Fuerza

Fuertes en la Debilidad

Cuando eres débil, entonces eres fuerte.

Dios usa nuestra debilidad, ¿te suena extraño? Probablemente sí, ya que vivimos en una sociedad donde hay que aparentar ser fuertes, ser inteligentes y hay que mostrar que somos capaces en nuestro diario vivir. Pero gracias a Dios que encontramos en Su palabra que Él no está esperando eso de nosotros. Él no está esperando que aparentemos ser fuertes; al contrario, Él está esperando que reconozcamos nuestra debilidad. A Dios le encanta usar a los débiles y hoy quisiera hablarte acerca de cómo Dios usa nuestras debilidades.

“Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en él, pero viviremos con él por el poder de Dios para con vosotros.” 2 Corintios 13:4 (RVR1960)

Todos tenemos debilidades y limitaciones de diferentes tipos. En algunos de nosotros pudieran ser de carácter o en aquello relacionado con lo intelectual, físico, económico o emocional. Aunado a eso, siempre habrá alguien que sea mejor que nosotros. Sonará algo desalentador reconocer que esto es una realidad en nuestras vidas, pero hoy te quiero platicar que es posible que nuestras debilidades puedan transformarse en algo bueno y puedan ser un combustible para generar un cambio en nuestra vida.


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Tu Debilidad, Su Oportunidad

Si tú te desanimas al ver tus limitaciones, no vas a permitir que Dios las utilice para glorificarse y obrar para bien. Si siempre te estás quejando de tus limitaciones, no vas a dar oportunidad a Dios para que obre en tu vida; no podrás ver el poder de Dios. El Señor tiene una perspectiva muy diferente a la nuestra acerca de nuestras limitaciones, tal como lo declara a través del profeta Isaías: “Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.” (55:9 NTV)

Nosotros, como seres humanos, pensamos que Dios quiere usar nuestras fortalezas y nuestras habilidades, pero nos olvidamos de que Él también quiere usar nuestras limitaciones y nuestras debilidades. Leamos lo que nos dice 1 Corintios. 1:27-28:

“En cambio, Dios eligió lo que el mundo considera ridículo para avergonzar a los que se creen sabios. Y escogió cosas que no tienen poder para avergonzar a los poderosos. Dios escogió lo despreciado por el mundo —lo que se considera como nada— y lo usó para convertir en nada lo que el mundo considera importante.”

¿Sabías que tus debilidades no son un accidente? Aún esas incapacidades que tienes son permitidas por Dios y todas esas cosas las hizo con un propósito. Dios te ama así como eres y así te puede usar porque Su deseo es glorificarse a través de ti.
“Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él, porque el reino del cielo les pertenece” (Mateo 5:3).


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Dios Utiliza Personas Imperfectas

“Dios disfruta poner Su poder en vasos de barro”.

El hecho de que Dios use personas imperfectas debería darnos aliento. ¿No te da gusto saber que la Biblia está llena de personas imperfectas? En cada personaje de las Escrituras encontraremos miedos, temores, debilidades, e inseguridades. Sin embargo, estos fueron hombres y mujeres que, en manos de Dios, pudieron cambiar sus vidas e ir de victoria en victoria para hacer cosas gloriosas.

A Dios no lo limitan tus limitaciones. Dios disfruta poner Su poder en vasos de barro como lo explica Su Palabra en 2 Corintios 4:7: “Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos.” Por lo tanto, no se trata de nuestra capacidad sino de Su gran fuerza y gracia obrando en nuestras vidas si es que así se lo permitimos.

8 Puntos a Considerar en cuanto a Nuestras Debilidades

1. Reconoce tus debilidades.

Es necesario que reconozcas tus debilidades. ¡Deja de pretender que sabes o que puedes hacer todo! Sé honesto contigo mismo. En vez de negarlas, identifícalas. Es necesario que puedas reconocer que sí hay alguien que tiene todo el poder y toda la capacidad y ese es Jesús, nuestro Señor.

Si quieres que Dios te use, tienes que reconocer quién es Jesús en tu vida y quién eres tú sin autoengaños. Un buen ejemplo de esto es Gedeón. El Señor le había dicho: “—Ve tú con la fuerza que tienes y rescata a Israel de los madianitas. ¡Yo soy quien te envía! —Pero Señor —respondió Gedeón—, ¿cómo podré yo rescatar a Israel? ¡Mi clan es el más débil de toda la tribu de Manasés, y yo soy el de menor importancia en mi familia!” (Jueces 6:14-15).

Gedeón se encontraba completamente confundido con el hecho de que el Señor lo describiera de esa manera y de la tarea tan grande que le había encomendado. ¿Te imaginas que el Señor te pidiera que rescataras a una nación con tu fuerza? Gedeón reconoció ante el Señor como se sentía y no intentó esconder sus limitaciones. Exactamente eso es lo que el Señor quería escuchar para poder desatar Su poder ya que de esa manera no le quedaría duda a Gedeón (ni a ninguno de nosotros que ahora leemos su historia) de que no fue gracias a la capacidad o a la fuerza suya, sino gracias a la obra de Dios en su vida.

