Lengua

¿Has Intentado Controlar Tu Lengua?

¡Cuidado con lo que dices!

“Es cierto que todos cometemos muchos errores. Pues, si pudiéramos dominar la lengua, seríamos perfectos, capaces de controlarnos en todo sentido.” Santiago 3:2 (NTV)

¿Alguna vez has dicho algo e inmediatamente después deseas no haberlo hecho nunca? Muy seguramente tu respuesta es sí. Esto es nada más y nada menos que el resultado de hablar sin pensar de manera consciente lo que estamos por decir. Algo que debemos saber es la importancia de las palabras que hablamos a quienes nos rodean y aún para nosotros mismos. Son tan importantes que en el Nuevo Testamento dice que si logramos controlar lo que hablamos seremos “perfectos”.

Controlar las palabras que salen de nuestra boca, es decir, controlar nuestra lengua, demuestra la madurez que tenemos y lo que hay en nuestro corazón. Pero, ¿cómo un órgano muscular tan pequeño y fijo dentro de nuestra boca puede ser tan importante? En el libro de Santiago podemos encontrar muchas cosas para responder a esta pregunta, incluso compara nuestra lengua con el timón de un barco, que aun siendo tan pequeño en comparación a toda la embarcación, puede hacer que el barco gire hacia donde indique el capitán no importando los vientos o lluvias. De la misma manera nuestra lengua puede controlar nuestra vida.


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Verdades Sobre Nuestra Lengua

  •         Somos capaces de mantener alrededor de 30 conversaciones diarias.
  •         Una quinta parte de nuestra vida la gastamos hablando.
  •         Somos capaces de llenar 67 libros de 800 páginas cada uno, si se escribieran todas las conversaciones que mantenemos en un año.

Por lo anterior es que en el libro de Santiago se nos advierte sobre la necesidad de tomar control sobre ella, ya que así como una sola chispa puede incendiar un bosque completo, una sola palabra ofensiva puede destruir la vida de una persona.

Mi Lengua Tiene el Poder para Dirigir mi Camino

De acuerdo a las palabras que salen de nuestro interior, se hace evidente la dirección que le estamos dando a nuestra vida. Si hablamos de preocupaciones y miedos, entonces reflejamos una vida que no confía en que Dios tiene planes de bien y no de mal para nosotros. En cambio si hablamos de sueños, planes y un futuro bendecido demuestra que creemos en que los planes de Dios son mejores que los nuestros y que la voluntad que tiene para nuestra vida es buena, agradable y perfecta. Nuestras palabras pueden moldear nuestro mundo, es por esto que en la Biblia se nos enseña que nuestras palabras sean gratas, de bendición y no de maldición.

Mi Lengua Puede Destruir lo que Tengo

En Proverbios 21:23 leemos: “Cuida tu lengua y mantén la boca cerrada, y no te meterás en problemas.” Existe una gran cantidad de personas, matrimonios, familias, reputaciones e incluso ciudades que han sido destruidas por una pequeña chispa de palabras hirientes. Pensemos en algo ofensivo o hiriente que alguna vez nos dijeron. ¿Cuál fue tu sentir? ¿Recuerdas la consecuencia que eso tuvo en tu vida? Una sola palabra dicha sin pensar puede destruir lo que se tiene.


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Mi Lengua Hace Evidente Quien Soy

La manera en que nos expresamos revela quienes somos, hace evidente nuestro carácter y todo lo que está sucediendo dentro de nosotros. Lo más importante es que refleja la condición de nuestra relación con Dios. La mayoría de las veces hablamos de cómo nos sentimos, lo que nos hace sentir contentos y felices, lo que nos hace enojarnos o ser negativos. Sin embargo, no vemos la relación que hay entre lo que expresamos y lo que hay en nuestro corazón.

Si nos escucháramos con atención podríamos darnos cuenta que no podemos culpar a los demás de todas las cosas que nos pasan, ya que son resultado de no arrepentirnos, de no perdonar, de no poner de nuestra parte, de no cambiar nuestras actitudes y lo más relevante, de no buscar tener una relación diaria con Dios.  

Ejemplos hay muchos pero por ahora podemos saber que una persona que habla de manera ruda o dura tiene un corazón lleno de ira, si habla de manera negativa tiene un corazón con temores, de manera hiperactiva tiene un corazón sin descanso, un corazón inseguro expresa palabras arrogantes o creídas y aquellos que hablan chismes es por tener un corazón con amargura.

Mi Lengua Tiene Poder para Declarar Bendición o Maldición

“Hasta ahora podemos darnos cuenta que la raíz de nuestras palabras no radica en nuestra lengua en sí, sino de lo que hay en nuestro corazón.”

