Unidad

¿Por qué es importante mantenernos en unidad con el cuerpo de Cristo?

Dios nos ha llamado con un propósito.

Hoy más que nunca necesitamos entender que Dios nos ha llamado a estar en unidad como iglesia en un cuerpo, el cuerpo de Cristo. La influencia que la sociedad tiene sobre nosotros es muy seductora y la idea del individualismo ha ido entrando en nuestra cultura. Las redes sociales son muy fuertes, pero carecen de un sentido de unidad. Es decir, cada quien piensa lo que quiere. Eso crea comunidades con verdades relativas, y se pierde el concepto de una verdad absoluta. No estoy en contra de la libertad de expresión, pero detrás de todo esto se esconde un gran peligro: una falta de autoridad.

No fuimos llamados a pensar como cada uno quiera, sino que fuimos llamados a pensar como Cristo piensa. Tenemos un modelo perfecto a imitar. Cuando seguimos a Jesús, formamos parte de Su cuerpo. La Biblia nos enseña que en el cuerpo de Cristo, Cristo mismo es la cabeza. Muchos cristianos quieren tomar este lugar que le corresponde únicamente a Jesús. Aunque cada cristiano fue llamado para una actividad específica en este cuerpo, Dios no está de acuerdo con la individualidad. Él es un Dios de unidad.


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¿Está dividido Cristo?

“Perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”. 1 Corintios 1:10b RVR1960

El diablo siempre ha usado la misma estrategia contra la iglesia de Cristo: dividir y aislar. Mientras permanezcas fuera del grupo estás vulnerable, estás propenso a los ataques del enemigo y a ser destruido.

Todos tenemos maneras de pensar, diferentes gustos y preferencias. Pero el enemigo aprovecha eso para sembrar en ti pensamientos de división. No puede haber unidad si cada quien le da prioridad a su propio pensamiento. Es importante entender que lo más importante  no es lo que uno piensa, sino lo que Cristo piensa. Nadie más es cabeza sino Cristo.

La palabra división lo dice claramente: di-visión (dos visiones). No puede haber dos visiones, ni tres, solo una. Cuando todos avanzamos en la misma dirección, llegamos a un propósito.

Dios nos ha llamado con un propósito

Después que haber orado toda la noche, Jesús eligió a sus discípulos, es decir, no los escogió a la ligera. Dios tiene para cada uno de nosotros dos propósitos que podemos encontrar en Su Palabra: estar con Él y enviarnos a predicar.

No hay nada que el hombre pueda hacer que haga un cambio profundo en la sociedad. El único que lo puede hacer es Jesús. Tú y yo conocimos al Señor y Él nos llamó a darlo a conocer a nuestra generación. El hecho de que seamos cristianos no significa que seamos perfectos, sino que hemos sido sanados y hemos sido perdonados.


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5 Claves para Mantener la Unidad

1. Ser Tolerantes

“Os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor”. Efesios 4:1-2

No es nada nuevo el que se nos dificulte estar juntos. Vemos esta situación en las parejas una y otra vez. El problema surge cuando nos resulta más importante el tener la razón o estar satisfechos que la relación con la otra persona. Esto no debe ser así.

Cuando juegas a la cuerda, hay una persona jalando a cada lado y quien gana es el que estira más fuerte. Bueno, en las relaciones ocurre lo mismo, la diferencia aquí es que al final pierden los dos, porque en realidad no hay nada más importante que el amor unos con otros. En una relación correcta, las dos partes tienen que estar del mismo lado de la cuerda luchando contra el lado opuesto que es aquél donde se encuentra el problema, jalar juntos y vencer el problema.

2.Tomar Nuestra Responsabilidad como Iglesia

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. Efesios 4:11-12

Dios ha levantado gente entre nosotros, en nuestras iglesias, para las cumplir el papel de responsable espiritual delante de la congregación. Dios nos ha puesto a pastores y líderes delante del ministerio, pero no para hacer toda la labor. Dios puso a los líderes para perfeccionar a los santos.

