Koinonía: Dios Es Nuestro Padre

¿Cómo es tu relación con tu Padre celestial?

La palabra de Dios debe de mantenernos en comunión entre nosotros y con el Padre. Koinonía es una palabra del griego que significa comunión. El tener comunión con el Señor te permite tener gozo. Lo triste es que hay gente joven que no tiene este gozo que solo es producido por Dios. Cuando los judíos saludaban al decir Shalom no era para desear la paz de manera horizontal con los hombres, sino para desear la paz de manera vertical con Dios.

“Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo”. 1 Juan 1:3 NTV

Quizá durante mucho tiempo has estado buscando tener una relación buena con las demás personas, pero el día de hoy quiero retarte a desear buscar tener una buena comunión con Dios. ¿Cómo ha sido tu relación con tus padres? Hoy quiero hablarte de cómo Dios se muestra como un Dios-Padre. A diferencia del Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento Dios aparece descrito de esta manera. Durante toda tu vida, el diablo ha querido anular tu relación con el Padre. Quizá las malas experiencias con tus padres han sido las causantes de que tengas una percepción distorsionada de Dios como tu Padre.


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Malas Experiencias

“Guié a Israel con mis cuerdas de ternura y de amor.” Oseas 11:4

Mi papá atravesó tremendos problemas durante su vida. Como niño, uno asume que quizá así es la realidad de la vida. Estaba acostumbrado a eso. De pronto vino Cristo a mi vida y empecé a tener comunión con Dios, pero me costaba trabajo. Mi experiencia con mi padre quizás no me había preparado para poder llevar una relación como la que el Señor me estaba guiando a tener con Él.

En ocasiones cometemos el error de juzgar de una manera fuerte a nuestros padres y a pensar que son malos por sus acciones, pero la realidad es que el enemigo se aprovecha de ellos para distorsionar la percepción que puedes llegar a tener de Dios y alejarte de Él, incluso al grado de que no desees saber absolutamente nada de Dios.

Pero una buena noticia es que Dios va a utilizar esas malas experiencias y transformarlas para bien, para que puedas comprender el amor que Él tiene para ti. En mi experiencia, los pocos momentos de amor que recuerdo de mi padre era cuando él no estaba en sus cinco sentidos. Sin embargo, me decía: “Ven, abrázame hijo. Te quiero.” Mi padre era un hombre bastante hostil. El ver a tu papá peleando con tu mamá o con tu hermana llega a causar una impresión muy fuerte, causa una impotencia de no saber qué hacer.


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El Amor en la Disciplina

“No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová,nii te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere”.  Proverbios 3:11-12

 

La disciplina es una muestra de amor, pero en muchas ocaciónes caemos en la falacia de pensar que no es así. Mi padre era de los que nos aventaba “la chancla mágica”. Por lo tanto, cuando me dijeron que Dios es un Padre que disciplina, me imagine que Dios también tenía una chanclota en la mano. Esto hizo que yo ya no pecara por miedo, cuando en realidad debería de ser por amor a Él y por conocerlo.

Aunque vivas con tu familia, con tus padres o abuelos, sigues siendo huérfano de un Padre Celestial. El único que puede darte una paternidad genuina y completa es Dios.

También en ocasiones podemos llegar a no tener una relación sana ni con los hombres ni con Dios y esto se termina volviéndose un dolor para el corazón. ¿Cuántas veces no hemos pensado que, cuando fallamos a Dios, Él dejará de proveernos o de amarnos? Pero no es así. Él es Dios y Él lo seguirá haciendo porque Él es fiel. Su amor es fiel. A Dios le duele cuando trata contigo por que Él es un Padre que se compadece de tu dolor. Dios no es así, Él es diferente. Él ama, disciplina y tiene compasión para ti.

Dios, Nuestro Padre Celestial

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1:12

Jesús, en el Nuevo Testamento, ya no muestra a Dios como un Dios lejano. Jesús habla de Dios como Su Padre y nos revela algo: Dios quiere hacer familia con los hombres. Dios muestra Su corazón paternal ante nosotros; nos reveló que los hombres podemos ser Sus hijos.

Jesús confiesa que Dios también puede ser nuestro Padre; podemos ser adoptados por Él. Romanos 8:15 dice: “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”

Entonces ahora existe la posibilidad de que Él sea también nuestro Padre si le recibimos. Te preguntarás: “¿Cómo logro eso?” La cuestión es en sí: “¿Cómo podemos concebir a Dios como padre?” Permíteme decirte que, aunque quizás no conociste a tu padre en esta tierra, ciertamente tienes una manera de conocer y comprender una paternidad que no has descubierto nunca, la paternidad de Dios.

