro cosas importantes para poder avanzar en lo que Dios tiene para nuestras vidas:


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Olvida las cosas en el pasado

Pablo dice en el versículo anterior: “olvidando ciertamente lo que queda atrás”. Muchas veces podemos confesar que hemos dejado atrás alguna situación, pero lo hacemos solo de labios hacia fuera. “Ciertamente” significa realmente dejar las cosas atrás.

Cuando vas manejando y ves los espejos retrovisores, ¿qué ves? Las cosas que ya pasaste, esas cosas han quedado atrás.

Olvidar es muy difícil. Para que podamos correr este año con libertad necesitamos no permitir que lo que quedó atrás siga interfiriendo en nuestro camino. Olvidar significa que no permitas que lo que quedó atrás te siga estorbando en tu camino, en tu avance. No permitas que sea un peso o un freno. No permitas que lo que ya pasó interfiera en tu avance.

Pablo usa el ejemplo de las carreras de atletas; relaciona la acción de correr con un sentido espiritual. Es una pena ver durante una carrera cuando alguien se queda sin terminar, cuando alguien se sale del camino. Lo que Dios quiere es que termines la carrera y que, por lo menos, termines el 2016 bien.

Dios quiere que termines este año mejor de lo que hiciste el pasado.

Pablo relaciona nuestra vida cristiana con correr. Correr para obtener el premio. Dios tiene un premio, una herencia para la vida celestial, pero también tiene premios en el presente. Dios quiere que obtengamos un premio, que alcancemos cosas de bendición. Pero no quiere que nos distraigamos, quiere que estemos enfocados en la meta.

Se siente muy bien cuando llegas a la meta, pero usualmente no te enfocas en saber qué pasa con los otros corredores o dónde quedaron los obstáculos pasados. Te hago una pregunta, ¿tienes clara la meta a donde Dios te quiere llevar en este año? ¿Sabes cuáles son las metas de Dios para tu vida en cada área? ¿En lo profesional, en lo espiritual, en lo familiar y en lo económico?

Todos necesitamos una meta, porque el que a todo le tira, a nada le pega. Pero si te distraes en el trayecto, si desvías tu mirada con cosas del camino, estás en riesgo de perder la meta.

Muchos perdimos la meta el año pasado porque nos distrajimos y no alcanzamos el propósito que había para nosotros. Puedes tropezar con un obstáculo en tu vida por distraerte a ver un obstáculo que ya pasó. Necesitas enfocar tu atención en la meta; enfocarte en lo que quieres alcanzar, en lo que Dios quiere hacer en tu vida. Cuando caes lo más triste es que te lastimas de tal manera que tiene que pasar tiempo para que te recuperes.

¿Puedes reconocer que te tropezaste porque te distrajiste?, ¿con qué cosas te has tropezado este tiempo pasado?, ¿con qué cosas te has caído para llegar a la meta?

No es fácil levantarse después de una caída. Pero no puedes quedarte tirado, tienes que dejar eso atrás. Tienes que levantarte y avanzar. La meta no es solo superar el obstáculo, la meta es seguir corriendo y llegar al final, alcanzar el propósito.


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Nuestros fracasos pueden ser un gran obstáculo para alcanzar nuestro destino.

“Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”. (Lucas 9:62)

Muchos están dañados por caídas del pasado, tan dañados que no pueden dar nuevos pasos. Han permitido que las caídas los dominen y frenen su presente y futuro.

Estuve leyendo sobre un señor de 60 años que tenía su licencia de conducir pero no manejaba desde los 18 años por temor. Cuando fue joven, tuvo un accidente y fue tan fuerte la impresión y el temor que decidió no volver a manejar. Toda su vida, por miedo a manejar, dependió de otros, preguntaba por un aventón y dependió de que alguien más lo llevara.

Cuando nos quedamos enfrascados en cosas del pasado y no las superamos, estamos dependiendo de otros y no podemos llevar adelante nuestra vida en lo que Dios quiere.

Es una realidad que todos hemos tropezado alguna vez, pero es decisión de cada quien si te quedas en el pasado o avanzas hacia el futuro; sin embargo, no puedes hacer las dos cosas. No importan las fallas, ni la manera en que haya pasado, lo que importa es si vas a dejar que afecte tu futuro o vas a dejar que forme tu futuro.

Si miras hacia atrás, el arado se irá chueco. El que mira hacia atrás no es apto para el reino de Dios. Tú y yo no somos aptos si volteamos hacia atrás.

Tus “topes” pasados te impiden alcanzar tu destino, tu futuro.

Recuerdo una ocasión que iba manejando una camioneta con un amigo y crucé unas vías de tren de noche muy rápido, me acuerdo que incluso nos pegamos en el techo. ¿A alguien le ha pasado algo similar? Para empezar, segundos antes de pasar el tope te dan los sentimientos de arrepentimiento: “ya la regué”. Lo típico después de caer es ver en el espejo del retrovisor para ver el tope, qué tan grande era. ¿Si sigues viendo el tope, estás avanzando o sigues ahí?

Cuando realmente aceleras, va a llegar un momento en que el tope ya no se verá porque quedó atrás. Si estás viendo hacia atrás en tu vida y sigues viendo el mismo problema, te tengo que dar una noticia: no estás avanzando. Vas a moverte cuando eso del pasado empiece a quedar atrás.