Santo es alguien apartado para Dios. El Señor te ha apartado para Su obra. Tú no vives a la manera que el mundo te impone, tú vives como Dios quiere. Tal vez pudieras hacer lo que tú quisieras en este momento, pero no es así. Tú vives lo que te conduce en la voluntad de Dios, sabiendo que dentro de Su voluntad está el ser miembro de Su cuerpo. Cada miembro del cuerpo humano tiene su función, y lo mismo pasa con el cuerpo de Cristo.

No son los líderes espirituales los responsables de hacer la obra de Dios. Somos todos como cuerpo de Cristo los que debemos mostrarle al mundo Su amor en palabras y en acciones.


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3. No Dejarse Llevar por Emociones

“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”. Efesios 4:14

Mantenernos unidos nos guarda de todo lo que hay alrededor. Es importante permanecer donde Dios te puso para no andar como niño fluctuante.

Una de las mayores razones por la que las personas se cambian de iglesia es por problemas de relaciones. Eso no es nada más que inmadurez. Cuando tú te vas por roces con otra persona, estás agrietando la obra de Dios, porque significa que te importa más ganar la pelea que permanecer unido como parte del cuerpo de Cristo.

4. Confiar en Nuestras Autoridades

“Todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”. Efesios 4:16

El enemigo intentará venir a sembrar pensamientos de desconfianza sin fundamento alguno. Algunas personas llegan a creer que sus pastores o líderes no tienen la disposición de ayudarlos. Muchos de ellos ni siquiera se presentan con la persona adecuada para platicar. No puedes esperar que tu autoridad espiritual resuelva tus problemas o que te apoye cuando tú no te acercas en el debido momento para pedir ayuda. Tenemos que reconocer la capacidad humana de nuestras autoridades y no dejarnos llevar por pensamientos o sentimientos que buscan ponernos en enemistad. El diablo nos quiere engañar diciéndonos que estaríamos mejor en un lugar diferente al que Dios tiene para nosotros en este momento. ¡No te dejes llevar!

Cristo no puede ser la cabeza si tú desconfías.

Uno de los grandes problemas de nuestra generación es que no reconoce autoridad alguna. Pareciera que todos tienen la capacidad de opinar sobre cualquier tema, como si todos tuvieran la autoridad para hacerlo. El problema detrás de eso es que, al final de cuentas, cada quien hace lo que quiere y se deja a un lado la unidad. Te dirán: “Si juzgas, eres un intolerante”. Pero de este modo, la verdad se vuelve relativa. Sin embargo nosotros sabemos que la verdad es absoluta, la verdad de Dios.

5. Vivir de Acuerdo a Tus Enseñanzas

En la iglesia exponemos la Palabra de Dios tal y como Él la presentó a nosotros. En la Biblia hay temas muy claros respecto a qué tenemos que hacer y cómo debemos de actuar. También hay otros temas que no se exponen tan explícitamente, pero las bases siguen siendo las mismas. Si en otra iglesia se enseña otra cosa es porque es otra iglesia. Tú sabes que en cada familia, aunque vivan en la misma zona, se tienen diferentes costumbres. Hay cosas en los hogares que se llevan a cabo por la enseñanza que ahí se impartió. Lo mismo pasa en las iglesias. Apégate a la enseñanza en la que tus pastores y líderes te han instruido.

Dios te puso en el lugar donde estás y no es ninguna coincidencia. Si en algo no estás de acuerdo, decide qué es lo más importante, tu decisión o la visión de Cristo.

Mantenernos unidos como un cuerpo en Cristo es esencial para cumplir con la misión que el Señor nos ha encomendado. La obra de Dios debe ser prioridad en nuestras vidas. Tenemos que cuidar nuestro corazón para impedir que pensamientos equivocados lleguen y nos hagan perder el rumbo. Identifica las trampas que el enemigo quiere usar para aislarte y no caigas en ellas. El anhelo de Dios es que permanezcamos fieles en unidad con Cristo y con Su iglesia.

“Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”. Juan 17:21

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