Necesitas Temor de Dios

Te urge el temor de Dios y te diremos por qué

El amor no pone límites, pero el temor sí

Recuerdo a una pareja a la que le di clases prematrimoniales. Cuando les hablaba del papel del hombre y de la mujer, el novio confesó: “estoy sorprendido que todo lo que está en la Biblia se puede vivir. Me habían enseñado que no todas las cosas de la Biblia se podían aplicar a la vida diaria”.  Estamos en tiempos peligrosos, no caigas en este engaño, la palabra trasciende las culturas y el tiempo. La Biblia no se somete, sino nosotros nos sometemos a ella, nos acotamos a lo que dice. La Biblia es un libro para ser vivido. Para que esto sea posible, necesitamos tener temor de Dios.


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La verdadera piedad

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos” (2 Tim. ‭3:1‬ ‭Reina Valera Revisada 1960‬‬).

Cuando conoces todo lo que vivió el apóstol Pablo te das cuenta que realmente vivía en constante peligro: apedreado, encarcelado, con frío (como de película, Rambo le quedaba chiquito). Él decía que vendrían tiempos peligrosos, ¿cómo es esto posible? Decía esto porque advertía que más adelante habría hombres amadores de sí mismos (2 Tim. 3:2 -5).

Hoy el Espíritu Santo nos da información de dónde está el peligro: “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Tim. ‭3:5‬). La palabra piedad se usa para referirse a la calidad de vida de acuerdo al evangelio. La piedad habla de reverencia a Dios, además de la fidelidad para cumplir las responsabilidades familiares. Mucho ojo y oído en esto: la piedad tiene que ver con cumplir las responsabilidades familiares, especialmente con los padres.

Si le habías pedido a Dios que te hablara, aquí encuentras un consejo:  “Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios” (1 Tim. 5:4). Un hijo que quiere vivir la Palabra debe saber que el significado de “piadoso” es honrar y recompensar a los padres porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios.

Nuestra responsabilidad es cumplir la Palabra de Dios, si no lo hacemos podemos caer en otra categoría…

Es importante aprender a ser piadosos y bendecir a nuestros padres, a recompensarles por lo que hicieron. Quizá algunos padres no lo merecen, pero ese ya es otro asunto. Nuestra responsabilidad es cumplir la Palabra de Dios, si no lo hacemos podemos caer en otra categoría, en aquel tipo de persona que debemos evitar. La Palabra explica que no debemos entablar amistades profundas con cierto tipo de personas; el peligro es que éstas personas están entre nosotros. Uno piensa que son personas lejanas pero no, son personas entre nosotros que aparentan una conducta de acuerdo a la Palabra. En esto entendemos que son tiempos peligrosos, porque las personas hablarán de la Palabra pero estarán dentro de esta categoría.

La Biblia dice que se conoce a las personas por sus frutos, no por su manera de hablar. Se les conoce por su manera de vivir, por la calidad de vida que tienen. Son tiempos peligrosos, por eso tú y yo tenemos que congregarnos y mantenernos unidos para aprender y cuidarnos de no caer en esta lista. 


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Hablemos sobre el temor de Dios

Hoy hay jóvenes y adultos que aman a Dios pero no tienen temor de Él. Necesitamos tener un entendimiento de la Palabra para conocer lo que verdaderamente representa esto. Estamos tan necesitados de amor que el amor de Dios nos atrae, así como el amor de otras personas. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. ‭5:8‬).

Cuando Dios demuestra ese amor nos atrae. Su amor es magnético, nos atrapa. Su benignidad es la puerta al arrepentimiento. Pero el temor de Dios es el que te pone límites, no el amor. El verdadero temor de Dios es el que te va a guardar del mal.

Esto es importante, son tiempos peligrosos: no es el amor, sino el temor de Dios el que te guarda del mal y te aleja del pecado.

Tenemos un mal entendimiento del amor de Dios, creemos que porque Él es tan bueno (tan bueno) nos va a perdonar, pero tenemos que conocer la otra parte: el temor de Dios. Éste es el que nos alejará del pecado. 

Quizá hemos experimentado el amor de Dios y es maravilloso, pero no debemos quedarnos estacionados sólo en ello. Es como la comida, a algunos nos gusta lo salado o lo picoso, y podríamos seguir comiéndolo, pero no se puede vivir de tamarindos, porque arde la boca. Necesitamos comer otra cosa.

El amor de Dios es maravilloso y forma parte de nosotros pero tenemos que crecer y conocer otra cosa. De no ser así, podríamos caer en el libertinaje al creer que sólo está eso. Llegamos a ser personas que abusamos del amor y gracia de Dios. 

