Cordero

Jesús, el Cordero Que Venció

Para Él no existen los imposibles.

En una ocasión, un papá estaba viendo una pintura de Jesús con su hijo, tratando de explicarle que realmente no se sabe si Jesús era exactamente como en esa pintura, ya que el artista pintó lo que él pensaba e imaginaba que era Jesús. El niño se quedó un rato viendo la pintura de Jesús y finalmente dijo: “Pues, sí. Sí se parece”.

Todos nosotros tenemos una imagen de Jesús; una imagen que se nos ha puesto por costumbre o por lo que la gente ha pintado o dibujado, pero no sabemos realmente cómo es Jesús físicamente. Podemos darnos una idea porque sabemos que Jesús era judío, sabemos la época en la que vivió y el estilo de acuerdo al concepto histórico. Con esa información podríamos decir más o menos cómo pudo haber sido Jesús, pero no podemos saber con exactitud cómo era su rostro. Sin embargo, todos tenemos una imagen de cómo es Él cuando escuchamos Su nombre o cuando oramos. ¿Cuál es la imagen correcta de Jesús?


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Una Revelación Increíble

“Entonces vi a un Cordero que parecía que había sido sacrificado”. Apocalipsis 5:6 NTV

El apóstol Juan, quien escribió el libro de Apocalipsis, describe una imagen de Jesús que nosotros no tenemos en mente cuando pensamos en Él, oramos o adoramos. En Apocalipsis capítulo 5 dice la Biblia que Juan está llorando porque aparentemente no hay nadie digno de abrir el libro.

En este capítulo se hace referencia a Jesús como un león. Un león es un animal muy imponente, muy poderoso. El tamaño de su cara y sus ojos penetrantes lo hacen un animal imponente. Jesús es poderoso y no tengo problema en verlo como un león. Sin embargo, cuando Juan voltea y mira a su alrededor, no ve un león. ¡Ve un cordero con siete cuernos y siete ojos!

¿Así es realmente como se ve Jesús? Sí y no. Apocalipsis es un libro de visiones y revelaciones. Mucho de lo que se escribe en este libro no tiene la intención de que lo tomemos literalmente. Es una descripción de lo que Juan ve pero no es que Jesús así sea.

La Verdad Acerca del Cordero

“¡Miren! ¡El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!”. Juan 1:29

Jesús es el león de la tribu de Judá, pero también es el cordero inmolado. Lo que vemos en Apocalipsis es una imagen destacando una característica de Jesús para mostrársela a Juan. Esta imagen de Jesús como cordero es muy repetida en la Biblia.

En el Antiguo Testamento nos dice que los sacerdotes tenían que traer un cordero y sacrificarlo pues la sangre derramada del cordero inocente servía para limpiar los pecados. De esa manera Dios perdonaba el pecado de su pueblo, y eso era un símbolo, una señal de lo que habría de pasar después. ¿Quién habría de venir y tomar el lugar de los corderos? ¡Jesús!

Con el sacrificio de Jesús, ya no iba a ser necesario traer más animales para los rituales. Dios se hizo hombre y vivió en esta tierra sin pecar ni merecer morir. Él mismo fue a la cruz para que Su sangre derramada, una sola vez, fuese suficiente para el perdón de pecados. Por eso Jesús era el cordero, provisto no por un hombre, sino por Dios.

Si vas a tener una imagen de Jesús, deberías recordarlo como el Cordero. Él es aquél que murió por ti y por mí, aquél que tomó un lugar que no le correspondía y pagó el precio por tus pecados y los míos. ¡Sería imposible no dar  gracias a Dios por eso! Sólo Él fue digno de tomar ese lugar.


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¿En Realidad Somos Buenos?

Le pregunté a una persona: “Si hoy murieras, ¿a dónde irías? ¿Por qué te permitiría Dios entrar en el cielo?” Esta persona contestó lo que muchos hemos dicho o pensado en algún momento: “Porque soy buena persona. No le hago mal a nadie. Tampoco he matado a nadie; ¡no he matado ni a una mosca!”. 

Entonces le hice otra pregunta: “¿Alguna vez has dicho una mentira?” A lo que me contestó que sí, aunque alegando que eran mentiras blancas. “Bien”, le dije, “vamos a suponer que dices una mentirita diaria durante los 365 días del año. Ahora piensa en la cantidad de años que tienes. Si sacamos cuentas, ¡en realidad eres un mentiroso! La Biblia dice que los mentirosos no entrarán al reino de los cielos”.

Después agregué: “¿Has visto alguna vez a una mujer y la has deseado en tu corazón?”. Él contestó: “Sí. ¡Todos lo hacen!” Le contesté: “¿Sabías que Jesús dijo que cuando un hombre desea a una mujer en su corazón ya adulteró con ella? La ley de Dios dice que los adúlteros no heredaran el reino de Dios”. “Viéndolo así, creo que en realidad no soy tan bueno como pensé” respondió el hombre.

La verdad es que todos tenemos esa justificación de que somos buenos, pero buenos ¿comparados con quién? Realmente ninguno de nosotros damos el kilo, comparados con otros puede ser que seamos buenos, pero comparados con Jesús, nadie. Dice la Biblia que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios.

“Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios”. Romanos 3:23

¿Cómo Llego al Cielo?

Ninguno de nosotros puede aspirar a una salvación por nuestras propias fuerzas, por eso dice la Biblia que Cristo murió por nosotros, porque no hubo ningún hombre y no hay nadie en esta tierra que moralmente pueda decir que es el mejor.

“Pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores”. Romanos 5:8 

Entonces Dios dijo, “como nadie puede, pues yo me voy a hacer hombre”. Él vino a la tierra. Él es el Cordero que vino y tomó nuestro lugar y derramó su sangre sin pecado. Como hombre Él pagó. Todo hombre y mujer que crea en lo que Jesús hizo, dice la Palabra Dios, recibe el derecho de ser llamados hijos de Dios. Es necesario creer y reconocer que no es por nuestra fuerza, ni por nuestra capacidad, ni porque seamos buenos, sino porque Él pagó por mí.

Si llegamos un día con Dios y le decimos que merecemos estar en el cielo con Él porque somos buenos, Él nos dirá que no lo somos. Pero si llegamos con Dios y le decimos que no merecemos estar ahí, que somos pecadores, que reconocemos que hemos pecado pero reconocemos el sacrificio que hizo por nosotros y lo creemos, entonces Él nos perdona. Esta es la salvación. “Para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Simbolismos

Entonces esta es una imagen que Dios quiere que tengamos de Jesús como el Cordero, el que murió por nosotros en la cruz. Es sencillo lidiar con una imagen como de león o de cordero, pero ¿7 cuernos y 7 ojos? Suena muy extraño.

¿De qué se trata esto de los 7 cuernos y 7 ojos? No es literal, es una imagen, eso simboliza y significa algo. Los cuernos, de acuerdo a los que estudian la Escritura, simbolizan poder y autoridad. Varias veces en la Biblia cuando se profetiza y se habla de un rey y de su autoridad, se simboliza con un cuerno. Este es un símbolo de la autoridad y el poder que Jesús tiene.

Ahora están los 7 ojos, y después dice que son los 7 espíritus que serán enviados en toda la tierra. Yo honestamente no sé qué signifiquen los 7 espíritus pero si sé lo que es un ojo, y ¿para qué sirve un ojo? ¡Para ver! Este Cordero no tiene un ojo ni 2, sino 7. Esto simboliza que Jesús puede ver todo. Puede ver mucho más de lo que tú y yo vemos.

Él puede ver todas las cosas, pero ¿por qué 7? El número 7 en la Biblia está relacionado con Dios, mientras que el número 6 está ligado al hombre. Dios creó al hombre en el sexto día. Él creó todo y descansó de Su creación en el séptimo día. Vemos también en la Biblia que el 7 está relacionado con algo perfecto y completo. Los 7 cuernos y los 7 ojos simbolizan la divinidad, el poder y la omnisciencia de Dios. Él es el Todopoderoso, quien murió en la cruz por nosotros, el que tomó nuestro lugar, Aquél que todo lo sabe y todo lo ve, Él es Dios por sobre todas las cosas.

El Cordero simboliza lo que Jesús es: el Cordero de Dios que fue sacrificado como pago por nuestros pecados, Dios en carne. También esta imagen nos muestra que Jesús es digno de alabanza y de adoración. En Apocalipsis, capítulo 5, versículos del 9 al 13 dice que los ancianos y los seres vivientes le alababan.


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Una Revelación del Futuro

Juan tuvo una revelación de Jesús como el Cordero y pudo percibir que toda la creación y todas las cosas declaraban que solo Él es digno. ¿Por qué esto es tan importante? Y ¿cómo podemos aplicarlo a nuestras vidas?

“Entonces, mientras miraba, vi una puerta abierta en el cielo, y la misma voz que había escuchado antes me habló como un toque de trompeta. La voz dijo: «Sube aquí, y te mostraré lo que tiene que suceder después de esto»”. Apocalipsis 4:1 

El libro de Apocalipsis es una revelación de parte de Dios al apóstol Juan de las cosas que han de suceder y que vendrán, cosas que ya estamos viviendo y cosas que sucederán antes de que Jesús vuelva a venir. Habla de una revelación de una guerra espiritual que será desatada cada vez con más fuerza en el mundo. Es también la revelación de lo que vendrá sobre los gobiernos y habla acerca del fin del mundo.

En nuestro corazón puede haber inquietud sobre las cosas que están pasando actualmente en el mundo. Sin embargo, algo que me impresiona del libro de Apocalipsis es que antes de mostrarte todas las cosas que vendrán y que hablan del diablo y todo lo que pasará en el mundo, Dios lleva a Juan a la habitación de Su trono. Estando ahí en Su presencia, es cuando vemos el libro y Juan llora porque nadie puede abrirlo (Apocalipsis 5), hasta que el anciano le dice que el león de Judá es el único digno de abrirlo.

