lujuria

Hombres: 4 cosas de la lujuria que deberías saber

Pon tu mente y tu corazón en anhelar todo lo puro y digno de alabanza: Jesús.

Quiero hablar específicamente del espíritu de sensualidad, de lujuria, del deseo sexual desordenado. Es un espíritu de mucha influencia; lo vemos en los anuncios, en películas, en la calle, en los trabajos. Es eso que te quiere hacer caer en un deseo desordenado, se mueve para venir a destruir y atar tu vida.

Jesús dijo que el Reino de los cielos sufre violencia y solo los violentos lo arrebatan para sí. Hay una lucha para que el Reino de Dios se establezca. Se necesita determinación para anhelar el Reino de Dios en nuestras vidas personales en medio de un mundo que lo rechaza. Existe un ambiente espiritual que pretende destruir nuestra vida y la figura del hombre como Dios lo creó.

Proverbios 7 es escrito por Salomón, un hombre que fue extremadamente sabio porque Dios le dio sabiduría; y trata de una manera muy interesante sobre este tema. Voy a describirte algunos puntos de este capítulo:


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Un deseo desordenado

“Hijo mío, guarda mis razones, y atesora contigo mis mandamientos. Guarda mis mandamientos y vivirás…” (Pr. 7:1-2).

La Biblia nos exhorta a que cuidemos la vida que hay en nuestro corazón (Prov. 4:23). Tú puedes estar vivo físicamente pero llegar a estar muerto espiritual y anímicamente. Hay muchos jóvenes en esta situación porque hay un espíritu de lujuria que está teniendo su vida atada.

“Para que te guarden de la mujer ajena, y de la extraña que ablanda sus palabras” (Pr. 7:5).

Qué interesante es la exhortación de Salomón en los versículos anteriores sobre atender la Palabra y guardarla; de escribirla en nuestro corazón. Es de esa manera que la Palabra misma te guardará a ti.

Aunque el texto está hablando de una mujer, no se refiere a una mujer específicamente; está hablando de este espíritu de promiscuidad y sensualidad en general. Porque cuando te desvías hacia un deseo desordenado no hay límites. Por lo tanto puede tratarse desde una atracción física que puedas sentir por una mujer o incluso hasta en lo que muchos jóvenes están cayendo de sentirse atraídos por personas del mismo sexo. Hoy mucha gente termina haciendo cosas depravadas que comenzaron con algo pequeño por no tener cuidado.

Cuidado con las provocaciones

“Este espíritu te roba la inteligencia y el entendimiento. Te mantiene cautivo, distraído y atado”

“Vi entre los simples, consideré entre los jóvenes, a un joven falto de entendimiento” (Pr. 7:7). Salomón relata sobre un joven que está siendo atrapado por este espíritu de sensualidad que está por todas partes “a flor de piel” buscando atraerte a como dé lugar. Quizá con una muchacha provocativa, quizá con un anuncio por la calle. Este espíritu te roba la inteligencia y el entendimiento. Te mantiene cautivo, distraído y atado.

“E iba camino a la casa de ella, a la tarde del día, cuando ya oscurecía, en la oscuridad y tinieblas de la noche” (Pr. 7:8-9). Este muchacho decidió ceder ante ese espíritu y tomó la decisión de ir. Eso es lo que hace el espíritu de lujuria: te hace ir tras el deseo al lugar equivocado en el momento equivocado. Te hace buscar. Te hace considerarlo. Te hace planearlo. ¡Este joven iba en camino a la casa de ella! Todos los hombres somos tentados por este espíritu sin importar el estatus social, tu profesión o tu edad. Este espíritu busca atraerte.

“Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, con atavío de ramera y astuta de corazón” (Pr. 7:10). Cuidado con las muchachas que permiten provocar con su cuerpo y con su ropa. Cuidado afuera y adentro. No todo lo que brilla es oro. ¡Cuidado!

“Alborotadora y rencillosa, sus pies no pueden estar en casa; unas veces está en la calle, otras veces en las plazas, acechando por todas las esquinas” (Pr. 7:11-12). Hay que recordar que no estamos hablando de una mujer, estamos hablando del espíritu. Así es este espíritu: alborotador, quiere captar tu atención. Algunas veces en la calle, en la casa; acechando por todas partes buscando algún joven falto de entendimiento para destruir su vida.


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¿No pasa nada?

“Se asió de él, y le besó. Con semblante descarado le dijo: Sacrificios de paz había prometido, hoy he pagado mis votos…” (Pr. 7:13-14).

¡Mira lo que hace este espíritu! Te toma por sorpresa con algo. Una imagen en el internet que te pega. Vas por la calle y te encuentras con alguna muchacha. Quizá estás siendo tentado por alguien, en tu trabajo o escuela, que viene con tratos que no deben de ser que de repente te provoca. Algo que te atrapa en el momento.