Existen momentos buenos y momentos malos. Mi padre no era totalmente malo. Un día nos llevó a Reino Aventura, un parque de diversiones en la Ciudad de México. Otro día, de repente, llegó a la casa con hamburguesas. Todas esas memorias quedaron grabadas en mí. Sin duda tú también tienes registrados mucho recuerdos tanto buenos como malos. Pero hay algunas experiencias que deben quedarse en el pasado para que podamos tener comunión con nuestro Padre celestial. Experiencias desagradables o que trajeron dolor a tu vida. Tienes que ponerlas delante de Dios y decirle: “Yo no quiero vivir con eso. Yo perdono a aquello o a aquél”. Si hay algo que estorba para que podamos tener koinonía con el Señor es este tipo de cosas.


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Patrones Heredados

“Es tu decisión detenerte a pensar si vale la pena seguir esas conductas que te dejaron tus padres y tu familia”.

Quizá fuiste víctima por muchos años. Sin embargo, las víctimas que son víctimas por muchos años se convierten en victimarios. Ahora te comportas justamente como tus papás se comportaron contigo. Incluso cuando juraste decir que nunca serías así, comienzas a adoptar ese hábito y comienzas a seguir dicho patrón.

¡Romper patrones es tu decisión! Es tu decisión detenerte a pensar si vale la pena seguir esas conductas que te dejaron tus padres y tu familia. Quizás tus papás también fueron víctimas en algún momento de sus vidas. Pero es tu desición detener esa ola generacional. Quizás tú tienes una comunión con Dios y te encuentras tomando decisiones importantes pero nunca te has tomado el tiempo para poder reflexionar en esto.

Un día estuve en una conferencia de Joe Rosas acerca de la paternidad, los problemas con los padres y la urgencia de resolverlo y de perdonar. Me encontraba reflexionando acerca de las situaciones en mi propia vida cuando el conferenciante me confrontó para que perdonara a mi papá. Fue un momento decisivo para mí.

“Es algo difícil de creer, pero todo cambió gracias a Dios”.

Mientras no resuelvas esta situación, te estarás perdiendo de la mayor experiencia que un creyente puede tener: Koinonía. Dios siempre ha tenido cuidado de ti, Él siempre ha estado ahí y siempre ha sido tu Padre. Él quiere sanarte del pasado para siempre.

Dios no es hombre, es Dios y Él puede marcar para siempre tu vida si tan solo lo crees. Entonces Joe Rosas dijo: “¿Quién quiere perdonar a su papá?” En ese momento me encontraba con mis tres hermanos. Finalmente, mi papá se convirtió, aceptó a Cristo, restauró su matrimonio, y se mantuvo intercediendo. Es algo difícil de creer, pero todo cambió gracias a Dios. Esa noche Joe Rosas hizo una invitación: “Vengan al frente aquellos quienes deseen perdonar a sus padres.” Entonces nos encontramos los tres hermanos al frente. En ese momento, el Espíritu Santo vino a nuestra vida y fuimos liberados por completo al decidir perdonar a mi padre.


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La Libertad en el Padre

“Entendí que no era huérfano, y que tenía un Padre perfecto que me amaba”.

Esa noche llegué a casa y le dije a mi padre: “Papá quiero decirte que te perdono por lo que me has hecho y te pido perdón por todo lo que te he hecho”. Sin embargo, esto no terminó bien, mi padre continuó gritándome insultos. Pero yo estaba en paz con Dios y con los hombres. Comencé a vivir un gozo que nunca había imaginado, todo comenzó a tener sentido. Entendí que a mi padre nadie le había enseñado a ser padre, y que en algún momento Dios podría cambiarlo. Entendí que no era huérfano, y que tenía un Padre perfecto que me amaba.

En una ocasión intenté ganarme el corazón de mi padre al tratar de ser perfecto en clases. Intentaba ganar muchos reconocimientos con tal de que mi padre me demostrara amor. Iba a mi casa pensando que quizás con mi “9.8” o con mi primer lugar regional él me vería diferente. Pero mi padre respondía: “¡Esa es tu obligación! El día que vengas con un “5” te mato!” Al parecer era difícil sorprender a mi padre.

