historia

¡Es tiempo de contar tu historia!

Recuerda todo lo que Dios ha hecho en tu vida

A veces es fácil olvidar las cosas que Dios ha hecho por nosotros. Quizá vivas envuelto en tu caminar diario. Y es hasta que alguien te pregunta, ¿cómo conociste al Señor? que viene a tu memoria el lugar donde comenzaste, y lo lejos que has llegado. ¿Recuerdas cómo eras antes de conocer a Dios? Tal vez estés pensando en eso ahora. ¿Saben los demás lo que Jesús ha hecho en tu vida, y hasta dónde has caminado desde que el Señor te rescató? Es tiempo de dar a conocer tu historia, y de contar las maravillas de Dios.

Todos pasamos momentos difíciles

A lo largo de mi infancia crecí con un padre muy estricto. Si me daban permiso de salir, tenía que regresar antes de las 11:00 pm, de otra forma dormiría fuera. Tengo un hermano mayor, y puedo recordar muchas ocasiones en que no alcanzamos a llegar antes del toque de queda. Todo porque él quería seguir afuera “5 minutos más” y eso nos costó quedarnos sin donde dormir.

Esto puede parecer no tan importante, pero es solo un ejemplo de cómo se conducía mi padre. Por esta y otras razones, en mi adolescencia acumulé mucho dolor. No sentía el afecto de mi padre, solamente su rigor y disciplina. Muchos temores, rencores, vergüenza, deficiencias de carácter y personalidad se originaron en la forma de ser de mi padre conmigo. Mi papá nunca pudo decirme “te amo, hijo”, y eso me llevó a pensar en el suicidio. Aunque finalmente no pude llevarlo a cabo. En mi mente podría pensar que me faltó resolución, pero realmente fue Dios quien me guardó, quien me salvó porque Él tenía un plan para mí.


También lee: El desierto es el gimnasio de Dios para ti


Tiempo después el Señor me reveló que necesitaba perdonar a mi padre, y soltar lo que había guardado durante tantos años. Dentro de Su propósito estaba mostrarme esas áreas en mi vida, y ayudarme a tener libertad, paz y salvación.

Cuéntale al mundo tu historia

Dentro de la Biblia también podemos encontrar ejemplos de este tipo de obra por parte de Jesús. Como muestra podemos tomar la historia del “endemoniado gadareno” (Lucas 8:26-39). Después de sufrir durante años, apartado de su familia, sociedad, ignorado por religiosos y la gente a su alrededor. Se encontraba sin esperanza, hasta que aparece en escena el Señor Jesús.

En los versículos 38-39 podremos ver el agradecimiento de esta persona, su deseo por seguir al Señor y, ¿cómo no habría de expresar ésto?, si Jesús vino a su vida destruida para traer una completa restauración, para ofrecer no solamente comprensión, sino amor, libertad, sanidad y salvación.

Si Dios te ha amado, rescatado e instruido, ¿cómo no agradecer al Señor?, y ¿cómo no compartir tan maravillosas obras a la gente a tu alrededor?

Quizás tú también has llevado una vida difícil. No temas, el Señor es capaz de restaurar tu vida y de sanar tu corazón. Si estás en el punto en que Dios ya lo ha hecho, no te quedes ahí. Una vez que tu vida sea transformada, no te olvides de compartir lo que Dios ha hecho en ella. Si Dios te ha amado, rescatado e instruido, ¿cómo no agradecer al Señor?, y ¿cómo no compartir tan maravillosas obras a la gente a tu alrededor?

Tu comunidad puede ser impactada al escuchar lo que Dios ha hecho en tu vida. Si platicas las cosas por las que has pasado, y das a conocer la forma en que el Señor te ha sacado adelante, podrás traer esperanza a sus vidas, así como un deseo de conocer al Jesús que tú conoces, al Señor del que tú hablas.