Todos tenemos la capacidad de bendecir o maldecir a través de nuestras palabras. Es una realidad que de una misma fuente no puede salir agua dulce y agua amarga, de acuerdo con Santiago 3:11-12. De igual manera de nuestra boca tampoco deben salir palabras de favor y dicha un día y al siguiente decir palabras de desgracia y condenación.

Hasta ahora podemos darnos cuenta que la raíz de nuestras palabras no radica en nuestra lengua en sí, sino de lo que hay en nuestro corazón. Es por esto que debemos buscar corregirlo y alinearlo conforme al corazón de Dios para que de nuestra boca salgan palabras de bendición, dicha, gracia, prosperidad y gozo.

Si has leído hasta este punto y sientes que hay cosas que debes corregir en tu corazón, estás yendo en el lugar correcto. Dios es tan bueno y Su misericordia para con nosotros es tan grande que no quiere dejarnos como estamos. Nos ama tanto que siempre está dispuesto a ayudarnos y proveernos de soluciones a nuestros problemas y necesidades.


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La Solución: Dejar Toda Amargura y Ofensas

Primero debemos entender qué es la amargura para entonces decidir dejarla. La amargura es un resentimiento arraigado, es el comienzo de toda herida, en pocas palabras es la falta de voluntad para perdonar a otros. La mayoría de las personas que tienen amargura en su corazón no lo reconocen tan fácilmente, sino que escudan su amargura en que han sido decepcionadas, lastimadas u ofendidas por alguien más.

¿Cuál es la mejor medicina para la amargura? El perdón. La mayoría de las veces no vamos a sentir perdonar a quien nos ha ofendido o nos ha hecho pasar malos días, y es natural, pero el perdón no es un sentimiento, es una decisión que hacemos para dejar de estar atados a heridas pasadas y amargura en nuestra vida.

“Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta.” Efesios 4:31

Si no dejamos atrás toda ofensa y amargura siempre expresaremos palabras hostiles que herirán a las personas a nuestro alrededor. La raíz de amargura será tan profunda que después dará fruto al enojo, la ira, gritos, murmuración, malicia y más.

Desarrollar una Sensibilidad a la Palabra de Dios

“No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.” Efesios 4:29 

Aquí se nos advierte de ser cuidadosos con todo lo que hablamos y decimos en determinadas situaciones. Debemos ser sensibles a lo que Dios quiere obrar en nosotros y dejar que Él nos redarguya a través de su Espíritu Santo cuando decimos palabras incorrectas o faltas de gracia. Necesitamos pasar tiempo con Dios, leyendo Su palabra para que de esta manera sea más natural en nosotros filtrar las palabras que hablaremos y saber si éstas edificarán la vida de quien nos escuche.


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Desarrollar Paciencia y Prudencia

Todos tenemos la necesidad de mejorar áreas de nuestro carácter y algo que nos ayudará a construir mejores relaciones interpersonales en nuestra vida es la paciencia y la prudencia. La paciencia no es más que tu actitud mientras esperas que algo suceda, no el tiempo en sí. Dios no tiene prisa en cumplir Su propósito en nosotros, nosotros sí. La prudencia es tener la inteligencia y sabiduría adecuada para manejar todas las situaciones que enfrentamos a lo largo de nuestros años. 

“Hablar demasiado conduce al pecado. Sé prudente y mantén la boca cerrada.” Proverbios 10:19 

Desarrollar Pensamientos Positivos A Través de Leer La Palabra de Dios (Voz Escrita de Dios)

Para mantener la perspectiva de hablar palabras correctas entonces es necesario tener en nuestra mente palabras de Dios.

“Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.Filipenses 4:8

Nuestras palabras siempre querrán salirse de control, por eso debemos desarrollar un hábito de pensamientos positivos. De esa manera, las palabras que salgan de nuestra boca serán palabras positivas, pero eso solo lo lograremos si mantenemos nuestra mente alineada a los pensamientos de Dios.

Desarrollar una Dependencia de Dios

“Palabras de sabiduría y bendición solo pueden salir de una mente que tiene pensamientos de Dios”.

Dios habla a nuestra vida de muchas maneras, a través de Su palabra que es la Biblia, a través de nuestros padres, de nuestros líderes espirituales y a través de su Espíritu Santo que es Dios en nosotros. Cuando decidimos hacer a Dios parte de nuestra vida es cuando recibimos a Su hijo Jesucristo en nuestro corazón, y reconocemos que no podemos solos y necesitamos de Él. Desarrollar una dependencia de Dios quiere decir que tomamos a Dios en cuenta antes de decir o hacer algo. En pocas palabras es “filtrar” lo que queremos hacer o decir consultando primero con Dios. Palabras de sabiduría y bendición solo pueden salir de una mente que tiene pensamientos de Dios.

 

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Crecimiento Espiritual
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