Fe

La Lucha en la Fe

Dios está guiando a la iglesia a un tiempo de transformación

Todos hemos visto que nuestro mundo globalizado de hoy en día enfrenta conflictos económicos, políticos, culturales o sociales; y al igual que en sociedad, nosotros como seres humanos hemos estado envueltos en presiones y conflictos que pareciera que fueron puestos como obstáculos para frenar nuestra fe y detenernos de alcanzar lo que Dios anhela darnos.

A pesar de éstos conflictos que se presentan, el Espíritu Santo está guiando a la verdadera Iglesia a un tiempo de transformación y verdad. Debemos de saber que estas presiones no son obstáculos usados para detenernos; porque en las manos del Todopoderoso; quien dirige todo el Universo en sus manos; las usa como herramientas para perfeccionarnos.


También lee: Abraza el propósito de Dios para tu vida


Como seres humanos nuestra mente está muy limitada comparada a la mente de Dios. Muchas veces hemos pensado que algunos eventos que están sucediendo en la actualidad tales como las guerras, terremotos, hambrunas siguen creciendo; e incluso podríamos llegar a la conclusión de que la maldad y oscuridad prevalecerá para siempre hasta la venida de Cristo pero no es así; no debemos enfocarnos en los acontecimientos si no lo que dice La Palabra.

Lamentablemente, estamos viviendo en un mundo que ya es “normal” para muchos que todos los días aparezca en redes sociales o medios de comunicación masiva alguna extorsión, abuso, actos violentos, enfermedades, guerras y demás. La palabra dice en Mateo 24:12 que “Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Reina Valera Revisada 1960); y ante esto, sabemos que día con día veremos más situaciones dolorosas y difíciles; pero como hijos en la fe, debemos tomar nuestra lucha frente a esto; y estar conscientes que Cristo viene pronto.

Vencedores en la fe antes de Su venida

El Evangelio de Cristo será predicado a todo el mundo.

El Espíritu quién predijo éstas condiciones peligrosas de los tiempos finales, también nos dejó un mensaje. Éste mensaje es que, a pesar de las dificultades y luchas, el Evangelio de Cristo será predicado a todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin (Mt. 24:14).

En cada época Dios anhela que andemos como vencedores. Nuestro llamado es tener intimidad con Nuestro Señor y orar día con día, a levantarnos en guerra espiritual, a declarar bendiciones; a interceder por nuestro ejército y nuestros hermanos en la fe, y sobre todo, no abandonar nuestra visión de un mundo en aflicción que necesita la presencia de Dios en sus vidas.

Podemos ver que las naciones están experimentando renovación y grandes cosechas, y esto sólo nos muestra que Dios aún desea hacer algo en nuestros corazones y en nuestro planeta antes de Su venida. Dios desea que afirmemos nuestros corazones en Cristo Jesús; quien es el camino, la verdad y la vida.

“Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca” (Stg. 5:7-8).


También lee: Es tiempo de responder a tu llamado a servir


La lucha de la fe

Nuestra fe y atención deben estar puestas sobre nuestro Padre Celestial tal como lo hizo Jesucristo en los momentos más difíciles de angustia y rechazo. Él puso sus ojos en Dios Padre al ver la maldad en los corazones de muchos; Él lo invocó para que nosotros pudiéramos ser salvos, librados de cualquier situación y “el castigo de nuestra paz fue sobre Él y por su llaga fuimos nosotros curados” (Is. 53:5). Así como Jesús, debemos ser imitadores de Él en mostrar esa fe y búsqueda hacia nuestro Señor, quién ya nos dio la victoria por Él.

Podemos sentirnos sobrepasados por la inundación de maldad que viene contra nuestra sociedad o contra nuestras familias, pero la promesa de Dios es que, cuando el enemigo venga como río, más el Señor levantará bandera contra él (Is. 59:19).

¡La promesa de Dios es que Su gloria se levantará sobre nosotros y Su presencia será visible a través de nosotros!

