Estrategias para la Guerra

¿Estás dispuesto a luchar?

Hay muchas cosas con las que lidiamos día a día, cosas que resultan imposibles de soportar solos. Es ahí donde entran el temor y la duda, es ahí donde llegan los ataques.

“Defiendan su posición, poniéndose el cinturón de la verdad y la coraza de la justicia de Dios. Pónganse como calzado la paz que proviene de la Buena Noticia a fin de estar completamente preparados. Además de todo eso, levanten el escudo de la fe para detener las flechas encendidas del diablo. Pónganse la salvación como casco y tomen la espada del Espíritu, la cual es la palabra de Dios. Oren en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión. Manténganse alerta y sean persistentes en sus oraciones por todos los creyentes en todas partes.” Efesios 6:14-18 NTV


¿Qué pensarías si te digo que estamos viviendo en medio de una guerra y que tú y yo somos soldados? Suena loco, lo sé, pero los versículos que acabamos de leer están muy cerca de ser instrucciones de guerra ¿no crees?

Pablo fue quien escribió esas palabras; iban dirigidas a cristianos que estaban siendo perseguidos, torturados y asesinados a causa de su fe. Muchos de ellos estaban asustados, algunos se escondían, pero muchos otros decidieron permanecer en las calles hablando acerca de Jesús, de su muerte, de su resurrección y de la vida eterna que se encuentra en Él. Jesús era la razón verdadera de los primeros cristianos.


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Sin embargo, cuando leemos la historia de la iglesia primitiva (en el libro de Hechos), vemos que se les perseguía como enemigos del estado. Sería como si actualmente fueras a predicar a la Macroplaza en el centro de Monterrey o al Zócalo en el D.F. y de pronto aparecieran policías con la intención de golpearte y llevarte preso por el delito de “alterar el orden”. Culparte por “alterar el orden” sería sólo una excusa para evitar que sigas predicando, algo así pasaba en esa época, solo que a ellos incluso los asesinaban. Debido a esto, Pablo les da una estrategia de guerra y les dice, “defiendan su posición”, y, como buenos soldados, les dice que se pongan la armadura y se preparen para la batalla.

¿De qué armadura está hablando? Las armaduras en tiempos de la Antigua Roma no eran muy diferentes entre un ejército y otro: tenían una coraza, cinturón, casco; usaban espada y escudo. Ser soldado era todo un reto (probablemente lo siga siendo), ya que el peso de la armadura era insoportable incluso para el hombre promedio de la época. Hoy en día no se usan ese tipo de armaduras y, si ves a los soldados actualmente, te darás cuenta que usan un chaleco anti-balas, un casco, armas de fuego, granadas y trajes de camuflaje. Los tiempos han cambiado.

Pero volvamos a aquella época de la que habla Pablo. Imagina que estás en el campo y te estás preparando para una batalla. La realidad es que en este mundo físico hay una constante guerra espiritual y si no estamos preparados para luchar, el enemigo nos va a sorprender con la guardia abajo. Lo primero que hace un soldado antes de salir a pelear es cubrirse con su armadura:

  1. Cinturón. Esto representa la verdad. El cinturón es parte fundamental porque es ahí donde se sostienen las armas. La mejor manera de combatir la mentira es con la verdad.
  2. Coraza. Se refiere a la justicia. Lo interesante es que una coraza real protege un órgano vital para la vida: el corazón. En la Biblia descubrimos que Dios le ha otorgado un lugar de mucho cuidado al corazón, donde residen nuestras emociones. Cuando nosotros nos mantenemos firmes, haciendo lo correcto con justicia, por más que intenten atacar nuestros sentimientos y por más que sean movidas nuestras emociones, nuestro corazón estará a salvo.
  3. Calzado. Este representa el Evangelio, es decir, lo que Jesús hizo y predicó. Los romanos tenían picos en su calzado para estar firmes sobre la superficie. Nuestra firmeza debe residir en Cristo. Si Él es nuestra roca sobre la cual estamos firmes, el enemigo no nos derribará. También se refiere a que necesitamos estar listos para salir al mundo y hablarles de quién es Jesús.
  4. Escudo. El escudo se refiere a la fe. Es una parte vital de la armadura ya que nos protege de ataques, y sobre todo, de las armas de nuestros enemigos. Creo que todos sabemos lo importante que es (hasta Capitán América tiene un escudo). Nuestra fe será nuestra protección ante cualquier prueba que se presente.
  5. Yelmo (casco). Salvación. El casco protege la segunda área más vital del cuerpo: la cabeza. Si estamos seguros que Dios nos ha salvado, esa será nuestra protección contra pensamientos que lleguen a condenarnos.
  6. Espada. La Palabra de Dios. De toda la armadura, ésta es la única arma ofensiva. Por eso es tan importante leer la Biblia, estudiarla y memorizarla. Es con lo que vamos a poder contrarrestar los ataques del enemigo. Es nuestra arma más poderosa. ¿Viste Narnia? Yo me imagino algo así como la espada de Peter.