Antes de revelarle todas estas cosas, Dios lleva a Juan para mostrarle que lo más importante es Jesucristo. Jesús es el punto central del Apocalipsis, todas las otras cosas van a ser citadas pero lo más importante que Dios quiere revelar es a Jesús. 

“Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el testimonio que dieron. Y no amaron tanto la vida como para tenerle miedo a la muerte.” Apocalipsis 12:1 

Aquí habla de que Satanás ha sido vencido ¿Cómo le han vencido? Por medio de la sangre de Jesús. La victoria de los últimos tiempos viene de Jesús y vemos en Apocalipsis todas las cosas malas y los villanos y la muerte y la persecución que vendrán. Todas estas cosas son como un eco de lo que Dios dice en Juan 16:33: Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo”.

Vienen Tiempos Difíciles, Pero…

Este es el mensaje que Apocalipsis nos da que vendrán tiempos difíciles y  situaciones fuertes, pero Él es el Cordero que tiene todo el poder y toda la autoridad.

¿Cómo lo aplicamos a nuestras vidas? A nuestra vida van a llegar los problemas. No es algo que se nos desee pero la Biblia habla de que en el mundo tendremos aflicciones, pero ahí no se acaba el versículo. La historia se acaba en una habitación donde Dios quiere revelarnos algo antes de que todas estas cosas malas sucedan. Dios quiere revelarnos una imagen de Jesús. ¡Él es el Cordero que pagó por ti y por mí y que tiene todo poder y toda autoridad!

¿Sabes por qué pienso que Dios hace esto? Para decirle a Juan: “¡Ánimo!”. Para decirnos a nosotros: “¡Ánimo! Va a existir aflicción en tu vida pero, ¡ten ánimo! Yo he vencido todas estas cosas”. Con esto podemos estar seguros de que no estamos del lado de los que pierden sino del lado de los que ganan.

El problema es que muchos de nosotros queremos tener una vida sin problemas, queremos que Dios nos de trabajo, novia(o), carro, etc. La vida cristiana es una vida donde hay situaciones difíciles, pero es una vida donde tenemos la bendición de entrar a una habitación y ver que Jesús es el Cordero que pagó por nuestros pecados y venció por nosotros en la cruz.

Estamos en Guerra

Somos parte de algo más glorioso y de una victoria espiritual. Hay una guerra espiritual que estamos viviendo en nuestra sociedad, en nuestras familias y en nuestra escuela. Las guerras no son bonitas pero somos llamados a pelear espiritualmente y a vencer al enemigo. Si creemos que el enemigo ya está en el suelo y se está haciendo el muertito, entonces estamos perdidos. Debemos darnos cuenta que hay una guerra espiritual contra nuestra vida, hay una guerra espiritual contra nuestra relación con Dios, hay una guerra espiritual contra lo que Dios nos ha hablado.

¿Cuántos han percibido esa lucha espiritual en su vida? Hay una guerra, hay una opresión constante alrededor de nosotros pero hay una promesa:

“Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el testimonio que dieron”. Apocalipsis 12:11 

Satanás es el malo de la historia, él es nuestro enemigo. Es el que quiere destruir la obra de Dios, pero el mensaje de Apocalipsis es: No importa qué tan grande pueda ser el enemigo, ni qué tan grande parezca la aflicción, Jesús es más grande. Él ha vencido y está de nuestro lado.

Debemos saber que tenemos a Jesús a una oración de distancia. Aún con todas las aflicciones que puedas tener, hay una habitación en donde Dios quiere revelarnos que Jesús todo lo puede. En medio de esta guerra, recordemos que Él es el Cordero que venció en la cruz. Tenemos total libertad de decirle: “Señor, ¡ayúdame! Obra en mi vida, obra en mi casa.”

No importa que tan grande pueda ser la dificultad, Él es más grande, Él es nuestro Dios, nuestro Señor. ¿Tienes una batalla personal? Llama a Jesús, Él ha vencido y quiere darnos esa victoria a nosotros.

Entra en la Habitación

Tal vez estamos sumergidos en luchas en nuestra mente, nuestro corazón, emociones, sentimientos, pensamientos y temores. Tenemos miedo al futuro, al fracaso, a que nadie nos ame, a no tener una pareja, un matrimonio o una familia, temores de no crecer en nuestro trabajo ni económicamente. Esos problemas son reales pero Dios nos ha mostrado Su habitación.

No estamos solos en estas cosas. Jesús quiere mostrarnos y revelarnos quién es Él, quiere que sepamos que Él está sobre todo, que tiene todo poder y que no hay nada imposible. Tal vez en nuestras luchas podemos pensar: “¿Quién puede ayudarme?”. Hay uno digno y capaz, alguien que tiene todo el poder y toda la autoridad: Jesús.

Dios puede hacer una obra gloriosa en nuestra vida y, a pesar de todo lo que vendrá, hay una victoria. Jesús nos dice: “Mírame, echa mano de mí, conóceme. Yo he vencido y no hay nada imposible para mí. Soy un Dios de poder, un Dios de provisión, un Dios de perdón, de seguridad, un Dios que puede darte una vida nueva”. ¿Aceptas el llamado?

 

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