“Es verdad que Dios te ama y te perdona si te arrepientes y cortas con eso. Pero Dios condena la práctica. Ahí no hay vida de Dios”

En el verso 14 vemos que este espíritu le está queriendo decir al joven: “No pasa nada. Hoy fui a la iglesia y llevé mi ofrenda”. Te engaña para que pienses que puedes seguir yendo a la iglesia, levantar tus manos y vivir con esto. Seguir yendo a lugares equivocados. Seguir buscando a esa chica. Continuar viendo pornografía ¿No pasa nada? Es verdad que Dios te ama y te perdona si te arrepientes y cortas con eso. Pero Dios condena la práctica. Ahí no hay vida de Dios.

“Por tanto, he salido a encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado. He adornado mi cama con colchas recamadas con cordoncillo de Egipto; he perfumado mi cámara con mirra, áloes y canela” (Pr. 7:15-17).

El espíritu de lujuria está siempre buscándote para hacerte caer. Siempre está preparado.

No confundas amor con lujuria

“Dios creó el sexo para disfrutarlo, pero lo creó para el matrimonio. En una relación sana y correcta, ahí es bendición”

El espíritu de lujuria quiere engañarte haciéndote creer que es amor. “Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores” (Pr. 7:18). El mundo le llama a la lujuria “hacer el amor”. Pero el amor verdadero es respetar a tu novia hasta el matrimonio y hacerla feliz el resto de su vida. El amor es de Dios, la lujuria es del infierno. La lujuria quiere llamarse amor pero no lo es, es un deseo sexual desordenado. Dios creó el sexo para disfrutarlo, pero lo creo para el matrimonio. En una relación sana y correcta, ahí es bendición.

“Porque el marido no está en casa; se ha ido a un largo viaje. La bolsa de dinero llevó en su mano; el día señalado volverá a su casa” (Pr. 7:19-20). La lujuria te dice: “Tú puedes vivir así y nadie va a saber. No te preocupes, el marido se fue y se va a tardar. Nadie se va a dar cuenta. Yo me encargo de que sigas así y nadie se va a enterar.” Sin embargo, el rey Salomón que escribió este proverbio lo estaba viendo. Así el Rey Jesús te está viendo, aunque creas que nadie se va a enterar.

“Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, le obligó con la zalamería de sus labios. Al punto se marchó tras ella, como va el buey al degolladero, y como el necio a las prisiones para ser castigado; como el ave que se apresura a la red, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón” (Pr. 7:21-23).

La emoción es temporal

¡Cuídate de este espíritu pues si algo trae consigo es castigo! Puede ser placentero pero debes saber que es contra tu alma y contra la vida que hay en ti. “Porque a muchos ha hecho caer heridos, y aun los más fuertes han sido muertos por ella” (Pr. 7:26). Cuántos hombres han sufrido por esto. Hombres de Dios incluso. Aun los más fuertes y capacitados han caído en las manos de éste espíritu.

“Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte” (Pr. 7:27).

Si nosotros estamos en un pecado como este y nos arrepentimos, Dios nos perdona. Si estás atado con una situación así en tu vida te tengo una noticia: Él te ama y te quiere hacer libre. Pero si tú permaneces, está en juego tu salvación, porque el final del camino conduce a la muerte.

4 puntos sobre este espíritu

1. La lujuria es deseo desordenado

Gálatas 5:16-17 enseña: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”

“Dios nos dio un deseo sexual sano y natural para suplirlo correctamente”

Siempre enfatizamos al leer este versículo en la parte negativa: “no suplas los deseos de la carne” pero, ¿y si lo vemos a la inversa? Piensa en lo puro. Piensa en satisfacer los deseos del Espíritu (Rom. 6:19). Si quieres ser libre de este espíritu y dejar de escucharlo “vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Rom. 13:14).

Cuando venga a pedirte que lo alimentes, que busques en esa página de internet otra vez, que vuelvas a llamar a esa muchacha, que vayas de nuevo a ese lugar: no le des de comer y se va a morir de hambre. ¡Cambia tu mente! No te pongas a pelear. No discutas con él porque no le vas a ganar. Mejor lee tu Biblia, ponte a orar, medita en la palabra.

2. La lujuria trae decepción

Cuando se trata de sexualidad, la Palabra de Dios es la que nos guarda a nosotros como hombres. Los consejos de Salomón en estos versículos (Prov. 6:23-32) van a guardar tu vida si los atiendes (v.23-24).

“No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos.” (v.25) No la desees por su atractivo físico y no te dejes seducir por su mirada. Tú puedes darte cuenta cuando una mujer te mira normalmente y cuando esa mirada busca provocarte un deseo.