A ponerse en forma

Tenemos todas las armas necesarias para una guerra. Alguna vez vi un anuncio de una marca de ropa deportiva, donde decía que no importaba qué tenis usaras, qué tipo de hidratación tuvieras o si contabas con la más alta tecnología de entrenamiento, eso no es lo que gana una competencia, esas cosas de nada sirven si el atleta no entrena ni se prepara físicamente para la prueba. Necesitamos saber aprovechar las armas que tenemos.

La oración constante, la disciplina en la lectura de la Biblia, congregarnos y empaparnos de las cosas de Dios, tiempos a solas con Él, todo eso nos prepara para la guerra diaria que estamos viviendo.

Confía pero no te relajes


“Por eso les digo que no se preocupen por la vida diaria, si tendrán suficiente alimento y bebida, o suficiente ropa para vestirse. ¿Acaso no es la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos? ¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida?” Mateo 6:25-27


Hay muchas cosas con las que lidiamos día a día, cosas que resultan imposibles de soportar solos. Es ahí donde entran el temor y la duda, es ahí donde llegan los ataques. Eso es parte de la guerra. Debemos confiar en Dios, en Su palabra, en Sus tiempos y en Su propósito, sólo así vamos a encontrar descanso.

Sin embargo, esto no significa que bajemos la guardia. Es todo lo contrario, se trata de pelear y ser conscientes de la fortaleza que recibimos de Dios. Podemos vivir con la seguridad de que nada nos faltará estando con Él, y con esa misma seguridad podemos salir a luchar todos los días.

Cuando hablamos de luchar, nos referimos a orar, a ser persistentes, a mantenernos en el camino correcto, a no desmayar, a resistir la tentación, a predicar; incluso, a estar dispuestos a perder. Desde el principio hablamos de una guerra espiritual, aunque esa guerra desgraciadamente también se refleja en lo físico.

Mientras lees esto, muchos cristianos están siendo perseguidos en varias partes del mundo. Todo a causa de la fe en Aquel que se hizo hombre y murió por nosotros: Jesucristo. Hay un sinfín de testimonios de sobrevivientes, de personas que perdieron la vida, personas que vivieron esa guerra en otro nivel.

La estrategia de guerra es mantener la fe y predicar. ¿Estás dispuesto a luchar? Nosotros estamos aquí, y la mayoría de nuestras batallas son contra nosotros mismos. Dios nos ha dado los medios para poder resistir. La victoria ya la tenemos.

Sin la armadura somos mucho más frágiles. Estemos siempre preparados para la guerra.

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Crecimiento Espiritual
2 Comentarios sobre este artículo
  • Florencio gonzalez aLONZO
    17 Octubre 2015 at 3:22 am

    También era muy importante que las legiones romanas, se dividieran en grupos mas pequeños para poder así luchar hombro con hombro, para que si un compañero se cansaba el otro lo apoyaba. Tan bien gran parte de su éxito era que se minimizaban ataques porque los escudos juntos hacían una sinergia a la hora de defenderse.
    Entonces yo creo que esto también nos puede enseñar como defendernos y atacar como una solo iglesia, lista y preparada para la guerra.

    Un saludo y bendiciones

  • Angeles
    18 Octubre 2015 at 8:46 pm

    Excelente analogía de armas de guerra espiritual con las conocidas en el mundo. Oro porque este mensaje sea de gran bendición y edificación para todo al que lo lea. Dios el Señor Altísimo les bendiga .

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