Entonces, ¿dónde está puesta nuestra fe? ¿En las obras del enemigo o en las obras de Dios?. No olvidemos que, aún cuando las tinieblas cubran la tierra y la oscuridad se levante contra los pueblos, ¡la promesa de Dios es que Su gloria se levantará sobre nosotros y Su presencia será visible a través de nosotros! A pesar que parezca que la maldad tendrá la victoria, “la luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Jn. 1:5); ni lo harán y habrá un prolongado “periodo de restauración” (Hch. 3:20-21).

Eso no significa que el mundo será dominado por la iglesia como algunos erróneamente enseñan, ¡sino que la verdadera iglesia; la que obedece sus mandamientos; será gloriosa, dominada y transformada por Cristo! Esa muestra final de gracia se mostrará en una iglesia que se asemeje al carácter y naturaleza de Jesús; iglesia que mostrará y manifestará la pasión de su Señor.

Nuestra lucha es la lucha por la fe: ¿Crees lo que Dios ha prometido? ¿Crees que Cristo asombrará a las naciones? (Is. 52:15); es decir, las limpiará, perdonará y las transformará?

Es necesario que creamos en Sus promesas; “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta” (Nm. 23:19). Su Palabra no debe ser sólo un consuelo en tiempos de conflicto, ¡sino una espada en nuestras manos en tiempos como estos! Tengamos una guerra espiritual para las cosas que son eternas; defendamos el amor de Dios en nuestras familias, iglesias, ciudad y naciones.


También lee: ¿Cuál Es Mi Armadura?


Su palabra tiene poder

“Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para qué la envié” (Is. 55:11).

No importa cuánto golpeen los conflictos, la Palabra de Dios no volverá a Él vacía y será cumplida en Su tiempo para bendición. Además, la promesa del Señor es clara en Jeremías 1:12 “porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra”. ¡Qué maravilloso es saber que Dios está al control de absolutamente todo y que Él apresura Sus promesas!

Comprendamos que no somos simples mortales viviendo ciegamente en la tierra; separados de Dios y aislados de Su respuesta a nuestras necesidades. ¡No! Somos nuevas criaturas, nacidos de nuevo del cielo, y dentro de nosotros vive el Espíritu Santo del Dios Poderoso.

Él te librará en cualquiera que fuere la situación. ¡Créelo! Él nos asegura en Marcos 9:23 que “al que cree todo le es posible”. Quebremos el yugo de pasividad y temor. ¡Tomemos la Espada del Espíritu y aceptemos la lucha de la fe!

“Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte” (Jer. 1:19).

Así que, no olvides que el peso de nuestra victoria no depende de lo mucho que hemos hecho, sino sobre lo que Él ya hizo en la cruz, somos victoriosos con nuestra fe en La Palabra. El Señor no quiere que nos preocupemos por el futuro; quiere que lo forjemos a través del conocimiento de Su voluntad, por la proclamación de Su Palabra, que es la “Espada del Espíritu” (Ef. 6:17).

La espada que Dios ha puesto en nuestro corazón y boca ¡es nada menos que el eco de Su voz en nosotros! Entonces no nos quejemos por las condiciones negativas en el mundo, ni hagamos oraciones de temor e incredulidad. ¡Aceptemos la lucha de la fe! ¡Que el amor de Cristo por la humanidad sea la motivación que nos impulse! Tomemos Su palabra y declaremos en voz audible las promesas de la Palabra de Dios. Ningún poder de maldad puede apagar las promesas que Dios ha dado en Su Palabra.

¡Levántate! Afirma tu corazón en El Señor y Sus promesas, deja a un lado el temor y permite que adiestre tus manos para la batalla de la fe que nos espera. Siempre ten presente que lo mejor está por venir en Cristo Jesús.

Categorías
Crecimiento Espiritual
¡Sé el primero en comentar sobre este artículo!
¡Entérate!

Suscríbete a nuestro correo semanal.

*Que no se te pase.

¿Quieres Más?