“Porque a causa de la mujer ramera el hombre es reducido a un bocado de pan; y la mujer caza la preciosa alma del varón.”(v.26). Tu alma de hombre es preciosa y este espíritu quiere reducirte a esclavitud. Quiere hacerte un títere dominado por la lujuria. Dios quiere que seas libre porque tu alma es preciosa.

“Fornicaste también con los asirios, por no haberte saciado; y fornicaste con ellos y tampoco te saciaste.” (Ez. 16:28)
La lujuria es un deseo que no llena. La fornicación no satisface. No sacia y por eso trae decepción. Siempre quieres sentir más, quieres más placer. Los ojos del hombre nunca están satisfechos; siempre quieren ver más.

“Lo único que no decepciona es una relación sana de amor con la mujer que Dios tiene para ti y eso sí satisface”

“¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen?” (v.27-28) ¿Crees que no te va afectar? Si no llevas este problema delante de Dios y no lo dejas tratar contigo, cuando quieras tener una relación sana, casarte o estar con tu esposa sanamente, esos pensamientos van a estar presentes. Te van a estorbar. No tienes idea de la bendición que es llegar al matrimonio e ir a la “noche de boda”, la primera noche, y poder tener una relación íntima con tu esposa completamente libre de condenación o vergüenza. Lo único que no decepciona es una relación sana de amor con la mujer que Dios tiene para ti y eso sí satisface. Con todo el permiso y toda la bendición. Como Dios manda. Dios quiere eso.

Si te has ensuciado, quizá has caído en situaciones que te han alejado de ese plan perfecto de Dios, arrepiéntete. Dios puede volver a traer la pureza a tu vida. Y de aquí en delante tu puedes aspirar a esto.

3. La lujuria trae muerte

“…sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Stg. 1:14-15).

“Satanás es un ladrón y quiere robarte todo teniéndote distraído con estos deseos”

El deseo desordenado trae muerte, pero el Amor de Dios trae vida a tu corazón (Ro. 8:12). Muchos de nosotros, hombres cristianos, hemos perdido pasión por Dios porque este espíritu te está atando y no puedes disfrutar de Su presencia. No puedes enfocarte en Dios, no puedes orar o servir con todo tu corazón, porque tienes tu corazón en los deseos carnales. Satanás es un ladrón y quiere robarte todo teniéndote distraído con estos deseos

4. En Cristo hay libertad

En una ocasión escuché a un predicador explicar que hay cosas en nuestra vida que son de nuestra propia carne, pero también hay otras que son ataduras espirituales. Este hombre decía: “La carne no se puede liberar, hay que disciplinarla. Los espíritus no se disciplinan, se tienen que liberar.”

Tú y yo necesitamos ser libres de ataduras espirituales, pero también necesitamos ser disciplinados en lo que la Palabra enseña. Porque muchos jóvenes saben que están viviendo de una manera incorrecta pero no buscan en la Palabra cómo salir y tener un nuevo hábito en sus vidas.

“Tu destino depende de lo que tú le permites a tus pensamientos controlar”

La Biblia habla de fortalezas: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas…” (2 Co. 10:3-4). Las fortalezas son como un tren de pensamientos. Tú decides si te subes a esos pensamientos o los dejas pasar. Tu destino depende de lo que tú le permites a tus pensamientos controlar. Es tu decisión si te subes a los pensamientos equivocados de lujuria o si te subes a los pensamientos sanos y de bendición que Dios tiene para ti.

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (Fil. 4:8)

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.” (1 P. 2:11).

¡Abstente! No vayas tras este espíritu. Que no te controle. No dejes que te esclavice. Tampoco permitas que te distraiga el corazón. No consientas. ¡No te sometas! Pon tu mente y tu corazón en anhelar todo lo puro y digno de alabanza: Jesús. No fuiste creado para estar atado. Fuiste creado para alcanzar las bendiciones que Dios tiene para ti.

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Viviendo en Cristo
3 Comentarios sobre este artículo
  • Anónimo
    12 octubre 2017 at 7:10 pm

    Amen,Dios les bendiga. Todo es real y que nos sirva de bendicion para ambos en pareja.Aqui hay mucha bendicion,saludos.

  • Anónimo
    12 octubre 2017 at 11:25 pm

    Recapacitando en lo que ha sido mi vida ahora comprenddo muchas cosas que cometí, dejandome llevar por la lujuria, y si en verdad no lleva a nada bueno; yo nunca había leído la biblia; me he dado cuenta de todo lo malo que conlleva el estar alejado de Dios, pero es una batalla a diario de la carne contravel espíritu y le pido a Dios que me ayude a luchar contra esos espiritus, lo felicito por esta manera de explicarlos versiculos se ve que ud si tiene el espíritu Santo

  • Anónimo
    14 octubre 2017 at 8:06 pm

    Dios nos perdone a todos y los bendiga a los que llevan su palabra a todos los de este mundo saludos
    Saludos

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