Dios te ama incondicionalmente y no hay nada que podamos hacer para ganar ni para merecer ese amor. En ocasiones nuestra mente no tiene los recursos para comprender eso. El mensaje tiene que entrar y comprenderse mediante nuestro espíritu. Cuando necesitamos de amor, en el momento en el que alguien nos ama sinceramente y nos demuestra aceptación, nos vamos con quien no es correcto. Todo porque no nos sentíamos amados.


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6 Características de Padres Que Ocasionan Daños

  1. Son incapaces de demostrar amor: Los padres que no expresan su cariño con un “te quiero” o “te amo”, sino que lo hacen a través del apoyo económico u otros medios. Esto genera que los hijos sean incapaces, a su vez, de demostrar amor a los que le rodean.
  2. Están ausentes: Algunos tuvimos un papá físico que nunca estuvo. Tener un papá ausente provoca en los hijos rebeldía, problemas con la sexualidad, la pornografía, etc. En ocasiones hay una herida en el corazón de los hijos, algo que no ha sido resuelto.
  3. Son sobreprotectores: Esto te hace incapaz de tomar decisiones. Te vuelves insensible porque lo tuviste todo y no puedes comprender el dolor de otros.
  4. Son Permisivos: Este tipo de padres no aplican disciplina o correctivos cuando los hijos se han portado mal.
  5. Cirílicos o perfeccionistas: Nada que hagan los hijos va a complacer a este tipo de padre. Desaprueban todo lo que hacen.
  6. Desconfiados: Siempre suelen recriminar algo: “¡Estás drogado! ¿Qué estás haciendo? ¡Lo estás haciendo mal!”.

Yo no sé cómo sean tus papás, pero de alguna manera es natural que nuestros papás fallen. Si asisten a una iglesia cristiana, ellos pueden ser entrenados. Pero la verdad es que ellos no nacieron sabiendo cómo ser papás y tal vez por eso fallan tanto.

Salto a la Libertad

“Dios nos adopta como Sus hijos y pasamos a ser Su familia”.

En la iglesia podemos encontrar esa paternidad que tal vez no encontramos en casa. La encontramos con nuestro Padre celestial. Cuando estás cerca de tus líderes, te encuentras regaños y disciplina. Dicha disciplina nos forma. Mediante nuestros líderes y hermanos, Dios nos pregunta: “¿No querías un papá?”. Para eso te trajo Dios a la iglesia. Ese es el espíritu de adopción, en el cual Dios nos adopta como Sus hijos y pasamos a ser Su familia.

El mundo ha destrozado el núcleo y la naturalidad de la familia, pero Dios nos muestra cómo es el amor de un verdadero padre. Mediante la iglesia, podemos comprender a Dios como Padre, podemos comprender cómo es una familia.

“Pero recuerda que no puedes avanzar si no perdonas o si no decides dejar eso en el pasado para que el Señor te de libertad.”

El Señor quiere que tú resuelvas estos problemas el día de hoy. Dios va al frente de nosotros. Aunque una barrera de gigantes te sujeten para no avanzar y te impidan correr hacia Dios, Él quiere liberarte y darte redención como al pueblo de Israel cuando fue sacado de Egipto. Él quiere darte una nueva tierra, una nueva promesa, un nuevo hogar y vivir en medio de ti.

En ocasiones el Señor se pone atrás de nosotros para que cuando volteemos al pasado no podamos ver nada más que a Él, para tomarnos de los hombros y decirnos que Él es nuestra fuerza, nuestro estandarte y nuestra libertad. Caminemos hacia al frente sabiendo que el Señor está guardando nuestras espaldas. Él está deteniendo a los gigantes de nuestro pasado. Ahora el Señor te está ofrenciendo libertad para que puedas caminar. Pero Él está viendo y esperando el tiempo en el que te decidas a creer en Él.

La autoridad del Señor detiene a los enemigos que quieren ir contra nosotros. Él viene y nos acompaña en nuestro caminar a la dirección que Él desea que nos dirijamos, a través de Sus sendas. Pero recuerda que no puedes avanzar si no perdonas o si no decides dejar eso en el pasado para que el Señor te de libertad. Tu Dios Padre quiere encargarse de tu pasado y el día de hoy quiere ayudarte a caminar hacia un futuro brillante que Él tiene para ti.

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Viviendo en Cristo
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