Las personas que sólo enfatizan y experimentan el amor de Dios se vuelven niños malcriados. Si has visto a un niño hacer berrinches, de seguro te ha desesperado. Nos convertimos en eso cuando nos enfocamos en el amor de Dios y no crecemos. En el sentido contrario, cuando resaltamos el temor de Dios, es decir, el castigo y el infierno entonces nos volvemos religiosos, espíritus legalistas, cristianos gruñones. Es necesario percibir las dos cosas: el amor y el temor de Dios. Necesitamos ser jóvenes cristianos bien equilibrados.

Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies” (Na. 1:3). 

En este pasaje se explica que aunque el Señor es paciente para enojarse, no tendrá por inocente al culpable, es decir, no va a esconder o ignorar lo que hemos hecho. Él nos ama y nos va a decir la verdad si hemos pecado.  

El temor del Señor es una decisión

Algo que he aprendido a lo largo de los años es que el temor del Señor es una decisión, no es algo con lo que naces, es algo que decides. Las decisiones tomadas en la juventud te van a afectar quizá el resto de tu vida. Lo que yo decidí en la juventud son las consecuencias de lo que estoy viviendo ahora. 

Hubo ciertas cosas que no hice bien, pero la mejor decisión fue buscar a Dios y obedecerle. Entre más rápido te decidas por Él, mejor te irá.  Esto es algo que debes hacer tú mismo, ya que nadie más podrá decidir por ti.

Tal vez has tenido algunas experiencias con el temor de Dios, como cuando Jesús dormía en la barca, vino la tormenta y les preguntó a sus discípulos por qué no tenían fe. Los discípulos experimentaron el temor de Dios cuando vieron la manifestación de Su poder. Cuando hemos visto sanidad y liberación experimentamos el poder y el temor de Dios.

Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador” (Lc. 5:8). Cuando nos encontramos con el poder de Dios nos sentimos pecadores. Entonces reaccionamos como los hombres de la barca que dejando todo le siguieron (Lc. 5:11). Este es el verdadero temor de Dios.

“Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová” (Pr. 1:29).

Cada día vamos a enfrentar la necesidad de decidir o no por el temor de Dios. Si ya has decidido por el temor de Dios tienes que tomar el segundo paso. Antes de saber todo lo que es el temor de Dios, debes decidir por él. Si realmente crees que Dios es bueno, no te costará decir que sí.

Debemos perseverar en el temor de Dios. Mi madre me enseñó el temor de Dios. Por ella nunca pequé a gusto, porque cuando hay temor a Dios no disfrutas el pecado. He tenido que perseverar en esto desde adolescente. “No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo; porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada” (Pr. 23:17-18).

Dios es tan bueno que hace que tu pecado se descubra para que perseveres.

Mi mamá confiaba en que si me dejaba salir sola, haría lo correcto. Perseverar todo el tiempo. Dios es tan bueno que hace que tu pecado se descubra para que perseveres. La persona que tiene temor al Señor sabe que Él lo ve todo el tiempo. Esto provoca seguridad porque Dios nos ve todos los días y puede corregirnos cuando nos equivocamos. Yo crecí con el temor de Dios y su temor me hizo encontrarme con el amor de Dios.

En Hechos 5 está el inicio de la manifestación del Espíritu Santo en la tierra. Una manifestación de nuestro encuentro con Dios es la generosidad. Ananías y Safira amaban a Dios pero les faltó su temor. Creyeron que no pasaría nada con ocultar una parte de la verdad. Nada de esto hubiera pasado si hubiesen dicho lo que había ocurrido, pero no lo hicieron y la consecuencia fue que el temor se esparció por el pueblo.


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No tomes las cosas de Dios a la ligera

El temor de Dios es aborrecer la soberbia, la arrogancia, el mal camino. Es algo que tenemos que transmitir a los demás y enseñarles (Sal. 34:11-12). Cuando tenemos temor de Dios estamos confiados de que estamos bien con Él, porque el temor nos pone límites. El temor del Señor nos guarda de pecar, nos aleja del mal. ¡Esto es una bendición!

La combinación perfecta es:Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová” (Pr. 22:4).

La escritura dice que Él quiere darnos la remuneración, esto no es algo que exiges o que pides sino que es tu derecho, es una paga. Tener esta combinación, riqueza, honra y vida, es maravilloso. Estamos viviendo tiempos peligrosos y necesitamos perseverar en el temor de Dios. La Biblia habla de ser fieles hasta el final, de cuidar lo que hemos recibido y que nuestro nombre no sea borrado del libro de la vida (Ap. 3:5).

Este mundo necesita ver jóvenes radicales que no sólo hablan bonito sino que viven de manera distinta, que bajo presión no se dejan convencer. Decide perseverar en Dios.

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