Fruto

El Fruto de Tus Actos

La vida de un cristiano estará marcada por el fruto.

Definitivamente cuando hemos creído y recibido a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador tenemos la plena certeza de que él nos ha perdonado, ha borrado nuestros pecados y nos ha permitido comenzar una vida nueva que le glorifique a Él. Ahora que nos hemos convertido en seguidores de Jesús, Dios nos ordena dar fruto. Esto significa que nuestra vida debe estar caracterizada por ser una vida llena de resultados duraderos, que es, justamente lo que Dios tenía en mente cuando nos creó.

“Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.” Efesios 2:10 NTV

En nuestro caminar con Jesucristo, debemos procurar que nuestro carácter, nuestros pensamientos y nuestra forma de ser sean transformados. Nuestras acciones y las obras que hacemos hacia los demás también deben reflejar lo que Dios está haciendo en nosotros y mostrar cada vez más Su carácter. Es posible, sin embargo, que estemos poniendo excusas para no hacerlo debido a que la tarea puede parecer muy difícil. Lo cierto es que no hay pretexto que valga, Dios nos ha dado su Espíritu Santo para que, a través de su poder, seamos transformados.


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La Vid y su Fruto

“Ustedes no me eligieron a mí, yo los elegí a ustedes. Les encargué que vayan y produzcan frutos duraderos…” Juan 15:16

Un asunto personal

Hemos sido elegidos y puestos por Dios para llevar fruto único, es decir, un fruto que nadie puede producir igual a nosotros. Esta idea debería animarnos y motivarnos ya que nos recuerda que hay un propósito personal de Dios para nuestra vida. Cada uno de nosotros en nuestro carácter, en nuestra personalidad y en la forma que llevamos nuestra relación con el Señor daremos fruto que será usado para alcanzar a otros también.

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2:10 RVR 1960

El pasaje anterior revela algo sorprendente: Eres hechura de Dios, creado en Cristo Jesús para buenas obras. ¡Sí! ¡Tú! Dios ha preparado con anticipación estas obras para que las podamos realizar. Debemos tener presente que las obras no son para salvación,sino que vienen incluidas como una promesa al ser salvos a través del sacrificio que hizo Jesús en la cruz. Sabiendo ahora esto, ¿puedes identificar qué fruto está pendiente por desarrollar en tu vida?

Puesto que Dios nos ha escogido y llamado para que demos fruto que nadie más puede producir exactamente igual, el cumplimiento de esta misión cobra un alto grado de importancia.

Resultados

En el capítulo 15 del libro de Juan, Jesús revela cuatro niveles en cuanto a dar fruto:

  • Primer nivel: Ningún fruto. “Todo pámpano que en mí no lleva fruto…” v. 2
  • Segundo nivel: Fruto. “Todo aquel que lleva fruto…” v.2
  • Tercer nivel: Más fruto. “Para que lleve más fruto”. v. 2
  • Cuarto nivel: Mucho fruto: “Éste lleva mucho fruto”. v. 5 y 8

Es claro que Dios quiere más fruto de nosotros y nuestra motivación para hacerlo es saber que Él es glorificado.

Si el día de hoy Dios se sentara a conversar contigo y te preguntara acerca de la cantidad de fruto que has dado, ¿cuál sería tu respuesta? Ya que todos podemos crecer en nuestro nivel de dar fruto, tendremos que hacer cambios en nuestra vida para que eso ocurra.


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Pedro, Nuestro Ejemplo

El relato del Nuevo Testamento sobre la vida de Pedro nos da suficiente información para que podamos ver cómo fue progresando desde ser un simple pescador, hasta convertirse en un extraordinario siervo de Dios. Lucas 5:1-6 RVR 1960

Pedro era un pescador de Betsaida a quien Jesús le mostró el poder de Dios a él y a sus compañeros de pesca. Después de decirles en qué lugar pescar, atraparon una gran cantidad de peces, de tal forma que su red se rompía. Previamente, Pedro había puesto algunas excusas antes de lanzar de nuevo la red, dijo que llevaban mucho tiempo trabajando y que no habían pescado nada. Sin embargo Jesús invitó a aquellos hombres a hacer algo más que ganarse la vida:”Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”. Mateo 4:19 RVR 1960

En la actualidad tenemos excusas similares a las de Pedro, pero el hecho de saber que Dios nos está llamando a algo mayor que nosotros mismos, debiera hacernos ahuyentar cualquier pretexto que nos desvíe de llevar fruto para Él. Aunque Pedro había sido enseñado por Jesús personalmente, cuando la presión aumentó, Pedro falló. Pensemos en las razones que provocaron esta situación y cómo nos podemos identificar con Pedro.

Más adelante en el libro de los Hechos, vemos a Pedro convertido en líder de la iglesia. Pedro había sido transformado y estaba dando fruto. Vemos cómo Dios obró a través de él y recogió una abundante cosecha para la eternidad. Años más tarde, exhorta a los creyentes a vivir de tal manera que los no creyentes puedan honrar al Señor al considerar nuestras obras.

“Procuren llevar una vida ejemplar entre sus vecinos no creyentes. Así, por más que ellos los acusen de actuar mal, verán que ustedes tienen una conducta honorable y le darán honra a Dios cuando él juzgue al mundo”. 1 Pedro 2:12 NTV

De la misma manera, Dios nos ha llamado a recoger una abundante cosecha para la eternidad. Sabemos que nuestro trabajo no será en vano sino que enaltecerá el nombre de Dios.

 

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Crecimiento Espiritual
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