2. Alégrate con tus debilidades.

¡Alégrate de que eres débil y de que tienes limitaciones! Este concepto sonará algo extraño, pero es necesario que nos alegremos si tenemos limitaciones ya que de esta manera daremos oportunidad para que Dios se manifieste y se glorifique cambiando áreas en nuestra vida. Nuestra necesidad es Su oportunidad para transformarnos, únicamente si nos atrevemos a reconocer día tras día nuestras debilidades y se las entregamos al Señor para que Él las cambie y podamos darle toda la gloria y reconocimiento.

Recuerda que Dios te puede sorprender. Pablo menciona: “Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí” (2 Corintios 12:9). Dios te llama a estar contento con lo que tienes y con lo que eres. Dios se mueve en nuestro contentamiento.

3. Nuestras debilidades también nos ubican.

“Así que, para impedir que me volviera orgulloso, se me dio una espina en mi carne, un mensajero de Satanás para atormentarme e impedir que me volviera orgulloso.” 2 Corintios 12:7

Las debilidades mantienen nuestra humildad en los niveles en los que debe de estar. Si alguien tenía derecho de jactarse por su conocimiento de Dios, su autoridad, su capacidad intelectual, ese era Pablo. Aún así, él describe perfectamente cómo Dios usó una debilidad, “una espina en la carne”, para mantenerlo en humildad. Tal vez eres muy inteligente pero, entre más orgulloso seas, más cerrado estarás y eso no permitirá que alcances un crecimiento adecuado. Muchas veces Dios conecta una fortaleza con una debilidad.

Veamos otro ejemplo en el Antiguo Testamento. Si volvemos al libro de Jueces, veremos que Gedeón ahora se encontraba reclutando a un ejército para ir a la guerra. Nuevamente, para sorpresa de Gedeón, Dios no le ordenó tomar de lo más fuerte del pueblo sino que, por el contrario, redujo el número de hombres que originalmente había seleccionado. Esto lo hizo para que Israel reconociera que no era por sus fuerzas, sino por el poder de Dios.

4. Nuestras debilidades nos ayudarán a convivir con otros.

Cuando aceptas tus limitaciones, aceptas también que necesitas que otros te ayuden y que tú no lo puedes todo. Es absolutamente necesario que nos complementemos. Muchas veces cometemos el error de ser orgullosos y no pedir ayuda. ¿Te ha pasado alguna vez que vas en tu coche y te pierdes por horas simplemente por no querer preguntarle a alguien por la ubicación? Debemos aprender a dejar de lado nuestro orgullo y comenzar a disfrutar de la relación con otros.

5. Todos los grandes hombres de Dios eran débiles.

¡Gracias a Dios que la Biblia nos permite ver el carácter de los héroes de la fe! Todos ellos hicieron grandes proezas. “¿Cuánto más les tengo que decir? Se necesitaría demasiado tiempo para contarles acerca de la fe de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y todos los profetas. Por la fe esas personas conquistaron reinos, gobernaron con justicia y recibieron lo que Dios les había prometido. Cerraron bocas de leones, apagaron llamas de fuego y escaparon de morir a filo de espada. Su debilidad se convirtió en fortaleza. Llegaron a ser poderosos en batalla e hicieron huir a ejércitos enteros” (Hebreos 11:32-34). Realmente fue solo el poder del Señor obrando en sus vidas.

Josué tenía inseguridades; Moisés tenía un mal temperamento; Abraham tenía temores; Pedro era impulsivo; David pecó en varias ocasiones; Juan era arrogante. Pudiéramos seguir con una gran lista pero el núcleo de esto es que cada uno de ellos fue transformado con un propósito eterno y solo por el poder de Dios llegaron a ser lo que el Señor quería que fuesen.

6. Comparte sinceramente tus debilidades.

Ministrar a otros en la iglesia implica reconocer nuestras debilidades.  Sé honesto y reconoce tus luchas. ¿Cuál es tu historia? Es necesario que reconozcas lo que Dios ha hecho en ti.

7. Nuestras debilidades producen unidad unos con otros.

Las fortalezas nos hacen competir, pero las debilidades nos hacen ayudarnos. A distancia puedes creer que conoces a alguien, pero al conocerlo íntimamente, conocerás también sus debilidades. Tenemos que recordar que somos seres humanos. Dios se puede perfeccionar en nuestra debilidad. Recuerda que una característica para servir al Señor no es la perfección sino la honestidad.

8. Alégrate.

“Solo me jactaré de mis debilidades” (2 Corintios 12:5). ¡Gloríate en tus debilidades! En lugar de que pienses que eres el mejor y único en el mundo, mejor reconoce tus debilidades y alégrate porque el Señor va a estar de tu lado y transformará tu vida. Cuando el enemigo venga a recordarte la realidad de tu condición y de tu vida, contesta: “Así es; es verdad. Como también es verdad que el Señor estará conmigo, me levantará y me bendecirá porque Él también conoce mi condición y mis debilidades, pero en mi debilidad, Él es fuerte”.

Así que te invito a que te alegres de tus debilidades. Solamente así podrás ver cómo Dios complementa lo que a ti te hace falta. Decide caminar apoyándote en todo momento en la fortaleza que el Señor te da. Desecha las pretensiones y el orgullo y acércate a Dios reconociendo humildemente tu condición. Porque cuando eres débil, entonces eres fuerte.

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