¿Has pasado por una carretera que parece la luna, con cráteres por todos lados? Me pregunto si sigues manejando igual después del primer bache. ¿Qué pasaría si usas esa experiencia para lo que sigue adelante? Seguramente vas a estar más atento, vas a manejar más despacio. Si aparece un nuevo bache o tope vas a saber cómo pasarlo.

Pasa lo mismo con nuestras fallas. Si usas tu experiencia pasada para enfrentar lo que viene, entonces sabes que no tienes que pasar por lo mismo de nuevo. Aprendes y recuerdas cómo pasarlo, no como la última vez. Tus “topes” pasados te impiden alcanzar tu destino, tu futuro.

¡Qué padre la actitud de Thomas Alva Edison! Se dice que intentó 900 veces hacer el foco hasta que le funcionó. Imagínate que a la quinta vez hubiera desistido, o en la número 300, la 800, o la 899. Alguna vez le preguntaron cómo le hizo para no agüitarse en tantas ocasiones. Él dijo: “no eran fracasos sino que encontré 899 maneras de NO hacer un foco”. Él veía las cosas de otra manera, veía oportunidades para no volver a hacer lo mismo y obtener un resultado.

Si te quedas viendo tus fallas y caídas, no vas a avanzar, pero si aprendes de ellas vas a mejorar tu manera de caminar. Dios no nos condena por caer, la condenación viene cuando nos quedamos caídos. Dios dice que nos levantemos y nos extendamos hacia adelante.


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Los pecados nos pueden mantener atados

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. (1 Juan 1:9)

Pablo fue un religioso que mató cristianos pero, cuando tuvo un encuentro con Jesús, reconoció su pecado, se arrepintió y fue perdonado.

Isaías 1:18 dice: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”.

Dios dice: “No importa que tus pecados sean tan rojos, tan grandes, no importa la profundidad, ven, vamos a arreglar las cosas, ponte a cuenta conmigo”. Dios quiere limpiar tu vida, no importa cuánto pecado puede haber, si lo reconoces y te arrepientes.

Como seres humanos tendemos a cargar con el pasado. Muchos batallamos para entender que Dios puede olvidar el pasado, el pecado. Solamente Él puede perdonar.

“El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. (Apocalipsis 3:5)

Cuando vuelves a culparte de algo que ya pasó, de un pecado ya confesado delante de Dios, lo que estás haciendo es regresarte en el camino. Te atrasas en tu caminar con Cristo porque Dios ya te perdonó. Dios quiere que corras y avances, que ni tus fallas ni ningún obstáculo te tenga frenado.

Solamente hay una excepción para regresarte en el camino. En Mateo 5:23 y 24 dice: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”.

Esta es la única excepción. Vas corriendo, espera, alguien tiene algo contra ti, entonces regresa. ¿Sabes por qué es una excepción? Porque involucra a otros. Y también funciona al revés, cuando tienes algo contra alguien. Jesús nos dice: “Tienes que regresar a ese punto y hacer las paces con esa persona”. ¿Por qué pedirle perdón a otra persona? porque no corremos solos. Y si tú eres un obstáculo y una razón por la cual el otro no puede seguir corriendo, necesitas regresar. Haz todo lo posible, todo lo que esté a tu alcance para arreglar las cosas.

“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios”. (1 Corintios 10:31-32)

Retroceder en el camino para arreglar las cosas es la excepción a las regla. Si te regresas, ¡no te vuelvas a quedar ahí!; arregla las cosas con un propósito: Para seguir corriendo. ¡No te quedes enfrascado!

No te quedes en tus logros pasados.

Tu victoria pasada puede ser un obstáculo si te quedas ahí.

¿Tuviste logros en el 2015? No puedes enfrentar lo que viene en este año confiando en tus victorias pasadas. Debes volverlo a demostrar. Puedes ganar un maratón 10 veces, pero que lo ganes 10 veces no es garantía que vayas a ganarlo el siguiente maratón. Tienes que entrenar.

Tu victoria pasada puede ser un obstáculo si te quedas ahí. La gente adulta habla de su vida pasada, su vida apasionada. Así pasa con los cristianos, su vida apasionada quedó atrás. Dios quiere darnos nuevas bendiciones.

“Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no”. (Éxodo 16:4)

Dios les dio una porción para cada día para probar si podían depender de Dios. ¿Sabes qué hizo el pueblo? Como tenían hambre, acumularon para el siguiente día pero todo se echó a perder.

No puedes vivir de las cosas buenas de ayer, del sábado pasado, del domingo en el que Dios te habló, no puedes vivir del toque de de ayer. Muchos regresan emocionados de viajes misioneros pero al pasar los días pierden la pasión, el enfoque. Pero no debe ser solo una emoción porque la emoción se acaba. No debemos vivir de algo del pasado porque el pasado se echa a perder. Debemos vivir de los que Dios quiere hoy.

Como dice Lamentaciones 3:22-23: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad”.

¡No te quedes atorado en el pasado! ¡No construyas tu vida con el pan de ayer! ¡No te quedes con los testimonios viejos! Vive los nuevos. Si estás tan preocupado por las batallas pasadas, los fracasos o tal vez las victorias, estás tan enfocado en lo que quedó atrás que has dejado de mirar hacia adelante, entonces debes reconsiderar. Recordemos lo que dijo Pablo en Filipenses 3:13: “Una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante”. Entrega tu pasado a Dios y verás las maravillas que Él quiere hacer en tu vida el día de hoy.

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