Dios tiene el poder para restaurar

Otra historia en la Biblia que nos ayuda a ilustrar la restauración de Dios es la historia de Job. En medio de circunstancias fortuitas, Job perdió su ganado, sus hijos y su salud. Al principio de su historia lo que necesitaba era apoyo. Pero su esposa le aconsejó maldecir a Dios y dejarse morir (Job 2:8), y sus amigos solamente lo culparon por sus desgracias (Job 3: 7-8, 8:1-4, 11:1-6). La historia de Job comienza con muy poca esperanza y, sin embargo, Dios tenía otros planes. Al final del libro podemos ver cómo el Señor trajo restauración a la vida de Job, a su familia y a todas sus posesiones. (Job 42:11-16).

Cuando me acerqué a Dios, y dejé que Él abriera mis ojos, me dí cuenta de todo el tiempo que había perdido separado de mis hijos y sin verlos crecer. El Señor me ayudó a restaurar mi relación familiar, y recuperar mi matrimonio. Después de esto comencé a servir en la iglesia, pero posteriormente perdí mi trabajo. Con algo de vergüenza por tener agujeros en los zapatos, asistía a la oración.  Le decía a Dios: quiero servirte, pero a veces siento que no cuento con los elementos necesarios. Tengo limitaciones, problemas y escasez, pero aquí estoy.

Poco a poco comencé a ver bendición económica en mi familia, el pastor me pidió que sirviera en la iglesia como diácono, y luego como líder de jóvenes. Después de este punto, pasó el tiempo y de pronto me vi encargado de comenzar una obra pequeña, que inició en casa, pero poco a poco fue creciendo.


También lee: Solo conociendo el verdadero amor tendremos relaciones profundas


Tu saldo está cubierto

No pienses en las dificultades de lo que quieres hacer para el Señor, sino confía en que Él se va a encargar.

En un inicio no teníamos un lugar donde reunirnos (aparte de mi casa) pero con el tiempo y la confianza en Dios, Él también nos ayudó en eso. El Señor nos proveyó pero también nos dio oportunidad de ejercitar nuestra fe. Primero tuve que pedir un préstamo, después asistí varias veces al banco para poder obtenerlo, conseguí diferentes avales, pero finalmente solo pagamos dos meses del mismo.

El Señor me había confirmado que nos daría el terreno y, a través de diferentes circunstancias, el préstamo fue pagado por el seguro. Hoy en día es nuestro, y alberga una congregación de alrededor de 300 personas. Mis problemas económicos cambiaron por un acto de fe, y hoy puedo decirte por experiencia propia que Dios provee.

Dios te da la fuerza, Él no te manda a hacer Su obra vacío, sino que te da las herramientas, y te apoya en el plan que tiene para ti. Por lo mismo, no pienses en qué tan grandes son tus problemas, sino en cuán grande es Dios. No pienses en las dificultades de lo que quieres hacer para el Señor, sino confía en que Él se va a encargar.

Solo dispón tu corazón a Dios

Así como el gadareno, y como Job, sin importar el tiempo que hayas perdido. Sin importar vicios, delincuencia, amarrado a crisis familiares o desgracias, el Señor puede bendecirte y levantarte. No importa cómo fue tu vida antes de conocer a Dios. Mientras tú le dediques a Dios tu presente y tu futuro, el Señor puede hacer maravillas contigo de hoy en adelante. Recuerda que Jesús fue quien buscó al gadareno, y de la misma forma te está buscando a ti.

Si eres una persona que ya lleva un camino recorrido con el Señor. Si ya has visto Su mano y experimentado Su amor y si ya has sido partícipe de Su provisión, ¡no te guardes esa bendición! Cuéntale al mundo cómo Dios te levantó.

Categorías
Viviendo en Cristo
¡Sé el primero en comentar sobre este artículo!

Deja Un Comentario

¡Entérate!

Suscríbete a nuestro correo semanal.

*Que no se te pase.

¿Quieres Más?