Firmes ante la Adversidad

Dios quiere verte ganar ante las circunstancias.

Vivir una vida de fe y victoria depende de tener siempre claro quién está en control de todo.

¿Alguna vez te has dado por vencido antes situaciones abrumadoras? Muchas veces las cosas no salen como planeamos y eso nos trae frustración. Es en estos momentos cuando llega la tentación de desistir, molestarse o caer en el desánimo. El peligro de este camino es que su final es la resignación. “Los problemas en mi casa siempre han sido los mismos; siempre vamos a vivir así”. “No he logrado avanzar en mi trabajo; quizás ya llegué a mi límite”.

Si puedes reconocer que has estado en una situación así, es urgente un cambio de actitud. Es momento de decidir levantarse en lugar de permanecer en el piso. Es momento de decidir arreglar relaciones y pedir perdón en lugar de dejar pasar el tiempo. Es momento de decidir vivir en victoria en lugar de derrota.


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Todos tenemos momentos difíciles en nuestra vida. La enfermedad, los problemas familiares o las crisis económicas pueden tumbarnos como un viento, pero la clave está en aprender a permanecer de pie en nuestro interior.

Tal vez acabas de recibir malas noticias del médico o perdiste tu trabajo; en momentos como esos sientes que el mundo entero se te viene abajo y te conviertes en presa del desánimo. Sin embargo, las buenas noticias son que no tienes que quedarte ahí. Vivir una vida de fe y victoria depende de tener siempre claro quién está en control de todo.

La Palabra de Dios nos confronta y nos motiva a dejar de lado la mentalidad negativa y cambiarla por las promesas que encontramos en la Biblia. Debes esforzarte y decir, “Dios, quizá no entienda esto, pero yo sé que todavía estás tomando el control. Tú has dicho que todas las cosas cooperan para bien”. Cambia la queja por gratitud sabiendo que, a pesar del oscuro panorama, hay esperanza en Cristo Jesús y la seguridad de que nuestro poderoso Dios es el que cambia el valle de lágrimas en fuente.

Las circunstancias adversas están ahí por una razón. Dios puede utilizar cualquier situación para glorificarse y trabajar en nuestras vidas. Leía acerca del funcionamiento de un avión. El viento presenta fricción ante el avance de la máquina; en otras palabras, el viento le impide moverse en cierto grado. Sin embargo, es el mismo viento por debajo de sus alas lo que la eleva por los aires. Así son las dificultades en nuestra vida. Pareciera que no nos permiten avanzar, pero sin ellas no podríamos levantarnos en victoria.

¡No pierdas el suelo!

“Defiendan su posición, poniéndose el cinturón de la verdad y la coraza de la justicia de Dios”. Efesios 6:14 NTV

Puedes encontrarte en este momento en una situación donde has hecho tu mejor esfuerzo, has orado, has creído y has plantado firmemente tu fe en la verdad de la palabra de Dios, pero parece que nada está sucediendo. Ahora tienes la tentación de decir, “¿De qué me sirve? Nada cambiará”. ¡No te des por vencido! Sigue firme, sigue orando y creyendo, sigue firme en tu fe. “Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá!” (Hebreos 10:35).

Plantar semillas de fe a través de la oración requiere paciencia. Todo agricultor sabe que siempre se cosecha en una época diferente a aquella en la que se sembró. La semilla germina bajo tierra pero no podemos ver nada desde la superficie. Solo los que persisten verán el fruto, los que salen diariamente a sembrar sin importar su estado de ánimo o las condiciones. “Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha” (Salmos 126:5-6).


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¡No te quedes de brazos cruzados!

Esperar en Dios no significa permanecer pasivo. Es probable que estés sentado esperando que Dios cambie tus circunstancias. Entonces serás feliz, entonces tendrás una buena actitud, entonces le darás alabanza a Dios. Pero Dios está esperando que te levantes en tu interior y hagas tu parte. Entonces Él comenzará a cambiar todo y a obrar en tu vida de una manera sobrenatural.

Tal vez estás esperando a que Dios obre un milagro en tu vida cuando es Él quien está esperando a que tú te pongas en acción.

Una mujer embarazada espera de una manera ejemplar. Al momento de enterarse de la noticia, implementa una serie de cambios drásticos en su vida. No solamente cambia su dieta y sus hábitos, sino que empieza a preparar ropa, juguetes y hasta un cuarto para un niño que aún no llega al mundo. No se queda de brazos cruzados, al contrario, se prepara para aquello que está segura que va a recibir.

Tal vez estás esperando a que Dios obre un milagro en tu vida cuando es Él quien está esperando a que tú te pongas en acción. Si alguien se ha aprovechado de ti o has vivido injusticias, no permanezcas en el lamento. Cambia de actitud y permanece de pie en tu interior. Desarrolla una mentalidad de victoria y gratitud y ve lo que Dios comenzará a hacer.

Dios quiere verte ganar ante las circunstancias

Cuando enfrentes una adversidad, no te pongas a llorar, no te quejes, ni sientas autocompasión. Mejor cultiva una actitud de victoria. Dios nos está capacitando y entrenando cada día de nuestra vida para ser más que vencedores.

Puedes estar cansado y agotado, desgastado y listo para tirar la toalla. Quizás sientas que nunca lograrás vencer un vicio o que la enfermedad ganará la batalla. ¡Nunca levantes la bandera blanca indicando que te rindes! Abandona la mentalidad de derrota y cree en las promesas de Dios para tu vida. Con la ayuda de Dios, tú te puedes levantar. Le tienes que mostrar al enemigo que tienes determinación y no darte por vencido.

Mantente en fe y permanece de pie sin importar cuánto tiempo tome. Dios quiere verte como un hijo vencedor, quiere que ganes y no que te la pases lamentándote. Esfuérzate sabiendo que, estando Dios contigo, no hay ninguna razón para estar debajo de las circunstancias. Cuando tú determines levantarte, Dios hará lo que tú no puedes hacer.

“Pues todo hijo de Dios vence a este mundo de maldad, y logramos esa victoria por medio de nuestra fe” (1 Juan 5:4).

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Crecimiento Espiritual
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